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Abr 30 2018

Qué ver en la isla de Ortigia, Siracusa

DÍA 1 – PRIMEROS PASOS POR SICILIA

Llegamos al pequeño aeropuerto de Catania de buena mañana dispuestos a recoger nuestro coche de alquiler y poner rumbo a Siracusa, nuestro primer destino dentro de la isla.

Al salir de la terminal nos topamos por primera vez con el volcán Etna en el horizonte, icono de la isla, en aquella ocasión con la cumbre aún nevada cubierta de nubes.

Recogimos nuestro pequeño Citröen C3 y nos metimos en carretera para cubrir la escasa hora de distancia que había dirección sur hasta Siracusa. Poco tardamos en darnos cuenta de la locura que supone conducir por Sicilia. En la primera rotonda, un autobús se saltó un ceda el paso. Aquello se convertiría en una constante durante nuestro roadtrip y es que el sur de Italia tiene bien ganada su fama de conducción caótica y temeraria.

Nos alojábamos en plena isla de Ortigia así que tuvimos que dejar el coche en un parking a las afueras de la misma e ir caminando hasta el hotel. 

Ortigia es una isla donde se concentra el casco antiguo de Siracusa, un conglomerado de callejuelas históricas con mucho encanto.

Nuestro alojamiento, el B&B Five Rooms, se encontraba en la Plaza Archimede, justo en pleno centro de Ortigia. Alojamiento bastante recomendable, sobretodo si te dan la habitación cuyo balcón da de lleno a la plaza.

Tras acomodarnos y comer algo en los alrededores, invertimos la tarde en pasear por Ortigia.

Comenzamos por la Piazza Duomo, el mejor punto de partida para recorrerla. Esta preciosa plaza de mármol reúne la Catedral, el ayuntamiento y algún que otro palazzo.

De allí nos fuimos buscando el mar, gelatto en mano, hasta toparnos con la Fuente de Aretusa, principal punto de suministro de agua en la época griega y que aún se conserva.

Seguimos paseando por aquellas históricas callejuelas entre las cuales nació hace siglos un tal Arquímedes. En algunas de ellas pudimos comprobar como aún se conservan antiguas tradiciones como las de colgar un cesto desde del balcón para subir la compra desde la calle.

La luz del atardecer comenzaba a filtrarse por las esquinas, así que decidimos ir hacia la zona del muelle y los espigones.

Y así fue como Ortigia nos regaló uno de los mejores atardeceres del viaje en nuestro primer día en la isla.

Tomamos un café en Piazza Archimede y nos dirigimos hacia la zona donde se encuentran las ruinas del Templo de Apolo, justo donde dos puentes unen a la pequeña Ortigia con el resto de Siracusa. 

Salimos a cenar por los alrededores y como no podía ser de otra manera en una isla, entramos en un pequeño establecimiento donde servían frituras de pescado.

Tras la cena, un breve paseo por las solitarias callejuelas de los alrededores del hotel cerró los que fue nuestro primer día de ruta por Sicilia.

Nuestras sensaciones comenzaban a ser muy prometedoras.

 

TIPS:

  • La isla cierra al tráfico en determinados horarios, con lo que hay que asegurarse de dejar el coche en alguno de los parkings de las afueras.

  • El precio del aparcamiento es de 10 Euros / día.

  • No hay que perderse los atardeceres que se pueden disfrutar desde los espigones cercanos a la Fonte de Aretusa.

 

 

 

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Mar 14 2016

Wadi Mujib, Jordania: Barranquismo en un entorno privilegiado.

Una vez finalizada nuestra visita a la antigua ciudad romana de Jerash, pusimos rumbo junto a nuestro conductor, Yousseff, hacia el sur de Amán dirección a las orillas del Mar Muerto, donde se encontraba nuestro siguiente objetivo del día antes de hacer noche en Madaba: el cañón de Wadi Mujib.

No llegó a las dos horas un trayecto que transcurrió entre parajes yermos, salpicados de campamentos nómadas de beduinos. Cuanto más nos acercábamos al Mar Muerto, más se desertificaba el paraje, atravesando unos cañones que debían ser hermanos pequeños de los del Colorado, y cuyos ríos acababan desembocando en el Mar Muerto. A estos cañones o cauces de ríos se les llama “Wadi”, y uno de esos wadi era el objetivo de nuestra tarde.

Paisaje camino a Wadi Mujib

 

Espectacular cañón

 

Wadi Mujib es un cañón formado por un río cuyo recorrido es algo así como una especie de Siq (camino de entrada a Petra) pero con agua. Paredes altas de una roca de varios tonos rojizos marcan el camino a seguir en un lugar de belleza extrema. En él se puede hacer barranquismo siguiendo el curso del río con monitores, o bien hacer lo que hicimos nosotros, que fue entrar por nuestra cuenta e ir remontando el cañón a nuestro aire.

Acceso al cañón

 

Remontando el cauce del río

 

Wadi Mujib

 

Abonamos la entrada al parque de 15,50 JOD por persona, nos pusimos los chalecos y el calzado acuático, y comenzamos el recorrido. Podéis dejar vuestras pertenencias más valiosas (os váis a empapar), en las taquillas de la entrada.

Al principio del recorrido, donde el río está a punto de verterse en el Mar Muerto, el cañón es ancho y el agua corre mansa. A medida que uno se va adentrando el desfiladero se va estrechando, gana en belleza, el agua comienza a tener más corriente, y hay que ir superando una serie de obstáculos en forma de grandes rocas.

Adentrándonos en el cañón

 

En Wadi Mujib

 

El color del desfiladero forma un precioso paisaje

 

Wadi Mujib

 

Precioso recorrido

 

El punto culminante y destino final del recorrido que se puede hacer por libre es una cascada que hace imposible el continuar avanzando. Supongo que si se hace el recorrido inverso con alguna agencia, esa pared se descenderá rapelando.

A medida que se avanza, la corriente aumenta

 

Sorteando rocas en Wadi Mujib

 

La cascada que marca el final del recorrido independiente

 

Saltos de agua

 

El esfuerzo de luchar contra la corriente para remontar el río y escalar las rocas que impiden el paso, bien vale la pena. En primer lugar por la belleza del lugar, es sin miedo a equvocarme el barranquismo más bello que he realizado en mi vida. Lástima que las fotos las tuve que tomar con el móvil por miedo a que se me mojara la cámara. En segundo lugar, porque el retorno es más dulce, pudiéndose dejar llevar uno por la corriente, concentrándose únicamente en el maravilloso paisaje y en que alguna roca despistada nos impida sentarnos durante las próximas dos semanas.

Pasándolo en grande en Wadi Mujib

 

Roca encajada entre las paredes del desfiladero

 

Natalia en la cascada

 

El trayecto por el desfiladero llegando a la cascada final, nos llevó unas dos horas y media.

Finalizado el recorrido, Yousseff nos llevó hasta nuestro alojamiento en Madaba, a apenas una hora de Wadi Mujib. Por el camino observamos  los lujosísimos resorts construídos a orillas del Mar Muerto, todo un contraste con los campamentos beduínos que habíamos visto esa misma mañana.

Tras hacer el check in en nuestro hotel, nos duchamos y salimos a cenar por el centro de la población. Lo hicimos en una céntrico restaurante, Ayola, en una Madaba que la verdad no tenía mucho ambiente nocturno. Al día siguiente veríamos si sus famosos mosaicos iban a hacer que valiese la pena su visita.

TIPS

  • El precio de la entrada por libre a Wadi Mujib es de 15,50 JOD.

  • El recorrido hasta las cascada tiene una duración aproximada de 2,5 horas.

  • Conviene llevar bañador y calzado acuático.

  • El recorrido no es extremadamente difícil, pero tampoco es apto para personas con dificultades de movilidad.

  • Hay que tener en cuenta que acabaréis empapados con lo que conviene dejar los objetos de valor en las taquillas de la entrada.

 

UBICACIÓN

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Mar 10 2016

En ruta por Eslovenia: Las cuevas de Skocjan, el castillo de Predjama, y Skofja Loka.

Una de las ventajas de hacer una ruta en coche por Eslovenia es que el país es relativamente pequeño, con lo que en poco tiempo uno puede desplazarse por los lugares de interés más destacables. En nuestro segundo día, teníamos pensado hacer un itinerario por el centro del país que iba a acabar, ya al final de la tarde, en el precioso lago Bled.

Nuestra primera parada iban a ser las cuevas de Skocjan, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, unas galerías subterráneas con increíbles formaciones calcáreas, tanto estalactitas, como estalagmitas.

Llegamos en apenas media hora desde Ankaran, lugar en el que habíamos pasado la noche. En la entrada ya había una cola de gente considerable, y eso que habíamos llegado bastante temprano. De las tres rutas a elegir, escogimos la que transcurre paralela al río por el cañón, y que tiene una duración aproximada de dos horas. Tras abonar la entrada, nos encaminamos con un breve paseo hasta el acceso de las galerías.

Camino hacia la entrada de las cuevas

 

En su interior, nos deleitamos con unas maravillosas formaciones calcáreas, nunca habíamos visto algo similar en cuanto a tamaño y belleza. Lástima que no se pudieran tomar fotografías en el interior, pues hubiesen quedado de maravilla. El tramos final del recorrido, tras visitar salas con estalactitas y estalagmitas increíbles, transcurre a lo largo del cañón formado por un pequeño río, atravesando algunas pasarelas colgantes de vértigo.

Salida de las cuevas de Skocjan

 

Patrimonio UNESCO

 

El río Reka forma la impresionante gruta

 

Cuevas de Skocjan

 

Acabado el recorrido, salimos de nuevo a la luz exterior y nos encaminamos de nuevo hacia el centro de visitantes, donde nos tomamos un café calentito para quitarnos el frío que llevábamos encima.

De las cuevas de Skocjan pusimos rumbo al castillo de Predjama, a escasa media hora en coche. Por el camino pasamos por delante de otras famosas cuevas, quizá más que las de Skocjan, las cuevas de Postonja. Éstas son quizá más accesibles y turísticas, pero menos auténticas y bellas que las de Skocjan. Al menos eso es lo que se dice, pues nosotros solo vistamos la primera, y la verdad es que fue espectacular.

Llegamos al Castillo de Predjama, una fortaleza que parece empotrada en una pared de roca. Lo está así por motivos defensivos, pues de esta manera era casi inexpugnable. La verdad es que nos limitamos a observar la curiosa fortaleza desde su exterior, pues es lo que la hace especial, y ya que su interior no prometía grandes emociones.

Castillo de Predjama

 

Castillo de Predjama

 

Junto a la entrada del castillo

 

Comimos en un restaurante situado muy cerca del castillo, y con unas excelentes vistas a éste. Entre el goulash y los gnocchi, ambos bastante típicos de la zona, nos pusimos hasta arriba de comida para de esta manera coger energías para seguir en ruta.

La lluvia nos estaba acompañando durante todo el día y de manera intensa así que subimos de nuevo al coche empapados para poner rumbo al siguiente punto de nuestra ruta, la población de Skofja Loka.

Skofja Loka

 

Se trata de una típica población eslovena, bastante pintoresca y que nos pillaba de camino en nuestra ruta hacia Bled, así que paramos a hacerle una visita. El pueblo tiene un aire medieval que le da un especial encanto, sobretodo por su gran estado de conservación. No pudimos pasear muy a gusto, pues la lluvia continuaba haciendo acto de presencia, así que nos refugiamos en una de las cafeterías de su plaza principal. Cuando escampó un poco, nos asomamos al puente sobre el río que cruza Skofja Loka, sin duda el lugar más pintoresco de la pequeña población a los pies de la fortaleza que domina el paisaje.

Paseando por Skofja Loka, un típico pueblo esloveno

 

Callejuela medieval de Skofja Loka

 

Rincón de Skofja Loka

 

Tras pasear algo más por las estrechas callejuelas, volvimos a nuestro coche de alquiler para seguir camino y completar la ruta.

Alrededores de la población

 

En otros 30 minutos alcanzamos por fin Bled, la población al borde del lago de mismo nombre, y sin duda el lugar más bonito de toda Eslovenia.

Nos alojamos en nuestro hotel y cenamos en una pizzería cercana. De vuelta al hotel y gracias a la ayuda del amabilísimo encargado, planificamos las actividades que íbamos a llevar a cabo al día siguiente, todas por la zona. Habíamos llegado al punto cúlmen de nuestra ruta por Eslovenia, y estábamos emocionados por ver lo que ese bonito rincón del país tenía por ofrecernos.

 

TIPS

 

  • El precio de la ruta “clásica” de las Cuevas de Skocjan, la que transcurre por el interior del cañón, es de 16 Euros. La visita dura unas dos horas.

  • Las cuevas de Potonja, también famosas pero que no visitamos, están a escasos 30 minutos en coche desde las de Skocjan, con lo que son visitables las dos en el mismo día.

  • Skofja Loka es una población bastante pequeña, con lo que en un par de horas es posible pasear por ella y ver lo más remarcable de la población.

  • Si vuestra ruta por Eslovenia os lleva al castillo de Predjama sobre la hora de comer, podéis hacerlo en Gostilna Pozar, un restaurante a los pies del castillo donde podréis degustar los calóricos platos de la cocina eslovena.

 

UBICACIÓN

 

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Mar 02 2016

Ciudad de Panamá, una urbe entre dos océanos.

Tras un vuelo de diez horas en un avión de Iberia que dejaba bastante que desear, aterrizamos en el aeropuerto Tocumén de Ciudad de Panamá.

Lo primero que hicimos fue cambiar nuestros Euros en efectivo a Dólares americanos, pues es la moneda de curso legal en Panamá. También lo son los balboas, que equivalen al Euro aunque sólo están en moneda.

Nuestra idea era la de, nada más llegar, desplazarnos a la estación de transporte de Albrook para comprar los billetes del autobús que al día siguiente, por la noche, debía llevarnos a Bocas del Toro. Cual fue nuestra sorpresa al llegar a la estación y enterarnos que los billetes solo se vendían el día de salida. De camino a la terminal, pasamos por algún que otro barrio periférico que nos recordó la tremenda desigualdad reinante en la ciudad en la que acabábamos de aterrizar, una zona llena de prostitutas, mendigos, y gente con pinta de no tener muy buena reputación.

Con la sensación de haber tirado el dinero para desplazarnos hasta Albrook, cogimos otro taxi hasta nuestro hotel, ya en Ciudad de Panamá, concretamente en el barrio del Cangrejo.

Terraza de nuestro hotel

 

Entre el bochorno que hacía y que llevábamos un jet lag considerable, aquella tarde-noche tan solo nos dio para cenar en un restaurante típico panameño, El Trapiche, donde empezamos a degustar platos típicos de la gastronomía centroamericana, como la Ropavieja.

Cenando en “El Trapiche”

 

Ropavieja

 

Aquella noche dormimos como unos benditos, aunque un servidor a las 4 am ya estaba con los ojos como platos.

Desayunamos lo más temprano que nos permitió el hotel y nos encaminamos hacia Via Argentina para coger el metro que iba a dejarnos en la estación de 5 de septiembre, cerca de la cinta costera, donde pretendíamos dirigirnos. Antes de ponerse a coger el metro por la ciudad es conveniente consultar con el hotel, nosotros lo hicimos, en que zonas y barrios es mejor no meterse, como por ejemplo el barrio de El Chorrillo.

Caminamos entre la jungla de tráfico hasta la Cinta Costera, paseo marítimo que baña el Pacífico. Atravesamos el hediondo Mercado de Mariscos y nos topamos con una de las mejores vistas de la ciudad: El skyline del centro financiero.

Skyline desde la Cinta Costera

 

Skyline de Panama City

 

Allí estuvimos sacándonos unas cuantas fotos y soportando el tremendo calor antes de poner rumbo por la propia cinta costera hacia el casco antiguo de la ciudad, antaño abandonado y que ahora está siendo restaurado para el turismo poco a poco.

Casco antiguo de Ciudad de Panamá

 

Caminando hacia el casco antiguo

 

Ciudad de Panamá

 

Paseamos por la Plaza de la Independencia y la Plaza de Francia, y visitamos la Iglesia de la Merced, de estilo colonial. El casco viejo de Ciudad de Panamá es como un pequeño oasis en el que se venden sombreros panameños y souvenirs, alejado de la cotidianeidad de una ciudad de muchos contrastes y desigualdad, en la que ni la pobreza ni la riqueza se disimulan. Y es que la Mahattan latina, como se la conoce, con sus más de un millón de habitantes, se ha convertido en una gran urbe que ha crecido y crece bajo el calor  que supone el tremendo impulso económico que genera el Canal de Panamá.

Puesto de sombreros panameños

 

Casco antiguo, Ciudad de Panamá

 

Iglesia de la Merced

 

Casco antiguo, Ciudad de Panamá

 

Viviendas reformadas del casco antiguo

 

Desde el casco viejo tomamos un taxi hasta Bellavista, a los pies de los rascacielos forman toda una jungla de cristal. Entre ellos destaca uno, “El Tornillo” como lo llaman ellos, un edificio que parece se haya retorcido sobre sí mismo. Por las calles cercanas a Bellavista captamos el ambiente de una Ciudad de Panamá frenética, con ejecutivos y oficinistas caminando con prisa de aquí para allá.

Los altos rascacielos de la zona financiera

 

“El tornillo”, a la derecha, y otros rascacielos de Panama City

 

La tarde se acercaba, y con ella el momento de dirigirnos de nuevo a Albrook para coger nuestro bus a Bocas del Toro, así que nos encaminamos a los alrededores del hotel para comer por allí y hacer algo de tiempo.

Cogimos de nuevo un taxi que nos dejó en la terminal de autobuses y compramos los billetes a Bocas. También compramos la tarjeta recargable que es necesaria para poder pasar por los tornos hasta los andenes.

Nuestro viaje estaba programado para las siete de la tarde, así que esperamos pacientemente antes de subir en un autobús que iba a ser nuestro transporte y cama para aquella noche, pues el viaje a Bocas del Toro iba a alargarse hasta las 12 horas, llegando a Almirante a la mañana siguiente. Cruzábamos los dedos para que tal paliza valiera la pena. Y vaya si lo hizo.

 

TIPS

  • Los taxis de la terminal de transporte Albrook a Ciudad de Panamá (y viceversa) cuestan unos 5 Dólares. Hay que ir con cuidado con los taxistas, porque a poco que pueden intentarán cobrarte sobreprecio. A nosotros nos pasó en el aeropuerto.

  • El Barrio del Cangrejo es ideal para alojarse en la ciudad, pues es tranquilo y tiene bastantes restaurantes cerca. Nosotros nos alojamos en el Hostal Entre 2 Aguas, bastante bien por el precio de 60 dólares/noche la habitación triple.

  • Os recomendamos cenar en el restaurante “El Trapiche”, comida típica panameña y centroamericana a buen precio. Se encuentra en Via Argentina, en el barrio de El Cangrejo.

  • La palabra preferida de los panameños es “awebao”, una versión del “atontao” o “empanao” españoles.

  • El autocar a Bocas del Toro nos costó 28 Dólares por cabeza. Sale de la estación de Albrook y nuestro viaje duró doce horas, aunque tuvimos algún contratiempo por el camino. Se hace una parada de 25 minutos para cenar algo y hay que abrigarse, pues ponen el aire acondicionado a tope durante todo el trayecto.

 

UBICACIÓN

 

 

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Feb 26 2016

Templos de Ranakpur, parada obligada camino a Udaipur

El siguiente paso de nuestro periplo por la India era Udaipur. Pero alcanzar esta población del sur del estado del Rajastán desde Jaisalmer – dónde nos encontrábamos en aquel momento – no es tarea fácil. No existe la posibilidad de llegar a Udaipur en tren desde Jaisalmer o Jodhpur, así que las opciones pasaban por ir en coche o hacer un trayecto en coche hasta Jodhpur y enlazar con un vuelo interno a Udaipur. Esta segunda opción era la más cómoda, pero también la más cara y la que no iba a permitirnos disfrutar de una de las joyas que hay en el camino entre Jodhpur y Udaipur: Los Templos de Ranakpur.

De esta manera, optamos por hacer el interminable camino íntegramente por carretera con todo lo que eso conlleva en cuestión de horas y riesgo, pues circular por las carreteras indias es lo más peligroso que se puede hacer en el subcontinente.

Nuestro conductor a Jodhpur

 

Tras despertamos a las 7 am en la desértica Jaisalmer, nuestro conductor ya estaba esperándonos en la puerta del hotel. A media mañana, tras más de cuatro horas de carretera, ya estábamos en los alrededores de la caótica Jodhpur.

Tocaba buscar otro transporte de inmediato para alcanzar ese mismo día Udaipur parando en Ranakpur, y a poder ser antes de las cuatro de la tarde, pues el complejo de templos cierra a las cinco. Es importante tener este dato en cuenta si se quiere visitar Ranakpur.

No tardamos mucho en conseguirlo, y a un precio bastante más ajustado que en Jaisalmer, así que nos pusimos en marcha sin perder más tiempo.

Aldeas indias por el camino

 

Niño indio en bicicleta

 

Medios de transporte indios

 

El trayecto entre Jodhpur y Ranakpur fue entre infernal y una delicia. Infernal porque el estado de la carretera era penoso, los atascos muy frecuentes (estaban construyendo una autopista), y el peligro circulatorio rondaba constantemente, sobretodo por los omnipresentes camiones indios, que no tienen muchos miramientos. Tocaba cerrar los ojos y cruzar los dedos para que no hubiera ningún percance, pero haciendo eso nos íbamos a perder la parte deliciosa del trayecto, la de los tramos que cruzaban pequeñas poblaciones del Rajastán en los que, desde la ventanilla del coche y cámara en mano, pudimos disfrutar de escenas de la vida rural de aquella parte de India, con sus coloridos atuendos y curiosas costumbres.

Imagen de una población cualquiera del Rajastán

 

Pastor con su escuálida vaca

 

Puesto de venta ambulante de fruta

 

Imagen cotidiana a pie de carretera

 

Tras algo más de tres horas de camino, por fin alcanzamos Ranakpur poco antes de las cuatro de la tarde, con el tiempo justo para hacer la visita antes de que cerraran.

Tras abonar la entrada, accedimos al templo principal tras seguir meticulosamente los requerimientos de acceso: Descalzarse, vestir pantalón largo, y acceder sin ningún tipo de comida, bebida, o tabaco.

En el templo principal de Ranakpur

 

Entrada a Ranakpur

 

El templo, desde un lateral

 

Ranakpur es un complejo de templos de la religión Jainista, a la que ya os introducí en el anterior post dedicado a Jaisalmer. Se trata del más bello templo dedicado a esta religión en toda India, pues está construido en mármol y los detalles y relieves de su interior son impresionantes. Nos pusieron el típico punto en la frente para le meditación (om) y comenzamos a recorrer los preciosos interiores del templo principal, acabado de construir en el s. XV y dedicado a Rishabha. La entrada vale 200 Rp, 100 más si se quiere entrar cámara, e incluye una audioguía que te va explicando las particularidades del templo durante el recorrido.

Interior de Ranakpur

 

Natalia en Ranakpur

 

Con mi punto en la frente

 

Ranakpur

 

Detalle de los techos

 

En Ranakpur

 

Una vez acabado el recorrido del templo principal, nos acercamos a otro de los rincones del complejo, un templo solar dedicado al dios Suria custodiado por unos monos bastante dispuestos a interactuar con los turistas, como pudimos comprobar al acceder al mismo y posteriormente en el parking a la hora de recoger nuestro vehículo.

Templo solar

 

Ranakpur

 

En otra zona ya fuera del templo principal

 

Mucha vegetación alrededor de los templos

 

Monos de Ranakpur

 

Sobre las cinco de la tarde, cuando Ranakpur ya estaba echando el cierre, proseguimos nuestro trayecto hacia Udaipur. El paisaje se tornó a un color más verde, con más vegetación que los bajos matorrales de las estepas del norte del Rajastán. En las dos horas de camino que duró el trayecto final a Udaipur, hicimos una parada intermedia que nos recomendó nuestro chófer para observar unos murciélagos enormes que cuelgan de un árbol del camino.

Paisaje camino de Udaipur

 

Enormes murciélagos

 

Finalmente, antes de que anocheciera llegamos a nuestro destino, tras un periplo que nos había llevado a pasar casi todo el día metidos en un coche y circulando por carreteras indias. Llegamos muy cansados, pero había valido la pena y ahora disponíamos de tres días para descansar y disfrutar de una de las ciudades más tranquilas, limpias, y bellas que nos encontramos en India: la encantadora Udaipur.

 

TIPS

 

  • Viajar en coche por India no es muy recomendable por temas de seguridad en la carretera, pero en ocasiones el riesgo vale la pena para presenciar la vida rural al pie de las carreteras.

  • Los precios de nuestro coches con conductor fueron los siguientes: Jaisalmer – Jodhpur: 3.300 Rupias. Jodhpur – Ranakpur – Udaipur: 2.800 Rupias.

  • Entrada a Ranakpur: 200 Rupias + cámara (100 Rupias).

  • El trayecto de Jaisalmer a Jodhpur dura algo más de 4 horas. De Jodhpur a Ranakpur, algo más de 3 horas. De Ranakpur a Udaipur, 2 horas.

  • Ranakpur cierra a las 17h, con lo que hay que salir con tiempo suficiente para visitarlo.

 

UBICACIÓN

 

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Feb 22 2016

Recorriendo el norte de Israel

Tras nuestro recorrido por la costa mediterránea de Israel, continuamos nuestro itinerario adentrándonos hacia el interior, territorio éste plagado de lugares a visitar en los que se supone dejó su huella Jesús durante su apostolado a base de milagros o sermones.

SAFED

A una hora de la costa, en concreto de la población de Acre (Akko) de donde procedíamos, se encuentra la población de Safed. Situada en lo alto de una colina, este pequeño pueblo es famoso por ser hogar de una de las interpretaciones más místicas del judaísmo, la Cábala, razón por la cual el casco antiguo de la población esta llena de pequeñas y preciosas sinagogas así como de todo tipo de souvenirs relacionados con la religión y algún que otro predicador del judaísmo venido de la otra punta del mundo.

Accediendo al casco antiguo de Safed

Barrio de los artistas, Safed

Safed

Paseamos por el casco antiguo y recorrimos las estrechas y empedradas callejuelas cuyas casas tienen, en su mayoría,  puertas y ventanas pintadas de azul. Una de las zonas del casco antiguo es el barrio de los artistas, lleno de pequeñas galerías de arte. Tras visitarlo nos adentramos en el barrio de las sinagogas, en el que pequeños templos se esparcen por las callejuelas. No hay más que asomarse en alguna de ellas para comprobar el fervor religioso de la población. Nosotros en concreto visitamos una sinagoga cabalista.

Galería de arte en Safed

Barrio de las sinagogas, Safed

Memorial al holocausto

Detalle sinagoga cabalista

En uno de los muchos puestos de souvenirs (Safed es bastante turística), compramos un recuerdo que nos hacía mucha ilusión, una kipá, el pequeño cubre-coronilla que usan los judíos.

Tras recorrer tranquilamente el casco antiguo, nos fuimos hacia la zona nueva de la ciudad, donde comimos en un pequeño restaurante con vistas a los valles que circundan la población.

Casco antiguo, Safed

Parte nueva de Safed

MAR DE GALILEA

Nuestro siguiente objetivo del día era la zona del Mar de Galilea, a escasa media hora en coche de Safed, y una de las zonas con más lugares sagrados con la huella de Jesús por kilómetro cuadrado. El Mar de Galilea, realmente un lago de agua dulce y el más grande de todo Israel, es el lugar en el que se cree que Jesús caminó sobre el agua y en los alrededores del cual se dice obró el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Mar de Galilea

Antes de zambullirnos en sus aguas, visitamos el Monte de las Bienaventuranzas, un lugar al borde de una colina, a orillas del Mar de Galilea, donde se ha erigido una iglesia pues se cree fue la localización donde Jesús pronunció el sermón de la montaña, en el que entre otras cosas se recitó el famoso Padrenuestro.

En el Monte de las Bienaventuranzas

Iglesia de las Bienaventuranzas

A poca distancia se encuentra Taghba, otra iglesia construida en torno a la roca donde se supone Jesús obró el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Para los interesados en seguir las huellas de Jesús, otro lugar de interés también a orillas del Mar de Galilea.

Iglesia de Taghba

Roca donde se supone se produjo el milagro de la multiplicación

Otro de los lugares sagrados de la zona es Cafernaún, o las ruinas que quedan de esta antigua población en la que se dice Jesús vivió durante el tiempo más importante de sus apostolado. “El pueblo de Jesús” como es conocido el enclave, está formado por una serie de vestigios de lo que antiguamente fue esta próspera población bañada por el Mar de Galilea.

Entrada a Cafernaún

Mar de Galilea desde Cafernaún

Ruinas de Cafernaún

Tanto recorrer los lugares de interés al borde del lago que nos entró ganas de darnos un bañito. Bueno, eso y que superábamos los 40 grados a primera hora de la tarde. Así que justo a la salida de Cafernaún aprovechamos una de las varias playas – de pago –  en las que uno se puede dar un bañito en pleno Mar de Galilea. El agua no estaba lo fresca que necesitábamos, pero si que nos sirvió para sacarnos un poco el calor de encima.

Bañito en el Mar de Galilea

Mar de Galilea

Montamos de nuevo en nuestro coche para plantarnos en aproximadamente una hora en Nazaret, ciudad de infancia de Jesús así como el lugar que fue escenario de “La Anunciación”, cuando el arcángel Gabriel le comunicó a María que iba a tener al hijo de Dios.

NAZARET

 

Hoy en día se trata de una ciudad de mayoría árabe, la más grande de estas características en Israel. Nuestro alojamiento se encontraba en la laberíntica ciudad vieja – cuyas calles para más inri en vez de nombres tienen números -, en la modesta guesthouse Abu Said, que iba a ser nuestro alojamiento en nuestra única noche en Nazaret.

Aquella misma noche cenamos en uno de los restaurantes más recomendados de la ciudad, Tishreen, y es que Nazaret también tiene buena fama como destino gastronómico dentro del país.

La visita estrella de Nazaret es la Basílica de la Anunciación, se dice que construida en el lugar dónde vivía María cuando Nazaret era aún un pequeño pueblo judío. Al lado de ésta se encuentra la Iglesia de San José, sobre lo que se dicen fueron los restos de su carpintería. Ambas iglesias son de entrada gratuita, y no es raro encontrarse a peregrinos de todo el mundo visitándolas y de esa manera siguiendo los pasos del profeta.

Exteriores de la Basílica de la Anunciación

Basílica de la Anunciación

Detalle de la Basílica

Interior de la Basílica

Más allá de ambas iglesias y un paseo por el casco antiguo y su mercado, Nazaret no tiene mucho por ofrecer. Nosotros pasamos el resto de la mañana tomando algo en una de las terrazas de la plaza principal de la población, mientras disfrutábamos con el trajín tan características de las ciudades árabes, antes de partir hacia una experiencia que nos hacía especial ilusión: bañarnos por primera vez en el Mar Muerto.

Cartel con un “conflictivo” versículo del Corán expuesto en plaza céntrica de Nazaret

TIPS

 

  • Nuestro alojamiento en Nazaret fue el Abu Saeed Hostel, una pequeña guesthouse situada en pleno casco antiguo de la ciudad, con un ambiente tranquilo y regentada por el propio Saeed, que es el encargado de que no falte de nada. Un alojamiento muy auténtico para descubrir la ciudad.

  • Uno de los restaurantes más recomendables de Nazaret es el Tishreen, donde cenamos la noche que pasamos en la ciudad. Deliciosa cocina árabe en un restaurante con mucho encanto situado al borde de la ciudad vieja.

  • Os dejo algunos precios (2013) de los lugares que vistamos en el norte de Israel: Monte de las Bienaventuranzas (10 ILS), Taghba (5 ILS), Cafernaún (3 ILS), Basílica de la Anunciación y Iglesia de San José (Gratis).

  • Todos los puntos a visitar descritos en este post están relativamente cercanos los unos de los otros. Nosotros lo visitamos todo en un día y la mañana siguiente con nuestro coche de alquiler.

  • Para bañarse en las playas del Mar de Galilea hay que pagar como mínimo el estacionamiento del vehículo.

 

UBICACIÓN

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