Entradas correspondientes a la etiqueta 'India'

Feb 26 2016

Templos de Ranakpur, parada obligada camino a Udaipur

El siguiente paso de nuestro periplo por la India era Udaipur. Pero alcanzar esta población del sur del estado del Rajastán desde Jaisalmer – dónde nos encontrábamos en aquel momento – no es tarea fácil. No existe la posibilidad de llegar a Udaipur en tren desde Jaisalmer o Jodhpur, así que las opciones pasaban por ir en coche o hacer un trayecto en coche hasta Jodhpur y enlazar con un vuelo interno a Udaipur. Esta segunda opción era la más cómoda, pero también la más cara y la que no iba a permitirnos disfrutar de una de las joyas que hay en el camino entre Jodhpur y Udaipur: Los Templos de Ranakpur.

De esta manera, optamos por hacer el interminable camino íntegramente por carretera con todo lo que eso conlleva en cuestión de horas y riesgo, pues circular por las carreteras indias es lo más peligroso que se puede hacer en el subcontinente.

Nuestro conductor a Jodhpur

 

Tras despertamos a las 7 am en la desértica Jaisalmer, nuestro conductor ya estaba esperándonos en la puerta del hotel. A media mañana, tras más de cuatro horas de carretera, ya estábamos en los alrededores de la caótica Jodhpur.

Tocaba buscar otro transporte de inmediato para alcanzar ese mismo día Udaipur parando en Ranakpur, y a poder ser antes de las cuatro de la tarde, pues el complejo de templos cierra a las cinco. Es importante tener este dato en cuenta si se quiere visitar Ranakpur.

No tardamos mucho en conseguirlo, y a un precio bastante más ajustado que en Jaisalmer, así que nos pusimos en marcha sin perder más tiempo.

Aldeas indias por el camino

 

Niño indio en bicicleta

 

Medios de transporte indios

 

El trayecto entre Jodhpur y Ranakpur fue entre infernal y una delicia. Infernal porque el estado de la carretera era penoso, los atascos muy frecuentes (estaban construyendo una autopista), y el peligro circulatorio rondaba constantemente, sobretodo por los omnipresentes camiones indios, que no tienen muchos miramientos. Tocaba cerrar los ojos y cruzar los dedos para que no hubiera ningún percance, pero haciendo eso nos íbamos a perder la parte deliciosa del trayecto, la de los tramos que cruzaban pequeñas poblaciones del Rajastán en los que, desde la ventanilla del coche y cámara en mano, pudimos disfrutar de escenas de la vida rural de aquella parte de India, con sus coloridos atuendos y curiosas costumbres.

Imagen de una población cualquiera del Rajastán

 

Pastor con su escuálida vaca

 

Puesto de venta ambulante de fruta

 

Imagen cotidiana a pie de carretera

 

Tras algo más de tres horas de camino, por fin alcanzamos Ranakpur poco antes de las cuatro de la tarde, con el tiempo justo para hacer la visita antes de que cerraran.

Tras abonar la entrada, accedimos al templo principal tras seguir meticulosamente los requerimientos de acceso: Descalzarse, vestir pantalón largo, y acceder sin ningún tipo de comida, bebida, o tabaco.

En el templo principal de Ranakpur

 

Entrada a Ranakpur

 

El templo, desde un lateral

 

Ranakpur es un complejo de templos de la religión Jainista, a la que ya os introducí en el anterior post dedicado a Jaisalmer. Se trata del más bello templo dedicado a esta religión en toda India, pues está construido en mármol y los detalles y relieves de su interior son impresionantes. Nos pusieron el típico punto en la frente para le meditación (om) y comenzamos a recorrer los preciosos interiores del templo principal, acabado de construir en el s. XV y dedicado a Rishabha. La entrada vale 200 Rp, 100 más si se quiere entrar cámara, e incluye una audioguía que te va explicando las particularidades del templo durante el recorrido.

Interior de Ranakpur

 

Natalia en Ranakpur

 

Con mi punto en la frente

 

Ranakpur

 

Detalle de los techos

 

En Ranakpur

 

Una vez acabado el recorrido del templo principal, nos acercamos a otro de los rincones del complejo, un templo solar dedicado al dios Suria custodiado por unos monos bastante dispuestos a interactuar con los turistas, como pudimos comprobar al acceder al mismo y posteriormente en el parking a la hora de recoger nuestro vehículo.

Templo solar

 

Ranakpur

 

En otra zona ya fuera del templo principal

 

Mucha vegetación alrededor de los templos

 

Monos de Ranakpur

 

Sobre las cinco de la tarde, cuando Ranakpur ya estaba echando el cierre, proseguimos nuestro trayecto hacia Udaipur. El paisaje se tornó a un color más verde, con más vegetación que los bajos matorrales de las estepas del norte del Rajastán. En las dos horas de camino que duró el trayecto final a Udaipur, hicimos una parada intermedia que nos recomendó nuestro chófer para observar unos murciélagos enormes que cuelgan de un árbol del camino.

Paisaje camino de Udaipur

 

Enormes murciélagos

 

Finalmente, antes de que anocheciera llegamos a nuestro destino, tras un periplo que nos había llevado a pasar casi todo el día metidos en un coche y circulando por carreteras indias. Llegamos muy cansados, pero había valido la pena y ahora disponíamos de tres días para descansar y disfrutar de una de las ciudades más tranquilas, limpias, y bellas que nos encontramos en India: la encantadora Udaipur.

 

TIPS

 

  • Viajar en coche por India no es muy recomendable por temas de seguridad en la carretera, pero en ocasiones el riesgo vale la pena para presenciar la vida rural al pie de las carreteras.

  • Los precios de nuestro coches con conductor fueron los siguientes: Jaisalmer – Jodhpur: 3.300 Rupias. Jodhpur – Ranakpur – Udaipur: 2.800 Rupias.

  • Entrada a Ranakpur: 200 Rupias + cámara (100 Rupias).

  • El trayecto de Jaisalmer a Jodhpur dura algo más de 4 horas. De Jodhpur a Ranakpur, algo más de 3 horas. De Ranakpur a Udaipur, 2 horas.

  • Ranakpur cierra a las 17h, con lo que hay que salir con tiempo suficiente para visitarlo.

 

UBICACIÓN

 

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2016/02/templos-de-ranakpur-parada-obligada-camino-a-udaipur/

May 24 2015

Jaisalmer, la ciudad del desierto del Thar.

 

IMG_3062

Dicen muchos viajeros que lo más arriesgado de viajar por la India es, sin duda, circular por sus carreteras. Pude dar fe de ello tras nuestro primer trayecto largo en coche entre las ciudades de Jodhpur y Jaisalmer. Fueron 4 horas en las que valía más dormirse para, de esa manera, ahorrarse uno la constante carrera de obstáculos que supone circular por las carreteras Indias. Todo un peligro.

Afortunadamente, llegamos sanos y salvos a la ciudad de Jaisalmer, en el extremo noroccidental de la India, muy cerquita de la frontera con Pakistán, y a las puertas del desierto del Thar. La ciudad dorada del Rajastán indio la llaman, por el tono de color que adquiere la ciudadela cada atardecer, uno de sus mayores encantos.

Exterior del fuerte de Jaisalmer

 

Rincón dedicado al Dios Shiva

 

Un punto magnífico desde el que poder admirar la ciudadela y ese tono de color dorado son los cenotafios de Bada Bagh o “Sunset Point” (como le llaman allí para los turistas), una colina a las afueras de la ciudad dónde se aglutinan los turistas para ver caer el Sol cada tarde sobre una ciudad rodeada de desierto, que se alza imponente en medio de la más absoluta nada.

Jaisalmer desde Bada Bagh

 

Cenotafios de Bada Bagh

 

Bada Bagh

 

El color dorado de Bada Bagh

 

Jaisalmer es una población que se despliega alrededor de su magnífica ciudadela. Las calles aledañas, como muchas veces pasa en la India, son un verdadero festival de suciedad, animales por todas partes, y olores más que indeseables.

Jaisalmer

 

Pero basta con adentrarse a través de las murallas del fuerte para darse cuenta de que haber llegado a un lugar tan en el culo de India y del mundo, al final vale la pena. Un paseo por las callejuelas de la ciudadela de Jaisalmer es toda una experiencia. Más limpias que las del exterior del fuerte, esta serie de calles escoltadas por perezosas vacas y místicos saddhus  pueden llevar a toparnos con maravillas como los Templos Jainíes de la ciudad o alguna que otra Haveli, casa típica de las altas castas indias.

Vacas en el interior del fuerte de Jaisalmer

 

Saddhu de Jaisalmer

 

Alrededores de los Templos Jainíes

 

Ciudadela de Jaisalmer

 

 

Lugareños leyendo el periódico

 

Los Templos Jainíes fueron de lo que más nos gustó de Jaisalmer. Se pueden encontrar hasta siete en la ciudadela, y sus detalles y ornamentación, con columnas perfectamente talladas, son preciosos. El Jainismo es una religión fundada en la India, minoritaria, y que no se centra en el culto a ningún Dios. Tiene características muy curiosas como el total respeto a cualquier ser vivo, hasta el punto de que sus practicantes más devotos se tapan la boca para no tragar ningún tipo de insecto minúsculo, o barren el lugar donde se aposentan para no matar accidentalmente a alguna pequeña forma de vida despistada.

Interior de los Templos Jainies

 

Templos Jainies de Jaisalmer

 

Templos Jainies

 

Detalle de los Templos Jainíes

 

Paseando por Jaisalmer me tope con un hombre que se empeñó en enseñarme su casa típica, o Haveli, como os he mencionado antes. Es otro de los atractivos de la ciudad, pese a que el hombre en cuestión tenía como objetivo final venderme alguna figura de Ganesh, omnipresente en las calles de la ciudad. Su Haveli estaba algo desordenada y parecía más una exposición de antigüedades y artesanías, pero aún y así me dio para hacerme una idea de como podía vivir la alta sociedad india en la época de los marajás.

Interior de una Haveli

 

Haveli de Jaisalmer

 

Otra de las actividades que todo el mundo lleva a cabo en Jaisalmer aprovechando su cercanía, son las excursiones en camello por el desierto del Thar. Desafortunadamente, Natalia estaba mal del estómago en esa fase del viaje (el “Delhi Belly” nunca falla), y tuvimos que descartar la opción.

Jaisalmer supuso nuestra segunda etapa en el Rajastán y, pese a que no lo pudimos disfrutar como nos hubiera gustado por problemas estomacales, nos dejó un buen regusto final de boca. Su color dorado, su ciudadela, y su ubicación en medio del desierto la hacen especial. La ciudad del desierto de la India, pese a que pilla bastante a desmano de todo, bien merece una visita.

En Jaisalmer

 

 

TIPS

  • Jaisalmer se puede alcanzar en tren desde Jodhpur, o en coche con conductor desde la misma población, pues no dispone de aeropuerto. Nosotros optamos por la segunda opción y nos costó 2.600 Rp.
  • Para llegar a los cenotafios de Bada Bagh, basta con que alquiléis un rickshaw  y preguntar por el “Sunset Point”. Deberá esperaros para traeros de regreso, pues no hay otro medio de transporte para la vuelta. A nosotros nos costó 250 Rp.
  • Nuestro alojamiento en la ciudad fue el Rana Villa Hotel. Situado en las afueras de la ciudadela, entre calles algo malolientes, es de reciente construcción y tiene piscina, aunque con el agua algo caliente. Las habitaciones son bastantes modernas y limpias, aunque la higiene de algunos empleados y del resto de instalaciones no era la mejor (pese a que aceptables para los estándares indios). El precio estaba bastante bien para el conjunto de instalaciones. En general recomendable.
  • Si visitáis la ciudad en Agosto como nosotros, prepararos para un intenso calor.
  • La entrada a los templos jaíníes vale 200 Rp pero, OJO, porque sólo abren por las mañanas hasta las 13h.
  • Uno de los mejores restaurantes de la ciudad es el Saffron, con una agradable terraza, comida típica y música tradicional en vivo.

 

UBICACIÓN

Para más información sobre India, podéis acceder al índice de los relatos sobre el país en India ’14.

Recordaros que también podéis seguir nuestros viajes en nuestras cuentas de Facebook, Twitter, e Instagram.

 

 

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2015/05/jaisalmer-la-ciudad-del-desierto-del-thar/

Mar 23 2015

Jodhpur. La ciudad azul de la India.

IMG_2852-1
Todo hay que decirlo. Pese a que acabábamos de aterrizar en la India, entre el choque cultural y los dos días que estuvimos conviviendo con el bullicio y caos de Delhi, teníamos ya ganas de coger el avión que en poco más de una hora iba a dejarnos en Jodhpur, una ciudad que pensábamos iba a aportarnos algo más de paz y sosiego que la gran capital.

Casco Antiguo de Jodhpur

 

Jodhpur es una ciudad pequeña para los estándares indios, pese a que cuenta con más de un millón de habitantes. Pese a ello, la tranquilidad puede hayarse en lo que sería su casco antiguo, un conjunto de callejuelas y pequeñas casas pintadas en su mayoría de color azul, color que servía antiguamente para identificar que el dueño de la casa era un Brahmán, casta sacerdotal india. Actualmente muchas de las casas están pintadas de azul pese a que el propietario no pertenezca a esa casta en particular.

Vistas de Jodhpur

 

Sobre el entramado de casas y callejones, se alza Mehrangarh, una imponente fortaleza del s. XVII que supone el mayor atractivo de la ciudad. Situada sobre un peñón rocoso que se impone sobre el casco antiguo de Jodhpur, su visita resulta interesante tanto por las vistas que ofrece de la ciudad como por poder percatarse durante la visita de como era la vida de los marajás de la época.

Fuerte de Mehrangarh

 

El Fuerte de noche

 

Músico dentro del Fuerte

 

Vendedores de marionetas

 

Muy cerca del fuerte, a apenas 5 minutos an autorickshaw, se encuentra Jaswant Thada, un monumento de mármol que se construyó para conmemorar a un marajá. Tiene unos bonitos jardines por los que pasear y unas fabulosas vistas del conjunto de la ciudad y el fuerte.

Jaswant Thada

 

Vistas desde Jaswant Thada

 

“Foto de familia”

 

En Jodhpur uno realmente se da cuenta de que ha entrado en el Rajastán indio. Los turbantes de los hombres se ven en cada cabeza y los colores de los saris de las mujeres no los vimos por Delhi. Jodhpur nos aportó colorido, ese color que andábamos buscando en la India. Y también una mezcla de caos, bullicio (nunca falta en la India), pero también algo de paz y tranquilidad, sobretodo al caer la noche.

Colorido en Jodhpur

 

Mujeres de Jodhpur

 

Músico de Jodhpur

 

Un buen lugar en Jodhpur para tomarle el pulso a la ciudad y disfrutar de su colorido, es la plaza donde se encuentra la Torre del Reloj.Se trata de un lugar de encuentro y mercadeo en el que uno puede pasar las horas muertas, embobado, simplemente viendo la vida fluir como tan sólo fluye en la India. La vida en la calle con ese trajín característico, bullicio que solo se relaja con la caída del Sol.

Torre del reloj

 

Comprando artesanías

 

Jodhpur de noche

 

Y en medio de todo este mejunge de desorden, trajín, y color, las vacas. Ellas son las reinas del cotarro, y así como en Delhi no pudimos percibir su sacralidad, en Jodhpur se dejan ver por calles, plazas, y mercados. Y ojo con el que ose toserlas, como mucho apartarlas con una ramita o una escoba.

La gente en Jodhpur es amable. Ellas tímidas, y ellos siempre queriendo entablar una conversación muchas veces basada en su curiosidad hacia tí y tu estilo de vida. Vaya, como en la mayoría de lugares que visitamos del país. A veces se dan situaciones algo incómodas, en las que un grupo de jóvenes pueden llegar a  rodearte como si fueran a darte poco menos que una paliza, cuando ellos tan sólo tienen la simple intención de compartir contigo un momento de su día y preguntarte curiosamente hasta lo que no está escrito de tu vida.

Aguadora de Jodhpur

 

Natalia con dos mujeres en el Fuerte

 

Niños de Jodhpur

 

La verdad es que Jodhpur nos gustó en los días que estuvimos allí, siempre lo recordaremos como el lugar en el que empezamos a disfrutar verdaderamente de la India y, por consiguiente, del viaje. Nos aportó la dosis de tranquilidad que necesitábamos tras Delhi y también mucho contacto con la gente del lugar. También nos trajo algún que otro problema intestinal, pero eso queda en el olvido cuando recordamos con una sonrisa en la boca aquella maraña de callejuelas azules que nos descubrió por fin la India que andábamos buscando.

Nuestro conductor de rickshaw

 

 

TIPS:

 

  • Durante nuestra estancia en Jodhpur nos alojamos en el King’s Retreat Hotel, un sencillo aunque encantador alojamiento en lo que fue un antiguo palacio de Marajá.
  • Rickshaw del aeropuerto al casco antiguo: 300 INR
  • Un buen sitio para comer: Jankhar Choti Haveli. Dispone de una terraza superior con vistas al fuerte.
  • Entrada al Fuerte de Mehrangar (Agosto 2014): 400 INR con audioguía.
  • El encanto de Jodhpur reside en su casco antiguo, la plaza de la Torre del Reloj, y el Fuerte. Si se sale de eso os encontraréis una ciudad muy sucia y caótica.
  • La estación de trenes de Jodhpur (desde donde salen los trenes regulares a Jaisalmer), es un hervidero de gente. Si vais por la noche, como nosotros, os costará no pisar a los locales que duerme en el suelo por todas partes. Y más os costará evitar las miradas incesantes y curiosas de todo hombre que se cruce con vosotros.

 

UBICACIÓN: 

 

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2015/03/jodhpur-la-ciudad-azul-de-la-india/

Sep 29 2014

Delhi: Puerta de entrada a un mundo diferente.

Jardines Lodhi

Quizá no sea la mejor forma de tener un primer contacto con el subcontinente indio el hecho de llegar a su capital, Nueva Delhi, a las 4 de la madrugada. Se trata de una megaurbe de casi 14 millones de habitantes, con todo lo que eso comporta en un país con tanta pobreza. Las grandes ciudades de los países más pobres son siempre acaparadoras y escaparate de la miseria más visible.

De esta manera, nuestro choque cultural fue bastante considerable. El llegar en plena noche comportaba presenciar una de esas escenas que siempre me van a quedar grabadas: se podían contar por decenas – quizá centenares – las personas durmiendo en las calles, tirados en las aceras, sobre algún escalón, o sobre la lona del remolque de un camión. Una imagen dantesca y difícilmente comprensible para el cuadriculado cerebro occidental.

De día, Delhi adquiere una imagen menos tenebrosa. La gente invade las calles y hace vida en ellas, llenando cada rincón. Junto a la multitud, la basura también se acumula en las aceras, sobretodo en barrios como Paharganj, dónde nos alojábamos. No lo recorrimos mucho, pero una noche salimos a cenar a un restaurante recomendado en pleno Main Bazaar, y había un ambientazo tremendo.

Calle de Old Delhi

Mucha gente visita Delhi de puntillas, casi como una obligación por ser generalmente la puerta de entrada al país. Y a la que pueden la abandonan corriendo. Vale que Delhi puede llegar a ser agobiante con su tráfico y sus multitudes, que es bastante sucia en algunas zonas, y que en agosto hace un bochorno difícilmente soportable, pero se trata de una ciudad por la que han pasado multitud de civilizaciones, dejando sus huellas esparcidas por la ciudad, como la Tumba de Humayun, fuente de inspiración del Taj Mahal, un mausoleo mogol de visita imprescindible. O los apacibles Jardines de Lodhi, un verde oasis de paz dentro de la ciudad, salpicado de sugerentes ruinas de la dinastía Lodhi, que dan nombre al parque.

Tumba de Humayun

Y, pese a que Nueva Delhi también tiene su parte más ordenada y occidental, como podría ser la concurrida Connaught Place, para mi gusto su encanto principal reside en los caóticos callejones de Old Delhi, los que llevan por ejemplo a la preciosa mezquita de Jama Masjid, la más grande de toda India. O en Chandni Chowk, ese caótico bazar al aire libre que rebosa vida sin cesar, por el que es difícil hasta caminar de la gente que hay, y que desemboca en otro de los grandes puntos fuertes de la ciudad: El Fuerte Rojo de Delhi.

En ciclorickshaw por Delhi

Foto con nuestro conductor

Mezquita Jama Masjid

En el Fuerte Rojo

Estuvimos un par de días recorriendo Delhi, así que también tuvimos tiempo de visitar otros puntos menos conocidos como el templo Sij de Gurudwara Bangla Sahib, toda una sorpresa agradable que recomiendo encarecidamente. Los Sij son esa religión minoritaria de la India cuyos creyentes varones llevan un particular turbante partido al medio, barba, y son normalmente portadores de un sable con el que, antiguamente, impartían justicia. La verdad es que asistir a la ceremonia que se celebraba dentro (hay que ir descalzo y con la cabeza cubierta) y poder contemplar como la gente se purificaba con el agua de un estanque que hay dentro del recinto del templo, es de los mejores recuerdos de todo el viaje.

En Gurudwara Bangla Sahib

Abluciones en el templo

En fin, que a Delhi hay que cogerla por los cuernos, sin complejos ni prejuicios, para poder disfrutar de todos los tesoros que tiene escondidos para el viajero y, creedme, son unos cuantos.

TIPS

 

  1. Restaurante recomendado para cenar en Paharganj: Metropolis Bar Restaurant, en Main Bazaar St.
  2. Entradas al Fuerte Rojo y la Tumba de Humayun: 250 INR
  3. La entrada al templo Sij es gratuïta, hay que dirigirse a la oficina de atención al turista, donde nos darán un pañuelo para la cabeza y podremos dejar nuestro calzado.
  4. El precio de un trayecto normal en autorickshaw no debería superar las 100 INR
  5. Ir preparados para que la gente, sobretodo hombres, os pida fotos con vosotros.
  6. Ni caso a los comisionistas de Connaught Place, son muy pesados.
  7. Hay que acostumbrarse a los perros callejeros en India, los hay a montones y no hay ni uno sin sarna.
  8. Suele haber taquillas para turistas y para indios por separados, así que no os pongáis en las largas colas de indios pudiendo entrar al instante.
  9. Taxi al aeropuerto 500-600 INR

 

LOCALIZACIÓN

 

 

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2014/09/delhi-puerta-de-entrada-a-un-mundo-diferente/

Sep 01 2014

India 2014: Introducción y guía práctica

INTRODUCCIÓN

Uno de los tópicos más manidos sobre la India dice que quien se aventura a visitarla, no queda indiferente: O la odia y ya no quiere volver nunca más, o se enamora de ella perdidamente.

Pese a que creo que hay un poco de exageración en el mencionado tópico, y que puede haber unas sensaciones más intermedias, cómo con las que vuelvo yo, sí que estoy de acuerdo en que la India tiene algo de bipolar, de choque de sensaciones y emociones mientras la recorres. Una mañana puedes empezar odiándola, atascado en un embotellamiento de tráfico monstruoso, contaminándote los pulmones a un ritmo vertiginoso, y destrozándote los tímpanos a golpe de los omnipresentes bocinazos, mientras observas desde la ventanilla del coche como un grupo de niños juegan descalzos junto a montañas de basura en descomposicion en un suelo encharcado. Y, a lo mejor, esa misma noche te duermes encantado con estar en el preciso lugar en el que estás, recordando tal vez tu reciente visita al Taj Mahal o, simplemente, esa tarde que pasaste paseando por las calles de una ciudad cualquiera, calles dónde confluye la vida en India, unas calles dónde se escenifica cada día (mañana, tarde, y  noche), la mejor obra teatral del mundo, la del día a día de sus gentes. Y es que es difícil responder cuando me preguntan qué es lo que más me ha gustado. En otros viajes he visto más naturaleza, o quizá monumentos más impresionantes (con permiso del Taj). Así que mi respuesta es el impacto, el tener que pellizcarme para creerme lo que estoy viendo, la tan diferente – y difícil – forma de vida que se tiene en esas tierras con respecto a occidente. Comentaba durante el viaje que seguramente, en media hora sentado en cualquier calle, simplemente observando la vida que por ella transcurre, se podían ver más cosas sorprendentes e impactantes en India que en toda una vida observando una calle de nuestra ciudad. Así que para mí esa es la esencia del viaje, aprender a disfrutar de lo absolutamente diferente, dejarse llevar, y no preguntarse el porqué de las cosas que se ven. Impactarse y aprender. Aprender por ejemplo de cómo en las condiciones más penosas, se puede seguir teniendo una sonrisa en el rostro, cómo me demostraron mucha de las gentes que conocimos, en particular los niños. Ya de vuelta, es un viaje que  – por libre – recomendaría sin dudar a todo aquel con mente abierta y un mínimo de espíritu aventurero y capacidad de sacrificio. El resto, abstenerse, pues la India puede resultar un lugar bastante incómodo debido a varios factores cómo la suciedad, su nada maquillada miseria, la contaminación, o el hecho de que todos los lugares estén siempre atestados de gente, muchas veces observándote. Advertidos estáis, aunque si superáis el choque cultural, que en India más que choque es colisión, podéis prepararos para disfrutar de un VIAJE con letras mayúsculas. Y es que, tras todo lo dicho, o a pesar de, sinceramente creo que la India es, simplemente, maravillosa. 250px-India_(orthographic_projection)-2.svg

India en el mapa

 

FICHA DEL VIAJE

 

DESTINO: India

DURACIÓN Y FECHAS: 18 días de viaje, del 02/08/2014 al 19/08/2014.

VIAJEROS: Natalia y Toni

ITINERARIO Y RUTA:

    • DÍA 1: Llegada a India. Delhi.
    • DÍA 2: Delhi.
    • DÍA 3: Vuelo a Jodhpur. Visita de la ciudad.
    • DÍA 4: Jodhpur.
    • DÍA 5: Coche con conductor a Jaisalmer. Visita de la ciudad.
    • DÍA 6: Jaisalmer.
    • DÍA 7: Coche con conductor: Jaisalmer – Templos de Ranakpur – Llegada a Udaipur.
    • DÍA 8: Udaipur.
    • DÍA 9: Udaipur.
    • DÍA 10: Tren (AC chair) a Jaipur. Tarde en la ciudad.
    • DÍA 11: Jaipur.
    • DÍA 12: Coche con conductor: Fuerte de Amber – Chand Baori de Abhaneri – Llegada a Agra.
    • DÍA 13: Agra. Taj Mahal.
    • DÍA 14: Agra. Tren nocturno (2A AC) a Benarés.
    • DÍA 15: Benarés.
    • DÍA 16: Benarés.
    • DÍA 17: Sarnath y vuelo a Delhi.
    • DÍA 18: Vuelo Delhi – Dubai

Nuestra ruta por India

TRANSPORTES

Moverse por la India es fácil:  Trenes, autobuses, y vuelos internos cubren todos los destinos con regularidad. Si se invierte un poco de dinero en el transporte (p. ej. en trenes) a parte de fácil resultará cómodo. Para moverse por las ciudades, los omnipresentes autorickshaws siempre estarán ahí para sacarnos de un apuro, además de forma muy económica. Estos son los transportes que utilizamos durante nuestro viaje:

    • Vuelos internos: Compañías como Air India, Jet Airways, o las low cost, Indigo y SpiceJet cubren la mayoría de destinos nacionales. Nosotros utilizamos Air India para el trayecto Delhi-Jodhpur y Indigo para cubrir el Benarés-Delhi. Impecables ambas en cuanto a puntualidad y estado de los aviones.
    • Trenes: Viajar en tren por India es una experiencia en sí misma, a la que dedicaré un post en un futuro. Es una forma fantástica de entablar relación con los indios, así como con otros viajeros, y de disfrutar del paisaje al son del ritmo traqueteante del tren. Eso sí, hay que escoger bien la categoría y a poder ser reservar con antelación, pues se trata de un transporte muy utilizado por los propios indios. Hay multitud de categorías según se quiera viajar más cómodo o menos, aunque desde aquí recomendamos invertir en este aspecto un poco de dinero (son igualmente baratos) a fin de evitar malas experiencias. Nosotros cubrimos en tren los trayectos Udaipur – Jaipur (7 horas), en el que viajamos en asiento con aire acondicionado (Chair AC), y el Agra – Varanasi (13:30 horas), en el que viajamos en clase 2A AC, es decir, compartimento de literas con la compañía de otras dos personas y con aire acondicionado. La verdad es que ambas categorías estuvieron la mar de bien, cómodas y limpias. Si uno se decide ya por categorías inferiores 3A AC, Sleeper… que nos cuente su experiencia, pues no las probamos. Aunque por lo que pudimos ver, mejor no bajar de 3A AC si se quiere ir medianamente confortable. Se pueden hacer reservas online a través de varias webs. Nosotros reservamos los billetes a través de Cleartrip, y en el siguiente enlace los chicos de Conmochila.com os explican como, pues es un poco engorroso.

    • Coche con conductor: Pese a que es la forma más cómoda de moverse por el país, con ventajas como la de poder parar en lugares de interés intermedios, no la recomendaría por encima del tren. Además de ser más caro, las carreteras en India son realmente peligrosas por lo general, asfaltos en mal estado y ningún tipo de respeto por las normas de circulación hacen que los trayectos a veces se conviertan en pura y peligrosa adrenalina. Aún y así, debido a algún problema estomacal que otro de Natalia, y a querer parar en puntos intermedios de la ruta, tuvimos que tirar de coche para cubrir los trayectos  Jodhpur – Jaisalmer (4 horas) , Jaisalmer – Ranakpur – Udaipur (10 horas), y Jaipur – Abhaneri – Agra (5 horas).
    • Autorickshaw: También conocido como Tuk-Tuk en otros países asiáticos, es la mejor manera de moverse por las ciudades. Es barato (un trayecto normal no debería superar las 100 INR) y ágil para moverse entre el caos circulatorio. Además, los encuentras por todas partes. Se pueden alquilar por todo un día negociando el precio y los lugares a visitar.

  • Ciclorickshaw: Más barato y más lento que el autorickshaw, aunque más ecológico pues funciona a pedales.

 

ALOJAMIENTO: 

 

    • Hotel Su Shree Continental (Delhi): Modesto hotel situado en un callejón del barrio de Paharganj. Habitación amplia, aunque con olor a humedad y sin luz natural. A nuestra llegada nos encontramos a todo el personal durmiendo en la recepción. Wifi gratis y desayuno incluido. Precio: 1000 INR / Noche.
    • Hotel Kings Retreat (Jodhpur): Encantador hotelito perfectamente ubicado en el casco antiguo de Jodhpur para descubrir la ciudad y el fuerte, al que se puede llegar en un corto paseo. Personal del hotel muy agradable y servicial. Vistas al fuerte desde la terraza. Nuestra habitación era amplia y con un balconcito que daba a la calle. Wifi gratis sólo en la terraza, desayuno incluido. Precio: 1.200 INR / Noche. Recomendable.

    • Hotel Rana Villa (Jaisalmer): Hotel situado en las afueras de la ciudadela de Jaisalmer, en una zona algo dejada y olorosa. Aún así, las instalaciones del hotel estaban bastante bien, con piscina incluída aunque con el agua algo sucia. Habitación amplia y limpia. El personal del hotel lo intentaba… pero bastante ineficiente. Wifi gratis pero sin alcance en nuestra habitación, desayuno incluido. Precio: 800 INR / Noche.
    • Hotel Boheda Palace (Udaipur): En el edificio de lo que fue un antiguo palacio de un Marajá, se trata de un hotel bastante recomendable para descubrir Udaipur. Situado a escasos 10 minutos caminando del Palacio de la Ciudad. Habitaciones confortables y limpias. Bonita terraza con vistas dónde poder cenar. Wifi  gratis y desayuno incluído . Precio: 1830 INR / Noche. Recomendable.
    • Umaid Mahal (Jaipur): Fue probablemente el mejor alojamiento de todo el viaje. Ubicado en un antiguo palacio perfectamente restaurado y de estilo rajastaní, se encuentra cerca de la estación de trenes pero algo alejado de la ciudad vieja de Jaipur. Aún así, su edificio, decoración, y preciosas habitaciones hacen  que valga totalmente la pena. Dispone de una bonita piscina y dos restaurantes, uno en la terraza y otro en el interior. Wifi gratis y desayuno incluido. Precio: 1980 INR / Noche. Muy recomendable.

    • Hotel Taj Resorts (Agra): Un buen hotel situado a 10 minutos andando de una de las entradas del Taj Mahal. Ideal para poder ir a ver amanecer. Buena piscina y restaurante en la terraza. Con ligeras vistas al Taj. Habitaciones muy correctas. Wifi gratis y desayuno incluido. Precio: 2.250 INR / Noche. Recomendable.

  • Buddha Hotel (Varanasi): Alejado del bullicio de las calles del centro y con un jardín en frente que lo aísla del caos, este hotel dispone de amplias y limpias habitaciones y una ubicación ideal para huir de la locura de la ciudad. Wifi gratis y desayuno incluido. Precio: 2160 INR / Noche. Recomendable.
  • Airport Hotel De Aura (Delhi): Hotel que escogimos para pasar nuestra última noche en India. Muy cerquita del aeropuerto, a escasos 10 minutos, muy práctico para conectar algún vuelo. Habitaciones correctas. Personal atento. No tienen restaurante, pero te traen la cena a la carta a la habitación. Wifi gratis y desayuno incluido. Precio: 1364 INR / Noche. Recomendable como hotel de aeropuerto.

VISADO / DOCUMENTACIÓN:

India requiere visado previo para la entrada al país. Para conseguirlo, basta con ponerse en contacto con Arke BLS Center, en Barcelona o Madrid, que es la empresa privada que gestiona los visados en España. En su web se detalla claramente toda la documentación necesaria, que incluye rellenar un formulario online y pagar la tasa, que en Julio de 2014 era de 64,50 Euros + los 23 Euros de la mensajería.

IDIOMA:

India es un país enorme con más de 1.200 millones de habitantes, así que no es de extrañar que los idiomas oficiales se cuenten por decenas. Dependiendo de la región en la que se esté, se hablará un idioma u otro, aunque el más extendido es el hindi, muy complicado para los extranjeros. El inglés está también muy aceptado y se aprende en las escuelas, con lo que no habrá problemas de comunicación utilizando éste idioma, y menos si empezamos la conversación con el típico “Namasté”.

CLIMA: 

Pese a ir en temporada baja, en plena época de monzones, la verdad es que sólo vimos asomar la lluvia en un par de ocasiones. Eso sí, el calor en agosto – pese a que no es el mes más caluroso –  puede ser algo incómodo. Es mala época para visitar Varanasi, pues el Ganges baja muy crecido por las lluvias y los ghats están inundados, impidiendo poder pasear entre ellos o poder coger una barca para navegarlo. Nosotros no tuvimos más remedio que viajar en agosto y, pese a que no es la mejor época, el tiempo no es motivo suficiente para no hacer el viaje.

COMIDA:

La gastronomía India es como el propio país, extensa e inabarcable. Fundamentalmente vegetariana, utiliza como elemento indispensable las especias, produciendo platos de potentes sabores en muchas ocasiones demasiado picantes para el paladar occidental. Muchos de los  restaurantes locales son vegetarianos, así que sí se es un poco carnívoro, se puede llegar a echar de menos la carne. En los no-vegetarianos, se utiliza el pollo como base para muchos platos, así como el arroz y el chapati (pan indio) como acompañamiento. Sí que es cierto que es difícil que un estómago occidental no se resienta con el cambio brusco de gastronomía y el sobreuso de especias. Tanto yo como Natalia tuvimos “variaciones intestinales” aunque, en mi caso, sin llegar a ponerme enfermo. Degustamos platos como las Dahl, un (riquísimo) guiso de lentejas indio, el pollo tandoori, adobado y a la parrilla, el delicioso tentenpié callejero samosa, una especie de empanadillas rellenas de legumbres, todo tipo de curries acompañados por arroz o pan indio (chapati), o el recurrente Paneer, un queso fresco que se sirve de mil y una maneras. Para los cerveceros, la cerveza india es Kingfisher, entra muy bien y se suele servir en enormes botellas de 750cc.

MONEDA: 

Se utiliza la Rupia India (INR), que en el momento de nuestro viaje (Agosto 2014) estaba con la siguiente conversión: 1 Eur = 82 rupias. Conviene llevar siempre billetes de 100 INR para abajo, por si algún espavilado conductor de rickshaw no tiene cambio a la hora de pagar. Hay billetes de 5, 10, 20, 50, 100, 500, y 1.000 Rupias. La rupia se subdivide en 100 paise, sin apenas valor para el viajero.

SEGURIDAD:

Nos pareció un destino bastante seguro, pese a que bastantes indios nos insistían en que tuviéramos cuidado y que no saliéramos mucho de noche, sobretodo en Varanasi. Siempre hay mucha gente en todas partes, situación que te hace sentir fuera de peligro. Para las chicas que viajan solas puede ser un poco agobiante la masificación de hombres que hay por todas partes, pues se les ponen los ojos como platos con las turistas extranjeras. Aún y así, son buena gente y no creo que vayan más allá de mantener una curiosa conversación / interrogatorio. Nosotros no tuvimos ninguna situación desagradable en temas de seguridad en todo el viaje, más bien todo lo contrario.

PRESUPUESTO / PRECIOS: 

India es un país muy barato. Un trayecto en autorickshaw oscila entre las 50/100 INR. Una comida normal unas 200 INR. Taxi al aeropuerto de Delhi, 500 INR. Noche en un hotel medio 1.000 INR. Entrada al Taj Mahal, 750 INR. Entrada media a monumentos 250 INR. Coche con conductor trayecto Jodhpur – Udaipur, 2.800 INR. A nosotros el total del viaje nos salió por unos 1.500 Eur / persona, contando que los vuelos de vuelta los compramos por separado para poder hacer escala de 3 días en Dubai, situación que encareció el precio de los mismos. Se puede hacer el mismo viaje bastante más barato, simplemente viajando más en tren, cogiendo hoteles más baratos, y no cenando en los restaurantes de los hoteles, que siempre son más caros.

Los posts con toda la información referente al viaje irán llegando junto con otros muchos de viajes atrasados que aún están por acabar. ¡Paciencia!

Recordad que podéis seguir nuestros viajes en nuestros perfiles de Facebook y Twitter.

Enlace permanente a este artículo: http://toni-porelmundo.com/2014/09/india-2014-introduccion-y-guia-practica/