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ene 28 2010

MUNICH Y ALREDEDORES 2009

Después de nuestra divertidísima aventura en Marruecos, tenía bastante claro que antes de acabar el año caería otra de mis, ya repetidas, escapadas por Europa. La elección del destino, Memmingem (a poco más de 100 kilómetros de Múnich), vino dado por la espectacular oferta que aprovechamos de Ryanair: billetes de ida y vuelta con tasas incluidas por 2 céntimos de euro… ¿Quién no viaja así? La verdad es que llevaba tiempo mirando la posibilidad de un viaje a Múnich y ya tenía más o menos preparada la distribución de los 5 días que pasaríamos allí. Además, que mejor época para visitar la capital bávara, uno de los lugares donde más y mejor se celebra todo el ritual navideño, que en Diciembre?  Bueno, probablemente en Octubre para la Oktoberfest, pero eso ya lo dejamos para más adelante…

Alemania en el mapa

FICHA DEL VIAJE 

DESTINO: Múnich.

DURACIÓN / FECHAS: 5 días de viaje, del 1/12/2009 al 5/12/2009.

VIAJEROS: Diego, Laura, Marta y Toni.

ITINERARIO / RUTA:

  • DÍA 1: Llegada y desplazamiento a Múnich. Marienplatz y Hofbrauhaus.
  • DÍA 2: Desplazamiento al Castillo de Neuschwanstein y Augsburg.
  • DÍA 3: Campo de concentración de Dachau, Englischer Garten y Allianz Arena.
  • DÍA 4: Casco antiguo de Múnich, zona olímpica y museo BMW.
  • DÍA 5: Vuelta a casa.

ALOJAMIENTO:

  • Creatif Hotel Elephant: Aunque bastante económico y bien situado ( al lado de la estación principal y a 10 minutos de Marienplatz), nuestra habitación de 4 era demasiado pequeña. Se notaba que era una habitación triple con una cama de más y no había espacio para nada. En cuanto a limpieza está bien y la recepción permanece 24 horas abierta. Desayuno Buffet caro (9 euros), nosotros no lo probamos. Si la habitación hubiese sido más amplia lo recomendaría aunque supongo que si es un grupo menor de 4 no habrá problemas por el tamaño de la habitación. Nada de lujos.

PRESUPUESTO APROXIMADO: 300 Euros.

 

DIARIO DE VIAJE

 

DÍA 1: PRIMERA TOMA DE CONTACTO CON LA CIUDAD. NAVIDAD EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN.

Nuestro vuelo de Ryanair salía desde el aeropuerto de Girona a las 10:30 de la mañana dejándonos en una nevada Memmingem a la hora prevista: las 12:15. Después de algún que otro registro de maleta en el pequeño aeropuerto, salimos al exterior a esperar el autobús que nos tenía que llevar a la estación de trenes de Memmingem, a unos 5 kilómetros. Bajo el intenso frío y una buena nevada en la cola del bus, se nos acercó Reiner, un joven alemán que nos ofreció comprar el Bayern Ticket entre los 5, lo cual nos permitiría viajar a Múnich por poco más de 5 euros por cabeza.

 

 El Bayern ticket es un pase, que por 28-30 euros, permite a un máximo de 5 personas viajar por la región de Baviera durante un día entero cogiendo cualquier tipo de transporte público. Muy recomendable si se viaja en grupo. Cogimos el tren en la estación de Memmingem, siempre guiados por Reiner, que regresaba de vacaciones a casa después de trabajar un año en Barcelona, en una empresa de telecomunicaciones. En aproximadamente 1 hora y media ya estábamos en la estación principal de Múnich, de la que salimos para hacer el check in en nuestro hotel, a 2 minutos caminando. Después de dejar nuestras cosas en la reducida habitación, salimos a la calle para buscar un lugar donde comer, pues pasaban ya las 3 de la tarde. Múnich nos cambió la nieve por la lluvia así que no tardamos en encontrar un restaurante turco donde dimos buena cuenta de unos especiadísimos Durum Kebab. Ya era casi de noche cuando salimos de comer y no eran más de las 4 de la tarde ( es lo que tiene viajar en invierno) así que decidimos dirigirnos al centro para verlo ya todo iluminado con motivos navideños. Empezamos la ruta por una animada Karlsplatz, donde ya había instalada una pista de hielo y un establecimiento de madera donde ofrecían crepes y vino caliente.

  

Atravesamos Karlstor, la antigua puerta medieval de la ciudad, y subimos por Neuhauser Strasse hasta llegar al centro neurálgico de la ciudad: la bonita Marienplatz (o plaza de María). Si la calle Neuhauser ya estaba perfectamente ambientada para la Navidad, fue llegar a pocos metros de Marienplatz y toparnos con el cartel luminoso que anuncia el mercado navideño, para darnos cuenta de que la Navidad se vive con mucha más intensidad en según qué zonas. Marienplatz ya es bonita de por sí, con su impresionante ayuntamiento neogótico presidiendo la plaza, pero en Navidad es de esas cosas que uno no se puede perder. Abarrotada de puestos navideños y envuelta por el dulce aroma del vino caliente, la plaza viste sus mejores galas para recibir estas fechas tan señaladas. Cuando dimos por vista  Marienplatz, y ya un poco mermados por el frío y la lluvia, nos cobijamos en un cercano Starbucks para mediante un buen Caffe Latte, recuperar el calor corporal (estaríamos a unos 3 grados) y poder emprender de nuevo la marcha. Faltaba poco para las 19:00, así que decidimos buscar la Hofbrauhaus (típica cervecería bávara) y hacer unas cervezas hasta “nuestra” hora de cenar. Recomiendo a todo el que visite Múnich pasarse por esta cervecería que, aunque muy conocida, no deja perder su encanto con su espectacular ambiente, sus cervezas de a litro, y su buena y económica comida típica bávara.

  

Seguro que salís contentos. En Hofbrauhaus, las alargadas mesas de madera se comparten con otros comensales así que no tardamos, entre cerveza y cerveza, en hacer buenas migas con Tobey y Manolo, una “extraña pareja”  de amigos, uno alemán otro costarricense, que nos amenizaron la noche contándonos sobre la vida bávara y recomendándonos buenos platos típicos que probar. En mi caso probé el famoso codillo alemán que realmente estaba para chuparse los dedos. Entre la orquesta que amenizaba la cena, el intercambio cultural con Tobey y Manolo y el buen sabor de la cerveza, se nos hicieron las 23:30 de la noche…llevábamos cuatro horas y media y casi no nos habíamos enterado! Salimos del local muy contentos, en parte por los litros de cerveza y en parte por la magia de la noche que habíamos vivido pero tocaba dirigirse al hotel a descansar, no sin antes detenernos ante un simpático músico callejero (como me gustan estos tipos) que estaba tocando una canción (Yesterday) que en ese momento puso la guinda a nuestro primer día en Múnich y a una noche inolvidable.

DÍA 2: EXCURSIÓN AL CASTILLO DE NEUSCHWANSTEIN

 Tocaba excursión para nuestro segundo día en Múnich. El plan era coger un coche de alquiler y acercarse a Füssen, a unos 130 kilómetros, para visitar el famoso Castillo de Neuschwanstein. Posteriormente y aprovechando el coche de alquiler,  queríamos visitar algún pueblo perteneciente a la ruta romántica, aunque desconocíamos cual iba a ser el elegido. Teniendo todo esto claro, nos levantamos temprano ya que debíamos recoger nuestro coche a las 9 de la mañana en la estación central. Una vez desayunados en la misma estación (cosa que se iba a convertir en rutina en nuestra estancia en Múnich), nos acercamos a la oficina de alquiler para que nos entregaran lo que iba a ser nuestro medio de transporte durante toda la jornada: un flamante…MINI!

  

 La verdad es que no supe si alegrarme o no debido a lo encogidos que íbamos a ir todo el camino. De esta manera, nos encajonamos los 4 dentro del coche y comenzamos a tirar millas, unas 2 horas de camino debido a que el último tramo se hace por carreteras secundarias y en nuestro caso con una intensa niebla. Llegando a Füssen el paisaje se tornó de nuevo nevado y la temperatura descendió sensiblemente aunque hacía un día bastante despejado. Encontramos el parking del castillo (4,5 euros) sin dificultades gracias a la ayuda del eficiente GPS y nos dispusimos a comprar los tickets con audio guía en castellano (9 euros) i emprender la subida al castillo que está situado, vigilante, en lo alto de una colina. Después de unos 20 minutos de subida a pie que también se pueden hacer en carroza de caballos por unos 5 euros, nos plantamos a los pies de la impresionante construcción. Neuschwanstein es realmente espectacular aunque desde el campo de visión humano no se pueda admirar toda su grandeza. Las mejores perspectivas, donde realmente se puede captar todo el esplendor del castillo, son a vista de pájaro o desde alguna colina aledaña. Incluso, hay una excursión de unos 40 minutos hasta Marienbrucke, un puente desde el que se obtiene una buena visión del castillo. Construido a finales del s. XIX y de estilo neogótico, fue encargado por el Rey Luis II de Baviera ( o el rey loco) quien murió poco después de su construcción. Debido muy probablemente a su estado de locura mandó construir una obra fascinante, que ha conseguido con su belleza desde inspirar a Disney para recrear el castillo de la Bella Durmiente, hasta ser nominado como finalista para las nuevas 7 maravillas del mundo.

  

Nuestro “tour” con audio guía comenzaba a las 12:45 así que tuvimos tiempo de sobras para hacer mil fotos desde mil perspectivas diferentes. Vale la pena visitar el castillo por dentro? Desde mi punto de vista sí, ya que para tener una buena visión exterior tienes que acercarte a éste y ya que estás casi en la puerta, no está de más completar con  la visita interior, que por otra parte, es bastante entretenida con el audio guía en castellano. Además, justo antes de acabar la visita, el castillo ofrece una recompensa que bien vale los 9 euros invertidos en la entrada: unas impresionantes vistas con montañas, lagos y el otro castillo de Luis II, Hohenschwangau, que dejan con la boca abierta.

 

  Acabada la visita y descendiendo de nuevo la colina, nos planteábamos la duda de que época debe ser mejor para visitar Neuschwanstein: yo sólo puedo afirmar que en invierno y con las montañas nevadas, es realmente evocador. Comimos a los pies de la colina en uno de los restaurantes que allí se encuentran preparados para los visitantes. A las 14:30 ya estábamos metidos de nuevo en el cloche intentando decidir  a qué pueblo o ciudad íbamos a dedicar la tarde. Mi preferencia era Rothenburg ob der Tauber pero su alejada ubicación (a unas 3 horas) hacía inviable su visita. Finalmente nos decantamos por Augsburgo, a una hora y media de trayecto, y del que también teníamos buenas referencias. De nuevo nos pusimos a hacer kilómetros y a eso de las 4 y media de la tarde, ya casi de noche, teníamos aparcado el coche en pleno casco antiguo. Estuvimos unas 2 horas paseando y disfrutando del tremendo ambiente navideño que había en la zona, pero el tiempo se nos echaba encima si queríamos devolver el coche a las 20:00, la hora pactada, así que después de un reconfortante café cubrimos la escasa hora de trayecto que separa Augsburgo de Múnich.

  

 Una vez devuelto el coche ( un placer para conducir), nos decidimos por cenar en un típico restaurante a dos pasos del hotel y también muy próximo a la estación. No recuerdo el nombre pero en parte mejor ya que estaba plagado de turistas y la comida no era nada del otro mundo. Yo probé un surtido de salchichas bávaras acompañadas con puré de patata y chucrut, que es col fermentada muy utilizada como acompañamiento por estas tierras. Cuando acabamos de cenar, nos dimos cuenta de que estábamos agotados después de un día con bastante trajín así que decidimos, a eso de las diez de la noche, regresar al hotel, ir a dormir pronto y recuperar fuerzas para el día siguiente.

DÍA 3: DACHAU Y PINCELADAS DE MUNICH.

Después de nuestro rutinario desayuno en la estación central de Múnich, adquirimos de nuevo un Bayern Ticket (30 euros) ya que la mañana estaba planeado dedicarla a visitar el campo de concentración de Dachau, población a las afueras de la capital bávara a unos 20 minutos en tren. Cogimos el tren S2 ( los S son los trenes de cercanías así como los U son los metros) y en el tiempo previsto nos dejó en la estación de Dachau. Una vez allí, y nada más salir de la estación, topamos con una parada de autobuses donde indicaba claramente el destino de algunos de los buses: el campo de concentración de Dachau.

  

Si no recuerdo mal, el número 726 nos dejó en menos de diez minutos en las puertas del campo. La entrada a éste, a no ser que se quiera contratar un guía, es totalmente gratuita así que nosotros tiramos para dentro. Cuando aún no se ha entrado al campo ya se te pone mal cuerpo al leer la cínica frase que reza en la puerta de entrada: ARBEIT MACHT FREI ( el trabajo os hará libres). Nada más lejos de la realidad. Una vez dentro, hay diferentes lugares visitables para sentir vergüenza del ser humano: el museo del campo, los barracones, las celdas de aislamiento, las diferentes capillas o el espeluznante crematorio. Nosotros empezamos por un museo que exponía claramente la barbarie nazi ante la atenta mirada de múltiples grupos de escolares, y finalizamos la visita en el apartado crematorio, completamente dispuesto para el exterminio, con cámara de gas y hornos incluidos. Dachau me pareció una visita de lo más interesante que llevaba ya tiempo queriendo realizar,  pero esto no impidió que volviera a salir por la odiosa puerta forjada en hierro con un mal cuerpo provocado por la cruda realidad.

  

El nº 726 nos dejó de nuevo en la estación de Dachau y sin perder tiempo cogimos de nuevo un tren que nos dejó en la estación central de Múnich a mediodía. Una vez allí, comimos en un italiano cercano a nuestro hotel antes de coger de nuevo el transporte público, esta vez el metro, para visitar Englischer Garten, el parque más importante de la ciudad. Aprovechando el Bayern Ticket comprado a primera hora y con validez para todo el día, nos metimos en un vagón de la línea U6 para bajarnos en “Universeïtat”, una de las paradas que dan al parque. Englischer Garten es un inmenso recuadro verde en medio de Múnich que hace a la vez de pulmón de la ciudad y zona de esparcimiento para los muniqueses. Paseamos un rato, no mucho debido al intenso frío, y decidimos acabar la tarde visitando el Allianz Arena, estadio del mítico Bayern de Múnich, que con un poco de suerte veríamos iluminado. Con otro golpe de metro nos plantamos en la parada del estadio que ya de noche estaba perfectamente iluminado en blanco. Al irnos acercando, vimos que comenzó a tornarse en rojo (color en el que está iluminado cuando juega el Bayern)  pareciéndose a un enorme ovni aparcado en las afueras de Múnich.

  

El estadio está completamente en blanco cuando juega la selección alemana, se cambia a azul cuando juega el Múnich 1860 y a rojo cuando lo hace el Bayern de Múnich. Después de tomar las fotos de rigor, volvimos hasta Marienplatz, donde al impresionante ambiente navideño habitual, se le sumó un coro que desde uno de los balcones del ayuntamiento cantaba villancicos. Comimos unos deliciosos brastwurt en un puesto callejero y probé el típico vino caliente que si bien es fenomenal para calmar un poco el frío, su sabor no me acabó de embaucar. Lo que hicimos el resto de la tarde-noche fue básicamente cenar en un fast food dentro de la estación central y  a eso de las 22:30 de la noche irnos a descansar al hotel después de otro intenso día descubriendo la capital bávara.

DÍA 4: MUNICH A FONDO

 Nuestro último día hábil en Múnich lo íbamos a dedicar a explorar la ciudad a fondo durante una jornada que, de nuevo, amaneció con lluvia y frío. A las 9:30 de la mañana salíamos del hotel dirección a la estación central para, como no, desayunar allí mismo. Caminamos hasta el casco antiguo para verlo, por primera vez desde que llegamos, con la luz del día.

Una vez en Marienplatz (tan bonita de día como de noche) decidimos acercarnos a Peterskirche (iglesia de Pedro) ya que habíamos oído que se podía subir a su torre, desde la cual se podían disfrutar las mejores vistas de la ciudad. Por un euro y medio empezamos a subir las escaleras de madera que subían hasta la balconada en lo alto de la torre. Las vistas desde allí son increíbles, tanto de Marienplatz como de toda la ciudad, así que recomendaría la actividad como una de los “imprescindibles” en toda visita a la capital bávara. Desde lo alto de la torre vimos que a escasos metros de la iglesia se extendía Viktualmarkt, un típico mercado alemán al aire libre que abre todos los días de la semana. Allí nos fuimos y bajo una intensa lluvia dimos un bastante incómodo paseo entre las paradas. No sé si fue a causa de la lluvia pero el mercado me pareció de lo más normalito, sin ambiente y sin nada especialmente remarcable, aunque puede que en otra época del año y con otro clima, la cosa cambie para bien.

 

  

Acabado el mercado, cruzamos de nuevo Marienplatz y entramos en Frauenkirche, catedral de Múnich reconocible por sus dos torres con “cúpulas cebolla” en lo alto. En su interior, bastante austero, se encuentra la tumba del emperador Luis IV de Baviera. El resto de la mañana lo invertimos en pasear por otras zonas de Múnich como Maximilianstrasse, calle comercial de Múnich por excelencia, y por los alrededores de la Residenz (Palacio Real) y el Teatro Nacional. La lluvia y el frío comenzaban a hacer mella en nosotros, así que antes de ser la una del mediodía ya estábamos buscando un restaurante para entrar en calor y, sobretodo, comer. Probamos en un restaurante típico, Augustiner, situado en NeuhauserStrasse muy cerca de Karlplatz. La verdad es que nos encantó en parte por la buena comida y en parte por el ambientazo que había, ya que el restaurante estaba plagado de cantarines hinchas del Borussia Mönchengladbach, equipo que jugaba esa misma noche contra el Bayern de Múnich. La comida nos gustó tanto como el ambientazo así que dejo la web para que lo probéis: http://www.augustiner-restaurant.com/. Con el estómago lleno y energías renovadas, nos planteamos a qué dedicar nuestra última tarde en Múnich. La decisión fue la de coger de nuevo la línea U6 para bajarnos en Olympiapark y así visitar todo el recinto que albergó las Olimpiadas de Múnich en 1972 y probablemente el museo de la BMW, que se encuentra al lado. Una vez allí dimos una pequeña vuelta por el recinto olímpico pero rápidamente nos refugiamos del frío en la exposición de BMW. Al museo no accedimos ya que nos pareció bastante caro (12 euros) pero sí que disfrutamos de la exposición, que albergaba diversos modelos BMW y juegos destinados al aprendizaje del funcionamiento de su tecnología. Nos sirvió para distraernos un poco y ,sobretodo, pasar un buen rato bajo techo.

  

Concluida nuestra “BMW experience” , cogimos de nuevo la línea naranja hasta la estación central. En sus alrededores entramos en un Coffee Fellows, cadena de cafeterías alemana donde hicimos un chocolate caliente que nos encantó. El día se iba a consumiendo y más después de una buena siesta en el hotel, a resguardo del intenso frío que azotaba al caer la noche. Más o menos a las 7 de la tarde nos dirigimos por última vez a despedirnos de Marienplatz donde, probablemente por ser viernes, había un ambientazo en la calle espectacular. Acabamos cenando en un divertido (por lo cutre) restaurante italiano donde echamos las mejores risas de todo el viaje que pusieron la guinda a una escapada que nos dejó a todos un muy buen sabor de boca. El hotel nos esperaba para pasar nuestra última fría noche muniquesa.

DÍA 5: QUE RÁPIDO PASA EL TIEMPO CUANDO SE VIAJA!

No nos habíamos dado cuenta y ya estábamos emprendiendo la vuelta a casa. Tocaba madrugón ya que teníamos un largo trayecto hasta el aeropuerto de Memmingem así que a las 7:30 de la mañana ya estábamos comprando nuestro último Bayern Ticket para coger un tren que saldría puntual a eso de las 8. En apenas una hora y media de viaje y con una puntualidad exquisita (cuanto hay que aprender en este aspecto) el tren nos dejó en la estación de Memmingem. El resto fue coger el autobús al aeropuerto y esperar pacientemente en el ritual previo a cada vuelo, ritual que ya he repetido bastantes veces y no deja de ponerme de los nervios.

CONCLUSIONES

Fueron 5 intensos días acompañados de frío y lluvia pero que nos han permitido descubrir una bella ciudad y una región, Baviera, con múltiples atractivos y de los que solo hemos podido ver una pequeña parte. Sobre todo me quedo con ese espíritu navideño que tenía ganas de vivir en alguna ciudad europea, con mucha tradición en este aspecto. Las excursiones de Dachau y Neuschwanstein tampoco defraudaron y además he podido sumar un país más a un curriculum viajero que espero no acabe nunca de crecer. Un país, Alemania, al que seguro volveré ya que tengo bastantes cosas pendientes: Berlín, la Selva Negra, la Ruta Romántica…y mucho más.

  • ↑ LO MEJOR: El ambiente navideño, Marienplatz, Hofbrauhaus, el Castillo de Neuschwanstein, las vistas desde Peterskirche y la cerveza.
  • ↓ LO PEOR: La lluvia y el frío.

Nos vemos en próximos viajes,

Auf Wiedersehen!

Acerca del autor

Toni

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7 comentarios

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  1. Jose Luis

    Voy estas navidades a Munich.
    ¿Que temperatura hacia?¿Cual la mas baja?
    Gracias y un saludo.

    1. Toni

      Ups, creo que llego tarde…

      Ya habrás comprobado que hace bastante frío…pero nada insoportable. ;)

      Un saludo!

  2. Kax

    Recomiendo muy vívamente la visita al museo de la ciencia (uno de los mejores del mundo) y un paseo por la Ludwigstrasse.

    1. Toni

      Kax, gracias por tus recomendaciones!

      Has echo el post más completo y de mayor utilidad.

      Saludos!

  3. Toni

    Que tal Dani!

    Ante todo, gracias por escribir. Me alegro haberte servido de ayuda, es uno de los objetivos de la pagina.

    Respecto a tu consulta, nosotros fuimos en coche y con GPS propio. Si no tienes GPS puedes alquilarlo junto con el coche o a unas malas con un mapa. Tambien puedes ir en tren hasta Fussen. Si eliges esta opcion te recomiendo que compres el Bayern Ticket que es un billete con el que podeis viajar por 28 euros hasta 5 personas con todos los transportes publicos de Baviera. Tiene duracion de un dia. Si sois un grupillo de hasta 5 puede salir muy economico y quiza te recomendaria el tren.

    Un saludo y disfruta de Munich, seguro que os gusta!

  4. Dani

    Hola Toni, me han servido de ayuda tus comentarios. Este próximo miércoles viajo a Munich y Nüremberg y he añadido algunas cosas a la agenda :)

    Una pregunta: tengo dudas acerca de si coger un tren de Munich a Füssen o bien alquilar un coche como hiciste tú. No dispongo de GPS (desconozco si te vino integrado en el coche) y apenas entiendo el alemán, ¿qué me recomiendas?

    Saludos y gracias!!

  5. Joseph Stigl

    Para el Oktoberfest:

    La alternativa perfecta para el Oktoberfest: “Das Wiesnzelt am Stiglmaierplatz”!
    Situado el famosa “Löwenbräukeller”, “Das Wieszelt” tiene un ambiente como el Oktoberfest desde una banda estupenda a la bierra y comida tradicional!
    Lo mejor es que “Das Wiesnzelt” no tiene que cerrar a las once como las otras tiendas. Por eso la fiesta continua toda la noche con la banda bávara y el DJ en la “After Oktoberfest Party”.
    Reserva billetes y tables para seis o diez personas hoy on-line a http://www.daswiesnzelt.de!

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