Stonehenge: El atractivo de lo enigmático.

Siempre las tuve como fondo de pantalla en Windows. Aquellas piedras gigantescas, colocadas extrañamente como queriendo formar una enorme mesa de roca, me causaron atracción desde que las vi en fotos por primera vez. ¿Quién colocó esas enormes piedras ahí? Es más: ¿Cómo las transportaron y colocaron de esa manera?

 

El enigma aún hoy en día sigue sin resolverse, aunque lo que sí se sabe es que el monumento megalítico data aproximádamente del s.XX a.c., y que su función pudo ser de carácter religioso, funerario, o incluso de observatorio astonómico. Hay incluso quién lo relaciona con temas extraterrestres, pero allá cada cual con su teoría.

La cuestión es que estas enormes piedras, transportadas no se sabe cómo desde Gales (a unos cuantos kilómetros), y que forman una serie de círculos concéntricos, aún son todo un enigma hoy en día. Y precisamente eso es lo que las hace tan especiales y les ha permitido convertirse en uno de los claros iconos turísticos del Reino Unido.

Nosotros llegamos sobre las 10 am al complejo de visitantes, situado en medio de la verde campiña inglesa. La lluvia no nos quiso dar tregua en un día tan especial, así que tuvimos que resgurdarnos de ella y del fuerte viento que siempre sopla en esa zona tan carente de montañas.

Ahora la visita a Stonehenge se hace muy organizada, incluso tienes que coger una especie de trenecillo que se convierte en la única manera de acceder a las piedras, previo pago de la entrada.

Pese a que lo habíamos visto mil veces en fotos, Stonehenge se nos hizo algo más pequeño en directo, pese a que no perdió su encanto en ningún momento. Y no lo perdió tampoco a pesar de la cantidad de turistas que lo visitan sí o sí (visitas en grupo) al mismo tiempo que tú, ni a pesar de que el yacimiento está acordonado y no se puede pasear libremente entre las piedras.

Aguantamos el frío como pudimos y nos hicimos las fotos de rigor.

Stonehenge es sin duda un lugar mágico, pero encontrarle esa magia es imposible con las condiciones actuales de visita. Yo me imaginé allí sólo, a la luz de la luna, pudiendo serpentear entre las piedras… Eso sería una experiencia Stonehenge realmente inolvidable. Así sí.

Pese a todo, disfrutamos la experiencia y por si no habíamos tenido suficiente con las piedras de Stonehenge, nos acercamos a la población de Avebury, que también cuenta en sus campos aledaños con misteriosos círculos de rocas y piedras de varios tamaños esparcidas por las siempre verdes praderas.

Caminando entre ese extraño paisaje y tras comer un siempre típico fish ‘n chips, nos pusimos rumbo al aeropuerto para dar por concluída una escapada de fin de semana en la que habíamos descubierto uno de los lugares del planeta que albergan más misterio aún hoy en día.

Ahora mi fondo de pantalla también lo protagoniza Stonehenge, pero conmigo posando delante. 🙂

 

TIPS

  • La entrada que da acceso a Stonehenge cuesta 14,5 Libras (Precios 2014). Se puede comprar de manera anticipada en la web the English Heritage.
  • Si visitáis “las piedras” en invierno, id bien abrigados. Hace mucho frío y un viento cortante.
  • El trayecto de Stonehenge a Avebury en coche es de unos 40 minutos.
  • Nosotros utilizamos el aeropuerto de Bristol para visitar el monumento megalítico, a menos de dos horas en coche.

 

UBICACIÓN

 

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