Monte de los Olivos y Monte Sion

Sábado 05/08/2013

Tras un primer día explorando gran parte de lo que tenía por ofrecernos la Jerusalén intramuros, decidimos comenzar nuestro segundo día por los alrededores de la Jerusalén amurallada, más en concreto por el bíblico Monte de los Olivos.

Para acceder a él, caminamos hasta la Puerta de Damasco en la zona musulmana de la ciudad, mucho más caótica y sucia. El plan era el de coger un bus local, el 75, para que nos dejara  en lo alto de la colina y así solo tener que descenderla a pie.

Pese a que el bus nos dejó en la calle principal del Monte de los Olivos, deambulamos un rato sin rumbo, algo desorientados, hasta que comenzamos a encontrar algún que otro cartel indicativo.

El Sol caía a plomo a esa hora de la mañana y la verdad es que el habernos ahorrado la subida a pie fue todo un acierto.

Tras pasar por delante de la Capilla Rusa de la Ascensión, llegamos hasta las Tumbas de los Profetas. Entramos a curiosear, pero al parecer estaban cerradas pues no había nadie allí para atender a los 4 gatos que nos habíamos juntado.

Uno de los puntos fuertes del Monte de los Olivos es sin duda la genial vista que ofrece de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Allí estuvimos un rato haciendo algunas fotos entre otros turistas, grupos de alumnos, y algún que otro camello.

Bajo nosotros, el enorme cementerio judío que se extiende por la ladera de la colina. Tan sólo unos pocos judíos ortodoxos lo visitaban, caminando entre las sobrias tumbas con las características piedras encima, cual flores en un cementerio cristiano. Dice el libro de Zacarías, que todos los judíos enterrados en el Monte de los Olivos serán redimidos por Dios el día de la llegada del nuevo Mesías. Se entiende entonces el tamaño del cementerio, pues todo el mundo quiere descansar eternamente allí. Hasta el momento, 150.000 judíos lo hacen convirtiéndolo en el cementerio en uso más antiguo del mundo.

La entrada al cementerio está restringida a la religión judía, así que comenzamos nuestro descenso de la colina. Pasamos por delante de la Iglesia de Mª Magdalena que a esas horas, las 12 del mediodía, ya se encontraba cerrada. Los Jardines de Getsemaní y la Tumba de la Virgen María, las que iban a ser nuestras siguientes visitas, también se encontraban cerradas. Afortunadamente, estos dos últimos lugares abrían de nuevo por la tarde, así que tendríamos que volver.

Accedimos a la Ciudad Vieja por la Lion’s Gate y caminamos hasta el barrio cristiano para comernos unos carísimos shawarma en unos de sus restaurantes. En este punto, aprovecho para incidir en que Israel no es para nada un país barato como por error se puede pensar de antemano. Los precios están perfectamente equiparables a cualquier país de Europa occidental, sobretodo en las zonas no musulmanas.

Tras hacer algunas compras en el zoco, regresamos al Monte de los Olivos atravesando la Via Dolorosa para visitar los dos lugares que nos habíamos dejado en el tintero. Comenzamos por la Tumba de la Virgen María, lugar donde se cree fue enterrada allá por el s. I. El lugar, uno de los más sagrados del cristianismo, es oscuro y de ambiente lúgrube, lo cual no impide que rezume sacralidad por los cuatro costados nada más descender las solemnes escaleras que le dan acceso.

Tras su visita, no tuvimos que desplazarnos mucho para adentrarnos en otro lugar bíblico, esta vez mucho más luminoso y abierto: Los Jardines de Getsemaní. Para quién no crea o no quiera creer, tan sólo se encontrará con un pequeño jardín plantado de olivos. Para los más creyentes, es el lugar donde se cree Jesús fue arrestado por los romanos. La moderna iglesia que se encuentra adyacente, completa la visita.

Cogimos un taxi (50 ILS) hasta la Puerta de Sion, en la que se puede apreciar las marcas de balazos que quedaron grabados en sus muros tras la Guerra de la Independencia de Israel. El motivo de habernos dirigido hasta aquella puerta era la cercanía de la Tumba del Rey David, en las proximidades, uno de los lugares más sagrados de la religión judía y donde se cree fue enterrado. Casualidades de la vida, o no tanto, a muy pocos metros de la tumba, se haya otro de los lugares sagrados del cristianismo, el Cenáculo, o sala donde se cree tuvo lugar la Última Cena, ahora una sala vacía que deja bastante frío. Jerusalén tiene estas cosas, lugares sagrados de distintas religiones que casi se comen el terreno unos a otros, cuando no lo hacen.

Muy cerca de donde nos encontrábamos, también en el Monte Sión, se encuentra el cementerio cristiano donde fue enterrado Oskar Schindler, famoso nazi que salvo la vida de más de mil judíos tras ponerlos a trabajar en su fábrica durante el Holocausto, historia perfectamente plasmada en la oscarizada película de Steven Spielberg “La lista de Schindler”. Su tumba es perfectamente reconocible pues es la única que tiene piedras encima, como muestra clara del agradecimiento judío. Pudimos ver la tumba de milagro, pues tuvimos que convencer al conserje para que nos abriera el cementerio a nosotros solos, pues en aquel momento estaba cerrado.

Posteriormente, accedimos a la Ciudad Vieja por la Puerta de Sion, y callejeamos por el cuidado y reformado barrio judío. Tomamos algo en una de las agradables terrazas de la Plaza Hurva, mientras observábamos el ir y venir de la gente, en su mayoría judíos ortodoxos con su característico atuendo.

Ya por la noche, salimos a cenar por los alrededores de Jaffa Road que, como el día anterior, tenían un genial ambiente. Músicos callejeros, familias paseando con sus hijos, terrazas repletas, ambiente distendido… Lo que veíamos desde nuestra mesa devorando un poco de comida tailandesa era lo que podía ser el ambiente nocturno de cualquier ciudad una noche de verano, todo muy alejado de la imagen tensa y áspera que teníamos del país antes de visitarlo…

Y eso fue todo lo que dio de sí nuestro segundo día, el penúltimo visitando Jerusalén. Para nuestro último día teníamos pensado descubrir la Jerusalén Occidental, con sus museos, mercados, y barrios ultra-conservadores…

 

 

Comentarios

  1. José Carlos DS

    Uno de mis asuntos pendientes, visitar Tierra Santa alguna vez y recorrer alguno de estos lugares que aquí citas 😀

    Sea realmente los lugares reales o simplemente especulaciones, es un viaje de lo más interesante y además veo que los días os cundieron de maravilla jaja

    ¡Saludos!

    1. Autor de la
      Entrada

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