TAILANDIA 2011 – DÍAS 8 y 9: Hacia las playas del Sur. La Península de Railay.

Lunes 20/06/2011

No me gustan las despedidas, y ese día había que decirle adiós a Kanchanaburi, lugar que me permitió disfrutar de mi viaje por Tailandia en su fase más tranquila. Pero las penas, con rumba, son menos penas, y mi próximo destino dentro del país de la eterna sonrisa me hacía especial ilusión: las playas del mar de Andamán, con sus peñascos kársticos, fina arena, y aguas cristalinas.

Pero antes había que llegar hasta allí, y eso me costaría un día entero perdido viajando en autobús. Tenía que desplazarme de Kanchanaburi a Bangkok y, una vez allí, coger un nuevo autobús que me acercaría hasta Krabi, puerta de entrada al paraíso de las islas sureñas tailandesas del Mar de Andamán.

Me despedí de la recepcionista del hotel, a la que había cogido cariño gracias a su atento trato durante toda mi estancia, me cargué la mochila al hombro, y puse rumbo a la estación de autobuses de Kanchanaburi. Una vez allí, me monté en el primer bus directo con destino Bangkok. El precio del billete fue de 90 Bahts.

En unas tres horas, ya a mediodía, llegué a la estación de autobuses Sur de Bangkok, que era el destino final de mi trayecto.

Lo primero que hice fue comprar en las taquillas mi billete a Krabi por 650 Bahts. El bus saldría a las 18:00 y no llegaría a destino hasta las 6 de la mañana del día siguiente, así que me esperaban 12 horas de viaje en autobús, que debería llevar lo mejor posible.

Quedaban cuatro horas hasta la salida de mi bus, así que me dediqué a comer, comprar provisiones para el camino, conectarme a Internet, y echar unas partiditas a la Play Station con unos tailandeses que, como yo, estaban esperando la salida de su bus. Todo esto en una moderna terminal de autobuses con todos los servicios que un viajero pueda necesitar.

Media hora antes de la salida del bus, ya estaba cargando mi mochila en el compartimento habilitado para ello y acomodándome en el asiento donde pasaría sentado las próximas 12 horas. Afortunadamente (o no), no me tocó vecino de viaje, con lo que pude realizar el trayecto mucho más cómodo.

Del trayecto, qué contaros. Pues que fue en su mayoría de noche, parando a eso de las once para comprar la cena y poco más.  Pude dormir bastante, así que no se me hizo muy pesado.

Fue este lunes un día de transición dentro del propio viaje, una molestia necesaria para poder alcanzar una zona que alberga, dicen, algunas de las playas más bonitas del planeta. Valía la pena el esfuerzo.

 

Martes 21/06/2012

El autobús llegó a la estación de Krabi cuando hacía pocos minutos que había amanecido. Medio somnoliento, pero con unas ganas increíbles, descendí del autobús para ponerme en marcha.

Mientras recogía mi mochila, me asaltaron multitud de agentes turísticos para ofrecerme todo tipo de transporte hacia las islas. Los precios no eran muy económicos y, pese a que no tenía ni idea de como hacerlo (esta fase del viaje la había preparado muy poco), decidí buscarme la vida por mi cuenta.

Krabi es una población sin mucho encanto que sirve como punto de acceso a las playas paradisíacas del mar de Andamán, como las de las islas Phi Phi o las de la Península de Railay. Estas últimas eran mi primer objetivo, y me constaba que sólo se podía acceder a dicha península por mar. De esta manera, alquilé a un motorista para que me acercara hasta el embarcadero de la ciudad, para allí coger un long tail boat (barcazas de madera con motor fueraborda típicas de Tailandia) que me permitiera llegar a la Península de Railay.

Una vez en el embarcadero me encontré con un problema: Los long tail boat sólo zarpan cuando llevan al menos 10 pasajeros Y, por lo temprano que era, yo era la única alma que allí había. Por lo visto, todos los turistas que venían conmigo en el autobús habían decidido llegar a sus destinos por la vía de agencias turísticas. Esperé pacientemente en el embarcadero junto al pescador que iba a ser el que me acercara en barca a Railay y con el que finalmente y cansado de tanto esperar, negocié hacer el viaje en solitario. La verdad es que me salío cara la jugada, pero alquilar un taxi acuático que me acercara hasta la península lo iba a ser de cualquier manera. Así que convencí al buen hombre para que me llevara en su barca, por el módico precio de unos 25 Euros al cambio.

Pasé el trayecto, de unos 20 minutos, en la proa de la embarcación, disfrutando por fin del mar y de los alrededores kársticos de Krabi. Surcábamos las aguas terrosas de esa parte de la bahía de Krabi a merced del oleaje, que balanceaba la barca y me impedía tomar fotografías que no saliesen movidas.

La Península de Railay es un pedazo de tierra que se interna en el mar de Andamán, muy conocida por sus bonitas playas y sus peñascos selváticos. Al poder alcanzarse tan sólo en barca, no es un lugar muy masificado, cosa que se agradece bastante para poder disfrutar tranquilamente de sus encantos. También es un lugar muy apreciado por los escaladores, pues sus peñascos favorecen la realización de esta actividad en un entorno increíble. La componen tres playas: Hat Rai Leh Est, Hat Rai Leh West, y Hat Tham Phra Nang. La primera no está muy habilitada para el baño al ser un poco fangosa y con manglares, las otras dos son playas soñadas por cualquier turista,

La entrada a la península se hace por la playa Hat Rai Leh Est  y, la verdad, es impresionante. Disfruté como un niño mientras la embarcación se adentraba en la playa rodeada de peñascos selváticos. Fue lo más parecido a llegar al paraíso. Bajé de la barca a bastantes metros de la orilla, teniéndome que descalzar para alcanzarla caminando con el agua por las rodillas mochila al hombro.

La playa de Hat Rai Leh Est no es la ideal para darse un bañito. De aspecto bastante salvaje, está algo enfangada y es la que se utiliza para embarcar y desembarcar turistas que llegan a la península.

Mi alojamiento se encontraba en la playa Hat Rai Leh West, al otro lado de la península. Ésta sí es una playa de ensueño, también rodeada por peñascos y con una arena blanca impresionante Para llegar, tan solo basta un paseo de 10 minutos por un sendero entre monos y palmeras. Me alojaría tan sólo esa noche en un bungalow del Sand Sea Resort, complejo de bungalows situado a pie de playa por unos 30 Euros la noche al cambio. La verdad es que el complejo está genial: tienes la playa a un paso, dispone de piscina y restaurante, y los bungalows están en plena naturaleza, bajo altas palmeras en un entorno de lo más paradisíaco.

Estaba bastante cansado después de toda una noche en autobús así que lo primero que hice fue dejar la pesada mochila en la habitación, ponerme el bañador, coger la toalla, y caminar 5 minutos hasta la arena de una de las playas más bonitas que he visto. Allí estuve tirado toda la mañana disfrutando de algún que otro baño, del ir y venir de las long tail boat y, sobretodo, del magnífico entorno que me rodeaba.

Llegó la hora de comer, así que me encaminé hacia Hat Rai Leh Est que es donde hay más oferta (aunque muy escasa). Comí una hamburguesa, pues comenzaba a estar un poco cansado de Pad Thais, en una terracita con geniales vistas a la playa. Estaba muy alegre de estar donde estaba. Me quedaban por delante 3 días disfrutando de playas e islas de ensueño… ¿Qué más podía pedir? Sin duda, el largo viaje en bus había valido la pena…

Para la tarde tenía pensado llegar hasta la última playa que me quedaba por ver en la península: Hat Tham Phra Nang. A ella se accede de nuevo por un sendero que atraviesa la vegetación y los peñascos kársticos hasta desembocar de nuevo en la fina arena. De nuevo ante mis ojos una preciosa playa, cuyo horizonte estaba salpicado de peñascos que emergían del mar como icebergs selváticos. En esta playa es donde se llevan a cabo los cursos de escalada, pues tiene bastantes lugares ideales para la actividad. Antes de tirarme de nuevo en la arena, hice una visita a una especie de cueva con un altar donde los pescadores hacen ofrendas para mejorar sus capturas. Lo curioso es que las ofrendas son en forma fálica de madera. Realmente curioso. Recorrí la playa de extremo a extremo antes de emprender regreso a Hat Rai Leh West.

Por el camino (de apenas 15 minutos), tenía una parada obligada: Subir a un mirador para poder ver el cuello de la península desde las alturas. Para ello, tuve que “escalar” ayudado de una cuerda la terrosa, enfangada y empinada ladera de un peñasco. Una vez arriba, caminé un corto trayecto entre la vegetación para obtener una genial recompensa: el cuello de la península sembrado de palmeras y con las playas a cada lado se exhibió ante mis ojos. Subir al mirador no es apto para cualquiera, pero para el que pueda, decirle que vale realmente la pena. Maravillosas vistas.

Descendí del mirador cuando ya estaba cayendo la tarde, situación que me hizo recordar que tenía una cita ineludible en Hat Rai Leh West: Disfrutar del atardecer. Había leído maravillas de la puesta de sol en esta playa. La verdad es que se llevó el premio a la más bonita de todo el viaje, a las fotos me remito.

Lo disfruté desde la terraza del restaurante del hotel, mientras saboreaba una refrescante Coca Cola. A mi alrededor, jóvenes tailandeses jugando a fútbol y la celebración de una boda. Fue de esos momentos en el que quieres que se pare el tiempo para poder degustarlo lentamente, sin miedo a que acabe. Momentos de pura vida como éste son los que le dan sentido a toda la locura viajera que a veces arrastro.

Esa misma tarde conocí a  un chico de Laos, Lamxe, que también viajaba sólo, así que quedamos en vernos en las islas Phi Phi para salir alguna noche de fiesta.

Un buen Pad Thai como cena puso el punto y final a un largo día en el que había podido empezar a degustar las mieles del paraíso. Pese a que no podía estar mejor que en Railay, el gusanillo de conocer más me hizo comprar un billete de ferry para el día siguiente. El destino, las islas Phi Phi.

 

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Comentarios

  1. Andrés

    Me encantan las playas del sur de Tailandia. Además, tuve la suerte de visitarlas en temporada baja, por lo que no me las encontré demasiado llenas. Me gustaron especialmente las islas Phi Phi. Sobre todo sus playas, sus lugares para hacer escalada y la marcha que hay. Además, me encanta que puedas encontrar un montón de hoteles en Phi Phi de gran calidad por muy poco dinero.
    Enhorabuena por tu blog!

  2. Mª del Pilar

    Vaya viajes más estupendos que os hacéis y qué fotos más bonitas. Felicidades por este sitio y gracias por mostrarnos las maravillas del mundo. Un saludo!. Pilar.

  3. Rosa

    Estas imágenes me llevan a un lugar que rebosa tranquilidad, naturaleza etc. Creo que habrá que empezar a posponer los viajes por el viejo continente e ir a descubrir mundo…

    1. Autor de la
      Entrada
  4. Meritxell

    Hola!
    Me encantó Railay. No teniamos pensado ir y en un vuelo interno en Tailandia se nos ocurrió desviarnos para visitar este lugar del que todo el mundo habla tan bien! no nos arrepentimos. Las excursiones que hicimos desde ahí nos encantaron! Una maravilla 🙂

    Saludos,
    Meritxell

    1. Autor de la
      Entrada
      Toni

      Railay parece estar un poco escondida por el tema de que sólo se pueda acceder a ella en barco, pero la verdad es que es una maravilla. Yo también la disfruté a tope.

      Saludos.

  5. Pingback: Posts de la Semana eDreams del 24 al 31 de Agosto de 2012 | Blog de Viajes - eDreams

  6. José Carlos DS

    Te fuiste de un lugar increíble para irte a uno casi que mejor, madre mía que playas y que paisajes 😀

    Anotada queda Railai, si se puede encontrar algo de tranquilidad entre tanto turista, mucho mejor.

    1. Autor de la
      Entrada
      Toni

      Pues la verdad es que sí… Tailandia tiene estas cosas…jeje

      Al menos cuando yo fui, Railay estaba bastante tranquilita en cuanto al turismo…otra cosa fueron las islas Phi Phi.

      Un saludo Jose Carlos!

  7. José W

    Los paisajes se ven increibles. Estoy seguro que Tailandia ofrece una excelente experiencia para no olvidarse. Espero algun día tener la posibilidad de visitar esas tierras. Buena suerte y aqui empezando a seguir tus travesías. Saludos!

    1. Autor de la
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      Toni

      Hola José,

      Seguro que si algún día tienes la posibilidad de ir, vuelves encantado. Es un destino magnífico.

      Un saludo, y gracias por tu comentario!

  8. Helena

    ¡Qué maravilla de lugar! La verdad es que había visto fotos antes pero no con ese sol y ese buen día.
    Una pena que al final lo de la barquita te saliera por un ojo de la cara, pero bueno… mereció la pena ¿no?
    Saludos 😉

    1. Autor de la
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      Toni

      Sí, lo de la barquita fue un error de planificación…pero ya estaba cansado de esperar!

      La verdad es que Railay es una pasada…totalmente recomendable para cualquier viaje a Tailandia.

      Un saludo!!!

  9. Sonia - La Zapatilla

    Wow Toni,

    Qué buena pinta tiene Railay…. las playas, la vegetación, incluso el hotel donde te alojaste! Tengo que tomar buena nota para cuando llegue el día del viaje… unas ganas increíbles! La verdad es que el lugar bien merece una visita…

    Ahora espero que publiques un artículo sobre Phi Phi, otro de los lugares que me gustaría visitar en Tailandia… la verdad chico, creo que hiciste el viaje que tengo en mente! jejjejeje

    Un saludo,
    Sonia.

    1. Autor de la
      Entrada
      Toni

      Hola Sonia!

      Si estás en duda, yo te aconsejo que si eliges las playas del Mar de Andamán, no te pierdas Railai. Las Phi Phi tampoco, aunque están bastante más atestadas de turistas…

      Un saludo, y cualquier cosita, no dudes en consultarme!!

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