BERLÍN 2013 – DÍA 2: “Must-see” berlineses.

Cuando nos describieron Alexanderplatz como uno de los centros neurálgicos de la capital alemana y principal punto de reunión para los berlineses, nos imaginamos una plaza más acogedora y bonita que lo que nos encontramos. Vale que estaba cayendo una tremenda nevada y que no era la mejor de las situaciones climatológicamente hablando… pero probablemente la más famosa plaza de la ciudad me pareció un espacio enorme sin mucho encanto, gris, y con un indisimulable aire comunista. Su curioso Reloj Mundial y la Torre de Telecomunicaciones son sus principales atractivos.

Alexanderplatz fue la primera visita del que fue nuestro segundo día por la capital alemana, y nada nos hacia presagiar cuando caminábamos hacia ella desde nuestro hotel, la feroz tormenta de nieve que en nada iba a caer sobre nuestras cabezas. Visto lo visto, decidimos cambiar East Side Gallery, la que iba a a ser nuestra siguiente parada, por un museo a puerta cerrada (al menos hasta que amainase la tormenta): La Topografía del Terror.

Para ello, cogimos el metro en la misma Alexanderplatz hasta la parada de Berlín Oeste, Postdamer Platz .

Muy cerca del búnker donde se suicidó Hitler y del que ya nada queda, en lo que fue el antiguo cuartel general de la Gestapo y las S.S, se alza este reciente museo que nos explica a través de fotografías y pequeñas explicaciones, la historia de estas dos maléficas instituciones nazis, así como de todos los crímenes y horrores que cometieron. No se trata de un gran museo, pero si que sirve para darse uno cuenta de hasta donde podía llegar la locura nazi en el mismo lugar donde se tomaron muchas de las horribles decisiones tanto de la Gestapo, como de las S.S. Además, en la parte exterior de la exposición, se conserva un trozo intacto del antiguo Muro de Berlín que se decidió preservar cuando este fue derribado.

Nada más salir de la Topografía del Terror, nos topamos con un llamativo puesto de currywurst, el tentempié a base de frankfurt tan de moda en Berlín. No pudimos resistir la tentación, así que lo probamos bajo la lona de plástico que cubría la terraza del garito, resguardados del frío.

La tormenta de nieve ya había parado, así que continuamos nuestro trayecto por la ciudad caminando por las nevadas aceras, topándonos de vez en cuendo con algún trozo del Muro, perteneciente a algún hotel o a alguna exposición al aire libre, como la que encontramos frente al Checkpoint Charlie, nuestra siguiente parada.

La verdad es que es un poco turistada, pero no pude resistirme a la tentación de obtener un sello y hacerme una foto en esta reconstruida caseta de control fronterizo, que en su época hizo las funciones de control de pasaportes para embajadores, militares, y funcionarios, que cruzaban entre la Berlín soviética y la norteamericana. Actualmente, tan solo divide los barrios del Mitte y Kreuzberg, y está flanqueada por dos actores deisfrazados de militares de la Guerra Fría.

Nos adentramos en el barrio de Kreuzberg buscando descubrir un poco la “Berlín turca”, pues es en este barrio donde se concentra la mayoría de la extensísima comunidad turca de la ciudad. Buscábamos el ambiente por las calles y el olor a kebab saliendo de los establecimientos, pero no debimos estar muy atinados con la elección de las calles recorridas, pues encontramos muy poco de todo eso. El hecho de que era domingo y que hacía en la calle un frío que pelaba, seguramente también influyó algo.

Un poco decepcionados, tomamos el metro para descender en la estación de Warschauer Straße y de esta manera poder visitar por fin la famosa East Side Gallery. Se trata de un trozo considerable del Muro de Berlín que ha servido como “lienzo urbano” para que muchos grafiteros crearan sus obras de arte. Es por ese mismo motivo por el cual este pedazo de muro que se extiende paralelo al río Spree, se salvó de ser derruido. Sus grafitis, en general, son de temática social y pacifista, algunos de ellos en recuerdo a las víctimas que perecieron al intentar cruzar el Muro. Caminamos en paralelo al muro-galería hasta que dimos con un centro comercial en el que entramos a comer y a resguardarnos un poco del frío.

Quedaba poco ya para que anocheciera – los días en Berlín son cortos en Febrero –  y la tormenta de nieve arreciaba de nuevo, con lo que decidimos pasar la tarde en la Isla de los Museos.

De todos los museos a elegir en la isla optamos por el Museo de Pérgamo, pues prometía ser el más interesante, con permiso del Neues Museum (Museo Nuevo) y su famoso busto de Nefertiti.

Pagamos la entrada (13 Eur con audioguía) y comenzamos a recorrer sus salas. Nada más entrar, te encuentras con la joya de la corona, el Altar de Zeus de Pérgamo, enorme y excelentemente conservado. De hecho, este museo se construyó a partir de las obras de arte que iba a contener, y no al contrario como es habitual. Es un museo maroyitariamente arquitectónico, en el que podemos encontrar otras joyas como el Mercado de Mileto, o la fabulosa Puerta de Ishtar de Babilonia, ambas de tamaño considerable.

Tras la interesante visita al museo, y sin tiempo ni ganas ya de visitar el Neues Mueseum, decidimos ir a tomar algo por la zona.

La noche la dedicamos a cenar en un restaurante marroquí muy próximo a nuestro hotel y poco más. El frío había hecho mella y lo que más apetecía después de cenar era resguardarse en el calor de nuestra pequeña habitación de hotel en pleno barrio del Mitte.

 

 

Comentarios

    1. Autor de la
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  1. José Carlos DS

    Madre mía, cuanta nivele por todos lados, mira que nosotros fuimos en época natural de manto blanco sobre la ciudad, pero en enero nos sorprendieron unos 7º de temperatura y ni rastro 😀

    Saludos.

    1. Autor de la
      Entrada
      Toni

      Pues que suerte tuvistéis! A nosotros nos pilló un buen temporal de nieve los pocos días que estuvimos allí…de 0 grados costaba subir.

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