ROMA EN TRES DÍAS

Y por fin llegó la primera escapada de 2010. Después de visitar en años anteriores capitales como París, Londres, Amsterdam, Dublín o Bruselas, nuestro destino no podía ser otro que la que fue capital del mundo tiempo atrás. En un viaje donde los alistados fueron goteando hasta formar un considerable grupo de seis, conseguimos recorrer los puntos imprescindibles de la ciudad eterna en los tres días completos de viaje de los que disponíamos. El contenido artístico y de ruinas imperiales de la ciudad es tan extenso que puede llegar a saturar a quien se preocupe por descubrirlo, y eso, sin lugar a dudas, es el mejor piropo que se le puede echar a una ciudad cuyo nombre habla por sí solo: bienvenidos a Roma.

Italia en el mapa

 

FICHA DEL VIAJE  

DESTINO: Roma.

DURACIÓN / FECHAS: 3 días de viaje, del 01/02/2010 al 03/02/2010.

VIAJEROS: Diego, Jose, Jusi, Neus, Toni y Vane.

ITINERARIO / RUTA:

  • DÍA 1: Ciudad del Vaticano, Plaza y Basílica San Pedro, Museos Vaticanos.
  • DÍA 2: Coliseo, Foro Romano y Palatino, Centro histórico y Trastévere.
  • DÍA 3: Termas de Caracalla, Basílica de San Clemente, Piazza Spagna y Villa Borghese.

ALOJAMIENTO:

  • Mosaic Hostel: Por 14 euros persona / noche nos salió la habitación de 6 en este modesto alojamiento situado en los sórdidos alrededores de Termini, a tan solo 5 minutos de la estación. Ambiente totalmente juvenil y mochilero en un hostel bastante austero (en lo que a desayuno e instalaciones se refiere) pero que cumple perfectamente con la función de dormitorio barato, que era lo que buscábamos. Además, por la noche servían una ración de pasta gratis a los huéspedes. Recomendable si se busca el precio más bajo huyendo de cualquier tipo de lujo.

PRESUPUESTO APROXIMADO: 200 euros.

 

DIARIO DE VIAJE  

  

DÍA 1: RECORRIENDO EL VATICANO, EL LUGAR CON MÁS ARTE POR METRO CUADRADO

Nuestro primer día de escapada empezó temprano, a eso de las 4 de la mañana, una hora prudente para poder embarcar con tranquilidad en nuestro vuelo que saldría a las 6 y media de la mañana dejándonos, tan solo una hora y media más tarde, en el aeropuerto de Ciampino de Roma. Como en todas mis experiencias con Ryanair el vuelo llegó puntual a eso de las 8 a.m. y procedimos, nada más llegar, a comprarnos nuestros Roma Pass de tres días (23 euros), tarjetas que dan derecho a transporte público gratis por la ciudad y a 2 entradas gratis a 2 monumentos o museos. Aunque no entran los museos vaticanos en la Roma Pass, a nosotros nos acabó siendo rentable utilizándola para el Coliseo y el Foro Romano y para la multitud de viajes que realizamos en transporte público. A continuación nos dirigimos a la parada de autobuses que hay nada más salir del aeropuerto y cogimos un autocar shuttle a Termini que pese a que valía 4 euros, nos acabó saliendo por 3 y medio.

 

En una hora de trayecto (atasco incluido) el autocar nos dejó en la estación, cerca de la cual se situaba nuestro hotel, donde dejamos nuestras maletas. Hacía un día perfecto así que sin perder tiempo nos encaminamos hacia el metro para acercarnos a Ciudad del Vaticano, la que sería nuestra primera visita. Cogimos la línea A (naranja) dirección Battistini y nos bajamos en la parada Ottavio – S. Pietro, a 6 paradas de Termini. Roma tan solo tiene dos líneas de metro así que la verdad es que no comporta mucha complicación. Al llegar a la parada caminamos unos 5 minutos esquivando a los molestos “vendedores de menús” y nos plantamos en el centro de la Plaza de San Pedro, realmente bonita. Después de fotografiarnos delante de las impresionantes columnatas y la imponente basílica, nos pusimos a la cola para acceder al interior de ésta. La entrada es gratuita pero se forma una cola debido al detector de metales que hay que superar.

Una vez en la basílica, lo primero que hicimos fue subir a la cúpula (5 euros sin ascensor) que estaba a unos 550 escalones de distancia. Una vez arriba, las vistas son impresionantes. Vale la pena pagar los 5 euros para disfrutar de un paisaje que abarca toda la ciudad y sobre todo para deleitarse de la Plaza de San Pedro casi a vista de pájaro. Descendimos y nos metimos en el interior de la basílica. A parte de la impresionante cúpula, la preciosa basílica contiene joyas artísticas a cada paso dado de las que destaca por encima de todas la fabulosa Piedad de Miguel Ángel, ubicada tras una vitrina en uno de los rincones de la basílica.

  

Serían sobre las 2 de la tarde y nos informaron que los museos vaticanos cerraban a las 4 así que, rápidamente, hicimos un  bocata y nos dirigimos a los museos. La entrada a estos vale 15 euros aunque a algunos de nosotros se nos redujo a 8 por ser estudiantes. No había ni rastro de cola. Comenzamos el recorrido en el museo por la genial exposición egipcia y fuimos avanzando por las diferentes salas y exposiciones teniendo siempre a la mítica Capilla Sixtina en mente. Es un museo con  tanto arte, que cuando llevas más de una hora de recorrido empiezas a saturarte y a tener tan solo en mente la fabulosa obra de Miguel Ángel, que se expone al final. Finalmente llegamos a la Capilla Sixtina en la que nos sentamos unos minutos en las bancadas laterales para admirarla y descubrir los diferentes episodios bíblicos, genialmente pintados.

  

Cuando salimos del museo serían sobre las 5 de la tarde y aunque estábamos todos agotados (llevábamos desde las 4 de la madrugada en pie) decidimos acercarnos hasta el Castel de Sant’ Angelo por la amplia Vía della Conciliazione. Cuando llegamos a éste, nos enteramos que estaba cerrado así que no tuvimos más remedio que hacernos unas fotos por el exterior y disfrutar de un atardecer al lado del Tíber desde el bonito puente Sant ‘Angelo. Emprendimos camino de nuevo hacia el hotel no sin antes parar a hacer un delicioso café en una de las cafeterías de Termini. Llegamos al hotel donde nos ofrecieron un plato de macarrones gratis que, obviamente, no rechazamos. Después de la cena no hubo nada más ya que, pese a que no eran ni las 9 de la noche, todos estuvimos de acuerdo en irnos a dormir: estábamos deshechos.

DÍA 2: RUINAS IMPERIALES, CENTRO HISTÓRICO Y EL TRASTÉVERE

Como no podía ser de otra manera, nuestro día comenzaría por una esperada visita al Coliseo seguida de la exploración del Foro Romano. Para ello, salimos de nuestro hotel a las 9 de la mañana, desayunamos unas pizzas al taglio (porciones de pizza), y cogimos la linea B ( azul ) que en dos paradas nos dejó a los pies del más famoso monumento romano y una de las 7 maravillas del mundo: el Coliseo. La primera vez que te aparece delante, justo salir de la boca del metro, la verdad es que impresiona y si ya dejas volar la imaginación y te remontas a la Roma imperial… te das cuenta de porque es una de las 7 maravillas.

  

Entramos sin hacer ningún tipo de cola (tampoco la había) con nuestra Roma Pass y estuvimos paseando por su interior fotografiándonos e intentando imaginarnos a los 50.000 espectadores gritando fervientemente y a los gladiadores batiéndose en la arena y pidiendo clemencia. Pese a que nos quedamos con las ganas de poder bajar a la zona central y del foso, la visita bien merece la pena para poder ver el interior de la construcción. Salimos del originariamente llamado Anfiteatro Flavio y después de rechazar a los gladiadores postizos de los alrededores volvimos a sacar nuestra Roma Pass para adentrarnos en el Foro Romano. Allí caminamos por la Vía Sacra en lo que era el corazón del Imperio y hoy en día un conjunto de ruinas espectaculares entre templos, basílicas y arcos. Recorrido el foro ascendimos al monte Palatino, una de las siete colinas de Roma, lugar donde ubicaban su residencia los emperadores y, según la leyenda, colina donde la loba amamantó a Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad. La sensación cuando llevábamos tres horas recorriendo los vestigios del Imperio fue igual a la del día anterior con el arte en los museos vaticanos: hay tanto por ver, que puede acabar saturando.

Como ya se acercaba la hora de comer, decidimos cambiar de aires y encaminarnos hacia el centro histórico para buscar algún lugar para comer. Atravesamos Piazza Venezia bajo el imponente Il Vittoriano, monumento que se puede ver desde casi cualquier punto de la ciudad. Caminando caminando, llegamos hasta la Piazza della Rotonda, donde se halla el Panteón. Comimos en la terraza de un Mc Donalds con unas vistas al templo impresionantes y posteriormente entramos a su interior para contemplar la increíble cúpula con la apertura en medio que caracteriza a la construcción.

  

La entrada a éste es gratuita y en menos de 10 minutos lo tienes visto, así que pusimos rumbo hacia la famosísima Fontana di Trevi por Vía dei Pastini y en poco tiempo alcanzamos la fuente. Una fuente que ocupa casi toda la plaza que la alberga y que es una maravilla arquitectónica. No me extraña que después del Coliseo sea el monumento más reconocido de la ciudad. Por suerte para nosotros la plaza no estaba tan abarrotada de turistas como suele estar así que pudimos acercarnos sin problemas y tirar la moneda de rigor que nos asegura una futura visita a la ciudad eterna. Para acabar con el centro histórico cambiamos de dirección para llegar hasta Piazza Navona, una de las plazas más reconocidas de la ciudad famosa por albergar tres espectaculares fuentes: Fontana dei quattro Fiumi (la más famosa pero que desgraciadamente estaba en obras), Fontana dei Nettuno y Fontana dei Moro.

  

Una bonita plaza que puso punto y final a nuestro recorrido por el centro histórico y de la que salimos para dirigirnos hacia el Trastévere, barrio donde pretendíamos cenar en una buena Trattoria. Cruzamos el Ponte Garibaldi sobre un Tíber que al atardecer adquiere una belleza única y nos plantamos en Trastévere que es el típico barrio romano de clase obrera con estrechas callejuelas y un ambiente romántico que atrae a muchos turistas. Bueno, además del ambiente romántico también lo hacen las diversas trattorias y restaurantes con fama de poner las mejores pastas de la ciudad. Antes de anochecer volvimos a cruzar el río por el Ponte Palatino para ver la Bocca de la Veritá, situada cerca, pero para nuestra desgracia cerraba a las 5 y tan solo le pudimos hacer fotografías desde el exterior. Volvimos a cruzar el puente hacia un Trastévere donde ya había anochecido.

  

De noche es cuando adquiere todo su esplendor con las calles tenuemente iluminadas y los restaurantes aflorando por cada esquina para ofrecer cenas a los turistas. Finalmente nos inclinamos por cenar en una trattoria donde comimos un buen plato de pasta con vino y cafés por unos 15 euros /persona. Un chupito de limoncello puso punto y final a la cena y nos encaminamos a la Viale di Trastévere para coger un autobús (línea H) que nos dejó directamente en Termini. No queríamos irnos de Roma sin ver el Coliseo iluminado de noche, así que una vez en Termini volvimos a coger el metro para deleitarnos con el anfiteatro en plena noche.

Cruzamos el umbral de nuestro hotel sobre las 11 de la noche en lo que había sido un día completísimo y totalmente aprovechado. Al día siguiente, muy a nuestro pesar, regresábamos a casa.

DÍA 3: APROVECHANDO NUESTRAS ÚLTIMAS HORAS EN LA CIUDAD

Era el día de nuestro retorno, pero nuestro avión salía tarde por la noche, así que tuvimos tiempo para ver las 4 cosas que en los días anteriores se nos habían quedado en el tintero. Salimos de nuevo del hotel sobre las 9 de la mañana desayunando, otra vez, una deliciosa porción de pizza. Decidimos dedicar nuestra primera visita a las Termas de Caracalla, situadas cerca del coliseo así que cogimos la línea B de metro y descendimos en la parada de Circo Massimo, que deja al lado.

Las Termas de Caracalla fueron unos enormes baños públicos de la Roma imperial que impactan por su gran extensión (ocupan unas 10 hectáreas). Nosotros observamos las ruinas desde el exterior del recinto, impresionados por la grandiosidad de éstas. Dimos la vuelta al complejo y subimos por Vía Ostiense hasta encontrarnos de nuevo con el imponente Coliseo. Visitamos la bonita basílica de San Clemente en los alrededores del anfiteatro y cogimos el metro en la parada de Manzoni (Línea A) para en 5 paradas plantarnos en Piazza Spagna, nuestro penúltimo objetivo del día. Estuvimos haciéndonos las típicas fotografías en la escalinata y admirando la fuente denominada Barcaccia, última creación de Bernini. Piazza Spagna debe su nombre a la cercana embajada española y es un imán para los turistas, que siempre acaban por hacerle una visita y disfrutar de su agradable ambiente.

  

En lo alto de la escalinata hay una recompensa de unas excelentes vistas de la ciudad donde se divisa por encima de todo la cúpula de la Basílica de San Pietro. Por encima de la plaza se encuentra Villa Borguese, una zona de bonitos jardines por los que paseamos tranquilamente disfrutando del precioso día que nos venía acompañando. Paramos a tomar unos caros refrescos en una terracita ajardinada en la que disfrutamos de la tranquilidad del lugar antes de encaminarnos de nuevo al metro para volver a Termini. Una vez allí comimos un económico kebab por sus alrededores y comenzamos el ritual de regreso.

Recogimos las maletas del hotel, compramos el billete de vuelta a Ciampino (la vuelta son 6 euros) y nos plantamos en el aeropuerto en el que pasamos como pudimos las horas de espera que teníamos por delante. Finalmente, nuestro avión salió y llegó puntual poniendo fin a una completísima escapada a la capital italiana.

CONCLUSIONES    

Roma es de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida. Ya sea cogiendo como excusa sus vestigios imperiales, su arte o, por qué no, su exquisita gastronomía, es una ciudad que  hay que vivir y que con toda certeza no dejará indiferente. Hay tal cantidad de arte por las calles y tantas ruinas romanas repartidas por cada rincón, que al principio deja boquiabierto;  pero que acaba por hacer que te encuentres una impresionante fuente barroca en una plaza o una columna romana en alguna esquina, y no le hagas el menor caso. Es el precio que tiene una ciudad con tal cantidad de riqueza cultural, un precio que no deja de ser el mejor halago para una ciudad que fue, es, y siempre seguirá siendo eterna.

  • LO MEJOR: El Coliseo, el Foro Romano, la Basílica de San Pietro, los museos vaticanos, la Fontana di Trevi, el Panteón, cenar y pasear por Trastévere de noche, los cafés y la pasta.
  • LO PEOR: La mala conducción, los vendedores callejeros (muy pesados), las escasas líneas de metro y que algunos lugares podrían estar mejor conservados.

Nos vemos en próximos viajes,

Ciao!

Comentarios

  1. Carmen

    Para mi será mi tercera visita a Roma, otras veces hemos ido varios amigos, pero esta vez voy con una amiga alemana, va a ser un poco más difícil porque me entiendo pero no lo hablo correctamente, creo que haré el programa que he leído tuyo, a mi vuelta te lo contare.
    Gracias

  2. amaia sarasua

    Muy interesante tu plan de tres dias para Roma
    Somos 5 en la famiia, entre ellos 3 adultos y 2 adolescentes de 14 y 16 años.
    Vamos en agosto a Roma
    Llegaremos un viernes a las 16:00 de la tarde a Fumiccio y nos marcharemos a Florencia en tren el lunes a primera hora de la tarde.
    ¿Cómo lo adaptarías? ¿Que mantendrías y qué quitarias?
    Agradecida por tu atención
    Amaia

    1. Autor de la
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      Toni

      Hola Amaia,

      Si tuviera que repartir los 5 días en esas dos ciudades, probablemente haría 3 para Roma y 2 para Florencia.

      Un saludo!

  3. Amparo

    Viajo. A Roma próximamente me parece interesante la rutas que propones pero tengo una duda a pesar de
    Tener el Roma pass nunca utilizáis el Bus siempre cogéis el metro ¿porqué ?
    .

    1. Autor de la
      Entrada
      Toni

      Hola Amparo!

      Pues supongo que para nosotros fue más fácil orientarnos en el momento mirando el mapa de las lineas de metro. Para el bus, supongo que tienes que tener conocimiento previo de la línea que te puede interesar coger. Además que el metro siempre va a ser más rápido… 🙂

      Un saludo!!!

  4. Natalia

    Tony,

    La page es genial, sin duda la seguiré al pie de la letra en mi proxima visita a roma.
    Gracias por compartir tu experiencia 😀

  5. Carmen Gloria

    Toni,
    Tus panoramas son tan buenos como el diario sobre París.
    He apuntado todo, ya que es una ruta muy práctica y bien armada.
    Saludos y gracias !!.

    1. Autor de la
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  6. Cristina

    Gracias por esta información, el 18,m19 i 20 de marzo haré un viaje a Roma y voy a seguir tu ruta, a diferencia de que yo aterrizare en el aeropuerto de Fiumiccino, muchas GraciaS!!! 🙂

    1. Autor de la
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