Toni

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Feb 22 2016

Recorriendo el norte de Israel

Tras nuestro recorrido por la costa mediterránea de Israel, continuamos nuestro itinerario adentrándonos hacia el interior, territorio éste plagado de lugares a visitar en los que se supone dejó su huella Jesús durante su apostolado a base de milagros o sermones.

SAFED

A una hora de la costa, en concreto de la población de Acre (Akko) de donde procedíamos, se encuentra la población de Safed. Situada en lo alto de una colina, este pequeño pueblo es famoso por ser hogar de una de las interpretaciones más místicas del judaísmo, la Cábala, razón por la cual el casco antiguo de la población esta llena de pequeñas y preciosas sinagogas así como de todo tipo de souvenirs relacionados con la religión y algún que otro predicador del judaísmo venido de la otra punta del mundo.

Accediendo al casco antiguo de Safed

Barrio de los artistas, Safed

Safed

Paseamos por el casco antiguo y recorrimos las estrechas y empedradas callejuelas cuyas casas tienen, en su mayoría,  puertas y ventanas pintadas de azul. Una de las zonas del casco antiguo es el barrio de los artistas, lleno de pequeñas galerías de arte. Tras visitarlo nos adentramos en el barrio de las sinagogas, en el que pequeños templos se esparcen por las callejuelas. No hay más que asomarse en alguna de ellas para comprobar el fervor religioso de la población. Nosotros en concreto visitamos una sinagoga cabalista.

Galería de arte en Safed

Barrio de las sinagogas, Safed

Memorial al holocausto

Detalle sinagoga cabalista

En uno de los muchos puestos de souvenirs (Safed es bastante turística), compramos un recuerdo que nos hacía mucha ilusión, una kipá, el pequeño cubre-coronilla que usan los judíos.

Tras recorrer tranquilamente el casco antiguo, nos fuimos hacia la zona nueva de la ciudad, donde comimos en un pequeño restaurante con vistas a los valles que circundan la población.

Casco antiguo, Safed

Parte nueva de Safed

MAR DE GALILEA

Nuestro siguiente objetivo del día era la zona del Mar de Galilea, a escasa media hora en coche de Safed, y una de las zonas con más lugares sagrados con la huella de Jesús por kilómetro cuadrado. El Mar de Galilea, realmente un lago de agua dulce y el más grande de todo Israel, es el lugar en el que se cree que Jesús caminó sobre el agua y en los alrededores del cual se dice obró el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Mar de Galilea

Antes de zambullirnos en sus aguas, visitamos el Monte de las Bienaventuranzas, un lugar al borde de una colina, a orillas del Mar de Galilea, donde se ha erigido una iglesia pues se cree fue la localización donde Jesús pronunció el sermón de la montaña, en el que entre otras cosas se recitó el famoso Padrenuestro.

En el Monte de las Bienaventuranzas

Iglesia de las Bienaventuranzas

A poca distancia se encuentra Taghba, otra iglesia construida en torno a la roca donde se supone Jesús obró el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Para los interesados en seguir las huellas de Jesús, otro lugar de interés también a orillas del Mar de Galilea.

Iglesia de Taghba

Roca donde se supone se produjo el milagro de la multiplicación

Otro de los lugares sagrados de la zona es Cafernaún, o las ruinas que quedan de esta antigua población en la que se dice Jesús vivió durante el tiempo más importante de sus apostolado. “El pueblo de Jesús” como es conocido el enclave, está formado por una serie de vestigios de lo que antiguamente fue esta próspera población bañada por el Mar de Galilea.

Entrada a Cafernaún

Mar de Galilea desde Cafernaún

Ruinas de Cafernaún

Tanto recorrer los lugares de interés al borde del lago que nos entró ganas de darnos un bañito. Bueno, eso y que superábamos los 40 grados a primera hora de la tarde. Así que justo a la salida de Cafernaún aprovechamos una de las varias playas – de pago –  en las que uno se puede dar un bañito en pleno Mar de Galilea. El agua no estaba lo fresca que necesitábamos, pero si que nos sirvió para sacarnos un poco el calor de encima.

Bañito en el Mar de Galilea

Mar de Galilea

Montamos de nuevo en nuestro coche para plantarnos en aproximadamente una hora en Nazaret, ciudad de infancia de Jesús así como el lugar que fue escenario de “La Anunciación”, cuando el arcángel Gabriel le comunicó a María que iba a tener al hijo de Dios.

NAZARET

 

Hoy en día se trata de una ciudad de mayoría árabe, la más grande de estas características en Israel. Nuestro alojamiento se encontraba en la laberíntica ciudad vieja – cuyas calles para más inri en vez de nombres tienen números -, en la modesta guesthouse Abu Said, que iba a ser nuestro alojamiento en nuestra única noche en Nazaret.

Aquella misma noche cenamos en uno de los restaurantes más recomendados de la ciudad, Tishreen, y es que Nazaret también tiene buena fama como destino gastronómico dentro del país.

La visita estrella de Nazaret es la Basílica de la Anunciación, se dice que construida en el lugar dónde vivía María cuando Nazaret era aún un pequeño pueblo judío. Al lado de ésta se encuentra la Iglesia de San José, sobre lo que se dicen fueron los restos de su carpintería. Ambas iglesias son de entrada gratuita, y no es raro encontrarse a peregrinos de todo el mundo visitándolas y de esa manera siguiendo los pasos del profeta.

Exteriores de la Basílica de la Anunciación

Basílica de la Anunciación

Detalle de la Basílica

Interior de la Basílica

Más allá de ambas iglesias y un paseo por el casco antiguo y su mercado, Nazaret no tiene mucho por ofrecer. Nosotros pasamos el resto de la mañana tomando algo en una de las terrazas de la plaza principal de la población, mientras disfrutábamos con el trajín tan características de las ciudades árabes, antes de partir hacia una experiencia que nos hacía especial ilusión: bañarnos por primera vez en el Mar Muerto.

Cartel con un “conflictivo” versículo del Corán expuesto en plaza céntrica de Nazaret

TIPS

 

  • Nuestro alojamiento en Nazaret fue el Abu Saeed Hostel, una pequeña guesthouse situada en pleno casco antiguo de la ciudad, con un ambiente tranquilo y regentada por el propio Saeed, que es el encargado de que no falte de nada. Un alojamiento muy auténtico para descubrir la ciudad.

  • Uno de los restaurantes más recomendables de Nazaret es el Tishreen, donde cenamos la noche que pasamos en la ciudad. Deliciosa cocina árabe en un restaurante con mucho encanto situado al borde de la ciudad vieja.

  • Os dejo algunos precios (2013) de los lugares que vistamos en el norte de Israel: Monte de las Bienaventuranzas (10 ILS), Taghba (5 ILS), Cafernaún (3 ILS), Basílica de la Anunciación y Iglesia de San José (Gratis).

  • Todos los puntos a visitar descritos en este post están relativamente cercanos los unos de los otros. Nosotros lo visitamos todo en un día y la mañana siguiente con nuestro coche de alquiler.

  • Para bañarse en las playas del Mar de Galilea hay que pagar como mínimo el estacionamiento del vehículo.

 

UBICACIÓN

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Feb 09 2016

Tres días en Copenhague

Apenas eran las cinco de la tarde y ya era noche cerrada cuando nuestro vuelo de Norwegian aterrizó en el aeropuerto de Copenhague. Fueron casi tres horas de vuelo en el que, por primera vez, pudimos disfrutar de WIFI a bordo, cortesía de la compañía aérea. Así da gusto volar con low cost.

Cogimos el metro desde el propio aeropuerto tras cambiar unos cuantos Euros a coronas danesas (DKK). El trayecto desde el aeropuerto al barrio donde se situaba nuestro hostel, Norrebro (parada Fórum), nos costó alrededor de 5 euros por cabeza.

Llegamos al hostel y nos acomodamos en nuestra habitación de 6, que en nuestra primera noche compartimos con dos andaluces y dos alemanas. No acostumbramos a compartir habitación, pero es que el alojamiento en Copenhague está por las nubes. Ese día ya se nos había hecho tarde para hacer otra cosa que no fuese cenar algo cerca del hotel y regresar al mismo a descansar.

Copenhague se despertó fría y nublada en nuestro segundo día, incluso lloviznaba algo por momentos, lo cual hacía que la sensación térmica bajase aún más. Debíamos estar a unos 6-7 grados.

Nuestra primera parada del día iba a ser Nyhavn, una de las calles / canales más pintorescos y fotografíados de la ciudad, con sus casas de colores al borde del canal convertidos hoy en carísimos restaurantes. Para llegar a Nyhavn utilizamos la parada de metro de Kongens Nytorv.

Bordeamos el canal por ambos lados disfrutando de un lugar de postal antes de poner rumbo a Stroget, arteria comercial de la capital danesa, una calle peatonal repleta de tiendas que conduce al corazón de Copenhague.

 

Recorrimos dicha calle hasta toparnos con nuestro primer mercadillo navideño, el de la plaza Hojbro. Como en todos los mercadillos navideños de esa parte de Europa, el vino caliente corre por las paradas, y las artesanías navideñas son las estrellas del mercadillo.

Cruzamos uno de los puentes que conducen al islote de Slotsholmen, dónde se encuentra el Parlamento danés, ubicado en el imponente Palacio de Christiansborg, que también es sede de la oficina del Primer Ministro danés y del Tribunal Supremo. Seguimos paseando por la ribera del canal hasta toparnos con otro de los atractivos de la isla, la Biblioteca Real danesa, con su espectacular arquitectura que le hace ganarse el sobrenombre de “Diamante Negro”.

Volvimos al bullicio de Stroget para enlazar con la peatonal Kobmagergade hasta encontrarnos con la Torre Redonda (Rundetaarn), una construcción del s. XVI en medio del casco antiguo y adosada a una iglesia, con funciones de observatorio astronómico. A ella se puede acceder – previo pago – y subir por la rampa circular hasta la terraza superior, desde donde se obtienen buenas vistas de la capital danesa.

Tras comer algo por los alrededores regresamos a nuestro alojamiento para descansar un rato y hacer tiempo para la que iba a ser la visita de la tarde-noche: El parque de atracciones Tivoli. Antes de ello, hicimos una parada en el moderno mercado central, donde nos topamos con un coro de daneses cantando villancicos.

 

Situado en pleno centro de la ciudad (tiene la estación central justo al lado, así como la Plaza del Ayuntamiento), se trata del segundo parque de atracciones más antiguo del mundo. Y ahí reside su encanto, en ese aspecto antiguo, de parque de atracciones de algodón de azúcar y tiovivos.

Cuando entramos tras pagar la entrada de 95 DKK (unos 12 Euros, atracciones aparte), ya era completamente de noche y es ahí donde Tivoli adquiere su máximo esplendor, más aún si se visita en Navidad. Una sucesión de luces de colores por todas partes, casetas de juegos, atracciones de las de antes, tiendas de golosinas, y hasta un estanque con una gran pagoda de aspecto chino. En Tivoli uno vuelve a ser niño disfrutando del ambiente, con personas de absolutamente todas las edades pasándoselo en grande. La verdad es que fue una grata sorpresa, un pequeño oasis de fantasía situado en medio de toda una capital europea.

Acabada nuestra grata experiencia en Tivoli, dimos un paseo por la cercana plaza donde se ubica el ayuntamiento de la ciudad, antes de cenar un perrito caliente en un puesto callejero y coger el bus de regreso a nuestro hostel.

Pese a que la idea para el día siguiente era alquilar unas bicis para seguir recorriendo la ciudad como hacen buena parte de sus habitantes, el día frío y medio lluvioso que se despertó nos echó para atrás.

Cogimos el metro y nos bajamos en la estación de Norreport para visitar el Castillo de Rosenborg (Rosenborg Slot), una fortaleza-palacio del siglo XVII que fue construido como residencia veraniega del monarca Cristian IV. Paseamos por sus alrededores hasta conectar con el parque adyacente, Kongens Have, uno de los pulmones de Copenhague.

Seguimos caminando por las elegantes calles de la capital danesa hasta toparnos con la Iglesia de Mármol (Frederiks Kirke), con su gran cúpula color turquesa. Accedimos a su imponente interior antes de seguir nuestro camino hasta la cercana plaza donde se ubica el Palacio de Amalienborg, donde cada día a las 12 am se produce el cambio de turno de la guardia real y que, como buenos turistas, no nos perdimos.

Para acabar de completar nuestro recorrido, no podía faltar la visita a uno de los iconos más reconocibles de la ciudad: La Sirenita. Queda algo apartada, pero el bonito paseo bordeando el canal bien vale el esfuerzo. No sé si tanto la escultura en sí, que es una especie de Mannekken Pis a la danesa. Una escultura sin mucho encanto, como tampoco lo tiene el entorno donde está ubicada. Eso sí, fue el lugar con más aglomeración de turistas que vimos en toda la ciudad.

Cerramos el día paseando de noche por la peatonal Storget, bastante decorada con motivos navideños, pero algo desangelada un domingo por la noche.

Nos reservamos nuestro último día en Copenhague para una de las visitas que más ilusión y curiosidad nos despertaba: Christiania.

Para ello viajamos en metro hasta la estación de Christianshavn St, que queda muy cerquita del barrio/ciudad/territorio “independiente”. Antes de adentrarnos en Christiania, visitamos la cercana iglesia de Vorfreserls Kirke.

Pasamos debajo del cartel de entrada de Christiania y nos adentramos en sus calles. Los carteles en sus accesos ya avisan de que no son amigos de las cámaras, así que guardamos la nuestra y nos dispusimos a curiosear. La verdad es que no había mucha actividad de buena mañana, aunque si que pudimos ver algún “trapicheo” en una de las varias paradas donde se vende marihuana en “Pusher Street”, su calle principal. Seguimos caminando por esta especie de comuna, creada en los años 70, que se autodenomina independiente de Dinamarca con sus propias normas y leyes, como las que permiten el consumo y la venta de drogas blandas. Pero Christiania también es un lugar donde vive gente, unas 850 personas, que hacen su vida, algo hippie, acostumbrados ya al constante flujo de turistas y curiosos.

Antes de salir del barrio, el mismo cartel que nos daba la bienvenida reza por detrás: «You’re now entering the EU». Y es que Christiania, solo forma parte de ella misma.

Antes de regresar al hotel para recoger nuestras cosas y poner rumbo al aeropuerto, aprovechamos nuestra visita a Christiania para visitar la zona de Christianshavn, un tranquilo barrio residencial rodeado de canales.

Nuestra escapada a la bella Copenhague tocaba a su fin, y la verdad es que aprovechamos bien el tiempo para descubrir sus encantos. No sé si se trata de uno de esos lugares que te imantan, y a los que deseas volver algún día a toda costa, pero si que sé que Copenhague nos resultó una ciudad tremendamente agradable y acogedora, una escapada ideal de dos o tres días para visitar una de las capitales escandinavas más bellas.

UBICACIÓN

 

 

 

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Nov 15 2015

Malta 2015: Guía práctica

Un lugar diminuto rebosante de historia, eso es Malta. Una pequeñísima isla perdida en medio del Mediterráneo, que ha sido repetidamente punto estratégico para diversas civilizaciones gracias a su ubicación. Bueno, más que isla, archipiélago, pues no hay que olvidar que las – aún más pequeñas – islas de Gozo y Comino también forman parte de Malta.

La verdad es que fuimos con las expectativas moderadas, y eso nos ayudó a disfrutar del destino. Porque aunque Malta no tenga paisajes ni monumentos espectaculares, si que tiene una amplia historia que se palpa en sus calles, fortificaciones, catedrales, o yacimientos arqueológicos, así como una costa con maravillas geológicas como la Blue Grotto o la Azure Window, o una  de las playas con el agua más transparente que he visto:  la Blue Lagoon de Comino.

Os dejo a continuación una serie de datos prácticos basados en nuestra estancia de apenas 5 días en uno de los países más pequeños del mundo:

 

Vistas de Vittoriosa desde La Valeta

 

Mdina

 

Blue Lagoon (Comino)

 

Azure Window (Gozo)

La pintoresca población de Marsaxlokk

 

 

 

EN EL MAPA

 

DURACIÓN DEL VIAJE / FECHAS

 

5 días de viaje, del 10/10/2015 al 14/10/2015.

 

VIAJEROS

Natalia, Sandra, y Toni.

 

ITINERARIO / RUTA

 

  • DÍA 1: Llegada por la tarde al aeropuerto de Malta. Visitamos La Valetta de noche.
  • DÍA 2: Blue Grotto, Marsaxlokk, Anchor’s Bay, Mdina, y Vittoriosa.
  • DÍA 3: Comino (Blue Lagoon) y Gozo (Azure Window y Victoria)
  • DÍA 4: La Valetta, Sliema, y Saint Julian’s.
  • DÍA 5: Regreso a casa.

 

TRANSPORTE

Avión

Ryanair fue la encargada de nuevo de llevarnos a Malta desde el aeropuerto de Girona, en un vuelo que no llegó a las 2 horas de duración. El precio de los billetes fue de 80 Euros i/v.

Taxi

Utilizamos los taxis malteses únicamente a nuestra llegada al aeropuerto y para desplazarnos a nuestro hotel, un poco perdido en la población poco turística de San Gwann. Había una tarifa fija de 20 Euros para desplazarse a esa población cercana a La Valetta.

Autobús

El Autobús público nos vino muy bien para desplazarnos desde San Gwann a La Valetta, así como de Sliema a Saint Jullian’s. El precio del billete es de dos Euros con un tiempo de hasta dos horas para hacer transbordos.

Autobús de Malta

 

Coche de alquiler

Ideal para recorrer la isla, si se está dispuesto a conducir por la izquierda y por unas carreteras que en ocasiones dejaron algo que desear. Por lo demás, es la mejor manera para recorrer Malta e incluso visitar la vecina Gozo, pues el coche se puede subir al ferry que viaja entre las islas.

Carretera a Anchor’s Bay

 

Curiosa señal de tráfico

 

Ferry

Es la manera de llegar a la vecina isla de Gozo. El trayecto no llega a los 15 minutos y el precio es de 5 Euros. Si se quiere llevar el coche, la tarifa es de unos 15 Euros. También utilizamos un ferry para ir de La Valetta a Sliema de la manera más directa. El precio del billete fue de 1,5 Euros, durando el trayecto unos 5 minutos.

Nuestro coche de alquilar subido al ferry a Gozo

 

Barco

Reservamos con una compañía privada el transporte en barco a la Blue Lagoon de Comino. Nos costó 10 Euros por cabeza pudiendo regresar por la tarde a la hora que escogiéramos dentro de su horario de retorno. Además, nos acercaron a las cuevas que se forman en la rocosa costa de la diminuta isla.

Barco turístico volviendo de Gozo

 

 

ALOJAMIENTO

Villa Ottimar (San Gwann)La oferta hotelera de Malta me pareció algo escasa, y en este sentido tuvimos que reservar en la opción que encontramos más económica, pese a que estaba en una población, San Gwann, sin ningún interés turístico. La suerte es que Malta es muy pequeña y en poco tiempo te plantas en cualquier lado. El hotel, más bien albergue, no fue ninguna maravilla ni en cuanto a limpieza ni a atención al huésped. Eso sí, la habitación era amplia, tenía WIFI gratis disponible, y disponía de piscina, pese a que nosotros no la utilizamos. Para llegar a La Valetta, hacía falta coger un autobús de línea (el 32) que en unos 20 minutos te dejaba en la entrada del casco antiguo de la capital. La habitación triple nos costó 50 Euros / noche, con desayuno (self-service, típico de guesthouse) incluido. No lo recomendaría, sobretodo por ubicación y porque, por lo general, la mayor parte del tiempo no hay nadie disponible para atender a posibles necesidades.

Nuestra habitación en Villa Ottimar

 

GASTRONOMÍA

Se trata de una cocina con muchas influencias como la mediterránea, la árabe, o la italiana. Su plato estrella es un guiso de conejo, aunque también se come mucho y exquisito pescado, como no podía se de otra manera en una isla. También destacan los pastizzi, unas empanadas de hojaldre con riccotta y los arancini, rellenos de arroz. La cerveza local, que no tardamos en probar, es la Cisk.

CLIMA

A mediados de octubre hacía sufuciente calor como para bañarse sin problemas en la playa en un día soleado. Con esto nos podemos imaginar el tórrido calor que debe hacer por la isla en pleno verano. Clima seco, soleado en su mayor parte, con inviernos bastante suaves.

IDIOMA

En Malta se habla el maltés, una lengua derivada del árabe y que además tiene bastantes similitudes con este cuando se escucha hablarlo. Por otro lado, casi todo el mundo habla con corrección el inglés, hecho derivado de haber sido colonia británica durante años y hasta hace relativamente poco tiempo.

MONEDA

En el año 2008, Malta adoptó el Euro como moneda de curso legal reemplazando a la antigua Lira maltesa.

Los precios son algo más bajos que en España, pero tampoco una ganga.

 

 

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Oct 27 2015

Sur de Bali: Kuta y Pura Luhur Uluwatu

Pasar de la tranquila e inspiradora Ubud a la frenética Kuta, en el sur de la isla, es un cambio radical. Y para mi gusto no a positivo.

Llegamos a la capital surfera de Bali ya de noche procedentes del muelle de Padangbai, al que habíamos llegado después de unos días en las islas Gili.

Nuestra primera sensación de Kuta (como las siguientes) fue mala: un tráfico espantoso y mucho caos circulatorio nos dieron una “cálida” bienvenida a la ciudad. Una vez instalados en nuestro hotel, salimos por los alrededores del mismo para buscar algún sitio dónde cenar. No tuvimos que buscar mucho, pues en la misma esquina de nuestra calle había un “warung” en el que despachamos algunos platos típicos balineses.

Kuta de noche

 

Ya a la mañana siguiente, nos encaminamos hasta la playa principal de Kuta. Mientras caminábamos hacia la costa en un día bastante gris, nuestra percepción de Kuta fue empeorando. Calles muy sucias, restos de las juergas nocturnas por todas partes y sin recoger, y alguna que otra rata encontramos en las calles aledañas al centro.

No sé si por el día gris, o porque acabábamos de llegar de Gili, pero la playa de Kuta me pareció de lo más normalita. Eso sí, para los surferos debe ser una bendición, pues todo en Kuta está orientado al surf, y el ambiente surfero es palpable en todo momento.

Alrededores de la playa de Kuta

 

Natalia en la playa de Kuta

 

Ambiente surfero en Kuta

 

Tras pasear un rato por la playa, comenzamos a hacerlo por el paseo marítimo, repleto de restaurantes, fast food, tiendas de surf, y pubs. Todo para el turista y es que Kuta fue, de largo, de lo más masificado de la isla. Por eso Ubud, con un ambiente muy diferente, más cultural y de menos ocio nocturno, encabeza mis preferencias para alojarme en la isla si algún día vuelvo. Que espero que sí.

Playa de Kuta

 

Zona de restaurantes en Kuta

 

Zona comercial de Kuta

 

Pasamos el resto de la tarde-noche chafardeando en el Art Markt, un mercado de artesanías en el que tienen de todo y a buen precio y posteriormente cenando en uno de los muchos restaurantes del paseo marítimo. Antes de regresar al hotel, negociamos con un taxista para que nos llevase al templo de Uluwatu al día siguiente, a lo que accedió por 250.000 IDR, esperándonos y trayéndonos de vuelta.

Ofrendas por las calles

 

Kuta

 

Pura Luhur Uluwatu es un templo hinduísta que se encuentra a una hora escasa de Kuta, y que tiene como peculiaridad el hecho de encontrarse al filo de un acantilado con más de 70 metros de caída, además de contar con una legión de “simpáticos” monos custodiándolo. Léase “simpáticos” como un eufemismo, pues realmente son unos grandísimos Hijos de p— que intentarán robaros al menor descuido.

Acantilados cercanos a Uluwatu

 

Mono en Uluwatu

 

Nuestro taxi pasó a buscarnos puntual por el hotel, y nos dejó en la entrada del templo. El templo en sí estaba cerrado, por lo que lo único que pudimos hacer fue pasear por sus alrededores y disfrutar de la magnífica vista que se obtiene del templo al borde del acantilado, así como de los propios acantilados cercanos, que parecen cortados a cuchillo sobre un mar de lo más azul.

Acantilados de Uluwatu

 

Pura Uluwatu

 

Como he comentado anteriormente, hay que tener precaución con los monos, pues los de este templo tienen fama de agresivos (a Natalia se le subió uno a la cabeza), así que conviene andar alerta con  las pertenencias y mantener las distancias.

Accediendo a Uluwatu

 

Los traviesos monos de Uluwatu

 

Tras pasear un rato por los alrededores regresamos al taxi, que antes de dejarnos de nuevo en Kuta paró en la playa de Jimbarán, una de las más famosas de Bali, y dónde le pedimos que nos esperara hasta que comiéramos. La playa, pese a ser muy bonita, estaba bastante tranquila en cuanto a gente, así que disfrutamos de una buena comida en una mesa en  plena playa. Mientras comíamos, veíamos aterrizar los aviones en el cercano aeropuerto de Kuta.

Playa de Jimbarán

 

El taxi nos dejó de nuevo en la bulliciosa Kuta, en la que pasamos el resto de la tarde descansando en el hotel. Al día siguiente tocaba poner rumbo al aeropuerto para dar por concluida nuestra visita a la isla, uno de los lugares que más nos han marcado (para bien) de todos los que hemos visitado.

 

TIPS:

 

  • El precio de la entrada a Pura Uluwatu era en la fecha del viaje de 20.000 IDR.
  • Taxi al aeropuerto de Kuta desde el centro: 30.000 IDR. Trayecto de 10-15 minutos.
  • Los warung son restaurantes locales en los que probar a buen precio los platos típicos de Indonesia.
  • En Kuta dormimos en el Sapta Petala Hotel, alejado del bullicio del centro y cerca del aeropuerto. Buen hotel para presupuestos ajustados.

 

UBICACIÓN:

 

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Sep 22 2015

Piran, esencia veneciana en Eslovenia

Existe una pequeña parte de la Península de Istria que pertenece a Eslovenia. En ella, una diminuta población se adentra como punta de lanza en el precioso Mar Adriático. Ésta población, de rojos tejados y callejuelas estrechas y adoquinadas, nos podría hacer pensar que nos encontramos en algún punto de la Laguna di Venezia. No en vano, la pequeña Piran conserva mucha parte de la esencia que antaño desplegó la temida República Veneciana.

Piran, Eslovenia

 

Llegamos a Piran en un coche de alquiler que recogimos en el aeropuerto, precisamente, de Venecia. En apenas dos horas de camino, y tras adquirir la “vignette” que permitía que circuláramos por las autopistas eslovenas, llegamos a uno de los párkings que hay en las afueras de la población. Piran es un pueblo peatonal, con lo que hay que dejar los coches en estos aparcamientos de pago, y coger un bus que, en unos 5 minutos, te acerca al centro.

 

Cartel que anuncia el bus gratuito

 

Llegamos a la Plaza Tartini sobre las 4 de la tarde, así que disponíamos de toda la tarde para visitar la pequeña población. Plaza Tartini (Tartinijev Trg) es un trozo de Venecia en Eslovenia. Cualquier foto tomada en este lugar podría pasar perfectamente por una tomada en la ciudad italiana. Además, antiguamente era el puerto de Piran y actualmente es el corazón del pueblo, con multitud de terrazas en las que sentarse agradablemente a disfrutar de una buena Lasko, la principal cerveza eslovena. Pues eso mismo hicimos, viendo el trajín de la plaza y observando que en ese pedacito de Europa se debe vivir bastante bien. A medida que avanzó el viaje, percibimos que esa apariencia de buena calidad de vida podría hacerse extensible a todo el país. En la plaza, además de la cerveza, también se puede disfrutar de las fachadas del Ayuntamiento o de la “Casa Veneciana”, con su estilo Gótico veneciano y fachada roja, así como de la torre, también veneciana y muy parecida al Campanile de Piazza San Marco, de la Catedral de San Jorge, encaramada a la colina por donde se extiende la población.

Plaza Tartini

 

Ayuntamiento de Piran

 

La “Casa Veneciana” de fachada roja, bajo la torre de la Catedral de San Jorge

 

Tomando algo en Plaza Tartini

 

Lasko, la cerveza eslovena

 

Ascendimos por las empinadas y empedradas callejuelas en dirección a la catedral, no sin antes detenernos en el Monasterio Franciscano, un  bonito y tranquilo lugar de claustro blanco por el que curioseamos un rato. A su lado, la  Iglesia de San Francisco de Asís, también visitable.

Calle de Piran

 

Claustro del Monasterio Franciscano

 

Alcanzamos la catedral y la visitamos, aunque lo mejor de llegar hasta ella es la altitud que se gana para disfrutar de la panorámica que se ofrece desde el lugar, en el que se puede apreciar el mar de tejados rojizos de la población en contraste con el azul del Mar Adriático. Pese a lo bonito de las vistas, serían superadas con creces esa misma tarde.

Vistas desde la Catedral

 

Tejados de Piran

 

Descendimos de nuevo la colina para llegar hasta el extremo de Piran que más se adentra en el Adriático, la punta de lanza en la que encontramos el faro, que nunca puede faltar en ninguna población portuaria que se precie. Vimos romper las olas que llegan a la costa eslovena antes de adentrarnos de nuevo por la callejuelas del centro, que nos llevaron hasta la bonita Plaza del 1º de Mayo, centro neurálgico de la población hasta la Edad Media. Cerca de allí se extiende el pequeño mercado, con frutas y verduras frescas para los residentes de Piran.

En la plaza 1o de Mayo

 

Detalle de una calle de Piran

 

Desembocamos de nuevo en Plaza Tartini pensando que, más o menos, ya habíamos visto todo lo que teníamos que ver. Qué equivocados estábamos pues nos faltaba lo mejor de todo, la bella panorámica que en tantas fotos aparece del pueblo. No sabíamos exactamente desde dónde se tomaba esa foto, así que tras consultarlo en la guía, nos dimos cuenta que debíamos subir hasta las antiguas murallas.

Para acceder al recinto de las murallas hay un torno que se desbloquea tras depositar 1 Euro en la máquina. Os aseguro que os parecerán las vistas más baratas de vuestra vida, pues la silueta puntiaguda de Piran adentrándose en el Mar Adriático es de las que se quedan grabadas en el cerebro. Si a ello le sumamos que pudimos presenciar la panorámica al atardecer, nos da como resultado un recuerdo inolvidable.

Jose y Natalia en las antiguas murallas de Piran

 

Piran

 

Disfrutando de las vistas de Piran

 

Tras las preciosas vistas, descendimos de nuevo a Plaza Tartini para coger el bus que nos iba a acercar de nuevo a donde teníamos aparcado nuestro coche de alquiler.

Nuestro viaje por Eslovenia había empezado de fábula. Piran nos había regalado su encanto veneciano y unas exquisitas vistas de su particular silueta. Pero la función no había hecho más que empezar. Al día siguiente empezaríamos una ruta por el país que nos llevaría a, entre otros lugares, las fabulosas cuevas de Skocjan.

Atardecer en Piran

 

Regresamos a nuestro hotel, situado en Ankaran, una población que junto a Izola y Koper, conforman otro trío de bonitos puebla de la Península de Istria eslovena.

 

TIPS

 

  • Los autobuses que te llevan al centro de Piran salen cada 15-30 minutos de una parada cercana a los párkings y son gratuitos.
  • El Párking nos costó 7 Euros algo más de 4 horas.
  • Para circular por las autopistas eslovenas (como en muchos países centroeuropeos) es necesario adquirir una pegatina (vignette) que hay que enganchar en el parabrisas del vehículo. La de una semana cuesta 15 Euros.
  • En nuestro primer día en Eslovenia nos alojamos en el Hotel Bor de Ankaran, una población cercana a Piran. Como llevábamos coche de alquiler descartamos la opción de dormir en la misma Piran debido a la restricción para acceder a ésta en coche.

UBICACIÓN

 

Más relatos sobre nuestro viaje a Eslovenia en el siguiente enlace:

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Sep 17 2015

Chefchaouen, dónde la belleza es azul.

Cuando llegamos a la Plaza Uta el Hammam, tras dejar nuestro equipaje en el bonito hotel en el que íbamos a pasar la noche, nos dimos de bruces con una celebración de aún no sabemos qué. La plaza estaba engalanada y había música al aire libre y gente bailando, charlando, o simplemente observando… todo ello en la calle, ocupando hasta el último espacio. Porque en Marruecos la vida se hace en la calle.

Celebraciones en la plaza Uta el Hammam

 

Locales de Chaouen

 

Tienda de artesanías

 

Esa plaza con tanta algaravía iba a ser nuestro punto de referencia en la ciudad azul, con su árbol característico plantado justo en el centro, y la imponente kasbah vigilando el lugar.

Notamos de primera mano que Chefchaouen es un pueblo de montaña, pues tuvimos que tirar de algo de abrigo para poder cenar en una terraza de las muchas que rodean la abarrotada plaza. Cenamos un buen tajine de cordero y tras algo de charla tiramos para el hotel, pues andábamos algo cansados tras un día de mucho trajín, el que nos sirvió para llegar de Barcelona a Chefchaouen, vía Tanger.

Atardecer desde la terraza de Dar Mounir

En la terraza del hotel

Comenzamos nuestra primera mañana en la ciudad con un buen desayuno en uno de los restaurantes de la plaza. Desde aquella terraza, pudimos observar la niebla que envolvía la plaza y las verdes montañas que rodean la ciudad.

Plaza Uta el Hammam

 

Nuestra primera visita fue la Kasbah de Chefchaouen, que se encuentra en la misma plaza, junto a la Gran Mezquita. Las Kasbahs son fortalezas normalmente construidas con adobe. La de Chefchouen data del s XVII y cuenta con varias torres y un bonito jardín central. A una de las torres se puede acceder para, de esta manera, poder disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad y sus montañas. Tamibén cuenta con un pequeño museo sobre la misma, que también visitamos brevemente.

Kasbah de Chaouen

 

Visitando la Kasbah

 

Guardián de la kasbah

 

Vistas de Chaouen desde una de las torres

 

Tras la obligada visita a la fortaleza, comenzamos con lo que es la principal atracción de cualquier visita a Chefchaouen: Perderse por su medina y sus laberínticas callejuelas, pintadas en multitud de tonos de azul. Pocos lugares debe haber tan fotogénicos y agradecidos a la cámara como la bonita medina azul de Chaouen. No se ve el momento de guardar la cámara. Las estrechas calles ofrecían rincones de un intenso azul, mientras los habitantes de la medina seguían con su rutina diaria, ya acostumbrados a lo bello y pintoresco del lugar. Atravesamos alguna que otra plazoleta, con su fuente central característica, y algún que otro colorido zoco callejero, antes de desembocar, ya en uno de los extremos de la medina, en los lavaderos públicos.

Callejeando por la medina

 

Vendedora de hortalizas

 

Con Natalia en una de las azules calles

 

Detalle de la medina

 

Medina de Chaouen

 

Recorriendo la medina de Chaouen

 

Chefchaouen

 

Cal de colores con la que tiñen las calles

 

Aquí aún se lava la ropa como antaño, fregando fuerte en la pila y aprovechando el agua del río, que cae en cascada a su paso por el pueblo. Un buen lugar para disfrutar de los lugareños, siempre charlatanes y muchos en un prefecto español, que se reúnen al sol para charlar de la vida. Nosotros aprovechamos una terracita con una pinta estupenda para tomar otro té a la menta mientras disfrutábamos del espectáculo de la cotidianedad del pueblo más bonito de Marruecos.

Vendedora de souvenirs con sombrero típico de la zona

 

Lavaderos públicos

 

El río, a su paso por Chaouen

 

Lugareño de Chaouen

 

Tras comer un delicioso “tajine kefta” en uno de los restaurantes de las calles aledañas a Uta el Hamman, nos dirgimos hasta la estación de autobuses, en busca de unos billetes a Moulay Idriss que finalmente no pudimos conseguir. Pasajes completos. En Marruecos siempre hay una solución para todo, sobreotodo si hay Dirhams de por medio, así que negociamos con un taxista para que fuese él el que nos llevase a la ciudad santa, parando antes por Akchour para hacer la excursón del Puente de Dios.

Detalle de la medina

 

Zoco callejero

 

Con el transporte solucionado para el día siguiente, cogimos un taxi que por 20 Dirhams nos dejó en los alrededores de los lavaderos. Desde hay ascendimos a pie la colina hasta alcanzar la Mezquita Española, bonito recinto de oración de minarete blanco, que cuenta con unas vistas privilegiadas de la población de Chaouen. Allí vimos caer la tarde sobre un mar de casas blancas y azules que ocupaban la ladera de la montaña. Teníamos delante Chefchauen, probablemente, el pueblo más bonito de todo Marruecos.

Fértiles colinas de Chefchaouen

 

Disfrutando de las vistas

 

Chaouen de fondo

 

Al día siguiente pondríamos rumbo a la ciudad santa de Moulay Idriss, importante lugar de peregrinaje de la religión musulmana en el que hasta hace poco los turistas no podían pernoctar. Pero eso ya es otra historia, y os la contaré más adelante. Antes de irnos a dormir aquel intenso día, disfrutamos de un último atardecer en la ciudad azul…

Atardece sobre Chefchaouen

 

 TIPS

 

  • Nuestro alojamiento en Chaouen fue el Dar Munir, un bonito hotel muy cerca de la plaza Uta el Hammam, en plena medina.
  • Para llegar a Chaouen desde Tánger, negociamos un taxi que nos llevó por 500 MAD. El trayecto fue de dos horas.
  • Para las fechas en las que fuimos nosotros, Semana Santa, hay que tener en cuenta llevar algo de ropa de abrigo, pues se trata de un pueblo de montaña y por la noche refresca bastante.
  • Si sois de los que el idioma os supone un impedimento para viajar, en Chefchaouen encontraréis mucha gente que habla español.
  • Para llegar a la Mezquita Española, debéis ascender la colina que se encuentra en los alrededores de los lavaderos. Se sigue el camino y no tiene perdida. Se recomienda ir al atardecer.
  • Hay que hacer caso omiso a los vendedores de “kif” (costo) que seguro (y más si sois jóvenes) os ofrecerán de forma insistente por la zona. Si se les da un “no” rotundo de inicio, os dejarán en paz.

 

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Para más información sobre otros lugares de Marruecos podéis visitar los siguientes enlaces:

NORTE DE MARRUECOS 2014

SUR DE MARRUECOS ’09

 

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