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Sep 22 2014

Estrasburgo, Capital Europea de la Navidad


Si en un lugar se vive la Navidad con especial intensidad, esa es la región francesa de Alsacia. Más allá de sus encantadores pueblos, su capital, Estrasburgo, es un lugar fascinante para vivir estos días tan especiales en el mejor de los decorados.

Navidad en Estrasburgo

Todas las calles – y los establecimientos de éstas – se engalanan y preparan a conciencia para recibir la llegada de estas fechas . Y es que, desde la primera semana de Diciembre, además de ser la capital legislativa del viejo continente, con el Parlamento Europeo,  se convierte también en la capital Europea de la Navidad.

Mercado navideño en La Petite France

Plaza de la catedral, Estrasburgo

El vino caliente – Gluhwein – corre por las calles y plazas, estando éstas siempre abarrotadas por las paraditas de madera de los bulliciosos mercados navideños, que ofrecen todo tipo de productos típicos de las fechas, desde dulces hasta artesanías.

Puesto de vino caliente

Parada de un mercado navideño de Estrasburgo

Callejear de día es una delicia, pero hacerlo de noche – si no hace mucho frío –  se convierte en algo parecido a meterse en un cuento navideño, con centenares de bombillas iluminando cada rincón.

Las calles están perfectamente engalanadas

Estrasburgo de noche

Calle de Estrasburgo decorada para la Navidad

Dejando a un lado la Navidad, Estrasburgo es una ciudad bella también sin decorar. Probablemente una de las más bellas de Europa. Sus canales le dan un aire indudablemente especial, y el barrio de la Petite France, con sus antiguas casas de entramado de madera, parece más el decorado de un cuento que un lugar real.

Petite France

Canales de Estrasburgo

En Petite France

También se puede caminar por las elegantes calles del centro de la ciudad, situado en una especie de isla rodeada por los canales – Grand Île – , hasta llegar a la plaza dónde se haya la gótica Catedral de Notre Damme, y toparnos con esta imponente mole al dar la vuelta a una esquina.

Plaza en Grand Île

Catedral de Notre Dame

Plaza de la catedral

Estrasburgo, capital Europea de la Navidad, sí, pero durante el resto del año podría perfectamente optar a capital Europea del encanto, o como quiera que se llame esa sensación placentera por acumulación de belleza que produce el caminar por sus calles.

 

TIPS:

 

  • Os recomendamos un alojamiento a las afueras de Estrasburgo, por si vais en coche, para pasar una estancia inolvidable: La Stoob B&B. Ubicado en una casa típica de la zona, con sus entramados de madera, se trata de un alojamiento familiar que podría salir perfectamente en la enciclopedia como definición de “Hotel con encanto”
  • Estrasburgo es una ciudad en la que es muy difícil aparcar. Debido a ello hay disponibles los Park & Ride, unos aparcamientos en las afueras que por unos tres euros te incluyen el billete de transporte público al centro de la ciudad. Realmente útiles.
  • Si la época elegida es el invierno, no dejéis de probar el vino caliente, o Gluhwein. Os gustará más o menos, pero se trata de una tradición imperdible de esta parte de Europa.
  • Para los que viajáis unos días por la zona, obligatorio realizar la Ruta del Vino, visitando los encantadores y pequeños pueblos que quedan al sur de Estrasburgo.

 

UBICACIÓN:

 

 

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Ene 22 2014

PROVENZA / COSTA AZUL 2013 – DÍA 2: Niza y Villefranche-sur-Mer.

El día se presentó lluvioso y gris cuando nos despertamos sobre las 9 am y corrimos la cortina de la ventana de la habitación, que daba a la plaza principal de Vence.

Tras un desayuno a base de café y croissants, cogimos nuestro coche del párking y pusimos rumbo a Niza, a una media hora de camino.

Adentrándonos ya en la ciudad, nos dimos cuenta con sólo fijarnos desde la ventanilla, de la gran tasa de inmigración de la ciudad, sobretodo magrebí, procedente del norte de África.

Nos costó bastante encontrar aparcamiento más o menos céntrico, así que finalmente decidimos dejar el coche en el parking subterráneo del Teatro de las Artes, muy cerquita del casco antiguo de la ciudad.

Con el aparcamiento solventado, nos adentramos por las callejuelas de la zona más antigua de la ciudad. Para mí es lo mejor de Niza. Caminar por el casco antiguo, con su aire añejo, entre fachadas amarillas y rojizas color pastel. Con ese aroma a especias y jabón. Con las gaviotas adueñándose de las plazas. Con esa mezcla entre lo italiano y lo francés… Que os voy a decir, la zona vieja de Niza me cautivó, y yo sin esperarlo…

Callejeando sin mucho rumbo nos topamos con el mercado diario, todo un colorido despliegue de paraditas de flores, jabones, especias, aceitunas… Muchos colores y olores que, pese al día gis, fueron una delicia para los sentidos.

Comimos en uno de los muchos restaurantes italianos que hay desperdigados por las calles y plazoletas antes de comenzar el ascenso a la Colina del Castillo.

Una vez arriba, disfrutamos de unas vistas increíbles de la ciudad, con sus tejados rojos al más puro estilo Lisboa. Salvando las distancias, encontré ciertas similitudes entre ambas ciudades. Niza también tiene es aire melancólico tan característico de la capital portuguesa, o sería el día lluvioso, no sé. Lo que sé es que vale la pena la suave ascensión a través de un parque para poder disfrutar de las vistas.

Regresamos al parking para recoger nuestro coche y recorrer la Promenade de l’Anglais, el paseo marítimo de Niza. Pasamos por delante del famoso Hotel Negresco y nos encaminamos hacia el norte de la ciudad para visitar la Iglesia Ortodoxa Rusa de San Nicolás. Curioso cuanto menos el toparse con este tipo de edificio junto al Mediterráneo.

Con la Iglesia Rusa dimos por concluída nuestra visita a Niza y pusimos rumbo a nuestro siguiente objetivo del día, el pintoresco Villefranche-sur-Mer.

Tardamos 20 minutos en alcanzar este bonito pueblo de pescadores. Una vez allí, poco había que hacer más que disfrutar de sus callejuelas y su ambiente marinero, descendiendo hasta el muelle por las empinadas escaleras. La verdad es que parecía un pueblo fantasma, pues no había nadie por las calles. Muy diferente tiene que ser Villefranche en pleno verano. Hicimos unas cuantas fotos del pueblo y su bahía, formada por la Península de Cap Ferrat, y plagada de coloridas barquitas de pesca.

La tarde empezaba a oscurecer cuando regresamos a Vence.

Tras una deliciosa cena (qué bien se come en esta zona) en el casco antiguo, dimos por concluido nuestro segundo día por la Costa Azul francesa.

 

 

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Dic 22 2013

Alsacia: Tierra de vinos y pueblos medievales

Colmar, Riquewihr, Kaysersberg, Eguisheim… Son nombres desconocidos para mucha gente, pero dan nombre a bellas poblaciones enclavadas en plena Ruta del Vino de Alsacia. Pueblos medievales, casi de cuento y que, en el mejor de los sentidos, parecen más unos escenarios idílicos de cartón-piedra que pueblos reales.

Separados entre sí por interminables viñedos cultivados en las suaves colinas alsacianas, una ruta por estas poblaciones es un placer para los sentidos. Más si se visitan en temporada navideña, cuando cada calle, cada rincón, está decorado con sumo gusto y hasta el último detalle.

El único inconveniente de su visita radica en que sí se llega en coche y, como nosotros, en temporada alta navideña, llegar a los pueblos puede resultar una pequeña odisea sobretodo en fin de semana. Largas colas e imposibilidad de aparcar relativamente cerca de las poblaciones serán los principales problemas. Además, en algunos de ellos costaba hasta caminar por las calles de la gente que había…

Eso sí, una vez superados estos escollos… a disfrutar. Disfrutar de unas poblaciones irrealmente bellas. De sus preciosas casas con entramados de madera. De la exquisita y abundante decoración navideña. De los puestos de comida callejeros en los que degustar vino caliente, crepes, o salchichas con chucrut. O simplemente, de la delicia que supone pasear por las callejuelas, plazas, y rincones de las poblaciones mencionadas al principio de este post. Porque poco más hay por hacer, pero lo poco es más que suficiente.

Colmar es probablemente el centro neurálgico de la Ruta de los Vinos, y se trata de la población más grande. Su casco antiguo es realmente bonito y cuenta con la Petite Venise, pequeña zona surcada por un par de canales que le dan el nombre y más encanto aún si cabe.

A poco más de 10 minutos al sur de Colmar, nos topamos con Eguisheim, pequeño pueblo con rincones realmente encantadores cuya principal característica es que las calles son circulares rodeando el centro de la población. A nosotros fue de los que más nos gustó, debido en gran medida a que fue de los que menos saturado de turistas estaba, además de su innegable belleza.

Riquewihr es considerado por muchos el más encantador de los pueblos de la ruta aunque nosotros, sinceramente, no logramos disfrutarlo como merecía. Tras acceder a él por la preciosa puerta medieval, nos dimos cuenta de que lo habíamos visitado en mala época. La aglomeración de gente era tal, que casi ni podíamos ver el adoquinado por el que pisábamos. No ibas donde querías, sinó donde la marea humana de turistas te dejaba ir. Si escapabas un poco de la calle principal, aún se podía encontrar algún rincón de paz donde disfrutar de las preciosas calles y casas medievales.

De Alsacia y Basilea 2013

Situado entre Riquewihr y Colmar, y adentránodose un poco en la cordillera de los Vosgos se encuentra Kaysersberg. Llegar a él no fue fácil, pues debido a la gran afluencia de gente debimos dejar el coche aparcado en las afueras y utilizar un servicio especial de autobús que nos acercó hasta el centro. Tan sólo vimos el pueblo de noche, con lo que la idea que tengo de él es sesgada. Eso no quita que, dominado por un castillo en lo alto de la colina y surcado por un encantador riachuelo bajo un puente de piedra, la imagen que nos dio fue tremendamente idílica.

Para ser franco, los cuatro pueblos son bastante parecidos en lo esencial, pero es tal la delicia de pasear por su callejuelas y descubrir rincones nuevos para admirar y fotografiar, que no sólo os animaría a visitarlos todos si no que también propondría probar con otros a los que a nosotros no nos dio tiempo a ir como Ribeauville, Hunawihr, Bergheim, Obernai

 

DATOS PRÁCTICOS

 

  • Para llegar a la región francesa, nosotros utilizamos el práctico aeropuerto Europeo de Basilea – Mulhouse – Freiburg, que pertenece tanto a Suiza como a Francia y Alemania. Una perfecta base para conocer el norte de Suiza, la Selva Negra alemana o, como fue nuestro caso, Alsacia.
  • La mejor manera para recorrer la Ruta de los Vinos es, sin duda, el coche. Nosotros alquilamos uno en el aeropuerto por 4 días que nos costó 90 Euros.
  • Si visitáis la región, es obvio decir que no debéis perderos su ciudad más importante y encantadora, Estrasburgo, relato de la cual publicaremos más adelante.
  • El alojamiento en temporada alta puede resultar escaso y caro, así que conviene reservarlo con cierta antelación. Nosotros utilizamos la ciudad de Mulhouse como base para ir descubriendo la zona.
  • Si queréis dormir en una típica casa alsaciana de entramado de madera, no dudéis en reservar en el hotel Chambres d’Hôtes La Stoob, una auténtica experiencia alsaciana.

 

UBICACIÓN:

 

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Dic 04 2013

Próximo Destino: Alsacia y Basilea

Ya tenemos destino para nuestra, ya tradicional, escapada para el puente de la Constitución. Mañana mismo partimos con Easyjet a una de las regiones más bellas de Francia, Alsacia, un lugar de  paisaje suizo o alemán, con sus casas con entramados de madera, geranios en los balcones, y en diciembre, preciosos mercados navideños.

Por otra parte, también conoceremos Basilea, primero porque es una de las pocas ciudades suizas que aún no he visitado, y después porque es allí a dónde llegará nuestro vuelo procedente de Barcelona. Una vez en el fronterizo aeropuerto (limita también con Francia y Alemania), alquilaremos un coche para realizar la ruta que tenemos prevista.

Una ruta que se basará en subir hasta Estrasburgo, ciudad a la que tengo muchas ganas, para visitarla el primer día. Los siguientes dos días los dedicaremos a ir descubriendo los preciosos pueblos del interior de la región , como Colmar, y algún que otro castillo. Finalmente, acabaremos la escapada de cinco días descubriendo la ciudad de Basilea, desde donde regresaremos a casa.

Colmar en Navidad - http://noel.tourisme-alsace.com/en

La verdad es que el aeropuerto de Basilea sirve de perfecta base para descubrir tanto Alsacia, como la Selva Negra alemana o el norte de Suiza. Nosotros nos decantamos por la primera pues uno de los motivos principales del viaje era buscar un gran ambiente navideño, y Alsacia es sin duda puntera en ese aspecto. La Selva Negra, que también tiene muy buena pinta, siempre estará ahí para futuras escapadas.

Os iremos informando a través de las redes sociales.

¡Saludos!

 

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Jun 29 2013

PROVENZA / COSTA AZUL 2013 – DÍA 1: Cannes, Antibes, y Saint Paul de Vence

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Viernes 29/03/2013

La tarde -noche anterior habíamos viajado más de 6 horas seguidas en coche desde Barcelona hasta la encantadora población de Vence, en la Provenza francesa, así que esa mañana nos despertamos ya descansados dispuestos a descubrir una de las regiones (Provenza-Alpes-Costa Azul) más atractivas de Francia.

Desde la ventana de la habitación de nuestro hotel, podíamos apreciar la plaza principal del pueblo, que ese viernes santo hervía de gente con un mercado de productos autóctonos de la región.

Planeamos dedicar nuestra primera mañana a Cannes mientras devorábamos unos crepes de Nutella en una de las terrazas de una “boulangerie” cualquiera de la plaza.

Antes de ello y aprovechando la cercanía de nuestro hotel al casco antiguo de Vence, decidimos pasear un poco por él, deteniéndonos en las numerosas paradas de productos artesanos y especias, entre las que se encuentran las famosas Hierbas de Provenza. También las bolsitas de lavanda son muy vendidas en la zona.

Comenzó a llover levemente así que decidimos coger el coche y cubrir los 45 minutos que nos separaban de Cannes para ver si con un poco de suerte la lluvia no nos acompañaba.

Tuvimos la “suerte” de encontrar un sitio para aparcar en una zona azul de pago bastante cercana al casco antiguo, así que no nos lo pensamos (4 horas / 3 Euros).

Cannes es una ciudad costera de la riviera francesa, relativamente pequeña, y que debe su fama al glamouroso festival de cine que cada año, para Mayo, se celebra en la ciudad. Se trata de una ciudad que respira lujo, sobretodo si paseas por el Boulevard La Croisette, que transcurre paralelo al mar.

Cannes también dispone de un coqueto entramado de calles que forman el casco antiguo y ascienden por la Colina de Suquet, en cuya cima se haya la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza y desde donde se obtienen unas inmejorables vistas de la bahía de Cannes y su puerto deportivo (plagado de yates).

Otro de los – a prori – atractivos de la ciudad, el recinto que alberga el festival, fue un verdadero bluf, pues no dispone del glamour que sí lo rodea. Es un simple edificio de congresos en cuyos alrededores hay una especie de Paseo de las Estrellas con algunas de las huellas de famosos actores y directores que han desfilado por su alfombra roja. Y es que Cannes además de glamour respira cine, y se pueden obtener varias pruebas de ello solo con dar un corto paseo por la zona más céntrica.

Tras cubrir todos estos atractivos en poco más de tres horas, comer en un Mc Donalds del centro, y darnos cuenta de que podríamos haber muerto tranquilos sin haber conocido Cannes, nos dirigimos hacia donde teníamos aparcado el coche para poner rumbo, siguiendo la costa, a nuestro siguiente objetivo: Antibes.

En poco menos de media hora ya estábamos aparcando (y pagando como siempre) cerca del centro de la población.

El día se había arreglado bastante, el Sol brillaba y el cielo había vuelto a su color azul original.

Paseamos por el casco antiguo de Antibes hasta llegar a la línea de mar, donde se haya una especie de fortaleza casi a orillas del azul mar de la riviera francesa. Poco más le exprimimos a Antibes que eso y cuatro rincones bonitos más de su casco antiguo.

Como íbamos bastante bien de tiempo, decidimos aprovechar lo que quedaba de tarde para hacer una última visita al pueblecito medieval de Saint Paul de Vence, encaramado a una colina de la Provenza en un paisaje que me hizo recordar bastante a la región de la Toscana italiana.

Saint Paul de Vence es un conjunto de callejuelas empedradas, de aire medieval, en el que se respira arte y buena comida. Plagado de galerías de arte pero sin necesidad de ellas, pues cada esquina, cada rincón, cada callejuela empinada flanqueada de enredaderas, conforma en sí misma una obra de arte.

Estuvimos paseando por sus calles y disfrutando también del precioso paisaje del que se puede disfrutar desde las murallas exteriores. Al ser una población que está sobre un cerro, domina el paisaje de suaves colinas verdes del los alrededores y los Alpes Marítimos por un lado, y del azul mar de la Costa Azul por el otro.

Acabamos la tarde, cuando ya caía el sol y la población había adquirido una luz especial, tomando algo en una terraza de una elegante cafetería como sólo las saben hacer los franceses.

Regresamos ya oscureciendo a Vence, a escasos 10 minutos en coche de la vecina Saint Paul.

Como cada noche dejamos el coche durmiendo en párking de pago ( no había otra opción para aparcar razonablemente cerca del hotel) y, tras descansar un rato en el hotel, comenzamos la búsqueda de algún buen restaurante para cenar.

No tuvimos que buscar mucho ya que, a parte de que en esta parte del mundo comer mal es algo complicado, justo debajo de nuestro hotel encontramos un restaurante con pianista en directo que nos ofreció una cena perfecta, que puso una perfecta guinda a nuestro primer día de viaje.

 

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May 09 2013

COSTA AZUL / PROVENZA ’13: Introducción y ficha de viaje

FranciaPonerme a pensar en la Costa Azul y la Provenza francesa para escribir este post introductorio me hace evocar ciudades elegantes como Cannes u otras con un casco antiguo apasionante y aroma mediterráneo como Niza. En pueblos medievales hundidos en el interior de la región, sobre las suaves colinas de la Provenza, como Saint Paul de Vence, y en “mecas” del turismo de lujo como Saint Tropez. También en el Principado de Mónaco, con su empinada silueta y sus enormes yates amarrados en el puerto deportivo. O en Grasse, centro neurálgico mundial de la creación del perfume por cuyas calles deambuló el ficticio personaje de la novela “El Perfume” de Patrick Suskind. Y no me olvido de la pintoresca Villefranche sur Mer, o de Antibes, o de Vence, la pequeña población que nos acogió durante los cuatro días completos en que disfrutamos de una de las regiones francesas con más atractivos y encanto.

Ver Costa Azul / Provenza 2013 en un mapa más grande

 

FICHA DEL VIAJE

 

DESTINO: Costa Azul y Provenza (Francia)

DURACIÓN / FECHAS: 5 días de viaje, del 28/03/2013 al 01/04/2013

ITINERARIO / RUTA: 

    • DÍA 1: Trayecto en coche Barcelona – Vence.
    • DÍA 2: Vence, Cannes, Antibes,y Saint Paul de Vence.
    • DÍA 3: Niza y Villefranche sur Mer.
    • DÍA 4: Principado de Mónaco
    • DÍA 5: Grasse, Saint Tropez, y vuelta a Barcelona.

TRANSPORTE:

    • Coche: Es sin duda la mejor manera de moverse por la zona debido a la gran libertad que te da en todo momento. No hace falta que sea un Ferrari, pero por la zona los vais a ver a puñados ;). Nosotros al ser de Barcelona nos fuimos para allí en nuestro vehículo propio, en un trayecto que rondó las 6 horas de duración. Eso sí, preparaos para un combustible más caro que en España y en pagar infinidad de peajes. En el caso de que vayáis sin coche, el tren sería la opción más factible – que no barata –  para moverse por la zona.

ALOJAMIENTO:

    • Hotel La Victoire (Vence): Al plantearnos la escapada a la Costa Azul / Provenza, una de las dudas que nos asaltó era la de si escoger un alojamiento fijo o irnos alojando en cada lugar que visitábamos. Las distancias en la zona son muy cortas si vais en coche, así que yo recomiendo la base fija. Nosotros elegimos Vence, un tranquilo y encantador pueblo provenzano que estaba cerca de todo. El Hotel La Victoire (65 Euros / noche) está situado justo en la plaza central de la población, pegado a su casco histórico. Alojamiento de tres estrellas con mucho encanto y muy al estilo francés, pero sin buscar lujos. Habitaciones correctas tanto en espacio como en limpieza. WIFI gratis. La única pega es el aparcamiento, imposible por la zona, así que la opción es dejarlo en un parking de pago que con el descuento del hotel sale por unos 5 Euros el día. Recomendable.

CLIMA: La verdad es que nos llovió más de lo que hubiésemos deseado, pero algo normal a inicios de primavera. Temperatura muy suave en esa época del año.

GASTRONOMÍA: La verdad es que no sabría especificaros un plato típico de la zona, pero sí os puedo decir que comimos de lujo la mayoría de las veces. Eso sí, los croissants, los crepes, y las hierbas de Provenza de recuerdo, no faltaron.

PRECIOS: Francia es ya de por sí cara para el bolsillo español, pero si a eso le sumamos que la zona visitada es destino frecuente del turismo de lujo, el sablazo a la cuenta bancaria si te descuidas puede ser de aúpa.

PRESUPUESTO: 350 EUROS aproximadamente.

(Precios por persona)

  • Gasolina + Peajes: 75 Euros.
  • Alojamiento: 150 Euros.
  • Comidas y varios: 125 Euros.

 

 

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