SUIZA (Y LIECHTENSTEIN) ’09: Viaje al corazón de Europa

El mes de septiembre estaba marcado en rojo en mi calendrio ya que los vuelos que tenía reservados para Marrakech eran por esas fechas. Antes de eso, tenía por delante dos meses enteros de vacaciones en los que el plan inicial no pasaba del ritmo veraniego de sofá – playa – terracita. No es que no me guste disfrutar el verano de esa manera, pero dos meses me parecían simplemente demasiado tiempo, así que un jueves cualquiera, hastiado por el aburrimiento, decidí que el lunes siguiente me iría de viaje. La elección del destino fue fácil ya que hacía tiempo que tenía pensada una escapada a Suiza en coche. De esta manera, sin nada reservado, con la tienda de campaña en el maletero y la inmejorable compañía de Laura, que adora tanto viajar como yo, nos fuimos el lunes pactado a recorrer y descubrir durante 9 días uno de los países más bellos de Europa, si no el que más…

Suiza en el mapa

FICHA DEL VIAJE

DESTINO: Suiza.

DURACIÓN / FECHAS: 9 días, del 27/06/2009 al 05/07/2009.

VIAJEROS: Laura y Toni.

ITINERARIO / RUTA:

  • DÍA 1: Trayecto Mataró – Ginebra. Visita de la ciudad.
  • DÍA 2: Montreux, Castillo de Chillon, Gruyéres y Murten.
  • DÍA 3: Berna, Thun y llegada a Interlaken.
  • DÍA 4: Interlaken y alrededores.
  • DÍA 5: Interlaken y alrededores.
  • DÍA 6: Interlaken y alrededores.
  • DÍA 7: Lucerna, Cataratas del Rhin y Stein am Rhein.
  • DÍA 8: Vaduz (Liechtenstein) y Zurich.
  • DÍA 9: Vuelta a casa.

ALOJAMIENTO:

  • Las noches las hicimos casi todas en nuestra tienda de campaña Quechua 2 segundos, aprovechando la excelente red de campings de la que dispone el país y unos precios mucho más económicos. Los dos únicos hoteles que utilizamos fueron los que nos pillaron en el trayecto de ida y vuelta en territorio francés, uno casi en la frontera con Suiza (a la ida) y el otro en Lyon (a la vuelta).

PRESUPUESTO APROXIMADO: 500 euros.

DIARIO DE VIAJE

DÍA 1: ENTRANDO A SUIZA POR GINEBRA.

La primera jornada del viaje fue de bastante transición, pasándonos más de la mitad del día metidos en el coche cubriendo los 750 kilómetros que separan Ginebra de nuestro punto de partida, Mataró. Después de más de 7 horas de viaje y demasiados euros en peajes, llegamos a una Ginebra en la que ya había entrado hace rato la tarde. Dejamos nuestro equipaje en el modesto hotel de la cadena francesa Premiére Classe (nada recomendable) situado en territorio francés pero a las puertas de Ginebra ya que ésta es ciudad fronteriza con el país galo. La intención era aprovechar la tarde descubriendo los atractivos que pudiese ofrecer la ciudad y al día siguiente, temprano, salir hacia el interior del país. Tras perdernos un poco por la ciudad, más de aire francés que suizo, acabamos por dar con lo que son los dos atractivos más reconocibles de Ginebra y probablemente de los únicos que tenga por ofrecer: el jet d’eau y el reloj floral

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Ambos estan situados a poca distancia y a orillas del gran lago Lemán, el más grande de la Europa occidental. El jet d’eau es un impresionante chorro de agua a presión que sale del propio lago y que se eleva hasta los 140 metros de altura. En cuanto al reloj floral no es más que lo que dice su propio nombre, quizá demasiado rebomborio para tan poca cosa. Después de cenar comida rápida y pasear anocheciendo por el paseo contemplando la bonita bahía que forma el lago, cogimos de nuevo el coche para dirigirnos al hotel para obtener un necesario y merecido descanso después de un estresante día de carretera.

DÍA 2: ALREDEDORES DEL LAGO LEMÁN, GRUYÉRES Y MURTEN.

Bien temprano y despúes de un escasísimo desayuno en el hotel, emprendimos rumbo al interior del país bordeando el lago. Antes de adentrarnos en las autopistas suizas adquirimos por unos 27 euros la pegatina (“vignette”) que da derecho a circular por éstas durante un año. Sin ella la multa puede ser de aúpa, así que conviene adquirirla como hicimos nosotros en la misma aduana. Comenzamos a bordear el lago dejando atrás lacustre pueblos como Nyon o Rolle y disfrutando de un maravilloso paisaje en un día que nos había salido resplandeciente. Antes de llegar a la población de Morges hicimos caso a nuestra guía y nos acercamos a Vufflens-le-Château, precioso castillo del s.XV que para nada nos decepcionó aunque no  pudimos acceder al interior al pertanecer éste a manos privadas.

  

Despúes de tirar una bonitas fotografías, nos dirigimos a Saint Sephorin, bonito pueblo rodeado de viñedos y de tamaño más que reducido en el que paramos unos minutos para pasear por sus empedradas y tranquilas calles. El objetivo era parar a comer a Montreux, casi en el extremo este del lago, y visitar después el cercano castillo de Chillon, tan recomendado para los visitantes de Suiza. Apretamos el acelerador por las impecables carreteras y llegamos al fin a Montreux, un turístico pueblo con un muy agradable paseo a orillas del lago, donde paramos a comer. Antes de acabar la digestión ya estábamos en las afueras del Castillo de Chillon, a menos de 10 minutos de Montreux. Del castillo medieval decir que es de los más bellos de Suiza y su ubicación a orillas del lago nos ofrece una de las estampas más evocadoras del país. De su interior nada a comentar ya que no entramos debido a que no somos muy devotos de visitar los castillos por dentro a no ser que sean realmente prometedores. Eso sí, su aspecto externo bien merece acercarse por la zona para contemplarlo.

  

Teníamos previsto acabar el día por las cercanías de Berna así que rápidamente cogimos la autopista para adentrarnos en el Mitteland suizo, el paisaje de prados verdes salpicados de vacas tan característico del país. A medio camino teníamos parada obligada en Gruyéres, típico pueblo suizo entre prados y montañas padre del famoso queso de mismo nombre. Nos desviamos de la autopista hasta llegar al pueblo que está situado en una colina donde tan solo se puede acceder a pie. Así pues, dejamos el coche en el parking habilitado y paseamos tranquilamente por unas calles que por primera vez nos hicieron sentir que estábamos en la Suiza esperada. Flores en los balcones, bonitas casas de madera, un olor a queso excelente y un enclave inmejorable. El pueblo es de dimensiones muy reducidas, así que si no se pretende visitar el bonito castillo, puede estar visto en menos de una hora. Emprendimos de nuevo camino hacia Berna y cuando ya estábamos por sus alrededores comenzamos a buscar un cámping donde alojarnos. Encontramos uno a unos 10 kilómetros de la capital y como la ubicación nos pareció perfecta, allí nos quedamos.

 

Nos quedaba la tarde-noche por delante y queríamos dejar Berna para el día siguiente así que optamos por acercarnos a Murten, bonito pueblo medieval a menos de una hora de nuestro cámping. La verdad es que la visita al pueblo nos dejó más que satisfechos así que recomiendo a cualquiera que viaje por sus cercanías, que se acerque a comprobarlo. Después de una bonita cena en una terraza del empedrado del casco antiguo, y cuando ya estaba cayendo el día por completo, cogimos de nuevo el coche para regresar a nuestro cámping y pasar nuestra primera noche en la acogedora tienda de campaña.

DÍA 3: BERNA – THUN – INTERLAKEN

La capital nos estaba esperando así que recogimos rápidamente nuestra tienda y sin más dilación nos acercamos al centro de la ciudad a buscar aparcamiento. Berna es una capital bastante tranquila en general y más en lo que a coches se refiere, así que no tardamos en encontrarlo cerca del casco antiguo gracias a la ayuda de un suizo muy amable que hasta se puso a correr delante del coche para indicarnos donde se podía aparcar, pues el centro es zona peatonal. Cruzamos el puente sobre el río Aare, que bordea la capital , y pudimos disrutar desde allí de unas vistas espléndidas de la ciudad, que por otra parte es muy bonita, para mí gusto, la más bonita de Suiza aunque Lucerna no desmerezca el puesto.

  

Comenzamos a adentrarnos por las preciosas y cuidadas calles del casco antiguo hasta que nos detuvimos en los alrededores de Theaterplatz para tomar un buen desayuno, que no lo fue tanto al no acertar mucho con lo que elegimos de la carta en alemán. Estuvimos toda la mañana callejeando por la zona peatonal del casco antiguo (Patrimonio de la Humanidad por UNESCO) deteniéndonos en la famosa torre del reloj de Kramgasse que a cada hora en punto comienza su parafernalia particular para el disfrute de los turistas que se amontonan para ver girar a los graciosos muñecos…una turistada más. Comimos unos tacos en un puesto de comida mejicana de la misma Theaterplatz y tras acercarnos al ayuntamiento y a la catedral nos dispusimos a ir hacia el foso donde se encuentran los osos, animal símbolo de la ciudad. Tremenda fue la decepción cuando una vez allí nos enteramos de que no veríamos ningún oso pues estaban reformando el recinto donde se alojan. Decidimos entonces dar por vista a la bella Berna y encaminarnos hacia Thun, pintoresca población a las puertas de los Alpes y muy cercana a Interlaken, nuestro destino final del día.

  

En Thun tuvimos uno de los mejores momentos del viaje ya que cuando entrábamos a la población observamos que la gente local se bañaba en las aguas turquesas del río Aare, como si de una piscina se tratara. Con el calor que hacía y el precioso color que tenía el agua no tuvimos más remedio que ir a comprarnos unos bañadores y disfrutar de una experiencia inolvidable. Pese a que el agua estaba helada, la sensación de dejarte llevar por la corriente del río con un precioso pueblo (Thun) y los Alpes de fondo no tiene precio.Yo siempre recordaré a Thun por la experiencia y a vosotros os digo que si pasais por allí…no lo penséis ni un segundo. Con el fresquito en el cuerpo paseamos agradablemente por el centro bajo los pies del bonito castillo de la ciudad hasta toparnos con una noria que la verdad no se decir si era fija o algo provisional. No lo dudamos ni un segundo y subimos a ella. No pudimos estar más acertados porque las vistas desde arriba de los Alpes y del pueblo con su castillo fueron increibles. La tarde se empezaba a escapar y aún teníamos que llegar a Interlaken y encontrar un camping donde dormir así que nos pusimos en camino. Interlaken es una población super-turística que la gente utiliza como campamento base para explorar la zona, que ofrece múltiples atractivos y excursiones. Enclavado entre dos lagos y a los pies de los Alpes, la ubicación de Interlaken es ideal.

Finalmente logramos encontrar un camping en Bonigen, pequeño pueblo adosado a Interlaken, en el que encontramos una zona para acampar ideal a orillas del Brienzersee, uno de los lagos que rodean Interlaken. Después de dar un paseo por el centro y cenar unas pizzas en un turístico restaurante, decidimos ir a descansar a nuestra tienda después de una de las mejores jornadas del viaje.

DÍA 4: ALREDEDORES DE INTERLAKEN

Un precioso amanecer en el lago que había a escasos 5 metros de nuestra tienda fue la primera imagen que tuvimos al despertarnos. Empezaba bien el día y el clima prometía estar despejado durante toda la jornada.

 

Para nuestro primer día en Interlaken teníamos pensado hacer una excursión a las Trummelbach Falls, unas cascadas a menos de media hora de nuestro camping.  Esto nos ocuparía la mañana; para el resto del día habría que improvisar. Desayunamos en el mismo camping y nos encaminamos hacia Lauterbrunnen, un precioso valle donde están ubicadas las cascadas. La zona de Lauterbrunnen bien vale una visita por si sola con sus típicas casas de madera con balcones floreados y sobretodo por el bonito paisaje, que a mi personalmente me recordó a alguna foto que tengo del Parque Nacional de Yosemite en California. Las Trummelbach Falls son unas cascadas que caen por dentro de la montaña, por lo que la visita se realiza por el interior de ésta. Después de pagar la entrada de rigor (creo recordar unos 7 euros) nos montamos en el elevador que te sube hasta la parte de arriba. Empezamos a caminar por las grutas maravillándonos con la belleza de los múltiples saltos de agua y ensordecidos por el ruido del agua, descendiendo progresivamente a pie todo lo que el antiguo elevador nos había subido.

  

Una vez a los pies de la montaña de nuevo, recogimos el coche del parking para dirigirnos de nuevo a Interlaken. Respecto a la excursión, bien merece la pena si se está unos días por la zona ya que está a menos de media hora de Interlaken y la visita no ocupa más de 2 horas. Durante el trayecto, decidimos dedicar parte de la tarde a alquilar unas bicis y dar un paseo por la zona. Sobre la una del mediodía estábamos en la tienda donde nos alquilaron las bicis por 5 horas. El propietario nos recomendó hacer un recorrido bordeando el lago Brienzersee, así que después de comprar algo de comida rápida nos pusimos en marcha hacia el lago.

  

Ni que decir tiene que la zona de Interlaken es ideal para las bicis, con recorridos totalmente planos, tranquilidad y unos paisajes para quitar el hipo. La verdad es que la experiencia nos encantó, sobretodo cuando pedaleábamos a orillas del lago y nos deteníamos a refrescarnos en el mismo, aunque tengo que decir que antes de que se cumplieran las 5 horas ya estábamos devolviendo las bicis debido al creciente cansancio que íbamos acumulando. Nos quedaban entonces por delante unas cuantas horas de sol así que decidimos acercarnos al castillo de Oberhofen, también próximo a Interlaken y a orillas del Thunersee, el otro lago que rodea la ciudad. Al llegar allí nos encontramos con que la visita al castillo estaba ya cerrada, pero eso no impidió que pudiéramos disfrutar de la bella y original estampa de este castillo que parece que le quiera ganar terreno al lago.

 

Deshicimos el camino de nuevo bordeando el lago en un recorrido tan bello como curvado, y nos encaminamos hacia Brienz, pueblo homónimo al lago donde se sitúa nuestro camping, y al que llegamos para caminar un poco por sus pintorescas calles y cenar un kebab esta vez a orillas del lago Brienz, o Brienzersee, que ya veía como el sol le abandonaba hasta el día siguiente. Una vez el sol hubo bajado el telón, no tuvimos más remedio que dar por concluido nuestro día e irnos a nuestra tienda, situada exactamente en el otro extremo del lago.

DÍA 5: LA RUTA DE LOS TRES PUERTOS

La ruta de los tres puertos  es un recorrido en coche que atraviesa tres puertos de montaña, Grimselpass, Furkapass y Sustenpass, que forman un recorrido circular por los alpes suizos, ofreciendo unos paisajes de alta montaña sobrecogedores. Para realizarlo se requiere de un día medianamente despejado y de casi una jornada completa ya que durante el recorrido se van intercalando posibles actividades y excursiones que vale la pena realizar. Según las previsiones que pudimos obtener del camping el día iba a estar despejado así que después de un buen desayuno y con  el depósito del coche lleno, nos pusimos en camino.

  

Antes de acceder a Grimselstrasse, carretera panorámica que te sube a Grimselpass, nos detuvimos cerca del pueblo de Meiringen para visitar Aareslucht, una espectacular garganta formada por el río Aare. El recorrido transcurrió por una pasarela en el interior de la misma garganta y por encima del río y la verdad es que fue bastante interesante de ver. No recuerdo el precio de la entrada pero vale la pena detenerse antes de la ruta de los tres puertos para admirar el bello trabajo que puede llegar a hacer la naturaleza con el paso de los años. Después del recorrido de ida y vuelta por la estrecha pasarela y comprar algún que otro souvenir en la tienda, nos montamos de nuevo en el coche para, ahora sí, comenzar la ascensión. Empezamos a serpentear por Grimselstrasse deleitándonos con unos tremendos paisajes al borde de la carretera y observando fascinados como bastantes ciclistas de una edad ya tardía se subían el puerto como si fuese pan comido. Dignos de admirar.

 Una vez llegamos a la “cumbre” comenzamos el descenso para volver a ascender por Furkastrasse, serpenteante carretera que nos subiría hasta el segundo puerto. Antes de eso teníamos una parada obligada en el glaciar del Ródano, que cogía de camino y nos hacía bastante ilusión. Fue el primer glaciar que tenía la suerte de ver así que como no podía ser de otra manera me quedé fascinado ante la imagen de una masa de hielo que es la encargada de surtir de agua al río Ródano. Aparte de la espectacularidad del glaciar, la visita tiene un plus que la hace especial: una cueva de hielo visitable por debajo del propio glaciar. Aunque nos quedamos con las ganas de caminar por encima de él, nos redimimos caminando por su interior, en una gruta de hielo de lo más curiosa.

  

Acabada la visita al glaciar, continuamos nuestro recorrido paisajístico subiendo a Furkapass y descendiendo, lo mismo que hicimos con nuestro último puerto y el que acababa el recorrido: Sustenpass. Paramos en un restaurante en medio de las montañas donde nos pegaron una clavada de impresión para lo poco que comimos. A pesar  de que el tiempo iba empeorando por momentos parecía que el paisaje en nuestro último tramo era mejor que el anterior, y es que si se realiza la ruta de los tres puertos, más vale llevar la batería de la cámara bien cargada y la memoria vacía porque paisajes bonitos para fotos hay, y un rato. Culminado nuestro periplo circular y ya bien entrada la tarde decidimos ir hacia Interlaken, dejar el coche aparcado un rato, e ir a descansar a la inmensa zona de césped donde aterrizan todos los parapentes que saltan de las montañas, actividad que nos quedamos con las ganas de probar.

  

Para la hora de cenar decidimos atrevernos con una típica fondue de queso suizo ( un poco fuerte para mi gusto) para que no se diga que no probamos las gastronomías locales. Después de eso, dirección a Bonigen para llegar a nuestro camping y estirarnos en nuestra acogedora tienda de campaña en primera linea de lago.

DÍA 6: TREKKING POR LOS ALPES EN NUESTRO ÚLTIMO DÍA EN INTERLAKEN

No podíamos irnos de la zona de Interlaken sin hacer un buen trekking por los preciosos paisajes que habíamos podido presenciar los días anteriores. Por ello nos encaminamos nada más despertarnos hacia la oficina de turismo de Interlaken, para ver si nos podían aconsejar una caminata que fuese rica en paisajes y, a poder ser, no muy exigente. Con esas premisas las amables trabajadoras de la oficina nos aconsejaron subir hasta el turístico pueblo de Grindewald para, una vez allí, coger un teleférico que nos subiría hasta el lugar de comienzo de la caminata, que culminaba en un lago de alta montaña, el Bachalpsee. Sin pensarlo mucho metimos la población de Grindewald en el GPS y en una media hora de camino nos plantamos en el pintoresco pueblo muy frecuentado por turistas en invierno para esquiar y en verano para hacer excursiones.

  

Después de dejar el coche en uno de los aparcamientos de pago del pueblo, buscamos la estación del teleférico que debía subirnos a First, punto de partida del trekking. El precio del trayecto fue de unos 20 euros por cabeza, algo caro para el corto recorrido pero precio de saldo para el espectáculo paisajístico que espera arriba. A 2.168 metros de altura nos dejó el teleférico, en un verde prado plagado de vacas lecheras y con las vistas del macizo de los alpes en el horizonte. No creo que se pueda ver un paisaje más típicamente alpino que el que pudimos disfrutar nosotros en esta caminata. Entre sonidos de cencerros de preciosas vacas que pastaban a sus anchas comenzamos a caminar hacia el lago Bachalpsee, a una hora aproximada de camino en un recorrido sin apenas desniveles. Mejor que definir los paisajes que pudimos contemplar es que mireis las fotos porque seguro que me quedaría corto con las palabras y es que para mí este trekking fue sin duda lo mejor del viaje.

   

Llegamos al lago y nos sentamos un rato en parte para descansar y en parte para abrir la boca y darnos cuenta del entorno que nos envolvía. Nos dio la hora de comer sentados al borde del lago, así que comenzamos el camino de retorno.

 

Una vez de nuevo en Grindewald, paramos a comer en un restaurante italiano donde me prepararon un excelente rissotto. Por la tarde, y aprovechando el buen tiempo, nos pegamos un buen baño en las aguas del lago Brienz, justo al lado de nuestra tienda de campaña. Después de una tarde de relax en el camping, nos dirigimos hacia Interlaken a cenar ya que era 1 de Agosto, fiesta nacional suiza, y la noche prometía festividad y fuegos artificiales. Cuando acabamos de cenar unas hamburguesas nos acercamos hasta el centro del pueblo donde ya había ambiente festivo: bandas tocando en la calle, puestos de comida, mucha cerveza y gente borracha…no faltaba de nada.

  

Lo que nos pareció más curioso fue una especie de desfile que hacían los niños portando una especie de farolillos de diferentes tipos que supongo sería algun tipo de costumbre por la fiesta nacional. La noche culminó con unos espectaculares fuegos artificiales que pusieron la guinda a nuestra estancia en Interlaken y sirvieron como despedida de unos días inolvidables en el centro del país.

DÍA 7: LUCERNA – CATARATAS DEL RHIN – STEIN AM RHEIM

Después de tres días de contacto continuo con la naturaleza ya tocaba cambiar un poco de aires y ascender hacia el nordeste del país. El día amaneció con una lluvia que nos acompañaría el resto de días de viaje y es que Suiza no está tan verde por casualidad. Nuestro primer objetivo del día era la bonita ciudad de Lucerna a poco más de una hora en coche desde Interlaken.

  

La verdad es que tenía muy buenas referencias de la ciudad, de la que había oído que era de la más bellas de Suiza sinó la que más. Desafortunadamente, nuestra visita se vio condicionada por la persistente lluvia que nos hizo recorrer la ciudad de manera express y de toldo en toldo. Aún así dejó entrever sus encantos sobretodo por la zona donde se sitúa el famoso Kapellbrücke, el pintoresco puente de madera que cruza el río Reuss. Nos quedamos con las ganas de visitar la ciudad con más calma pero la lluvia no tenía visos de remitir así que tomamos la decisión de encaminarnos hacia Zurich a ver si con un poco de suerte dejábamos los nubarrones atrás. No tuvimos tal suerte ya que la tormenta nos siguió todo el camino dejando caer incluso un rayo a pocos centímetros de nuestro coche mientras circulábamos. Una vez en Zúrich y a eso de las 4 de la tarde comenzamos a buscar un hotel para pasar la noche, que amenazaba ser lluviosa. Después de preguntar en 3 hoteles  y salir corriendo por el precio, tomamos la decisión de continuar más hacia el norte, en concreto hacia Schaffhausen para visitar esa misma tarde las famosas cataratas del Rhin y ya veríamos donde dormir.

  

Sin haber visto las cataratas de Iguazú ni las Victoria tengo que decir que la visita es bastante recomendable, sobretodo por la amplitud de las mismas y el gran caudal de agua que  estruendosamente se precipita en un salto, que aunque no muy alto, no deja de ser espectacular y el más grande de toda Europa. El mirador principal (el del castillo de Laufen) estaba en obras así que tuvimos que acceder desde Schaffhausen, al otro lado del río, para poder contemplar el espectáculo. Una vez allí existe la opción de coger un barco que te acerca al salto de agua pero nosotros, bastante cansados, optamos por admirarlo desde tierra. A continuación deshicimos el camino hacia el coche, que teníamos aparcado en el mismo pueblo, y como aún quedaban horas de sol por delante optamos por visitar Stein am Rhein y hacer noche allí mismo aprovechando que nos quedaba cerca. Stein am Rhein (Piedra del Rhin) es un precioso pueblo en el nordeste suizo que yo particularmente no conocía. Pese a quedar un poco alejado del centro de Suiza que es el que atrae más turistas, recomiendo encarecidamente su visita ya que es un pueblo de cuento que a nosotros al menos nos dejó fascinados.

  

Caminar por sus tranquilas calles medievales entre fachadas pintadas con diferentes motivos y cenar en algún típico restaurante de su centro no tiene precio. Este pequeño y en general desconocido pueblo fue sin duda la sorpresa agradable del viaje y un atractivo que siempre recomendaré a quien me pregunte sobre un viaje por Suiza. Después de nuestra agradable cena, nos dirigimos al camping que habíamos reservado justo al lado del pueblo y a orillas del Rhin, para descansar en lo que sería nuestra última noche en territorio suizo.

DÍA 8: INCURSIÓN EN LIECHTENSTEIN, ZURICH Y DESPEDIDA DE SUIZA

Se trataba de nuestro último día de viaje por tierras suizas y aprovechando nuestra “cercanía” al pequeño principado de Liechtenstein, no podía desaprovechar la oportunidad de visitarlo y añadir un nuevo país a mi curriculum viajero. Gracias a mi “capricho” de ir a Vaduz nos tuvimos que meter, nada más levantarnos, casi 2 horas de camino para llegar a la capital del pequeño país. De esta manera, cuando tuvimos recogida nuestra tienda y ya desayunados, nos montamos en el coche para cubrir la distancia, de nuevo bajo la lluvia. La verdad es que Liechtenstein y en concreto su pequeña capital, Vaduz, poco tienen que ofrecer al viajero más que añadirse como estadística en estas listas de paises visitados que tanto nos gusta hacer.

 

Probablemente el castillo de Vaduz, divisable en lo alto de una colina desde el pueblo, sea de lo poco remarcable que se pueda visitar. Nosotros no llegamos ni a eso ya que íbamos justos de tiempo y la climatología no acompañaba. Nos limitamos a dar un pequeño paseo por el centro y, eso sí, hacernos una foto en el cartel que da la bienvenida al principado. Después de comprar algún que otro souvenir dimos por concluida nuestra incursión a un nuevo país y rápidamente nos pusimos rumbo hacía Zurich, el que sería nuestro próximo destino y la última parada en Suiza. Cubrimos la hora y cuarto que nos separaba de la ciudad más grande de toda Suiza y dejamos el coche aparcado muy cerca del centro histórico. Una vez allí comenzamos a adentrarnos por sus calles entre los famosos tranvías azules de la ciudad. Paseamos por la ribera del río Linth en lo que és la zona más fotogénica de Zurich y desde donde se puede admirar la catedral de la ciudad y las pintorescas edificaciones a orillas del río.

  

Se acercaba la hora de comer y tuvimos la suerte de encontrar un típico restaurante (algo turístico) que ofrecía una variada carta con platos autóctonos http://www.zeughauskeller.ch/. Salimos bastante satisfechos del restaurante y pensamos que era el momento de comenzar a hacer kilómetros rumbo a casa antes de que se hiciera más tarde. El casco antiguo de Zurich nos dejó buen sabor de boca pese a que no tiene el encanto de otras ciudades visitadas como Berna o Lucerna. Zurich es más ciudad que las dos mencionadas con las ventajas y desventajas que ello comporta. La idea era hacer el máximo de kilómetros posibles y escalar la vuelta a casa en dos días así que a priori no sabíamos donde íbamos a hacer noche. A medida que íbamos consumiendo kilómetros, la opción de hacer noche en la ciudad francesa de Lyon fue ganando enteros así que cuando llegamos allí después de unas 4 horas y media de viaje buscamos con nuestro GPS un hotel de precio accesible, en concreto un Ibis, que sería donde pasaríamos la noche en una cama de nuevo. Para la hora de cenar, nos acercamos al precioso centro de Lyon donde cenamos en un restaurante ubicado en una calle peatonal plagada de ellos y muy turística. Por lo poco que vimos Lyon es una ciudad que promete, así que queda apuntada en la lista de objetivos para futuros viajes. Una vez cenados, nos encaminamos a nuestro Ibis donde pasamos la noche más cómoda de los últimos días.

DÍA 9: DE LYON A CASA

Día que fue dedicado a cubrir la distancia que nos separaba de casa desde Lyon, unas 6 horas de carretera que nos devolvieron de nuevo a nuestra realidad.

CONCLUSIONES

En lo que a estética se refiere, probablemente sea el país más bello de Europa, con sus preciosos pueblos y sus paisajes alpinos de ensueño. Nosotros podemos dar fe de ello por los días en que recorrimos un país fácil para viajar y que ofrece recompensas al viajero en cada rincón, cada pueblo, cada paisaje. Totalmente recomendable coger el coche y recorrer el país con la tienda de campaña en el maletero, ya que es un lugar preparado para ello. Su limpieza, amable población y reducidas distancias son otras de las excusas para visitar un destino que eso sí, si no se va con cuidado, puede reultar doloroso para el bolsillo.

  • LO MEJOR: Trekking por los Alpes suizos, los paisajes en general, Stein am Rhein, Berna, todas las actividades realizables desde Interlaken, el glaciar del Ródano y el baño en el río Aare en Thun.
  • ↓LO PEOR:  Es un país caro y quizá la gastronomía no sea su punto fuerte.

Nos vemos en próximos viajes,

Au revoir! / Auf Wiedersehen! /Ciao!

Comentarios

  1. Isabel

    Hola Toni,

    Genial tu pagina. Dentro de unos dias empiezo tu misma aventura y lo que mas me preocupa es si…las carreteras tienen muchas curvas…jijji..No en serio, soy la unica conductora i las curvas de las montañas me dan panico. Evidentemente me salto el recorrido que hicistes de los tres puertos.
    Venga, tranquilizame!…
    Enhorabuena por tu diario de tus viajes.
    Un abrazo

  2. Ángela

    ¡Hola!
    ¡Qué feliz me ha hecho tu blog… Lo encontré de casualidad. Lo he leído por encima y es muy parecido a lo que quiero hacer. Me encantaría poder ir en mi coche, pero mi salida sería desde Sevilla y es muchísimo. He pensado volar a Ginebra en vuelo directo y estar allí 7 días con coche de alquiler. Pensaba dormir en hostales o albergues, pero el camping me encanta y al leerte me dieron más ganas. Podría facturar una maleta y en él llevar lo que me hace falta. Una duda, ¿llevabas planeado donde dormir o según iba surgiendo? ¿Cuánto os salía dormir las dos personas una noche en camping?
    Gracias. Saludos.

    1. Autor de la
      Entrada
      Toni

      Hola Ángela!

      La verdad es que fuimos buscando los campings sobre la marcha. Hoteles ni nos lo planteamos ya que íbamos con un presupuesto bastante limitado por aquel entonces. No recuerdo a cuanto nos salía la noche en camping, pero barato pues íbamos con nuestra propia tienda de campaña

      Saludos1

  3. adela

    Toni, Laura, felicidades.
    Estoy muy ilusionada en poder hacer algo parecido desde Cerdanyola.
    Me puedes indicar presupuesto aproximado, tal cual vuestro itinerario.

    Muchas gracias.

  4. Cati

    Suiza y en concreto la zona de Interlaken la tengo en mi lista, le tengo muchas ganas, aunque no se cuando le tocará, pero es que ya he leído varios viajes por esa zona y cada vez me gusta más.

    Esos paisajes de alta montaña me gustan mucho, y si ademas se pueden hacer varias excursiones son moverse mucho, mejor que mejor.

    Me ha gustado mucho tu viaje.

    Saludos.

  5. Javi

    Hola!ha sido una sorpresa agradable encontrar este sitio.Tenía pensado alojarme en el camping de Stein am Rhein pero la página me parece bastante cutre y no veo tarifas.¿Recuerdas si sólo habia un camping?¿y el nombre?.Gracias

    1. Autor de la
      Entrada
      Toni

      Hola Javi!

      La verdad es que no me acuerdo del nombre del cámping, pero la entrada estaba en la carretera de Schaffhausen a Stein am Rhein, justo antes de llegar al pueblecito. Recuerdo que dormimos en nuestra tienda de campaña justto al lado del río…

      Un saludo!

  6. Beatriz

    He localizado tu diario por casualidad y no veas qué bien me viene¡¡¡¡ muchísimas gracias. Estoy preparando el viaje para éste verano. Vamos 7 días.
    Beatriz

    1. Autor de la
      Entrada
      Toni

      Hola Beatriz!

      Me alegro de que la web te sirva de ayuda!

      Disfruta de Suiza, pues es uno de los países más bellos que se puedan visitar.

      Un saludo!!

  7. Autor de la
    Entrada
    Toni

    Hola Ismael,

    Gracias por tu comentario. El glaciar que nosotros visitamos es el del Ródano y te lo encuentras si haces la ruta de los tres puertos. Concretamente se encuentra en Furkastrasse, la carretera que sube al puerto de montaña de Furkapass. La foto está hecha desde un mirador del propio glaciar, ya que este es visitable. Haciendo el recorrido te lo encuentras (se ve a lo lejos) y no tienes ni que desviarte ya que está a pie de carretera.
    Puedes escribirme al mail de la web si tienes alguna duda más.

    Un saludo!

  8. Ismael

    Buenas,

    He estado viendo tu blog de Suiza, muy currado la verdad. Tengo ganas de ver el glaciar del Ródano. Veo que hay que pasar Grimselpass, luego veo que hay otro que se llama Gletsch y después el Furkapass. Desde dónde se vé mejor el Glaciar? Por ejemplo al sitio dónde tienes la foto con la lengua del glaciar al fondo.

    Un saludo

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