Entradas de la categoría 'Viajes'

Mar 14 2016

Wadi Mujib, Jordania: Barranquismo en un entorno privilegiado.

Una vez finalizada nuestra visita a la antigua ciudad romana de Jerash, pusimos rumbo junto a nuestro conductor, Yousseff, hacia el sur de Amán dirección a las orillas del Mar Muerto, donde se encontraba nuestro siguiente objetivo del día antes de hacer noche en Madaba: el cañón de Wadi Mujib.

No llegó a las dos horas un trayecto que transcurrió entre parajes yermos, salpicados de campamentos nómadas de beduinos. Cuanto más nos acercábamos al Mar Muerto, más se desertificaba el paraje, atravesando unos cañones que debían ser hermanos pequeños de los del Colorado, y cuyos ríos acababan desembocando en el Mar Muerto. A estos cañones o cauces de ríos se les llama “Wadi”, y uno de esos wadi era el objetivo de nuestra tarde.

Paisaje camino a Wadi Mujib

 

Espectacular cañón

 

Wadi Mujib es un cañón formado por un río cuyo recorrido es algo así como una especie de Siq (camino de entrada a Petra) pero con agua. Paredes altas de una roca de varios tonos rojizos marcan el camino a seguir en un lugar de belleza extrema. En él se puede hacer barranquismo siguiendo el curso del río con monitores, o bien hacer lo que hicimos nosotros, que fue entrar por nuestra cuenta e ir remontando el cañón a nuestro aire.

Acceso al cañón

 

Remontando el cauce del río

 

Wadi Mujib

 

Abonamos la entrada al parque de 15,50 JOD por persona, nos pusimos los chalecos y el calzado acuático, y comenzamos el recorrido. Podéis dejar vuestras pertenencias más valiosas (os váis a empapar), en las taquillas de la entrada.

Al principio del recorrido, donde el río está a punto de verterse en el Mar Muerto, el cañón es ancho y el agua corre mansa. A medida que uno se va adentrando el desfiladero se va estrechando, gana en belleza, el agua comienza a tener más corriente, y hay que ir superando una serie de obstáculos en forma de grandes rocas.

Adentrándonos en el cañón

 

En Wadi Mujib

 

El color del desfiladero forma un precioso paisaje

 

Wadi Mujib

 

Precioso recorrido

 

El punto culminante y destino final del recorrido que se puede hacer por libre es una cascada que hace imposible el continuar avanzando. Supongo que si se hace el recorrido inverso con alguna agencia, esa pared se descenderá rapelando.

A medida que se avanza, la corriente aumenta

 

Sorteando rocas en Wadi Mujib

 

La cascada que marca el final del recorrido independiente

 

Saltos de agua

 

El esfuerzo de luchar contra la corriente para remontar el río y escalar las rocas que impiden el paso, bien vale la pena. En primer lugar por la belleza del lugar, es sin miedo a equvocarme el barranquismo más bello que he realizado en mi vida. Lástima que las fotos las tuve que tomar con el móvil por miedo a que se me mojara la cámara. En segundo lugar, porque el retorno es más dulce, pudiéndose dejar llevar uno por la corriente, concentrándose únicamente en el maravilloso paisaje y en que alguna roca despistada nos impida sentarnos durante las próximas dos semanas.

Pasándolo en grande en Wadi Mujib

 

Roca encajada entre las paredes del desfiladero

 

Natalia en la cascada

 

El trayecto por el desfiladero llegando a la cascada final, nos llevó unas dos horas y media.

Finalizado el recorrido, Yousseff nos llevó hasta nuestro alojamiento en Madaba, a apenas una hora de Wadi Mujib. Por el camino observamos  los lujosísimos resorts construídos a orillas del Mar Muerto, todo un contraste con los campamentos beduínos que habíamos visto esa misma mañana.

Tras hacer el check in en nuestro hotel, nos duchamos y salimos a cenar por el centro de la población. Lo hicimos en una céntrico restaurante, Ayola, en una Madaba que la verdad no tenía mucho ambiente nocturno. Al día siguiente veríamos si sus famosos mosaicos iban a hacer que valiese la pena su visita.

TIPS

  • El precio de la entrada por libre a Wadi Mujib es de 15,50 JOD.

  • El recorrido hasta las cascada tiene una duración aproximada de 2,5 horas.

  • Conviene llevar bañador y calzado acuático.

  • El recorrido no es extremadamente difícil, pero tampoco es apto para personas con dificultades de movilidad.

  • Hay que tener en cuenta que acabaréis empapados con lo que conviene dejar los objetos de valor en las taquillas de la entrada.

 

UBICACIÓN

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2016/03/wadi-mujib-jordania-barranquismo-en-un-entorno-privilegiado/

Mar 10 2016

En ruta por Eslovenia: Las cuevas de Skocjan, el castillo de Predjama, y Skofja Loka.

Una de las ventajas de hacer una ruta en coche por Eslovenia es que el país es relativamente pequeño, con lo que en poco tiempo uno puede desplazarse por los lugares de interés más destacables. En nuestro segundo día, teníamos pensado hacer un itinerario por el centro del país que iba a acabar, ya al final de la tarde, en el precioso lago Bled.

Nuestra primera parada iban a ser las cuevas de Skocjan, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, unas galerías subterráneas con increíbles formaciones calcáreas, tanto estalactitas, como estalagmitas.

Llegamos en apenas media hora desde Ankaran, lugar en el que habíamos pasado la noche. En la entrada ya había una cola de gente considerable, y eso que habíamos llegado bastante temprano. De las tres rutas a elegir, escogimos la que transcurre paralela al río por el cañón, y que tiene una duración aproximada de dos horas. Tras abonar la entrada, nos encaminamos con un breve paseo hasta el acceso de las galerías.

Camino hacia la entrada de las cuevas

 

En su interior, nos deleitamos con unas maravillosas formaciones calcáreas, nunca habíamos visto algo similar en cuanto a tamaño y belleza. Lástima que no se pudieran tomar fotografías en el interior, pues hubiesen quedado de maravilla. El tramos final del recorrido, tras visitar salas con estalactitas y estalagmitas increíbles, transcurre a lo largo del cañón formado por un pequeño río, atravesando algunas pasarelas colgantes de vértigo.

Salida de las cuevas de Skocjan

 

Patrimonio UNESCO

 

El río Reka forma la impresionante gruta

 

Cuevas de Skocjan

 

Acabado el recorrido, salimos de nuevo a la luz exterior y nos encaminamos de nuevo hacia el centro de visitantes, donde nos tomamos un café calentito para quitarnos el frío que llevábamos encima.

De las cuevas de Skocjan pusimos rumbo al castillo de Predjama, a escasa media hora en coche. Por el camino pasamos por delante de otras famosas cuevas, quizá más que las de Skocjan, las cuevas de Postonja. Éstas son quizá más accesibles y turísticas, pero menos auténticas y bellas que las de Skocjan. Al menos eso es lo que se dice, pues nosotros solo vistamos la primera, y la verdad es que fue espectacular.

Llegamos al Castillo de Predjama, una fortaleza que parece empotrada en una pared de roca. Lo está así por motivos defensivos, pues de esta manera era casi inexpugnable. La verdad es que nos limitamos a observar la curiosa fortaleza desde su exterior, pues es lo que la hace especial, y ya que su interior no prometía grandes emociones.

Castillo de Predjama

 

Castillo de Predjama

 

Junto a la entrada del castillo

 

Comimos en un restaurante situado muy cerca del castillo, y con unas excelentes vistas a éste. Entre el goulash y los gnocchi, ambos bastante típicos de la zona, nos pusimos hasta arriba de comida para de esta manera coger energías para seguir en ruta.

La lluvia nos estaba acompañando durante todo el día y de manera intensa así que subimos de nuevo al coche empapados para poner rumbo al siguiente punto de nuestra ruta, la población de Skofja Loka.

Skofja Loka

 

Se trata de una típica población eslovena, bastante pintoresca y que nos pillaba de camino en nuestra ruta hacia Bled, así que paramos a hacerle una visita. El pueblo tiene un aire medieval que le da un especial encanto, sobretodo por su gran estado de conservación. No pudimos pasear muy a gusto, pues la lluvia continuaba haciendo acto de presencia, así que nos refugiamos en una de las cafeterías de su plaza principal. Cuando escampó un poco, nos asomamos al puente sobre el río que cruza Skofja Loka, sin duda el lugar más pintoresco de la pequeña población a los pies de la fortaleza que domina el paisaje.

Paseando por Skofja Loka, un típico pueblo esloveno

 

Callejuela medieval de Skofja Loka

 

Rincón de Skofja Loka

 

Tras pasear algo más por las estrechas callejuelas, volvimos a nuestro coche de alquiler para seguir camino y completar la ruta.

Alrededores de la población

 

En otros 30 minutos alcanzamos por fin Bled, la población al borde del lago de mismo nombre, y sin duda el lugar más bonito de toda Eslovenia.

Nos alojamos en nuestro hotel y cenamos en una pizzería cercana. De vuelta al hotel y gracias a la ayuda del amabilísimo encargado, planificamos las actividades que íbamos a llevar a cabo al día siguiente, todas por la zona. Habíamos llegado al punto cúlmen de nuestra ruta por Eslovenia, y estábamos emocionados por ver lo que ese bonito rincón del país tenía por ofrecernos.

 

TIPS

 

  • El precio de la ruta “clásica” de las Cuevas de Skocjan, la que transcurre por el interior del cañón, es de 16 Euros. La visita dura unas dos horas.

  • Las cuevas de Potonja, también famosas pero que no visitamos, están a escasos 30 minutos en coche desde las de Skocjan, con lo que son visitables las dos en el mismo día.

  • Skofja Loka es una población bastante pequeña, con lo que en un par de horas es posible pasear por ella y ver lo más remarcable de la población.

  • Si vuestra ruta por Eslovenia os lleva al castillo de Predjama sobre la hora de comer, podéis hacerlo en Gostilna Pozar, un restaurante a los pies del castillo donde podréis degustar los calóricos platos de la cocina eslovena.

 

UBICACIÓN

 

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2016/03/en-ruta-por-eslovenia-las-cuevas-de-skocjan-el-castillo-de-predjama-y-skofja-loka/

Mar 02 2016

Ciudad de Panamá, una urbe entre dos océanos.

Tras un vuelo de diez horas en un avión de Iberia que dejaba bastante que desear, aterrizamos en el aeropuerto Tocumén de Ciudad de Panamá.

Lo primero que hicimos fue cambiar nuestros Euros en efectivo a Dólares americanos, pues es la moneda de curso legal en Panamá. También lo son los balboas, que equivalen al Euro aunque sólo están en moneda.

Nuestra idea era la de, nada más llegar, desplazarnos a la estación de transporte de Albrook para comprar los billetes del autobús que al día siguiente, por la noche, debía llevarnos a Bocas del Toro. Cual fue nuestra sorpresa al llegar a la estación y enterarnos que los billetes solo se vendían el día de salida. De camino a la terminal, pasamos por algún que otro barrio periférico que nos recordó la tremenda desigualdad reinante en la ciudad en la que acabábamos de aterrizar, una zona llena de prostitutas, mendigos, y gente con pinta de no tener muy buena reputación.

Con la sensación de haber tirado el dinero para desplazarnos hasta Albrook, cogimos otro taxi hasta nuestro hotel, ya en Ciudad de Panamá, concretamente en el barrio del Cangrejo.

Terraza de nuestro hotel

 

Entre el bochorno que hacía y que llevábamos un jet lag considerable, aquella tarde-noche tan solo nos dio para cenar en un restaurante típico panameño, El Trapiche, donde empezamos a degustar platos típicos de la gastronomía centroamericana, como la Ropavieja.

Cenando en “El Trapiche”

 

Ropavieja

 

Aquella noche dormimos como unos benditos, aunque un servidor a las 4 am ya estaba con los ojos como platos.

Desayunamos lo más temprano que nos permitió el hotel y nos encaminamos hacia Via Argentina para coger el metro que iba a dejarnos en la estación de 5 de septiembre, cerca de la cinta costera, donde pretendíamos dirigirnos. Antes de ponerse a coger el metro por la ciudad es conveniente consultar con el hotel, nosotros lo hicimos, en que zonas y barrios es mejor no meterse, como por ejemplo el barrio de El Chorrillo.

Caminamos entre la jungla de tráfico hasta la Cinta Costera, paseo marítimo que baña el Pacífico. Atravesamos el hediondo Mercado de Mariscos y nos topamos con una de las mejores vistas de la ciudad: El skyline del centro financiero.

Skyline desde la Cinta Costera

 

Skyline de Panama City

 

Allí estuvimos sacándonos unas cuantas fotos y soportando el tremendo calor antes de poner rumbo por la propia cinta costera hacia el casco antiguo de la ciudad, antaño abandonado y que ahora está siendo restaurado para el turismo poco a poco.

Casco antiguo de Ciudad de Panamá

 

Caminando hacia el casco antiguo

 

Ciudad de Panamá

 

Paseamos por la Plaza de la Independencia y la Plaza de Francia, y visitamos la Iglesia de la Merced, de estilo colonial. El casco viejo de Ciudad de Panamá es como un pequeño oasis en el que se venden sombreros panameños y souvenirs, alejado de la cotidianeidad de una ciudad de muchos contrastes y desigualdad, en la que ni la pobreza ni la riqueza se disimulan. Y es que la Mahattan latina, como se la conoce, con sus más de un millón de habitantes, se ha convertido en una gran urbe que ha crecido y crece bajo el calor  que supone el tremendo impulso económico que genera el Canal de Panamá.

Puesto de sombreros panameños

 

Casco antiguo, Ciudad de Panamá

 

Iglesia de la Merced

 

Casco antiguo, Ciudad de Panamá

 

Viviendas reformadas del casco antiguo

 

Desde el casco viejo tomamos un taxi hasta Bellavista, a los pies de los rascacielos forman toda una jungla de cristal. Entre ellos destaca uno, “El Tornillo” como lo llaman ellos, un edificio que parece se haya retorcido sobre sí mismo. Por las calles cercanas a Bellavista captamos el ambiente de una Ciudad de Panamá frenética, con ejecutivos y oficinistas caminando con prisa de aquí para allá.

Los altos rascacielos de la zona financiera

 

“El tornillo”, a la derecha, y otros rascacielos de Panama City

 

La tarde se acercaba, y con ella el momento de dirigirnos de nuevo a Albrook para coger nuestro bus a Bocas del Toro, así que nos encaminamos a los alrededores del hotel para comer por allí y hacer algo de tiempo.

Cogimos de nuevo un taxi que nos dejó en la terminal de autobuses y compramos los billetes a Bocas. También compramos la tarjeta recargable que es necesaria para poder pasar por los tornos hasta los andenes.

Nuestro viaje estaba programado para las siete de la tarde, así que esperamos pacientemente antes de subir en un autobús que iba a ser nuestro transporte y cama para aquella noche, pues el viaje a Bocas del Toro iba a alargarse hasta las 12 horas, llegando a Almirante a la mañana siguiente. Cruzábamos los dedos para que tal paliza valiera la pena. Y vaya si lo hizo.

 

TIPS

  • Los taxis de la terminal de transporte Albrook a Ciudad de Panamá (y viceversa) cuestan unos 5 Dólares. Hay que ir con cuidado con los taxistas, porque a poco que pueden intentarán cobrarte sobreprecio. A nosotros nos pasó en el aeropuerto.

  • El Barrio del Cangrejo es ideal para alojarse en la ciudad, pues es tranquilo y tiene bastantes restaurantes cerca. Nosotros nos alojamos en el Hostal Entre 2 Aguas, bastante bien por el precio de 60 dólares/noche la habitación triple.

  • Os recomendamos cenar en el restaurante “El Trapiche”, comida típica panameña y centroamericana a buen precio. Se encuentra en Via Argentina, en el barrio de El Cangrejo.

  • La palabra preferida de los panameños es “awebao”, una versión del “atontao” o “empanao” españoles.

  • El autocar a Bocas del Toro nos costó 28 Dólares por cabeza. Sale de la estación de Albrook y nuestro viaje duró doce horas, aunque tuvimos algún contratiempo por el camino. Se hace una parada de 25 minutos para cenar algo y hay que abrigarse, pues ponen el aire acondicionado a tope durante todo el trayecto.

 

UBICACIÓN

 

 

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2016/03/ciudad-de-panama-una-urbe-entre-dos-oceanos/

Feb 26 2016

Templos de Ranakpur, parada obligada camino a Udaipur

El siguiente paso de nuestro periplo por la India era Udaipur. Pero alcanzar esta población del sur del estado del Rajastán desde Jaisalmer – dónde nos encontrábamos en aquel momento – no es tarea fácil. No existe la posibilidad de llegar a Udaipur en tren desde Jaisalmer o Jodhpur, así que las opciones pasaban por ir en coche o hacer un trayecto en coche hasta Jodhpur y enlazar con un vuelo interno a Udaipur. Esta segunda opción era la más cómoda, pero también la más cara y la que no iba a permitirnos disfrutar de una de las joyas que hay en el camino entre Jodhpur y Udaipur: Los Templos de Ranakpur.

De esta manera, optamos por hacer el interminable camino íntegramente por carretera con todo lo que eso conlleva en cuestión de horas y riesgo, pues circular por las carreteras indias es lo más peligroso que se puede hacer en el subcontinente.

Nuestro conductor a Jodhpur

 

Tras despertamos a las 7 am en la desértica Jaisalmer, nuestro conductor ya estaba esperándonos en la puerta del hotel. A media mañana, tras más de cuatro horas de carretera, ya estábamos en los alrededores de la caótica Jodhpur.

Tocaba buscar otro transporte de inmediato para alcanzar ese mismo día Udaipur parando en Ranakpur, y a poder ser antes de las cuatro de la tarde, pues el complejo de templos cierra a las cinco. Es importante tener este dato en cuenta si se quiere visitar Ranakpur.

No tardamos mucho en conseguirlo, y a un precio bastante más ajustado que en Jaisalmer, así que nos pusimos en marcha sin perder más tiempo.

Aldeas indias por el camino

 

Niño indio en bicicleta

 

Medios de transporte indios

 

El trayecto entre Jodhpur y Ranakpur fue entre infernal y una delicia. Infernal porque el estado de la carretera era penoso, los atascos muy frecuentes (estaban construyendo una autopista), y el peligro circulatorio rondaba constantemente, sobretodo por los omnipresentes camiones indios, que no tienen muchos miramientos. Tocaba cerrar los ojos y cruzar los dedos para que no hubiera ningún percance, pero haciendo eso nos íbamos a perder la parte deliciosa del trayecto, la de los tramos que cruzaban pequeñas poblaciones del Rajastán en los que, desde la ventanilla del coche y cámara en mano, pudimos disfrutar de escenas de la vida rural de aquella parte de India, con sus coloridos atuendos y curiosas costumbres.

Imagen de una población cualquiera del Rajastán

 

Pastor con su escuálida vaca

 

Puesto de venta ambulante de fruta

 

Imagen cotidiana a pie de carretera

 

Tras algo más de tres horas de camino, por fin alcanzamos Ranakpur poco antes de las cuatro de la tarde, con el tiempo justo para hacer la visita antes de que cerraran.

Tras abonar la entrada, accedimos al templo principal tras seguir meticulosamente los requerimientos de acceso: Descalzarse, vestir pantalón largo, y acceder sin ningún tipo de comida, bebida, o tabaco.

En el templo principal de Ranakpur

 

Entrada a Ranakpur

 

El templo, desde un lateral

 

Ranakpur es un complejo de templos de la religión Jainista, a la que ya os introducí en el anterior post dedicado a Jaisalmer. Se trata del más bello templo dedicado a esta religión en toda India, pues está construido en mármol y los detalles y relieves de su interior son impresionantes. Nos pusieron el típico punto en la frente para le meditación (om) y comenzamos a recorrer los preciosos interiores del templo principal, acabado de construir en el s. XV y dedicado a Rishabha. La entrada vale 200 Rp, 100 más si se quiere entrar cámara, e incluye una audioguía que te va explicando las particularidades del templo durante el recorrido.

Interior de Ranakpur

 

Natalia en Ranakpur

 

Con mi punto en la frente

 

Ranakpur

 

Detalle de los techos

 

En Ranakpur

 

Una vez acabado el recorrido del templo principal, nos acercamos a otro de los rincones del complejo, un templo solar dedicado al dios Suria custodiado por unos monos bastante dispuestos a interactuar con los turistas, como pudimos comprobar al acceder al mismo y posteriormente en el parking a la hora de recoger nuestro vehículo.

Templo solar

 

Ranakpur

 

En otra zona ya fuera del templo principal

 

Mucha vegetación alrededor de los templos

 

Monos de Ranakpur

 

Sobre las cinco de la tarde, cuando Ranakpur ya estaba echando el cierre, proseguimos nuestro trayecto hacia Udaipur. El paisaje se tornó a un color más verde, con más vegetación que los bajos matorrales de las estepas del norte del Rajastán. En las dos horas de camino que duró el trayecto final a Udaipur, hicimos una parada intermedia que nos recomendó nuestro chófer para observar unos murciélagos enormes que cuelgan de un árbol del camino.

Paisaje camino de Udaipur

 

Enormes murciélagos

 

Finalmente, antes de que anocheciera llegamos a nuestro destino, tras un periplo que nos había llevado a pasar casi todo el día metidos en un coche y circulando por carreteras indias. Llegamos muy cansados, pero había valido la pena y ahora disponíamos de tres días para descansar y disfrutar de una de las ciudades más tranquilas, limpias, y bellas que nos encontramos en India: la encantadora Udaipur.

 

TIPS

 

  • Viajar en coche por India no es muy recomendable por temas de seguridad en la carretera, pero en ocasiones el riesgo vale la pena para presenciar la vida rural al pie de las carreteras.

  • Los precios de nuestro coches con conductor fueron los siguientes: Jaisalmer – Jodhpur: 3.300 Rupias. Jodhpur – Ranakpur – Udaipur: 2.800 Rupias.

  • Entrada a Ranakpur: 200 Rupias + cámara (100 Rupias).

  • El trayecto de Jaisalmer a Jodhpur dura algo más de 4 horas. De Jodhpur a Ranakpur, algo más de 3 horas. De Ranakpur a Udaipur, 2 horas.

  • Ranakpur cierra a las 17h, con lo que hay que salir con tiempo suficiente para visitarlo.

 

UBICACIÓN

 

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2016/02/templos-de-ranakpur-parada-obligada-camino-a-udaipur/

Feb 22 2016

Recorriendo el norte de Israel

Tras nuestro recorrido por la costa mediterránea de Israel, continuamos nuestro itinerario adentrándonos hacia el interior, territorio éste plagado de lugares a visitar en los que se supone dejó su huella Jesús durante su apostolado a base de milagros o sermones.

SAFED

A una hora de la costa, en concreto de la población de Acre (Akko) de donde procedíamos, se encuentra la población de Safed. Situada en lo alto de una colina, este pequeño pueblo es famoso por ser hogar de una de las interpretaciones más místicas del judaísmo, la Cábala, razón por la cual el casco antiguo de la población esta llena de pequeñas y preciosas sinagogas así como de todo tipo de souvenirs relacionados con la religión y algún que otro predicador del judaísmo venido de la otra punta del mundo.

Accediendo al casco antiguo de Safed

Barrio de los artistas, Safed

Safed

Paseamos por el casco antiguo y recorrimos las estrechas y empedradas callejuelas cuyas casas tienen, en su mayoría,  puertas y ventanas pintadas de azul. Una de las zonas del casco antiguo es el barrio de los artistas, lleno de pequeñas galerías de arte. Tras visitarlo nos adentramos en el barrio de las sinagogas, en el que pequeños templos se esparcen por las callejuelas. No hay más que asomarse en alguna de ellas para comprobar el fervor religioso de la población. Nosotros en concreto visitamos una sinagoga cabalista.

Galería de arte en Safed

Barrio de las sinagogas, Safed

Memorial al holocausto

Detalle sinagoga cabalista

En uno de los muchos puestos de souvenirs (Safed es bastante turística), compramos un recuerdo que nos hacía mucha ilusión, una kipá, el pequeño cubre-coronilla que usan los judíos.

Tras recorrer tranquilamente el casco antiguo, nos fuimos hacia la zona nueva de la ciudad, donde comimos en un pequeño restaurante con vistas a los valles que circundan la población.

Casco antiguo, Safed

Parte nueva de Safed

MAR DE GALILEA

Nuestro siguiente objetivo del día era la zona del Mar de Galilea, a escasa media hora en coche de Safed, y una de las zonas con más lugares sagrados con la huella de Jesús por kilómetro cuadrado. El Mar de Galilea, realmente un lago de agua dulce y el más grande de todo Israel, es el lugar en el que se cree que Jesús caminó sobre el agua y en los alrededores del cual se dice obró el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Mar de Galilea

Antes de zambullirnos en sus aguas, visitamos el Monte de las Bienaventuranzas, un lugar al borde de una colina, a orillas del Mar de Galilea, donde se ha erigido una iglesia pues se cree fue la localización donde Jesús pronunció el sermón de la montaña, en el que entre otras cosas se recitó el famoso Padrenuestro.

En el Monte de las Bienaventuranzas

Iglesia de las Bienaventuranzas

A poca distancia se encuentra Taghba, otra iglesia construida en torno a la roca donde se supone Jesús obró el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Para los interesados en seguir las huellas de Jesús, otro lugar de interés también a orillas del Mar de Galilea.

Iglesia de Taghba

Roca donde se supone se produjo el milagro de la multiplicación

Otro de los lugares sagrados de la zona es Cafernaún, o las ruinas que quedan de esta antigua población en la que se dice Jesús vivió durante el tiempo más importante de sus apostolado. “El pueblo de Jesús” como es conocido el enclave, está formado por una serie de vestigios de lo que antiguamente fue esta próspera población bañada por el Mar de Galilea.

Entrada a Cafernaún

Mar de Galilea desde Cafernaún

Ruinas de Cafernaún

Tanto recorrer los lugares de interés al borde del lago que nos entró ganas de darnos un bañito. Bueno, eso y que superábamos los 40 grados a primera hora de la tarde. Así que justo a la salida de Cafernaún aprovechamos una de las varias playas – de pago –  en las que uno se puede dar un bañito en pleno Mar de Galilea. El agua no estaba lo fresca que necesitábamos, pero si que nos sirvió para sacarnos un poco el calor de encima.

Bañito en el Mar de Galilea

Mar de Galilea

Montamos de nuevo en nuestro coche para plantarnos en aproximadamente una hora en Nazaret, ciudad de infancia de Jesús así como el lugar que fue escenario de “La Anunciación”, cuando el arcángel Gabriel le comunicó a María que iba a tener al hijo de Dios.

NAZARET

 

Hoy en día se trata de una ciudad de mayoría árabe, la más grande de estas características en Israel. Nuestro alojamiento se encontraba en la laberíntica ciudad vieja – cuyas calles para más inri en vez de nombres tienen números -, en la modesta guesthouse Abu Said, que iba a ser nuestro alojamiento en nuestra única noche en Nazaret.

Aquella misma noche cenamos en uno de los restaurantes más recomendados de la ciudad, Tishreen, y es que Nazaret también tiene buena fama como destino gastronómico dentro del país.

La visita estrella de Nazaret es la Basílica de la Anunciación, se dice que construida en el lugar dónde vivía María cuando Nazaret era aún un pequeño pueblo judío. Al lado de ésta se encuentra la Iglesia de San José, sobre lo que se dicen fueron los restos de su carpintería. Ambas iglesias son de entrada gratuita, y no es raro encontrarse a peregrinos de todo el mundo visitándolas y de esa manera siguiendo los pasos del profeta.

Exteriores de la Basílica de la Anunciación

Basílica de la Anunciación

Detalle de la Basílica

Interior de la Basílica

Más allá de ambas iglesias y un paseo por el casco antiguo y su mercado, Nazaret no tiene mucho por ofrecer. Nosotros pasamos el resto de la mañana tomando algo en una de las terrazas de la plaza principal de la población, mientras disfrutábamos con el trajín tan características de las ciudades árabes, antes de partir hacia una experiencia que nos hacía especial ilusión: bañarnos por primera vez en el Mar Muerto.

Cartel con un “conflictivo” versículo del Corán expuesto en plaza céntrica de Nazaret

TIPS

 

  • Nuestro alojamiento en Nazaret fue el Abu Saeed Hostel, una pequeña guesthouse situada en pleno casco antiguo de la ciudad, con un ambiente tranquilo y regentada por el propio Saeed, que es el encargado de que no falte de nada. Un alojamiento muy auténtico para descubrir la ciudad.

  • Uno de los restaurantes más recomendables de Nazaret es el Tishreen, donde cenamos la noche que pasamos en la ciudad. Deliciosa cocina árabe en un restaurante con mucho encanto situado al borde de la ciudad vieja.

  • Os dejo algunos precios (2013) de los lugares que vistamos en el norte de Israel: Monte de las Bienaventuranzas (10 ILS), Taghba (5 ILS), Cafernaún (3 ILS), Basílica de la Anunciación y Iglesia de San José (Gratis).

  • Todos los puntos a visitar descritos en este post están relativamente cercanos los unos de los otros. Nosotros lo visitamos todo en un día y la mañana siguiente con nuestro coche de alquiler.

  • Para bañarse en las playas del Mar de Galilea hay que pagar como mínimo el estacionamiento del vehículo.

 

UBICACIÓN

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2016/02/recorriendo-el-norte-de-israel/

Feb 09 2016

Tres días en Copenhague

Apenas eran las cinco de la tarde y ya era noche cerrada cuando nuestro vuelo de Norwegian aterrizó en el aeropuerto de Copenhague. Fueron casi tres horas de vuelo en el que, por primera vez, pudimos disfrutar de WIFI a bordo, cortesía de la compañía aérea. Así da gusto volar con low cost.

Cogimos el metro desde el propio aeropuerto tras cambiar unos cuantos Euros a coronas danesas (DKK). El trayecto desde el aeropuerto al barrio donde se situaba nuestro hostel, Norrebro (parada Fórum), nos costó alrededor de 5 euros por cabeza.

Llegamos al hostel y nos acomodamos en nuestra habitación de 6, que en nuestra primera noche compartimos con dos andaluces y dos alemanas. No acostumbramos a compartir habitación, pero es que el alojamiento en Copenhague está por las nubes. Ese día ya se nos había hecho tarde para hacer otra cosa que no fuese cenar algo cerca del hotel y regresar al mismo a descansar.

Copenhague se despertó fría y nublada en nuestro segundo día, incluso lloviznaba algo por momentos, lo cual hacía que la sensación térmica bajase aún más. Debíamos estar a unos 6-7 grados.

Nuestra primera parada del día iba a ser Nyhavn, una de las calles / canales más pintorescos y fotografíados de la ciudad, con sus casas de colores al borde del canal convertidos hoy en carísimos restaurantes. Para llegar a Nyhavn utilizamos la parada de metro de Kongens Nytorv.

Bordeamos el canal por ambos lados disfrutando de un lugar de postal antes de poner rumbo a Stroget, arteria comercial de la capital danesa, una calle peatonal repleta de tiendas que conduce al corazón de Copenhague.

 

Recorrimos dicha calle hasta toparnos con nuestro primer mercadillo navideño, el de la plaza Hojbro. Como en todos los mercadillos navideños de esa parte de Europa, el vino caliente corre por las paradas, y las artesanías navideñas son las estrellas del mercadillo.

Cruzamos uno de los puentes que conducen al islote de Slotsholmen, dónde se encuentra el Parlamento danés, ubicado en el imponente Palacio de Christiansborg, que también es sede de la oficina del Primer Ministro danés y del Tribunal Supremo. Seguimos paseando por la ribera del canal hasta toparnos con otro de los atractivos de la isla, la Biblioteca Real danesa, con su espectacular arquitectura que le hace ganarse el sobrenombre de “Diamante Negro”.

Volvimos al bullicio de Stroget para enlazar con la peatonal Kobmagergade hasta encontrarnos con la Torre Redonda (Rundetaarn), una construcción del s. XVI en medio del casco antiguo y adosada a una iglesia, con funciones de observatorio astronómico. A ella se puede acceder – previo pago – y subir por la rampa circular hasta la terraza superior, desde donde se obtienen buenas vistas de la capital danesa.

Tras comer algo por los alrededores regresamos a nuestro alojamiento para descansar un rato y hacer tiempo para la que iba a ser la visita de la tarde-noche: El parque de atracciones Tivoli. Antes de ello, hicimos una parada en el moderno mercado central, donde nos topamos con un coro de daneses cantando villancicos.

 

Situado en pleno centro de la ciudad (tiene la estación central justo al lado, así como la Plaza del Ayuntamiento), se trata del segundo parque de atracciones más antiguo del mundo. Y ahí reside su encanto, en ese aspecto antiguo, de parque de atracciones de algodón de azúcar y tiovivos.

Cuando entramos tras pagar la entrada de 95 DKK (unos 12 Euros, atracciones aparte), ya era completamente de noche y es ahí donde Tivoli adquiere su máximo esplendor, más aún si se visita en Navidad. Una sucesión de luces de colores por todas partes, casetas de juegos, atracciones de las de antes, tiendas de golosinas, y hasta un estanque con una gran pagoda de aspecto chino. En Tivoli uno vuelve a ser niño disfrutando del ambiente, con personas de absolutamente todas las edades pasándoselo en grande. La verdad es que fue una grata sorpresa, un pequeño oasis de fantasía situado en medio de toda una capital europea.

Acabada nuestra grata experiencia en Tivoli, dimos un paseo por la cercana plaza donde se ubica el ayuntamiento de la ciudad, antes de cenar un perrito caliente en un puesto callejero y coger el bus de regreso a nuestro hostel.

Pese a que la idea para el día siguiente era alquilar unas bicis para seguir recorriendo la ciudad como hacen buena parte de sus habitantes, el día frío y medio lluvioso que se despertó nos echó para atrás.

Cogimos el metro y nos bajamos en la estación de Norreport para visitar el Castillo de Rosenborg (Rosenborg Slot), una fortaleza-palacio del siglo XVII que fue construido como residencia veraniega del monarca Cristian IV. Paseamos por sus alrededores hasta conectar con el parque adyacente, Kongens Have, uno de los pulmones de Copenhague.

Seguimos caminando por las elegantes calles de la capital danesa hasta toparnos con la Iglesia de Mármol (Frederiks Kirke), con su gran cúpula color turquesa. Accedimos a su imponente interior antes de seguir nuestro camino hasta la cercana plaza donde se ubica el Palacio de Amalienborg, donde cada día a las 12 am se produce el cambio de turno de la guardia real y que, como buenos turistas, no nos perdimos.

Para acabar de completar nuestro recorrido, no podía faltar la visita a uno de los iconos más reconocibles de la ciudad: La Sirenita. Queda algo apartada, pero el bonito paseo bordeando el canal bien vale el esfuerzo. No sé si tanto la escultura en sí, que es una especie de Mannekken Pis a la danesa. Una escultura sin mucho encanto, como tampoco lo tiene el entorno donde está ubicada. Eso sí, fue el lugar con más aglomeración de turistas que vimos en toda la ciudad.

Cerramos el día paseando de noche por la peatonal Storget, bastante decorada con motivos navideños, pero algo desangelada un domingo por la noche.

Nos reservamos nuestro último día en Copenhague para una de las visitas que más ilusión y curiosidad nos despertaba: Christiania.

Para ello viajamos en metro hasta la estación de Christianshavn St, que queda muy cerquita del barrio/ciudad/territorio “independiente”. Antes de adentrarnos en Christiania, visitamos la cercana iglesia de Vorfreserls Kirke.

Pasamos debajo del cartel de entrada de Christiania y nos adentramos en sus calles. Los carteles en sus accesos ya avisan de que no son amigos de las cámaras, así que guardamos la nuestra y nos dispusimos a curiosear. La verdad es que no había mucha actividad de buena mañana, aunque si que pudimos ver algún “trapicheo” en una de las varias paradas donde se vende marihuana en “Pusher Street”, su calle principal. Seguimos caminando por esta especie de comuna, creada en los años 70, que se autodenomina independiente de Dinamarca con sus propias normas y leyes, como las que permiten el consumo y la venta de drogas blandas. Pero Christiania también es un lugar donde vive gente, unas 850 personas, que hacen su vida, algo hippie, acostumbrados ya al constante flujo de turistas y curiosos.

Antes de salir del barrio, el mismo cartel que nos daba la bienvenida reza por detrás: «You’re now entering the EU». Y es que Christiania, solo forma parte de ella misma.

Antes de regresar al hotel para recoger nuestras cosas y poner rumbo al aeropuerto, aprovechamos nuestra visita a Christiania para visitar la zona de Christianshavn, un tranquilo barrio residencial rodeado de canales.

Nuestra escapada a la bella Copenhague tocaba a su fin, y la verdad es que aprovechamos bien el tiempo para descubrir sus encantos. No sé si se trata de uno de esos lugares que te imantan, y a los que deseas volver algún día a toda costa, pero si que sé que Copenhague nos resultó una ciudad tremendamente agradable y acogedora, una escapada ideal de dos o tres días para visitar una de las capitales escandinavas más bellas.

UBICACIÓN

 

 

 

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2016/02/tres-dias-en-copenhague/

Entradas más antiguas «