Esta es la crónica de mi primer viaje de larga distancia y duración, mi primera vez fuera de Europa y obviamente mi primera vez en Estados Unidos, un país tan inabarcable como espectacular. Para tanta novedad, que mejor destino que la costa oeste del país, visitando ciudades como Los Ángeles, Las Vegas o San Francisco y maravillas naturales como el Gran Cañón o Yosemite. De las playas de Santa Mónica al desierto de Nevada circulando por tramos de la mítica Ruta 66, de los casinos de Las Vegas al paraíso natural del valle de Yosemite, de un pueblo fantasma del lejano Oeste a entrar a la bahía de San Francisco circulando por el mítico Golden Gate… Para gustos, los colores, pero pocos viajes puede haber con tal contraste de contenidos y con tal espectacularidad de éstos. Bienvenidos a un viaje de ensueño, bienvenidos…a U.S.A!!
FICHA DEL VIAJE
DESTINO: Estados Unidos.
DURACIÓN / FECHAS: 15 días de viaje, del 27/04/2009 al 11/05/2009.
VIAJEROS: Laura, Marta y Toni.
ITINERARIO / RUTA:
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DÍA 1: Llegada a Los Ángeles y alojamiento.
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DÍA 2: Beverly Hills, Observatorio Griffith, Hollywood y Santa Mónica.
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DÍA 3: Downtown y Malibú.
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DÍA 4: Desplazamiento a Gran Canyon National Park por tramos de la Ruta 66.
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DÍA 5: Gran Cañón, Flagstaff y Williams.
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DÍA 6: Desplazamiento hacia Las Vegas, desierto de Nevada y presa Hoover.
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DÍA 7: Las Vegas.
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DÍA 8: Desplazamiento hacia el Parque Nacional de Yosemite, Calico.
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DÍA 9: Yosemite.
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DÍA 10: Desplazamiento a San Francisco. Toma de contacto con la ciudad.
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DÍA 11: San Francisco.
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DÍA 12: San Francisco.
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DÍA 13: Desplazamiento a Los Ángeles.
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DÍA 14: En vuelo hacia España.
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DÍA 15: Llegada al aeropuerto del Prat.
ALOJAMIENTO:
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Motel 6 Hollywood ( Los Ángeles): Nuestras 3 noches en Los Ángeles las pasamos en este económico y modesto hotel de la cadena Motel 6. Ubicado a unos 20 metros del turístico paseo de la fama, la zona es muy concurrida durante el día aunque poco recomendable bien entrada la noche, sin llegar a ser peligrosa. Las habitaciones simples y austeras no me daban mucha sensación de limpieza. Bien para ir a lo más tirado y barato, pero no lo recomendaría.
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Yavapai Lodge ( Grand Canyon National Park): Alojamiento situado dentro mismo del parque y a pocos metros de los miradores a los que se puede acceder caminando (los más cercanos). Habitaciones simples ya que, de los alojamientos dentro del parque, era el más económico. A pesar de esto las dos noches nos salieron por un pico así que recomendaría buscar un alojamiento justo antes de entrar al parque ya que la diferencia económica puede ser grande. Recomendable por su excelente ubicación si no se mira mucho el bolsillo. Es conveniente reservar con antelación puesto que estos alojamientos siempre están llenos.
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Hotel Circus Circus ( Las Vegas ): De los hoteles temáticos de Las Vegas es de los más económicos y eso se nota en las habitaciones, sencillas a más no poder. Puede ser válido para familias con niños puesto que el hotel dispone de un parque de atracciones en su interior, pero la verdad es que a mí no me dejó satisfecho. Intuyo que habrán hoteles mejores por el mismo precio en toda las Vegas así que no lo recomendaré. Su ubicació está en The Strip pero es de los más alejados del bullicio.
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Luxor ( Las Vegas ): Reservamos una suite a buen precio en este conocido hotel con forma de pirámide y ambientado en la cultura egipcia. Nuestra habitación con jacuzzi era amplia y limpia y el hotel tiene todo tipo de servicios y restaurantes disponibles. La piscina es impresionante. Ubicado en The Strip. Muy recomendable.
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Best Western Yosemite Gateway Inn (Oakhurst): Para nuestro alojamiento en Yosemite optamos por la cadena Best Western que tiene uno de sus hoteles a poca distancia de la entrada de Yosemite, en la población de Oakhurst. Precio razonable para un hotel con mucho encanto y con unas habitaciones perfectamente ambientadas en un tono muy forestal. Ubicación ideal para internarse en Yosemite en un pueblo Oakhurst, de lo más tranquilo. Totalmente recomendable.
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Holiday Inn Express (Oakdale): Motel de carretera de la cadena Holiday Inn que reservamos a mitad de camino entre Yosemite y San Francisco, en la localidad de Oakdale. Precio asequible y habitaciones limpias y espaciosas. No está mal para hacer noche de camino. Muy recomendable el restaurante que se encuentra en frente…delicioso! Desayuno escaso.
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El resto de noches en San Francisco las pasamos en casa de una familia americana que nos acogió debido a que Marta había estado con ellos de intercambio años atrás.
PRESUPUESTO APROXIMADO: 1.600 euros.
DIARIO DE VIAJE
DÍA 1: UN ETERNO VUELO NOS DEJA EN EL OTRO EXTREMO DEL GLOBO. YA ESTAMOS EN U.S.A. !
Después de 16 horas de vuelo, eternos controles de entrada al país y una escala en el aeropuerto de Nueva York, un avión de Delta Airlines nos dejó en el Los Ángeles International Airport con un leve retraso sobre la hora pactada. Una vez en el moderno aeropuerto y bastante cansados del inacabable viaje, nos dirigimos a la oficina de alquiler de Álamo para recoger el coche que nos acompañaría durante los próximos 13 días. En principio habíamos alquilado un compacto de precio económico, pero el chico de la oficina logró convencernos de que, ante la kilometrada que teníamos por delante, alquiláramos un coche mejor, así que salimos de la oficina de alquiler con un flamante Nissan Altima dirección a Hollywood, donde se encontraba nuestro discreto motel.
Por el camino, recorriendo las inmensas avenidas con las características palmeras californianas, no dábamos crédito a dónde nos encontrábamos ni a la aventura que teníamos por delante. Finalmente llegamos a nuestro motel, situado a unos 20 metros del archiconocido “Walk of Fame”, el paseo de la fama de Hollywood. Dejamos el coche aparcado en una calle cercana y entramos a nuestro alojamiento para dejar el equipaje y descansar un rato. Ya había oscurecido y era la hora de cenar así que salimos a la calle a ver que encontrábamos. Paseando por un solitario y desangelado Walk of Fame encontramos un local donde hacían pizzas, así que como ya eran casi las 11 de la noche y el lugar no nos inspiraba mucha confianza ( quizá fue porque acabábamos de aterrizar) nos compramos unas pepperoni para llevar que nos comimos en la misma habitación del hotel. Después de eso vino la cama para recuperarnos a golpe de sueño del cansancio acumulado que llevábamos hasta el momento.
DÍA 2: ESTO ES HOLLYWOOD.
Era nuestro primer día de visita en Estados Unidos así que nos despertamos ilusionados con todo lo que nos esperaba. Lo primero que hicimos al coger el coche fue buscar un lugar para poder desayunar ya que en la mayoría de los hoteles que llevábamos reservados no teníamos incluido el desayuno. Uno de los cientos Starbucks que hay en la ciudad fue el elegido para empezar el día como dios manda. Una vez desayunados decidimos dedicar la mañana a dar una vuelta con el coche por Beverly Hills y quedarnos embobados con las impresionantes mansiones. Después de circular por la mítica y cinematografiada Sunset Boulevard ( Avenida de 35 kilómetros de largo) llegamos a Rodeo Drive, famosísima calle donde se ubican las tiendas más lujosas de la ciudad y donde las estrellas de Hollywood hacen sus compras.
Conocida por ser el lugar donde Julia Roberts hacía sus compras en la película Pretty Woman, nosotros estuvimos paseando y chafardeando por sus tiendas a la expectativa de tener la suerte de toparnos con algún famoso de compras. No tuvimos tal suerte y nos fuimos hacia el coche cuando hubimos recorrido de arriba a abajo la impoluta y lujosa calle. Montados en el coche comenzamos a adentrarnos en Beverly Hills un tranquilísimo barrio residencial que ha aparecido en más de una película y serie y que sirve de hogar para los más acaudalados de la zona que visto lo visto son muchos y muy ricos. Una vez allí hay la opción de comprar un mapa para encontrar las mansiones de los famosos aunque nosotros no lo hicimos. Nos dirigimos a continuación a Bel Air, urbanización de lujo dentro de Beverly Hills famosa por la serie protagonizada por Will Smith, El príncipe de Bel Air. Cuando estuvimos saturados de tanta mansión, decidimos volver de nuevo a la relidad y visitar el Observatorio Griffith, lugar situado en una colina y desde donde se obtienen las mejores vistas de la ciudad entera y sobretodo del famoso cartel de Hollywood, situado cerca.
Vale la pena subir hasta allí para hacerse una idea de la inmensidad de la ciudad, con una extensión que nada tiene que ver con las ciudades europeas. Casi era la hora de comer y queríamos dedicar la tarde a Hollywood y el paseo de la fama, así que dejamos el coche cerca de nuestro motel y comimos en un mejicano ( hay a cientos) situado en el mismo paseo. Con el estómago lleno comenzamos a recorrer el paseo en dirección al Kodak Theatre fijándonos en las estrellas del suelo buscando a los Johnny Depp y Harrison Ford de turno. A ellos no los encontré pero si que lo hice con una estrella con mi nombre y apellido que me hizo gracia y a la que fotografié.
Llegamos hasta el Kodak Theatre (donde se entregan los Oscar) y justo a su lado se encontraba en plena ebullición el Chinese Theatre, donde se iba a preestrenar la nueva de X Men: Lobezno. La verdad es que se espera más de un paseo tan conocido y que a la hora de la verdad no deja de ser una calle normal, quizá un pelo descuidada, plagada de turistas y para más inri, con la presencia de pésimos actores maldisfrazados que intentan imitar sin éxito a algún actor famoso para sacarse unos duros. Compramos unos cuantos souvenirs y nos dirigimos a las playas de Santa Mónica en la otra punta de la ciudad o una hora en coche… Las playas con sus famosas casetas de vigilancia nos hicieron bastante gracia al reconocer lo que veíamos cada tarde por la tele en “Los vigilantes de la playa”. Y es que la gracia de Los Ángeles es precisamente esta, ir reconociendo lugares y objetos que tantas veces hemos visto por televisión.
Pasamos el atardecer paseando por el muelle y cuando se acercó la hora de cenar nos dirigimos a 3rd Street Promenade, una calle peatonal de lo más agradable ideal para hacer unas compras o cenar tranquilamente. Volvimos a nuestro coche y nos alejamos de la ciudad de Santa Mónica ( una de las más tranquilas del condado de Los Ángeles ) para volver a nuestro hotel y descansar para el día siguiente.
DÍA 3: MÁS L.A.
Nuestro segundo y último día en la ciudad angelina iba a estar dedicado a acabar de ver la enorme ciudad, en concreto por la mañana visitaríamos el Downtown o centro financiero donde se acumulan los altísimos rascacielos que dan forma al skyline de L.A. y por la tarde teníamos planeado visitar Malibú y ver algún atractivo más de la ciudad. Después de un copioso desayuno americano ( crépe rellena de huevos revuletos y patatas fritas ) cogimos la enorme autopista de hasta 5 carriles para llegar al centro financiero no sin antes chuparnos un buen atasco, muy usuales por otra parte en Los Ángeles debido a la gran cantidad de coches de una ciudad que no está hecha para visitar a pie. Una vez ya metidos entre rascacielos nos dirigimos hacia Olvera Street, en el Pueblo de Los Ángeles donde hace muchos años se fundó la ciudad.
Allí recorrimos un turístico mercadillo mejicano que hace recordar a los turistas las raíces de la ciudad. Acto seguido nos encaminamos a pie al barrio japonés de la ciudad o Tokyo Town, una exótica colonia japonesa en pleno territorio yankee con tiendas y restaurantes japoneses y hasta un curioso templo budista. Después del exotismo del barrio japonés nos encaminamos a ver una de las visitas clásicas del distrito financiero que no es otro que el Staples Center, el estadio de los Lakers donde juega actualmente nuestro Pau Gasol y por donde han pasado leyendas del baloncesto como Magic Johnson o Kobe Bryant. Después de fotografiarnos en los exteriores del estadio y junto a la estatua de “Magic” y de visitar la tienda donde compramos algún que otro souvenir, nos fuimos a comer sin entrar en el interior ya que teníamos el coche mal aparcado. La verdad es que me hubiese encantado verlo por dentro. Nuestra visita de la tarde dedicada a Malibú fue un poco surrealista ya que nosotros esperábamos encontrarnos con una población a orillas del pacífico y lo único que encontramos fueron grandes mansiones con playas privadas y accesos restringidos al turista con lo que tuvimos que conformarnos con imaginarnos las playas y comer en una especie de centro social de Malibú con tiendas y restaurantes.
Ante nuestra frustrante visita a Malibú no tuvimos más remedio que regresar a Los Ángeles ( la carretera costera es preciosa) y improvisar alguna actividad antes de volver al motel a descansar. La opción elegida fue visitar Farmer’s Market un curioso y bonito mercado donde los agricultores exponen y venden sus productos al público. Se hacía ya de noche así que nos dirigimos al mejicano del día anterior ( raciones XXL, como todas las de U.S.A.) que nos había convencido bastante. Unos cuentos nachos después nos dirigimos al motel a descansar y recuperarnos para una jornada, la del día siguiente, en la que deberíamos cubrir casi 800 kilómetros para alcanzar el Gran Cañón. Los Ángeles había servido para darnos las primeras pinceladas de la cultura americana pero lo mejor…estaba aún por llegar.
DÍA 4: HACIA EL GRAN CAÑÓN POR LA MÍTICA RUTA 66
Nos pusimos en camino temprano ya que teníamos por delante un largo día de carretera hasta llegar al estado de Arizona y más en concreto a una de las mejores maravillas naturales del planeta: El Gran Cañón del Colorado. Unos 800 kilómetros de rectilíneas carreteras en medio de la nada nos separaban de nuestro destino así que, a priori, nos esperaba un viaje monótono y cansado. Paramos ha desayunar en una de las inmensas areas que nos encontramos por el camino y continuamos con el trayecto. Cuando ya teníamos un tramo hecho (unas 3 horas de camino), empezamos a ver carteles indicándonos las salidas para coger la mítica ruta 66, que transcurre paralela a la Interestatal Highway. Ésta famosa carretera era antiguamente la arteria principal del país, al que cruzaba desde Los Ángeles hasta Chicago.
Actualmente la carretera solo dispone de unos tramos habilitados para circular que aún conservan vestigios de su época esplendorosa: típicos moteles de carretera, viejas gasolineras, bares de moteros, antiguos coches abandonados… recorrerla es una gozada y atravesar los viejos pueblos, como Williams, que viven anclados en su época de oro, no tiene precio. Es de las mejores maneras de captar el auténtico sabor americano. Nosotros íbamos alternando tramos de Ruta 66 y tramos de autopista para que el viaje no se hiciera eterno, ya que hay tramos de la ruta que no están en su mejor estado y hay que ir con cuidado con la velocidad. Queríamos llegar al Gran Cañon antes de anochecer para poder ver la puesta de sol así que apretamos el acelerador atravesando unos paisajes tan inhóspitos como bellos. A eso de las 6 de la tarde llegamos a la altura de Williams donde se tiene que coger el desvío que en una hora de carretera totalmente recta, te deja a las puertas del parque. Pagamos los 25 dólares de rigor y nos adentramos, ya emocionados, en la que sería la mejor experiencia del viaje. De camino a nuestro alojamiento nos topamos con el primer mirador, eran las 7 de la tarde y el sol comenzaba a caer enrojeciendo el cielo. Nos bajamos del coche, caminamos hacia la grieta…y mis ojos vieron el fenómenos más impresionante y bello en 25 años de vida.
No querría ser exagerado pero la piel de gallina y las emociones a flor de piel hicieron acto de presencia, y es que el impacto visual, la belleza…es indescriptible. Es una de las cosas que hay que ver al menos una vez en la vida. El tono rojizo de la grieta y sobretodo su inmensidad, su increíble inmensidad hacen pensar a uno en la fuerza de la naturaleza. Después de sacar decenas de fotografías y un poco a regañadientes, nos fuimos a nuestra habitación para dejar el equipaje. Una tranquila cena en la villa y a dormir temprano pues teníamos todo un día por delante para disfrutar de la Grand Canyon Experience!
DÍA 5: DESCUBRIENDO EL GRAN CAÑÓN Y MÁS RUTA 66
Teníamos todo el día por delante para poder disfrutar del Gran Cañón así que, ilusionados, nos despertamos en nuestra acogedora habitación y nos dirigimos al restaurante para desayunar. Decir que nosotros nos encontrábamos en el borde sur del cañón, o South Rim, la parte más espectacular del cañón. La otra posibilidad es ir al North Rim, a más altitud y menos turístico pero probablemente también menos espectacular. Comenzamos a hacer un recorrido en coche por diversos miradores que culminaba en uno, el Desert View, a unos 42 kilómetros y desde donde se podía ver el río Colorado. De mirador en mirador íbamos tomando excelentes fotografías desde diferentes perspectivas, y nos quedábamos embobados admirando la grandeza y belleza del cañón.
Antes de llegar a Desert View, paramos en un mirador desde donde se podía iniciar un trekking de descenso por la grieta. En principio estos trekkings son de casi un día entero de duración y te permiten bajar hasta el fondo del cañón donde se encuentra el río, en lo que debe ser una experiencia fascinante. Nosotros optamos por descender un tramo hasta que nos cansásemos y así lo hicimos. La experiencia, totalmente recomendable aunque supongo que llegar hasta lo más hondo de la grieta tiene que ser genial. Después de ascender por el estrecho sendero que serpentea por el barranco, llegamos de nuevo a la cima cansados y yo, con la nuca abrasada por el sol. Seguimos nuestro recorrido por la carretera que bordea el cañón hasta que por fin llegamos a Desert View. No es que este mirador sea más espectacular que los demás pero si es de los más concurridos debido a que desde él se puede apreciar el caudal de agua del rio, cosa que no se puede divisar desde los anteriores. Además, el mirador dispone de una recreación de una torre vigía de los indios Ananazi que sirve para mejorar las vistas del paisaje. Sería la una del mediodía cuando acabamos de explorar Desert View, así que decidimos salir del parque y buscar un sitio para comer. La elección fue Spaguetti Western, un italiano bastante curioso situado en la carretera de acceso al parque y ambientado en el lejano oeste, donde nos metimos un buen plato de pasta entre pecho y espalda. Volvimos al parque de nuevo para ver algún mirador más y, aunque podríamos habernos quedado toda la tarde admirando el paisaje, decidimos hacer una visita a las dos localidades más cercanas al Gran Cañón: Flagstaff y Williams. Empezamos por la primera, situada a una hora y media del parque aproximadamente. La pequeña ciudad es un reflejo de lo que Hollywood nos ha mostrado durante años por el cine, una población típicamente americana, tranquila y que tiene el aspecto de “aquí nunca pasa nada emocionante”. Dimos un escueto paseo por sus calles principales y nos apresuramos a ir hacia Williams ya que se estaba haciendo de noche. Williams nos encantó.
Es un pueblo que vive del turismo del Gran Cañón y la Ruta 66 (que atraviesa el pueblo) y ha sabido conservar la esencia de cuando la mítica carretera era una gran arteria y el pueblo un punto de referencia. Paseamos por sus calles al son de la música country y sorprendiéndonos en cada rincón con una cosa diferente: que si un típico bar de moteros con las Harleys aparcadas en la puerta, que si un coche de los años 60 tuneado, que si un auténtico motel de carretera, que si… Aún reconociendo que es casi una atracción turística, ese pueblo se convirtió sin quererlo con su auténtico ambiente en uno de los mejores momentos del viaje. Después de Williams poca cosa más…unas excelentes hamburguesas antes de entrar de nuevo al parque e irnos a dormir. El día siguiente prometía ser emocionante ya que llegaríamos…a Las Vegas!
DÍA 6: BIENVENIDOS A LA FABULOSA LAS VEGAS!
Aquel día nos despertamos temprano para intentar ver amanecer sobre el Gran Cañón. A las 6 de la mañana y con un frío que pelaba nos plantamos en el mirador dándonos cuenta de que era demasiado tarde ya que el sol, ya había salido. Era una mañana muy brumosa y el cañón tenía una aspecto especial, más azulado y melancólico aunque igualmente bello. Volvimos a nuestra habitación a hacer las maletas ya que ese día partíamos hacia Las Vegas.
Antes de salir del parque, paramos en el último mirador de un Gran Cañón que a esas horas de la mañana estaba realmente bello para despedirnos y prometernos que volveríamos. Yo al menos intentaré hacerlo. Nos pusimos en camino para cubrir un trayecto que debía durar unas 6 horas atravesando el gran desierto de Nevada y “megaconstrucciones” como la presa Hoover. A la altura de la presa nos topamos con un monumental atasco que nos tuvo retenidos durante un buen rato en pleno desierto, a una temperatura que superaría los 30 grados. Solventado el embudo de tráfico proseguimos nuestro camino y sería sobre mediodía cuando a lo lejos, cual espejismo en medio de la nada, surgió la ciudad de Las Vegas.
Era sábado así que las circunvalaciones de entrada a la ciudad iban cargadas de cientos de turistas sedientos de diversión seducidos por este oasis de vicio y ocio. Finalmente llegamos a The Strip o Las Vegas Boulevard, arteria principal de la ciudad donde se alojan todos los hoteles y entre ellos el nuestro: el Hotel Circus Circus, que no tardamos en reconocer debido a su escándaloso color fucsia. Hicimos el check in y comimos en uno de los locales de comida del hotel. Después de comer (serían las 4 de la tarde) decidimos dar una vuelta por The Strip. Craso error, el calor era asfixiante y es que con todo el montaje se te olvida que estás en medio de un desierto. Las Vegas es un destino para pasarte la mañana y parte de la tarde en la piscina del hotel y salir a eso de las 7 para no volver hasta altas horas de la madrugada…así es la vida en Las Vegas. Aun así, el ambiente en la calle era impresionante: festivo a la vez que etílico, hordas de gente joven y no tan joven en proceso de desfase, saltaban de hotel en hotel, de barra en barra; y aún no era ni la hora de cenar. Hicimos rápidas visitas a los hoteles con más solera, como el Venetian, el Caesar´s Palace o el Bellaggio y nos sentamos en una terraza para disfrutar del ambiente y comentar la fauna que por allí circulaba tomando unas cervezas (las más caras del viaje sin duda).
La verdad es que cuando cayó el sol fue cuando pudimos apreciar la verdadera cara de Las Vegas y el porque de su fama. Mucha contaminación lumínica, sí, pero el espectáculo de luces y neones no tiene comparación. Esa noche quisimos hacer bondad y nos retiramos pronto hacia el hotel no sin antes comprar unos divertidos souvenirs. Al día siguiente, como no, tocaba salir de fiesta.
DÍA 7: “LIVING” LAS VEGAS
Fue el prototipo de un día normal en Las Vegas: mañana en la piscina – comida – siesta – limo por The Strip – una buena cena y de fiesta hasta la madrugada. Que más se podía pedir?? De buena mañana procedimos al cambio de hotel ya que esa noche dormiríamos en el Luxor, hotel en forma de pirámide ambientado en el antiguo Egipto. Recorrimos The Strip de sur a norte e hicimos el check in en el hotel. Dejamos el equipaje en nuestra suite y tomamos un buen desayuno en el Starbucks del interior del hotel. Éste tiene de todo para el cliente: restaurantes de todo tipo, una espectacular piscina, exposicines, espectáculos, casino, capilla (por si alguien quiere casarse), locales nocturnos…en general nos pareció un hotel muy recomendable y a muy buen precio.
Después del desayuno nos fuimos a la abarrotada piscina donde pasamos toda la mañana bajo un abrasador sol, dándonos baños de vez en cuando y disfrutando de una cerveza bien fresquita…esto es vida! Comimos en un restaurante mejicano del mismo Luxor y nos fuimos a echar la siesta a nuestra suite ya que la noche prometía ser larga. Fue a eso de las 7 de la tarde cuando nos dispusimos a arreglarnos para salir a la calle y buscar un buen restaurante donde cenar. Cual fue mi sorpresa cuando al salir del hall del hotel vi aparcada una limousina que estaba esperándonos. Fue el regalo de mis dos amigas para mi cumpleaños, que sería al día siguiente…mil gracias! Emocionados (ellas seguro que también lo estaban) subimos al espectacular vehículo, que nos dio un paseo de 45 minutos por The Strip hasta dejarnos en la misma entrada del hotel Venetian, al que visitamos por dentro. Después de la vergüenza de bajar de la limo y de pasear por el espectacular hotel, encontramos un restaurante italiano en los alrededores que, aunque algo caro, nos sirvió para celebrar mi cumpleaños, y que mejor sitio que Las Vegas para ello! Para mi gusto no hay mejor cena que un buen plato de pasta y una buena botella de vino así que dejamos nuestra mesa ( en la misma Strip) satisfechos y “contentos”.
Después de la cena no cabía otra que irse de fiesta, así que nos quedamos en el primer sitio donde escuchamos música, que fue una carpa donde estaba tocando un (buen) grupo en directo y que posteriormente se convirtió en una abarrotada discoteca. Allí estuvimos hasta casi las 4 de la madrugada entre bailes, cervezas y cubatas antes de emprender de nuevo camino (ahora a pie) hasta nuestro hotel, manteniendo divertidas conversaciones de borracho. Al fin llegamos a nuestra habitación y rápidamente nos fuimos a dormir ya que, con resaca o sin ella, nos esperaban 8 horas de coche al día siguiente, las 8 horas que separan Las Vegas del Parque Nacional de Yosemite, nuestra siguiente parada en el camino.
DÍA 8: CAMINO A YOSEMITE Y CALICO, EL PUEBLO FANTASMA
Un largo camino nos esperaba por delante así que, con un poco de dolor de cabeza producto de la noche anterior, nos despertamos lo más pronto que pudimos y desayunamos en uno de los diferentes sitios que ofrece el Luxor. Acto seguido nos dirigimos a la cola para hacer el check out (es lo que tiene estos hoteles) y sin más dilación nos montamos en el coche para comenzar a tirar millas. El cambio prometía ser brutal. Del bullicio de la hiperactiva Las Vegas al sosiego del paraíso terrenal llamado Yosemite. La distancia a recorrer, también era digna del cambio de ambientes; 8 horas nos separaban de nuevo, de nuestro objetivo. El parque, dada su inmensidad, tiene diversas entradas con lo que hay diferentes maneras de acceder a él. Nuestra única posibilidad fue entrar por la puerta Sud-Oeste, dando un gran rodeo y atravesando las poblaciones de Bakersfield y Fresno. La opción de entrar por la puerta Este atravesando Death Valley y Mammoth Lakes( a priori más corta y espectacular en cuanto a paisajes ) estaba descartada ya que no era hasta junio que la abrían al tráfico debido a las nevadas, ya que se trata de tramos de carretera a gran altura. Comenzamos a hacer kilómetros atravesando áridas planícies y paisajes totalmente desolados hasta que, más o menos a mitad de camino, vimos un cartel que anunciaba una salida hacia: Calico, el pueblo fantasma. Había leído sobre este pueblo en algún foro de Internet, pero no esperaba encontrármelo de camino. De esta manera, a las puertas del desierto de Mojave y con un calor insufrible, nos decidimos por hacer una excursión improvisada. Cálico fue un antiguo pueblo minero creado a finales del s. XIX debido a la aparición de minas de plata. Llegó a ser un pueblo próspero donde se hacía la típica vida del Lejano Oeste que tanto hemos visto recreada en la televisión.
Debido a intereses económicos, llegó un momento que las minas dejaron de ser rentables y la gente emigró, convirtiendo lo que antaño era un pueblo lleno de vida en lo que actualmente es: un pueblo fantasma reciclado al turismo. Creo recordar que fueron unos 6 dólares por cabeza lo que nos dio derecho a pasear por sus abandonadas calles alucinando con la oficina del sheriff, los diversos salones, la capilla… La visita me pareció de lo más entretenida y recomendable si pilla de camino, pero el calor apretaba tanto (debíamos estar casi a 40 grados) que la tuvimos que acortar e ir a refugiarnos al aire acondicionado de nuestro coche. Proseguimos con nuestro camino hasta que bien entrada la tarde alcanzamos Oakhurst, población a las puertas del parque donde teníamos reservado nuestro alojamiento en un hotel de la cadena Best Western totalmente recomendable. El pueblo era un remanso de paz, lo que viene bien para aclimatarse a la tranquilidad y sosiego que despierta el parque. Después de dejar nuestras cosas en el hotel, encontramos un italiano para cenar donde nos pusieron unas raciones de pasta deliciosas a la par que gigantes, y una vez acabados nos dirigimos al hotel a descansar. Sentado en la terraza de la habitación, que daba al bosque, y en el más absoluto silencio, me di cuenta de que estábamos ya adentrándonos en un lugar especial, un lugar donde la naturaleza es sagrada, una naturaleza pura y bella a partes iguales.
DÍA 9: PARQUE NACIONAL DE YOSEMITE: NATURALEZA Y BELLEZA EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN
Un día entero era el escaso tiempo del que disponíamos para exprimir al máximo todo lo que pudiéramos ver del parque. Con esta premisa, a las 7:30 estábamos en pie para llegar temprano a la puerta del parque, a una hora escasa de nuestro hotel. Pagamos los 20 – 25 dólares de la entrada y nos encaminamos hacia Mariposa Grove, situado muy cerca de la entrada sur ( por la que accedimos ), y a unos 60 kilómetros del corazón del parque, el Valle de Yosemite.
Mariposa Grove es una extensión del parque plagada de secuoyas gigantes, unos árboles ancestrales tan impresionantes por su altura como por su anchura. Dejamos nuestro coche y decidimos hacer una caminata que al final nos llevó casi toda la mañana. La caminata tenía que conducirnos, en principio, hasta una secuoya tan grande, que los coches la atravesaban por debajo a modo de túnel pero cuando al fin llegamos, el árbol estaba tumbado en el suelo, había caído. A pesar de ello, pasear entre esos inmensos árboles, no tiene precio. En el recorrido de vuelta, tuvimos la “suerte” de oir caer a uno de estos gigantes, y os puedo asegurar que tembló el suelo… Se nos había ido el santo al cielo con la excursión de las secuoyas y ya era casi la hora de comer, así que decidimos coger el coche y encaminarnos hacia Yosemite Valley, centro turístico y corazón del parque.
Antes de llegar a éste, paramos en un mirador desde donde pudimos difrutar y fotografiar una de la mejores panorámicas del valle. La estampa nos dejó boquiabiertos y las fotos que hicimos hablan por si mismas. Pudimos comprobar que nos estábamos adentrando en un paraíso terrenal de prados verdes, montañas, saltos de agua, ríos, inmensas paredes de granito y hasta osos… si teníamos la “suerte” de verlos. Llegamos por fin al precioso valle y comimos unas hamburguesas en uno de los puestos de comida que allí había. Yosemite ofrece infinidad de excursiones y actividades que hacer a los turistas que lo visitan, pero nosotros solo disponíamos de una tarde así que tuvimos que elegir. Una de las excursiones más atractivas es subir a Glacier Point por una carretera panorámica para, desde allí, disfrutar de, probablemente, las mejores vistas del parque. No la pudimos realizar ya que, debido a la altitud de Glacier Point, los accesos estaban aún cerrados hasta junio. Elegimos entonces hacer una mini-excursión que te llevaba a los pies de un gran salto de agua. La cascada, en plena primavera, bajaba con su caudal máximo precipitándose estruendosamente contra el suelo y no nos dejó acercarnos a más de 30 metros ya que la sensación era como si un tifón te estuviese pasando por encima; acabamos empapados.
Hacía un día precioso así que decidimos regresar al valle, tumbarnos en el césped y secarnos al sol en un entorno cuanto menos privilegiado. Muy a nuestro pesar, el día se iba consumiendo y teníamos que empezar a hacernos la idea de abandonar aquel paraiso ya que teníamos que hacer más de 2 horas de camino para alcanzar Oakdale, donde haríamos noche. Salimos del parque serpenteando por la curvosa carretera hasta que alcanzamos el tranquilo pueblo, a mitad de camino de San Francisco. Allí hicimos el check in en el hotel que teníamos reservado y descansamos hasta la hora de cenar. Cenamos en un restaurante situado justo enfrente del hotel, donde pedí una generosa ración de costillas con salsa barbacoa…mmm deliciosamente típico. Lo siguiente que hicimos fue irnos a nuestra habitación a dormir y despedirnos de uno de los mejores días, sin duda, de lo que llevábamos de viaje.
DÍA 10: PRIMER DÍA EN SAN FRANCISCO
San Francisco es una de esas ciudades que deja huella en el viajero. De pequeñas dimensiones para el nombre que tiene, es una urbe carismática y vital al cien por cien. Desde la preciosa bahía dónde está ubicada, al contraste de los rascacielos con las casas victorianas, pasando por la inagotable población de “homeless” que la habita, diríamos que es una ciudad como poco, peculiar. Si a eso le añadimos Alcatraz, el mítico Golden Gate, su animada zona portuaria (Fisherman’s Wharf) y las deliciosas hamburguesas que sólo ellos saben preparar, podemos asegurar que es una ciudad sencillamente espectacular.
Durante la visita, hubo una frase que puede ayudar a comprender el efecto que ejerce la ciudad sobre el visitante: “Oye, pues a mi no me importaría vivir aquí…”), dijo alguien… Nos adentramos en San Francisco después de recorrer las dos horas que nos separaban desde Oakdale, y comenzamos a toparnos con las empinadas calles, tan características de la ciudad. Nuestro primer objetivo fue visitar Castro, barrio gay por excelencia en una ciudad pionera en el movimiento. Éste detalle nos permite ver otras de las facetas de la ciudad que la hace tan diferente y especial de otras zonas del país: su liberalidad. Estuvimos paseando por el tranquilísimo barrio, fotografíando las diversas casas de estilo victoriano que nos íbamos encontrando, hasta que se acercó la hora de comer. Comimos en un restaurante italiano situado casi a los pies de Coit Tower, una peculiar torre situada en lo alto de una de las varias colinas que dan forma a San Francisco. Ya comidos, nos pusimos como objetivo encontrar Lombard Street ( no es nada sencillo ), que tiene el ”honor” de ser la calle más sinuosa del mundo y ser una de las fotografías más características de la ciudad. Si llego a saber de las 50 vueltas para encontrarla…en fin, hicimos la típica foto que sale en todas las guías y arreando…turistada máxima.
La tarde iba pasando y nosotros teníamos que ir hasta Pleasant Hill, tranquilísimo pueblo a las afueras de San Francisco, donde vivía la familia que nos acogería por 3 días. Como no sabíamos bien la ubicación exacta de la casa, comenzamos a tirar para allí antes de que se nos hiciera de noche. Finalmente dimos con la casa y fuimos excelentemente recibidos por lo que sería nuestra familia durante lo que nos quedaba en Estados Unidos. Incluso una de las hijas, Angie, se cogió unos días de fiesta para enseñarnos los entresijos de la ciudad los dos próximos días… que más se podía pedir? Ya de noche, estuvimos viendo un rato el programa American Idol junto a la familia hasta que nos excusamos para retirarnos a nuestros cuartos ya que había sido un día bastante intenso. La primera toma de contacto con la ciudad había sido satisfactoria pero aún tenía por mostrarnos lo mejor de su repertorio…
DÍA 11: ALCATRAZ Y FISHERMAN’S WHARF
Angie nos vino a buscar temprano a la casa de sus padres, así que nos despertamos, desayunamos y nos dirigimos a la estación de trenes de Pleasant Hill donde cogimos un tren que nos dejó, en menos de una hora, en pleno centro de San Francisco. Dedicaríamos la mañana a hacer la excursión hasta Alcatraz, la mítica cárcel situado en un islote en la bahía de San Francisco. Y es que la visita a “La Roca” se ha convertido en uno de los mayores atractivos de la ciudad y la verdad es que no desmerece.
Nos dirigimos hasta el muelle 33 (Pier 33) donde vendían los tickets de Alcatraz Cruises, que por unos 26 dólares te llevan a la isla y te dan derecho a una visita a la prisión con audioguía en español incluida. Desde mi punto de vista, la audioguía en esta visita es imprescindible ya que te mete en el papel y hace más intensa la visita. Llegamos a la isla y comenzamos la visita a una cárcel que fue cerrada en 1963, que tuvo míticos intentos de huida y que acogió a presos tan ilustres como Al Capone. La visita nos gustó mucho y si a eso le sumamos las impresionantes vistas que se obtienen de la bahía de San Francisco, la excursión se convierte casi en obligatoria. Dejamos atrás las decadentes instalaciones subidos en el ferry que nos acercaba de nuevo hasta la ciudad bajo la mirada de decenas de gaviotas que volaban junto a nosotros. Una vez de nuevo en la zona portuaria (Fisherman’s Wharf), nos dirigimos al turístico Pier 39 donde habíamos quedado con el hermano de Angie para comer juntos. Pier 39 es un muelle con multitud de puestos de comida, restaurantes y espectáculos para turistas donde se puede dar un agradable paseo y contemplar a los graciosos leones marinos tomar el sol tranquilamente. Nosotros nos acercamos a verlos lo que el intenso y asqueroso olor que despiden nos permitió…eso sí son de lo más divertidos.
El hermano de Angie nos recomendó que comiéramos en el mismo Pier 39, concretamente en un divertido local llamado Bubba Gump, especializado en gambas e inspirado en la película Forrest Gump. Las vistas desde el mismo son preciosas y las gambas deliciosas en un entorno muy entretenido. Después de comer continuamos paseando por Fisherman’s Wharf donde compramos algún que otro souvenir. Subimos en uno de los clásicos tranvías de la ciudad (aún funcionan manualmente) que trepó por las empinadas calles y nos dejó en el China Town de la ciudad, que no deja de ser otro barrio chino más, como el de ciudades como Londres. Acabamos la tarde antes de regresar a Pleasant Hill en Union Square, céntrica plaza de la ciudad donde hicimos un poco de shopping. Ya cansados, cogimos de nuevo el tren que nos acercó hasta nuestro alojamiento, cenamos unas pizzas y nos fuimos a dormir.
DÍA 12: ÚLTIMO DÍA EN LA CIUDAD: GOLDEN GATE
En nuestro último día en la ciudad, teníamos como claro objetivo acercarnos al Golden Gate y sacar unas buenas panorámicas desde algún punto especial. Aquí Angie nos ayudó bastante, ya que por la mañana, y conociendo nuestras intenciones, nos llevó a una playa cercana al puente donde había unas vistas del mismo impresionantes. Cruzamos el puente y llegamos a la playa, que estaba situada si no recuerdo mal en la localidad de Presidio, en el lado Oeste del puente.
Allí pasamos casi toda la mañana tumbados en la arena y admirando y fotografíando la famosa construcción tantas veces vista por la televisión. Habíamos cumplido la misión Golden Gate, así que recogimos nuestras cosas y cogimos el coche en dirección a Alamo Square. Alamo Square es la plaza desde donde se obtienen las famosas vistas de la ciudad donde se ve el contraste de las casas victorianas y los rascacielos del centro financiero de fondo. Tuvimos que preguntar bastante para saber donde era, ya que a priori no sale en guías ni mapas. Una vez allí tomamos unas fotografías que quedaron realmente espectaculares y es que el entorno no era para menos. Estaba siendo una mañana de grandes fotografías pero se acercaba la hora de comer y le pedimos a Angie que nos llevara a un sitio donde hicieran buenas hamburguesas.
Siento no recordar el nombre del local, pero doy fe que lo que comemos en los Mc Donald’s y Burger King de turno, NO son hamburguesas. No tienen ni punto de comparación y es que los americanos para esto…son los reyes. Dedicamos la tarde a pasear por el Golden Gate Park, parque de enorme extensión y lugar para relajar el stress que pueda provocar la ciudad. No le vimos al parque nada del otro mundo, así que pronto dimos por concluida la visita y regresamos a Pleasant Valley. La madre de Angie (de origen Mejicano) nos estaba preparando una deliciosa cena tex-mex a modo de despedida que comimos con sumo gusto ya que todo estaba delicioso. Por la noche los hermanos tenían previsto sacarnos de fiesta por San José, población cercana a San Francisco, así que nos arreglamos y nos encaminamos hacia allí. Nos llevaron a un exclusivo garito donde pasamos unas horas bebiendo y disfrutando del ambiente de la fiesta americana, que por lo que vi poco tiene que ver con la nuestra. Sobre las tres de la mañana estábamos volviendo a casa, de nuevo medio borrachos antes de afrontar otra larga jornada en coche. Al día siguiente, volvíamos a Los Angeles.
DÍA 13: RETORNO A LOS ÁNGELES POR LA PACIFIC COAST HIGHWAY
Fue despertarnos y despedirnos de la familia dándoles las gracias por la cálida acogida que nos habían dispensado en los últimos días. Era una señal. No solo nos despedíamos de la familia sinó que comenzábamos a despedirnos del viaje, de la experiencia, del sueño. Nos esperaba una larga jornada de coche (unas 6 horas) bajando a Los Angeles por tramos de una de las carreteras panorámicas más bellas del planeta, la Pacific Coast Highway, que transcurre por la costa oeste de Estados Unidos, bordeando el Pacífico.
El trayecto se puede resumir en que paramos a comer en Santa Cruz, pueblo que da nombre a la marca de ropa surfera y que hicimos una visita a Carmel, precioso pueblo a orillas del Pacífico donde los multimillonarios tienen sus casas de veraneo. Y no me extraña…porque si yo fuera rico, también querría tener una casa allí. Del resto del trayecto, nada remarcable ya que acabamos cogiendo una autopista interior que nos dejó en menos tiempo en el aeropuerto de Los Angeles, al que llegamos sobre las 10 de la noche. Devolvimos el coche de alquiler y nos buscamos un sitio para dormir en el aeropuerto (acabaron siendo unos bancos) ya que nuestro vuelo salía a las 6 de la mañana y decidimos no coger hotel para la última noche. Ya dormiríamos en el avión. Nos acomodamos como pudimos en los incómodos asientos y nos comenzamos a despedir del territorio americano.
DÍAS 14 y 15: VOLANDO HACIA CASA Y LLEGADA AL PRAT
Nuestro vuelo salió puntual a las 6 de la mañana para dejarnos un día y tres horas más tarde (cosas del cambio horario) en el aeropuerto del Prat, sin más inconveniente que la incómoda escala realizada en Atlanta.
CONCLUSIONES
Estoy seguro de que después de este viaje vendrán muchos más. Si la suerte me acompaña visitaré lugares exóticos, lejanos, bellos y divertidos. Pero tan seguro estoy de eso como de que pocos viajes superaran al de la Costa Oeste de Estados Unidos. Pocos viajes habrá que reúnan tantas cualidades, atracciones, contrastes, maravillas… Los habrá, pero serán pocos. Por eso fue uno de los lugares que más tristeza me dio abandonar y que siempre llevaré en el recuerdo, porque soy consciente de que un recorrido como el que nosotros llevamos a cabo es un recorrido único, un trayecto difícilmente repetible, uno de los mejores viajes que se pueden realizar hoy en día.
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↑ LO MEJOR: El Gran Cañón, San Francisco, la Ruta 66, el Parque Nacional de Yosemite y Las Vegas de noche.
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↓ LO PEOR: El Paseo de la Fama no es nada del otro mundo, las patrullas policiales de las autopistas (dan miedo) y Las Vegas de día, un aburrimiento.
Nos vemos en próximos viajes,
Good Bye!






















































































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28 comentarios
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Adolfo
26 diciembre, 2012, a las 7:11 (UTC 0) Enlace a este comentario
Felicidades por este blog muy entretenido, yo personalmente hice un tour parecido hace como 20 años cuando era soltero , este 2013 voy a hacerlo otra vez y este será mi itinerario. Seremos mi esposa, mi hija de 13 y 2 años y yo.
Itinerario
De phoenix paso por sedona un pueblo y paisajes espectaculares, gran cañón y después hasta mammoth lake, dormir ahí y después tomar tioga pass q tiene una vistas impresionantes del valle de yosemity, san Francisco ñapa valley, utilizar la carrera 1 rumbo a los ángeles, visitar disneyland 2 días y sea world, esto tardará 13 días se los recomiendo, este es un viaje muy largó divertido con muchos contrastes, climas diferentes así como vegetación , ciudades impresionantes y pueblos mágicos, sin duda es un viaje para toda la familia…
Toni
10 marzo, 2013, a las 19:26 (UTC 0) Enlace a este comentario
Wow! Maravilloso viaje el que tienes por delante.
Disfruta mucho Adolfo!
rafa
22 octubre, 2012, a las 10:08 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola tony…enhorabuena por tu blog
un viaje fantastico.yo el año pasado estube 15
dias en la costa este con la familia y ya estoy
planeando volver.tengo unas dudas…mi viaje
tendria q ser en agosto y con un niño de ocho
años.es demasiado pequeño???un saluda todos
Toni
10 marzo, 2013, a las 19:31 (UTC 0) Enlace a este comentario
No creo que sea demasiado pequeño. USA es un país muy preparado para el turismo así que no tendrás problemas. Ni te lo pienses!
Saludos.
Cati
19 junio, 2012, a las 21:02 (UTC 0) Enlace a este comentario
Como me gusta este destino, me leo todos los viajes que veo en internet de la Costa Oeste.
Nosotros estuvimos en el 2008 y también fue un viaje especial, por una parte era la primera vez que hacíamos un viaje a un sitio lejano, y por otra parte la logística con un montón de reservas (varios hoteles, helicópteros, vuelo interno, entradas de Alcatraz, limusina, etc.).
Y bueno que decir del paisaje, nosotros no vimos ni Los Ángeles porque no nos decía nada, ni Yosemite pero esto fue porque ya no podíamos abarcar más. Vimos Bryce Canyon y Monument Valley que también están muy bien.
Llegamos a San Francisco y en pocas horas ya estaba pensando que quería volver. Y cuando vi el Grand Canyon, le dije a mi chico “tenemos que volver”.
Saludos.
Sonia
25 octubre, 2011, a las 12:16 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Toni!
Muchas felicidades por tu blog, lo tengo en mis favoritos!
Solo quería decirte que tu guía de viaje a Estados Unidos me sirvió de inspiración para mi viaje. Muy útil para saber que lugares visitar! Seguiré visitando tu blog para encontrar mas inspiración viajera!
Sonia.
Toni
29 octubre, 2011, a las 13:58 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Sonia!
Gracias por tu comentario! Me alegro de que la oágina sirva de ayuda a otros viajeros como tú.
Un abrazo!
gorge
22 octubre, 2011, a las 8:08 (UTC 0) Enlace a este comentario
me ha parecido un blog buenisimo
yo hice ese viaje el verano pasado y tambien me encanto espero poder repetirlo.
Toni
29 octubre, 2011, a las 13:57 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola gorge!
Seguro que algún día lo repites, la verdad es que es un viaje digno de hacer una, dos…o tres veces.
Saludos!
Carol
14 septiembre, 2011, a las 19:10 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Toni,
Yo hice este viaje y un blog ( diario viaje costa oeste ) en el 2006, en ese momento no encontré tanta información, ni blogs como los hay ahora. Tu blog es de gran ayuda, a ver si algún día repito este viaje, ten por seguro que me volveré a leer tu blog.
Muchas felicidades por tu blog, es estupendo!!!
Un saludo.
Toni
14 septiembre, 2011, a las 20:14 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Carol!
Mil gracias por tu comentario.
Siempre hay una excusa para volver a USA así que, aquí te espero!
Un saludo!
Ismael
26 julio, 2011, a las 15:29 (UTC 0) Enlace a este comentario
Buenas,
El 29 de Agosto voy a hacer un viaje muy parecido al vuestro. Tengo una duda, estuvistéis en la Presa de Hoover? Es que en la web no viene muy claro el tema del parking, ni de tipo de visitas que hacer y tal…Si sabes algo de eso, muy bien me vendrá
Toni
3 agosto, 2011, a las 18:25 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Alejandro,
Si que pasamos por la presa Hoover, pero no paramos a hacerle la visita, así que no te puedo ayudar con eso. Respecto al aparcamiento, no creo q tengas problemas pues esa en medio de una zona muy desierta…
Gracias por escribir,
Un saludo.
Toni
14 septiembre, 2011, a las 20:16 (UTC 0) Enlace a este comentario
Perdón…Ismael!
Manuel
10 julio, 2011, a las 0:10 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola amigo Toni y cía.
Estamos armando un viaje por la costa Oeste y tu diario nos resulta de mucha utilidad. Los vuelos ya están confirmados y los primeros días de agosto inicaremos el periplo americano.
Un abrazo desde Rada Tilly(pequeña villa balnearia) Patagonia.Argentina
Toni
3 agosto, 2011, a las 18:16 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Manuel!!
Ya veréis como os lo pasáis en grande por USA
Por cierto, que ganas de perderme por tu tierra…
Gracias x escribir,
Un saludo
Jonatan
11 abril, 2011, a las 8:14 (UTC 0) Enlace a este comentario
Muy buen diario de viaje Toni,
Y no es el primero que leo. Llevo leyendo diarios y preparando mi viaje desde Enero, especialmente los de losvieajeros.com.
Felicitaciones!! Seguiremos esperando tus nuevos viajes y aportaciones.
Por cierto, como Melisa, nosotros también vamos de la segunda de Mayo a la primera de Junio. Ya queda poco…
Y el paso de Taioga seguro que estará cerrado. Este año ha nevado mucho por allí.
Saludos.
Toni
12 abril, 2011, a las 21:24 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Jonatan,
Gracias por tu comentario!
Qué poco te queda! Cuando estés allí disfruta cada segundo como si fuera el último, es un viaje único, de los que recuerdo con más añoranza sin duda.
Si el Tioga Pass está cerrado tendréis que dar un pequeño rodeo, pero no te preocupes porque Yosemite os estará esperando en su época más resplandeciente.
Un saludo!
R.C. Bustamante
13 marzo, 2011, a las 16:27 (UTC 0) Enlace a este comentario
Este recorrido (con variantes) lo hice acompañado de una amiga hace unos años, volvi a recordar cada lugar, cada noche (unica e inolvidable). Magnifica redaccion e ilustracion de su viaje; vivo en Tijuana, B.C. Mexico asi que todos los lugares me quedan relativamente cerca, he vuelto con mi esposa, amigos y en motocicleta ( tengo 45 años tripulando motocicletas y soy piloto aviador tambien) asi que con frecuencia viajo por estos lugares. Felicidades y gracias por compartir su exitante experiencia. Ps Los habitantes de San Francisco dicen que San Diego es bello, pero San Francisco mas y es cierto.
Toni
17 marzo, 2011, a las 19:04 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola R.C. Bustamante,
Ante todo, gracias por dejar tu comentario.
La verdad es que a mi me pareció inolvidable cada día que pasé en la Costa Oeste, fue un viaje especial sin duda que recuerdo con mucho cariño. Estoy de acuerdo con lo de SF, increíble ciudad.
Saludos!
Dani
8 marzo, 2011, a las 9:00 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Toni.
Te felicito por este blog tan interesante y que puede ayudar tanto a personas que, como yo, tienen pensado viajar a alguno de estos lugares y pueden contar con la opinión de otras personas que ya lo han visitado.
A pesar de que yo no cuente con ninguna web como la tuya, decirte que me encanta viajar con mi mujer y hemos visitado sitios que en mi opinión son espectaculares tales cómo Japón, Bora Bora, New York… Si tienes pensado viajar a alguno de estos lugares y necesitas algo de ayuda o información no dudes en preguntarme.
Un saludo!
Toni
17 marzo, 2011, a las 20:13 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Dani!
Gracias por el ofrecimiento, sin duda esos destinos que has visitado tienen que ser realmente espectaculares y los tengo en la agenda para el futuro.
Te agradezco de nuevo que te hayas tomado la molestia de escribir el comentario, y me alegro de que te parezca interesante,
Un abrazo!
Cristina
13 diciembre, 2010, a las 18:08 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Tony!!! yo después de leer tu blog tengo claro donde me voy a ir de viaje de novios!! aunque queda, pero ya estoy mirando cosas. Dices que el presupusto aproximado fue de 1600 por cabeza, pero yo por más que busco cosas (y nada del otro mundo) no me baja de los 2600 por persona!!! arggg!!! ¿podrías desglosarme más o menos lo que te gastaste en función de qué cosas para saber por donde tengo que acortar (hotel, alquiler coche, vuelos, gasolina, regalos, entradas parques….)? por cierto, ¿os hicisteis seguro internacional? muchas gracias por este blog, que nos anima a decidirnos!!!! muakssssssssssss
Toni
14 diciembre, 2010, a las 19:23 (UTC 0) Enlace a este comentario
Que tal Cristina!
Has elegido bien! es un viaje que difícilmente olvidarás…
El presupuesto de 1.600 euros corresponde a un viaje por libre, preparándolo por nuestra cuenta sin la intermediación de agencia de viajes. No se sí tu lo estás mirando por esa vía…
El vuelo ya nos salió baratito, unos 480 euros y lo hoteles tirábamos por los más baratos/decentes que circulaban por Internet, sin contar el de Las Vegas o el Gran Cañón. También nos ahorramos las últimas tres noches en SF, pues estábamos en casa de una familia americana, con lo que algunas comidas también nos las ahorramos. El coche de alquiler también fue compartido entre tres. Por lo demás…no nos privamos de casi nada.
No, no nos hicimos seguro, aunque es bastnante recomendable hacerlo, por sí las moscas…
Un saludo!
melina
24 noviembre, 2010, a las 16:50 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola! acabo de leer tu post y cada vez tengo más claro que mi viaje a la costa oeste de EEUU ha de ser en coche y no organizado como miraba al principio.
Quiero ir en mayo del año próximo y tengo que reservar ya el vuelo para que me salga económico.
Arriba dices que el Tioga Pass hacia Yosemite está cerrado en invierno. Yo iré a finales de mayo y primera semana de junio, ¿sabes si estará ya abierto o dónde puedo informarme? me gustaría nucho poder ir desde Mammoth Lake hasta Yosemite Valley.
Y ya última pregunta… ¿qué tal es conducir por allí? tengo pánico a ir estresada con el coche, perdiéndome (incluso con GPS)…
En fin, espero que me guste tanto como a ti. Ciao!
Toni
25 noviembre, 2010, a las 10:59 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Melina,
Primero de todo recomendarte que te animes a hacerlo por libre. Te saldrá la mitad de económico y disfrutarás el doble. Al menos, fue mi caso. Alquilaros un coche y disfrutar de los placeres de la Costa Oeste, que son muchos…
En cuanto al Tioga Pass, cuando fuimos nosotros (mayo) aún estaba cerrado ya que estaban quitando la nieve. Este año, según la web lo abrieron el 5 de Junio, va variando según el año y como vayan los trabajos de limpiar las carreteras de nieve. Te dejo la web: http://www.nps.gov/yose/planyourvisit/tiogaopen.htm
Nosotros tuvimos que acceder dando un gran rodeo y pasando por Fresno, aunque como a tí, nos hubiera gustado hacer el recorrido que empieza en Mamooth Lakes.
La conducción sin problemas. Con un buen GPS llegarás a todas partes. Lo único que si te aconsejo es que vayas con cuidado con las patrullas policía de las autopistas (highway patrol), no sería recomendable que te cazasen en un exceso de velocidad…
Saludos!!
Toni
29 abril, 2010, a las 9:52 (UTC 0) Enlace a este comentario
Hola Rosa!
Mucha suerte por USA, la verdad es que es un viaje espectacular y seguro que vuelves encantada. No te pierdas por nada del mundo el Gran Cañón…
Ya me contarás que tal a la vuelta…
Saludos!
Rosa
28 abril, 2010, a las 11:00 (UTC 0) Enlace a este comentario
Muchisimas gracias por este blog tan interesante,me va a servir de mucha utilidad,ya que viajo mañana 29-4-2010 a la costa oeste..espero que me impresione por lo menos la mitad que a vosotros..saludos