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Nov 12 2009

DESCUBRIENDO LISBOA EN SOLITARIO

Portugal es de aquellos países que, ya sea por cercanía a España o por su similitud a ésta, a priori no despierta una gran atracción al viajero. En mi caso fue el país elegido para iniciarme en esto de los viajes y comenzar a ver mundo. Una semana en solitario en la capital, Lisboa, tendría que poner a prueba sí esto de viajar iba conmigo o no. El resultado fue más que satisfactorio ya que después de Lisboa han venido muchos más, y la verdad es que recuerdo la experiencia con mucho cariño. Lisboa posee multitud de atractivos para el turista que la hacen un destino enriquecedor a la vez que asequible para el bolsillo.

Portugal en el mapa

FICHA DEL VIAJE

DESTINO: Lisboa

DURACIÓN / FECHAS: 5 días de viaje, del 10/09/07 al 14/09/07

VIAJEROS: Yo mismo, esta vez en solitario.

ITINERARIO / RUTA:

  • DÍA1: Alrededores plaza Marqués de Pombal, Jardín Botánico y parque Eduardo VII.
  • DÍA 2: Zona centro y barrio de Belem.
  • DÍA 3: Barrio de Alfama, Castillo de San Jorge, Barrio Alto y Chiado.
  • DÍA 4: Sintra y Palacio da pena.
  • DÍA 5: Vuelta a casa.

ALOJAMIENTO:

PRESUPUESTO APROXIMADO: 400 Euros

 DIARIO DE VIAJE

 PARTE 1: RECORRIENDO LA CAPITAL DEL PAÍS VECINO

Día 1: Llevaba casi 11 años sin coger un avión y los nervios me atenazaban en el aeropuerto del Prat. Estaba en el punto de salida de mi primer viaje con cara y ojos y para colmo lo hacía en solitario, ya que ese verano, por una cosa o por otra, todo el mundo estaba ocupado. Poco tiempo hacía que durante mis horas muertas de internet me había comenzado a picar el gusanillo de los viajes, así que decidí que no me quedaba en Barcelona aunque tuviera que irme solo con mi sombra. El avión de Clickair salió puntual para dejarme en una soleada Lisboa tan solo una hora más tarde.  Una vez en el moderno aeropuerto lisboeta, recogí mis maletas y me metí en el primer autobús que llevaba hacia el centro, en concreto a la plaza Marqués de Pombal, que era donde yo tenía mi alojamiento para las 4 noches. El hotel me resultó bastante agradable porque, aunque no era nada del otro mundo, el ambiente era muy familiar y la habitación tenía espacio más que suficiente para una persona.

    

Dejé el equipaje y como ya pasaba la hora de comer decidí hacer un bocadillo en el primer bar que encontré. Tenía toda la tarde por delante así que saqué la guía y sentado en un banco de la amplia avenida Liberdade, decidí que aquella tarde visitaría el Jardín Botánico y posteriormente el parque Eduardo VII, los dos lugares muy cercanos a mi hotel. Lisboa está situada sobre siete colinas así que prepararos para subidas si os disponéis a descubrirla a pie. Yo comencé a notarlas dirigiéndome hacia el Jardín Botánico, oasis formado por todo tipo de plantas y árboles en pleno centro de Lisboa.

Me pareció una visita de lo más agradable para escapar del bullicio de la ciudad y sentarte a leer un rato entre ficus y cañas de bambú. Muy desestresante sí señor, justo lo que necesitaba. Cuando mi cuerpo se vio capaz de nuevo de afrontar las subidas y bajadas de las callejuelas lisboetas, me encaminé hacia el parque Eduardo VII ( el más grande de la ciudad) no sin antes degustar los famosísimos “Pasteis de Belem” o más vulgarmente, pastelillos de nata que están espectaculares. De hecho una caja de ellos fue de los pocos souvenirs que me traje a España. Del parque Eduardo VII nada remarcable a mi parecer, simplemente que es uno de los pulmones de Lisboa. El día acabó en un restaurante que a la postre se convertiría en mi única opción para las cenas. Si no recuerdo mal era un italiano que se llamaba Sapore situado a escasos metros de Marqués de Pombal y donde cené bien y a buen precio.

  

Día 2: La mañana tenía pensado dedicarla a toda la zona centro de la ciudad así que una vez desayunado, cogí el metro para diridgirme a la plaza Restauradores, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. Desde allí caminé sin parar llegando a la Plaza del Comercio, a orillas del Tajo, pasando por Rossio y Figueira, dos plazas más, que conforman el centro de la ciudad.

     

 Entre la caminata y algún que otro souvenir se me echó la mañana encima así que comí y cogí el mítico tranvía rojo lisboeta para dirigirme al barrio de Belem. El barrio de Belem queda un poco alejado del centro, pero es uno de los que más atracciones tiene para el turista. Yo comencé, como no, por la famosa Torre de Belem, antigua fortaleza marítima que vigilaba la entrada a la ciudad por el río y actualmente es emblema e icono de Lisboa.

   

A escasa distancia de la torre se alza el Monumento a los Descubridores que ofrece unas generosas vistas de la ciudad si se accede a su terraza. Justo en frente del monumento, el tercer y penúltimo atractivo de Belem, el Monasterio de los Gerónimos, arte manuelino en estado puro. Digo penúltimo porque antes de finalizar la visita al barrio me pasé por la conocida pastelería donde elaboran y venden los más famosos y exquisitos pasteis de Belem desde 1837. Después de degustar el sublime dulce, puse rumbo al hotel después de un agotador día de calor y caminatas. Cenita en el Sapore y a dormir ya que solo y en Lisboa, no tenía mucho más que hacer.

   

Día 3: Me dirigí en metro hacia el barrio de Alfama, casco antiguo de la ciudad y donde más se capta la esencia lisboeta, ese aire entre melancólico y añejo que hace que te lleves un buen recuerdo de la ciudad. El objetivo de la mañana era atravesar el barrio subiendo la colina hasta el castillo de San Jorge, para desde allí disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. Mi primera parada fue en la Sé, la catedral lisboeta, que sinceramente no es la más bonita que he visto en mi vida. Después de una agotadora subida alcancé finalmente el Castillo de San Jorge, patrón de la capital portuguesa. Desde alli las vistas de la ciudad son magníficas: Se domina toda la ciudad con sus característicos tejados rojos y el inacabable Tajo llegando a su fin.

   

La verdad es que es lo mejor de la visita ya que de castillos, como pasa con la catedral, he visto mejores. Crucé de nuevo el decadente barrio de Alfama con dirección al Elevador de Santa Justa, ascensor metálico que te permite acceder a Barrio Alto ahorrándote la subida. En su cumbre tiene un agradable y caro bar desde el que se obtienen unas excelentes vistas de la ciudad. El objetivo de la tarde era patearse Barrio Alto, la zona más joven y nocturna de Lisboa, y así se hizo para acabar en el famoso café A Brasileira tomando una refrescante Coca Cola. El día había sido otra paliza de andar así que decidí ir a la zona del hotel a ducharme y disfrutar de una agradable cena antes de ir a la habitación y preparar la excursión del día siguiente.

PARTE 2: EXCURSIÓN A SINTRA Y EL ENCANTADOR PALACIO DA PENA

Día 4: El cuarto y último día hábil de viaje, tenía planeada una pequeña excursión a un lugar muy recomendado en todos los foros y guías de viaje: el cercano pueblo de Sintra. Una vez desayunado me encaminé a la estación para coger el primer tren que me llevase, en apenas media hora, al encantador pueblo situado en la sierra lisboeta. Después de buscar el lugar donde coger el tren un largo rato, ya que la estación habitual estaba en obras, atiné con la estación adecuada y, en el tiempo previsto, me planté en Sintra.

   

El lugar, es un tranquilo pueblo de montaña con casitas de colores y, sobretodo dos bonitos palacios: el Palacio Nacional de Sintra y el fabuloso Palacio da Pena. El primero de ellos, situado en el centro del pueblo, tiene como principal atractivo sus dos espectaculares chimeneas, de un estilo bastante surrealista. Por lo demás, es bastante sencillito para haber sido morada de reyes en el pasado. Acabada la visita, decidí ascender al segundo palacio para ver si me dejaba mejor sabor de boca. Al Palacio da pena, situado en la cumbre de una colina,  se accede cogiendo un autobús en el propio pueblo, que sube serpenteando la montaña. Este palacio ya es otra cosa, no solo por su ubicación,con unas maravillosas vistas,  sinó también por su aspecto exterior. Es realmente de dibujos animados, pintado muy coloridamente en tonos pastel amarillos, rojos, lilas…y con su arquitectura surrealista, la verdad es que deja con la boca abierta y con ganas de hacer una foto a cada rincón. Desde mi punto de vista, es de lo mejor que vi durante mi periplo en Portugal. Para acabarlo de rematar, el Parque Natural da Pena, situado a los pies del castillo y realmente recomendable para todo el que acceda al palacio.

   

 Después de una media horita paseando por el bucólico parque, decidí emprender la vuelta a Lisboa cogiendo de nuevo el bus colina abajo. Me encaminé a la estación y cogí el tren de nuevo dirección a Lisboa para acabar cenando en el lugar de siempre y yéndome a dormir en lo que sería mi última noche en Portugal.

Día 5: El último día no dio para mucho, por no decir para nada, ya que mi vuelo salía por la mañana. Como no tenía muchas ganas de arrastrar la maleta hasta el autobús, pedí a la recepción del hotel que me pidiera un taxi al que esperé mientras hablaba de fútbol con los simpáticos recepcionistas. El trayecto fue divertido ya que, aunque no llegan a los niveles de conducción de Marruecos, los portugueses son bastante agresivos al volante. Llegada al aeropuerto y vuelta a casa, a la que llegué con muchas ganas de contar mi viaje.

CONCLUSIONES

Las conclusiones que puedo sacar de mi primer viaje con cara y ojos la verdad es que fueron más que satisfactorias. Volví encantado de la experiencia, tanto la de viajar solo, como la de descubrir Lisboa. A priori, el lugar no me atraía demasiado y pensaba que a lo mejor pudiera decepcionarme, pero todo lugar tiene sus encantos y Lisboa no es menos. Tiene multitud de atracciones para que el turista vuelva más que satisfecho a casa, además de ese aire melancólico – como las cantantes de fado-, casi triste, que deja huella en el visitante. Yo sin duda, siempre recordaré la primera vez en que descubrí, la ciudad de los descubridores.

Para finalizar, destacaré lo que a mi parecer fue lo mejor y peor del viaje.

  • ↑  LO MEJOR: Palacio da Pena, Barrio de Belem, Pasteis de Belem y vistas desde el Castillo de San Jorge.
  • ↓  LO PEOR: La Sé y las numerosas subidas de la ciudad.

Nos vemos en próximos viajes,

Adeus!

Sobre el Autor

Toni

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7 comentarios

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  1. Marta

    Hola,tuviste algún problema con el idioma ma

  2. www.quintadomjose.com

    Consejo de la Quinta Dom José Turismo Rural:
    Para una buena escapada gastronómica y cultural en Portugal, viaja por la autopista A3, A11, A1 y A2 portages son en la salida y despues tienes que beber un buen vino blanco (Albariño y Loureiro) de la región de Minho y visitar las ciudades mas antigas de Portugal: Braga y Guimarães.
    Saludos a todos

    1. Toni

      Gracias por el consejo 😉

  3. Maria

    He encontrado tu blog buscando información sobre Lisboa… Yo también viajo sola a la capital lusa, a ver qué tal la experiencia!!! Aunque no es la primera vez que viajo en solitario, sí será la primera que lo haga al extranjero. Pero tu guía creo que me servirá, un saludo!

    1. Toni

      Guardo un gran cariño a Lisboa por ser la ciudad que abrió mi camino en el mundo de los viajes, y en solitario. Seguro que lo disfrutas, no te pierdas los Pasteis de Belem!

      Saludos

  4. como viajar

    Es muy interesante tu descripción de Lisboa con sus lugares más destacados en tus pocos días de viaje , ya que como bien dices no es un país que por lo general el viajero toma en cuenta no solo desde el país vecino de España sino desde cualquier punto del planeta, Portugal pocas veces está en la agenda de viajes.

    1. Toni

      Muchas gracias por tu comentario!

      Si que es verdad que Portugal resulta a veces un poco subestimado como destino turístico, pese a tener algunos lugares muy dignos de visitar.

      Saludos!

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