ESCAPADA A LONDRES 2008

Probablemente estemos hablando de la segunda capital del mundo tan solo por detrás de Nueva York. Una de esas ciudades en las que te sientes una parte diminuta y que tiene tanto por ofrecer que tres días hábiles, los que nosotros pudimos disfrutar, no son suficientes para absorberlo todo, ni tan siquiera una parte considerable. Era finales de Noviembre cuando aprovechando una buena oferta por Internet y “liando” a tres amigos para la escapada, nos plantamos en el lejano aeropuerto de Stansted dispuestos a adentrarnos en Londres, una de las metrópolis más impresionantes y con más historia del planeta. Aunque no hay queja de todo lo que nos dio tiempo a ver a sabiendas de nuestra escasez de días, queda pendiente una segunda visita para acabar de rematar la faena y volver a disfrutar de una ciudad única en el mundo.  

 
Inglaterra en el mapa

FICHA DEL VIAJE

 

DESTINO: Londres.

DURACIÓN / FECHAS : 4 días de viaje, del 21/11/2008 al 24/11/2008.

VIAJEROS: Laura, Sergio, Tamara y Toni.

ITINERARIO / RUTA:

  • DÍA 1: Toma de contacto con la ciudad: West – End, Soho, Picadilly Circus y paseo nocturno por los alrededores del Támesis.
  • DÍA 2: Buckingham Palace, Big Ben, London Eye, Harrods, Hyde Park y British Museum.
  • DÍA 3: Torre de Londres y Tower Bridge.

ALOJAMIENTO:

  • Central Hotel: Nuestro alojamiento fue un económico Bed&Breakfast situado en una muy buena ubicación justo al lado de la parada de metro de King’s Cross con conexiones a todas las lineas. Por otra parte la recepción y la habitación eran tirando a cutres, pero en nuestro caso suficientes para pasar una corta estancia en la capital inglesa. Desayuno british incluido. Recomendable para estancias cortas si tan solo se busca un lugar barato donde dormir y nada más.

PRESUPUESTO APROXIMADO: 400 euros.

 

DIARIO DE VIAJE

 

DÍA 1:  PRIMEROS FLASHES DE LA CIUDAD

Serían las 10 de la mañana cuando nuestro avión nos dejó en el lejano aeropuerto de Stansted, a un 45 minutos en tren del centro de Londres. Stansted es uno de los aeropuertos secundarios con los que opera Ryanair, compañía que suelo utilizar para mis escapadas por Europa. Una vez en el aeropuerto, compramos el billete de tren para llegar a Londres que nos costó 26 Libras ida y vuelta, un precio bastante alto aunque teniendo en cuenta los precios de Londres, bastante en la linea. Cuando llegamos a la estación de tren de Londres, cogimos rápidamente un metro hasta la parada de King’s Cross donde se encontraba nuestro alojamiento al que llegamos en no más de 5 minutos para dejar todo nuestro equipaje en la diminuta habitación de 4. Y es que de momento tan solo estábamos en Londres 3 de los 4, Laura, Tamara y yo, ya que Sergio por motivos de trabajo se incorporaba al día siguiente. Libres de peso y vestidos como cebollas para combatir el intenso frío salimos a la calle dispuestos a dar un paseo y empezar a empaparnos del ambiente british. Estuvimos caminando en dirección a Piccadilly Circus, descubriendo por el camino la primeras cabinas londinenses, tan típicas, que caímos en la tentación de hacernos la foto en ellas.

 

  

 Pasamos por delante del British Museum ( lo visitaríamos al día siguiente) y un poco más adelante comenzamos a adentrarnos en la zona del West-End, algo parecido a un Broadway londinense donde se anuncian y representan las mejores obras de teatro y musicales de la ciudad. Llegamos por fin a Piccadilly Circus, centro neurálgico de la ciudad y recurrente punto de encuentro para los londinenses. Con sus enormes pantallas luminosas pasando anuncios todo el día y su representativo dios Eros que se alza en medio de la plaza, Piccadilly es todo un icono de la capital británica. Muy cerca de la plaza nos adentramos en el Soho, zona canalla de Londres que alberga multitud de PUBs, Sexshops y restaurantes en sus calles. También hay que destacar que es una reconocida zona gay de la ciudad. Indudablemente, para captar mejor la esencia de este barrio hay que visitarlo de noche que es cuando su mejor ambiente empieza a florecer y los neones iluminan las estrechas calles. En nuestro paseo diurno, la zona parecía más bien un barrio normal. Adyacente al Soho nos topamos con el barrio chino, lugar de residencia de la colonia china en Londres y conjunto de calles plagadas de restaurantes chinos, peluquerías chinas o supermercados chinos. Incluso los límites de la zona están marcados con portales de clara decoración china. Se acercaba la hora de comer y lo hicimos en un Pizza Hut situado muy cerca de Covent Garden. Cuando salimos de comer, eran sobre las 16:30 y ya comenzaba a oscurecer. Decidimos entonces dirigirnos a la zona del Támesis donde se encuentran el Big Ben, el London Eye y la Tower Bridge para ver estos monumentos perfectamente iluminados.

 

  

La verdad es que cada uno de ellos era a cual más impresionante. Nos encantó pasear por la ribera del Támesis disfrutando de estos iconos londinenses, tantas veces vistos por televisión, en su más bella expresión. Antes de encaminarnos de nuevo hacia el hotel decidimos hacer un café en uno de los PUBs que encontramos para así entrar un poco en calor. La tarde se había consumido así que pusimos rumbo de nuevo hacia King’s Cross y cenamos en un Mc Donald’s cercano a nuestro hotel. Después de eso poco más, estábamos bastante cansados después del intenso día así que decidimos recogernos a nuestra habitación y recuperar fuerzas para el día siguiente.

DÍA 2: HIGHLIHTS DE LONDRES

Empezó nuestro segundo día temprano, yendo a la estación a buscar a Sergio que llegaba pasadas las 8 de la mañana también procedente del aeropuerto de Stansted. Cuando di con él, nos dirigimos de nuevo hacia el hotel para tener un completo desayuno a base de salchichas, huevos fritos y judías, un British Breakfast como dios manda. Nos dimos prisa desayunando pues queríamos estar a las 11 de la mañana en Buckingham Palace, para ver el famoso cambio de guardia que se realiza cada día a la misma hora.

  

Desgraciadamente para nosotros era sábado y los accesos al metro estaban abarrotados así que finalmente llegamos con un cuarto de hora de retraso cuando el cambio de guardia ya había finalizado. Otra vez será. Eso sí, los impertérritos y pintorescos guardias de la residencia real no se libraron de que les echáramos varias fotografías aunque ese día, por ser invierno, iban vestidos de gris y no del famoso rojo que los hace característicos. Después de admirar el imponente palacio pusimos rumbo hacia Westminster, el parlamento británico, para admirar su torre del reloj, uno de los símbolos más universales que existen: el famoso Big Ben. Antes de eso atravesamos el St Jame’s Park, en las cercanías de Buckingham Palace, una agradable zona verde plagada de divertidas ardillas. En menos de 10 minutos caminando nos habíamos plantado bajo el impresionante Big Ben, una de esas construcciones que dejan con la boca abierta.

 

  

 Pero la mejor manera de recrearse la vista con el mayor símbolo británico es cruzar el puente de Westminster y observarlo desde el otro lado. Desde ese punto se obtienen las mejores fotografías. Desde el mismo puente se puede ver perfectamente (queda muy cerca) el London Eye, la famosa noria londinense a la que no subimos por haber mucha cola. Como con el cambio de guardia de Buckingham Palace, la subida a la noria quedará para próximas visitas ya que las vistas desde allí arriba prometen ser de escándalo. En cuanto a su aspecto exterior, de día pierde bastante siendo de noche cuando hay que verla toda iluminada, brillando y reflejándose en el río Támesis. Nuestro siguiente objetivo fueron los famosos almacenes Harrods, a los que llegamos en metro bajándonos en la parada de Knightsbridge. No es que sea una visita que a priori me atrajera mucho, pero ya que estás en Londres…además el Hyde Park pilla al lado. El paseo por los opulentos almacenes duró poco porque a la que te empiezas a fijar un poco en los precios te pones malo… la de viajes que haría yo con ese dinero! Con la tontería se nos había pasado la mañana en un suspiro y tocaba comer algo para continuar la marcha. Viendo lo caro que está todo en Londres decidimos coger unas hamburguesas en un Mc Donalds cercano e irnos a un banco del Hyde Park a reponer fuerzas. Aunque hacía un día bastante soleado ( que suerte tuvimos) el frío se dejaba notar así que comimos rápidamente y nos resguardamos en una cafetería del parque para tomar un café bien calentito con unas excelentes vistas del lago Serpentine, que divide el parque en dos.

 

 Dimos un agradable paseo por el bonito parque del que solo vimos una pequeña parte debido a su gran tamaño. Para acabar de rematar la tarde nos dirigimos al espectacular British Museum, uno de los museos de antigüedades más famosos del mundo (sinó el que más) y además gratis, como la mayoría de museos de la ciudad. En cuanto al contenido de éste, probablemente lo más destacable sea su exposición egipcia y la piedra de Rosetta, clave para la transcripción de los jeroglíficos egipcios, aunque ya se sabe que para gustos…los colores. Eso sí, su visita es casi obligatoria poque, a parte de ser gratis, se trata de uno de los mejores museos del mundo. Cuando salimos del museo ya era noche cerrada así que nos encaminamos de nuevo al centro neurálgico de Londres y dimos un buen paseo por una iluminada Piccadilly Circus y por un Soho con mucho más ambiente que la mañana anterior.

  

Los días de Londres en invierno acaban temprano así que no tardamos en irnos a cenar bastante pronto y buscar un PUB donde acabar la noche.Y la noche acabó pronto ( al menos en el PUB) ya que no eran ni las 11 de la noche y ya nos estaban dando escobazos para echar el cierre. A nosotros, venidos de la cultura Mediterrànea, no nos sentó nada bien quedarnos a medias, así que compramos unas cervezas en uno de los cientos de tiendas regentadas por paquistaníes y nos fuimos a acabar la noche a la habitación del Bed&Breakfast. Unas cervezas y partidas de carta más tarde, caímos rendidos en nuestras camas para no despertarnos hasta el día siguiente.

DÍA 3: APURANDO NUESTRA ESCAPADA LONDINENSE: LAS DOS TORRES

Para nuestro último día en Londres teníamos pensado visitar la zona del río Támesis donde se ubican dos atracciones imprescindibles al visitar la ciudad y ambas relacionadas con torres: La Torre de Londres y el Tower Bridge. Para ello nos despertamos relativamente temprano, tampoco había mucha prisa, y nos dirigimos a la boca de metro de King’s Cross para coger la linea amarilla (circle) que nos dejó en la parada de Tower Hill, de las más cercanas a la Torre de Londres. Para acceder a ella hay que pasar previamente por taquilla (unas 16 libras) y sus mayores atracciones son las exposiciones de armas y armaduras y, sobretodo, las joyas de la corona británica, custodiadas en la torre. Antigua fortaleza, actualmente se ha convertido en una atracción turística aunque oficialmente sea considerada palacio real y fortaleza de su majestad.

  

 Nosotros realizamos la visita y la verdad es que la exposición de armas es curiosa y las joyas de la corona son algo digno de ver (hay que son del tamaño de un puño),  pero me parece un precio excesivo para lo que se acaba ofreciendo. Aprovechamos también para pasear un poco por sus jardines y hacernos algunas fotografías con los pintorescos guardas de la torre (o Beefeaters), vestidos de una manera muy característica y fáciles de reconocer. El día había empezado con bastante lluvia pero poco a poco se fue aclarando para dejar paso al sol y permitirnos pasear agradablemente por las cercanías de la Tower Bridge, el puente levadizo más famoso del mundo. Situado al lado de la Torre de Londres y sobre el río Támesis, este puente formado entre dos torres es junto al Big Ben el símbolo más reconocible de Londres y una delicia para la vista que pudimos disfrutar desde muy cerca. Aunque se puede acceder a su interior, tuvimos bastante con el sablazo de la Torre de Londres y decidimos ni intentarlo.

  

 Para compensar, nos metimos un buen plato de pasta entre pecho y espalda en un restaurante en las cercanías de la Torre. Empezamos la tarde tomando un café y viendo un partido de la Premier League con los lugareños en uno de los PUBs que nos encontramos por la zona. Cuando íbamos a salir de éste, estaba lloviendo con bastante intensidad y el grupo se dividió, yéndose Laura y Tamara al hotel a descansar y refugiarse de la lluvia, y yo y Sergio decidimos pasar la lluviosa tarde en un enorme centro comercial de las afueras de Londres llamado Westfield. La verdad es que no fuimos a Londres para ver centros comerciales pero visto como estaba la tarde fue la mejor opción y la verdad es que el lugar es impresionante tanto por lo grande como por su espectacular decoración. De hecho tiene fama de ser el centro comercial más grande de Europa. Para llegar a él creo recordar que nos bajamos en la parada con nombre White Castle, y como he dicho antes estaba bastante apartado del centro. Volvimos Sergio y yo al hotel y nos fuimos con Tamara y Laura a un PUB, otra vez. Serían las 6 de la tarde cuando entramos por la puerta, la misma que no volveríamos a atravesar hasta bien entrada la noche. Entre mojitos y cervezas se nos habían pasado las horas volando y con ellas nuestros últimos momentos en Londres. Salimos del PUB a las 10 de la noche en el mismo estado que se sale aquí de las discotecas a las 6 de la mañana así que decidimos que lo mejor era comprar comida en un Kentucky F.C. y llevárnosla a nuestra habitación. Una vez allí entre risas y pollo frito pusimos punto final a una escapada tan interesante como divertida.

DÍA 4: VOLVIENDO A LA RUTINA

Para nuestro último día en Londres fuimos con el tiempo justo para trasladarnos hasta Stansted y coger nuestro vuelo que salía esa misma mañana rumbo a Girona. Con el tiempo justo para volver a la rutina.

CONCLUSIONES

Para que nos vamos a engañar. Una escapada a Londres de 3 días se hace corta, muy corta. Si ya de por sí cuando se viaja el tiempo suele pasar a gran velocidad, si le añadimos que fuimos en invierno y los días acababan casi después de comer,  nos da como resultado que tres días en Londres son muy justos. Tiempo justo para ver lo imprescindible de la ciudad. Monumentos y lugares como el Big Ben, Buckingham Palace, la Tower Bridge o Hyde Park que aunque sólo representen una pequeña parte de Londres, son absolutamente suficientes para hacer que la escapada valga totalmente la pena. Sin duda habrá que dedicarle otro viaje porque la ciudad lo merece…su ritmo, su historia, sus lugares y monumentos…y todas las cosas que nos dejamos por ver.

  • ↑ LO MEJOR: Big ben, Tower Bridge, el British Museum, Buckingham Palace y el ambiente de la ciudad en general.
  • LO PEOR: Las constantes lluvias sobre la ciudad y lo carísima que es.

Nos vemos en próximos viajes,

Good Bye!

Comentarios

  1. pablo

    a mi me gustaria ir londres.
    me parece una ciudad digna de ver por lo menos desde fotos y programas varios en la tele.
    pero con este diario de tu viaje toni estoy decidido este verano me voy una semana a londres. me a encantado tu blog. de este viaje y de otros como el de la costa oeste de eeuu que tambien lo e leido y lo hice el ultimo verano. espero que vayas a muchas mas aventuras como esta por todo el mundo y te lo pases genial.

    1. Autor de la
      Entrada
  2. Autor de la
    Entrada
    Toni

    Hola Roberto,

    Me alegro enormemente que te haya gustado la página, espero verte por aquí con frecuencia… 🙂
    Todas las recomendaciones son bienvenidas y no dudes en enviarme un correo al mail de la web si tienes alguna cosilla que preguntar.

    Un saludo compañero y viaja todo lo que puedas,

  3. ROBERTO

    Hola, he leido un comentario tuyo en la página de los viajeros y he entrado aquí, y que te voy a contar, me ha encantado tu página web. Con tu consentimiento se la voy a recomendar a unos cuantos amigos (pocos) que entramos en un foro de caravanas y autocaravanas y que estamos viajando constantemente.
    No te extrañe que te pregunte alguna cosilla de vez en cuando. Un abrazo.

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