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Oct 27 2015

Sur de Bali: Kuta y Pura Luhur Uluwatu

Pasar de la tranquila e inspiradora Ubud a la frenética Kuta, en el sur de la isla, es un cambio radical. Y para mi gusto no a positivo.

Llegamos a la capital surfera de Bali ya de noche procedentes del muelle de Padangbai, al que habíamos llegado después de unos días en las islas Gili.

Nuestra primera sensación de Kuta (como las siguientes) fue mala: un tráfico espantoso y mucho caos circulatorio nos dieron una “cálida” bienvenida a la ciudad. Una vez instalados en nuestro hotel, salimos por los alrededores del mismo para buscar algún sitio dónde cenar. No tuvimos que buscar mucho, pues en la misma esquina de nuestra calle había un “warung” en el que despachamos algunos platos típicos balineses.

Kuta de noche

 

Ya a la mañana siguiente, nos encaminamos hasta la playa principal de Kuta. Mientras caminábamos hacia la costa en un día bastante gris, nuestra percepción de Kuta fue empeorando. Calles muy sucias, restos de las juergas nocturnas por todas partes y sin recoger, y alguna que otra rata encontramos en las calles aledañas al centro.

No sé si por el día gris, o porque acabábamos de llegar de Gili, pero la playa de Kuta me pareció de lo más normalita. Eso sí, para los surferos debe ser una bendición, pues todo en Kuta está orientado al surf, y el ambiente surfero es palpable en todo momento.

Alrededores de la playa de Kuta

 

Natalia en la playa de Kuta

 

Ambiente surfero en Kuta

 

Tras pasear un rato por la playa, comenzamos a hacerlo por el paseo marítimo, repleto de restaurantes, fast food, tiendas de surf, y pubs. Todo para el turista y es que Kuta fue, de largo, de lo más masificado de la isla. Por eso Ubud, con un ambiente muy diferente, más cultural y de menos ocio nocturno, encabeza mis preferencias para alojarme en la isla si algún día vuelvo. Que espero que sí.

Playa de Kuta

 

Zona de restaurantes en Kuta

 

Zona comercial de Kuta

 

Pasamos el resto de la tarde-noche chafardeando en el Art Markt, un mercado de artesanías en el que tienen de todo y a buen precio y posteriormente cenando en uno de los muchos restaurantes del paseo marítimo. Antes de regresar al hotel, negociamos con un taxista para que nos llevase al templo de Uluwatu al día siguiente, a lo que accedió por 250.000 IDR, esperándonos y trayéndonos de vuelta.

Ofrendas por las calles

 

Kuta

 

Pura Luhur Uluwatu es un templo hinduísta que se encuentra a una hora escasa de Kuta, y que tiene como peculiaridad el hecho de encontrarse al filo de un acantilado con más de 70 metros de caída, además de contar con una legión de “simpáticos” monos custodiándolo. Léase “simpáticos” como un eufemismo, pues realmente son unos grandísimos Hijos de p— que intentarán robaros al menor descuido.

Acantilados cercanos a Uluwatu

 

Mono en Uluwatu

 

Nuestro taxi pasó a buscarnos puntual por el hotel, y nos dejó en la entrada del templo. El templo en sí estaba cerrado, por lo que lo único que pudimos hacer fue pasear por sus alrededores y disfrutar de la magnífica vista que se obtiene del templo al borde del acantilado, así como de los propios acantilados cercanos, que parecen cortados a cuchillo sobre un mar de lo más azul.

Acantilados de Uluwatu

 

Pura Uluwatu

 

Como he comentado anteriormente, hay que tener precaución con los monos, pues los de este templo tienen fama de agresivos (a Natalia se le subió uno a la cabeza), así que conviene andar alerta con  las pertenencias y mantener las distancias.

Accediendo a Uluwatu

 

Los traviesos monos de Uluwatu

 

Tras pasear un rato por los alrededores regresamos al taxi, que antes de dejarnos de nuevo en Kuta paró en la playa de Jimbarán, una de las más famosas de Bali, y dónde le pedimos que nos esperara hasta que comiéramos. La playa, pese a ser muy bonita, estaba bastante tranquila en cuanto a gente, así que disfrutamos de una buena comida en una mesa en  plena playa. Mientras comíamos, veíamos aterrizar los aviones en el cercano aeropuerto de Kuta.

Playa de Jimbarán

 

El taxi nos dejó de nuevo en la bulliciosa Kuta, en la que pasamos el resto de la tarde descansando en el hotel. Al día siguiente tocaba poner rumbo al aeropuerto para dar por concluida nuestra visita a la isla, uno de los lugares que más nos han marcado (para bien) de todos los que hemos visitado.

 

TIPS:

 

  • El precio de la entrada a Pura Uluwatu era en la fecha del viaje de 20.000 IDR.
  • Taxi al aeropuerto de Kuta desde el centro: 30.000 IDR. Trayecto de 10-15 minutos.
  • Los warung son restaurantes locales en los que probar a buen precio los platos típicos de Indonesia.
  • En Kuta dormimos en el Sapta Petala Hotel, alejado del bullicio del centro y cerca del aeropuerto. Buen hotel para presupuestos ajustados.

 

UBICACIÓN:

 

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May 17 2015

Qué ver en Bali: Excursiones por la isla.

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Pese a tratarse de una isla no excesivamente grande, Bali es un destino en el que pasar una semana como mínimo.   La belleza del entorno y cantidad de atractivos es tal, que uno puede pasarse días y días entre arrozales y templos.

Nosotros tomamos como base de operaciones la encantadora población de Ubud, en el interior de la isla. Desde allí, unas veces alquilando moto, y otras contratando un coche con conductor, fuimos descubriendo todo lo que la isla tenía por ofrecernos y tuvimos tiempo de ver.

En moto por Bali

 

Bali es una isla mágica, un lugar al que uno siempre quiere volver. No creo equivocarme si afirmo que es probablemente uno de los mejores sitios que he visitado, si no el que más. Tres años después de recorrer aquella isla, aún viene a mi memoria un muy dulce recuerdo de nuestros días allí.

Bali alberga multitud de templos hinduístas (la religión de la isla), preciosos y verdes arrozales, ceremonias ancestrales, una gastronomía deliciosa, y una gente realmente encantadora… ¿Qué más se puede pedir?

A continuación os exponemos lo que pudimos disfrutar a partir de excursiones desde Ubud durante nuestra estancia en la isla:

GOA GAJAH

Se trata de un templo en el que destaca una cueva cuya entrada está tallada como si fuera la boca de un demonio. En su interior, podemos encontrar figuras de forma fálica apodadas lingam, dedicadas al Dios hinduísta Shiva. Pero lo mejor de Goa Gajah (Cueva del Elefante) es su entorno, cubierto por una densa vegetación y alguna que otra piscina con flores del loto. Se encuentra muy cerca de Ubud, a unos 10 minutos en moto, y la entrada costaba (en 2012) 15.000 IDR.

Entrada a la cueva de Goa Gajah

 

Ofrenda en Goa Gajah

 

Alrededores de Goa Gajah

 

En Goa Gajah

 

Flores de loto

 

ARROZAL DE TEGALALANG

Uno de los arrozales más espectaculares de Bali se encuentra también en los alrededores de Ubud. Circulando un rato al norte de la capital cultural de la isla encontraremos, a pie de carretera, este impresionante conjunto de terrazas de arroz por las que poder adentrarse y caminar entre un paisaje realmente bello. Si no sois de embarraros mucho los pies, también podéis disfrutar de las vistas de Tegalalang desde uno de los bares con terraza que disponen de unas vistas inmejorables y unos batidos de fruta exquisitos.

 

En Tegalalang

 

Tegalalang

 

Natalia con una niña balinesa

 

Tegalalang

 

Tegalalang

 

TEMPLO GUNUNG KAWI

En la misma dirección que Tegalalang (nosotros visitamos ambos sitios, junto con Goa Gajah, en el mismo día) se encuentra el complejo de templos de Gunung Kawi. Pese a no encontrarse muy alejado del arrozal, nosotros nos perdimos con la moto y tras dar mil vueltas y dos horas circulando, llegamos al complejo. A la vuelta ya sólo tardamos 35 minutos para alcanzar Ubud. Los templos están a las afueras de la población de Tampaksiring, y se encuentran en un entorno precioso de vegetación y riachuelos. Componen el conjunto 10 santuarios (candi) excavados en la misma roca y rodeados de algunas piscinas. Se trata de los monumentos más antiguos de Bali y su entrada cuesta (precio 2012) 15.000 IDR.

Gunung Kawi

 

Gunung Kawi

 

Templo Gurung Kawi

 

En Gunung Kawi

 

Mujeres balinesas creando artesanías

 

TEMPLO TAMAN AYUN

A unos 40 minutos en coche de Ubud se encuentra este templo balinés. Su nombre quiere decir Templo del Bello Jardín, que supongo hace referencia a los alrededores que, como todos los alrededores de todos los templos, son realmente preciosos. En cuanto al templo, si vais justos de tiempo podéis descartarlo pues no se puede acceder a su recinto interior y uno tiene que conformarse con rodearlo y asomarse a través del muro que lo rodea. Su entrada, 15.000 IDR.

 

Templo Taman Ayun

 

Taman Ayun

 

CEREMONIA DE CREMACIÓN

De camino al templo de Pura Ulun Danu, vimos a un grupo multitudinario de gente agolpado alrededor de lo que parecía una hoguera a plena luz del día. Conocedores de los rituales de cremación que se dan por toda la isla ( a poco que la recorráis toparéis con ellos) le dijimos inmediatamente a nuestro conductor que párase para poder presenciarlo. Preguntamos a algunos familiares si había algún problema con presenciar y fotografiar la ceremonia, a lo que nos dieron permiso encantados, incluso colocándonos en primera fila. Realmente fue un momento impactante, jamás había visto un cuerpo humano sin vida arder tan cerca. Tuvimos la gran fortuna de poder asistir a una ceremonia ancestral que nos dejó la sensación de que Bali es algo completamente diferente.

Ceremonia de cremación

 

Asistentes a la ceremonia

 

Ritual de cremación en Bali

 

TEMPLO ULUN DANU

Al norte de la isla se encuentra el Templo del Lago (Pura Ulun Danu), uno de los templos más representativos y fotografiados de Bali. Este templo se encuentra a orillas del lago Beratan, entre brumosas montañas que le dan un toque de lo más misterioso. Pese a que es de los templos con más aglomeración de turistas, conseguimos realizar las fotos de postal que sólo un escenario así puede propiciar. Se trata del segundo templo más grande de la isla de los 10.000 templos, y para mi gusto el más bello. Imprescindible.

El templo del lago: Ulun Danu

 

En Ulun Danu

 

Pura Ulun Danu

 

PURA TANAH LOT

A 1,5 horas de Ubud se encuentra este templo a orillas del Mar de Bali, en la costa sur de la isla. Si en Ulun Danu ya nos topamos con bastantes turistas, en Tanah Lot hay que ir preparado para esquivarlos. Situado sobre una gran roca que en ocasiones cubre la marea (no fue el caso) se cree que este templo está protegido por serpientes. Su hora de visita ideal es el atardecer, pues el escenario para la puesta de Sol es precioso. No se puede acceder a su interior y el precio de la entrada es de 30.000 IDR (2012).

Tanah Lot

 

Tanah Lot

 

Tanah Lot

 

Tanah Lot con la marea baja

 

Flores balinesas

 

PURA KEHEN

A 45 minutos en moto de Ubud, cerca de la población de Bangli, encontramos otro precioso templo balinés, en este caso Pura Kehen, con una espectacular escalera de piedra tallada que le da acceso. Fuimos los primeros en llegar así que pudimos disfrutar de su interior en solitario, situación que le dio sin duda un plus a nuestra visita.

En la entrada de Pura Kehen

 

Pura Kehen

 

En Pura Kehen

 

Pura Kehen

 

PENGLIPURAN (PUEBLO TÍPICO BALÍNÉS)

A tan sólo 15 minutos de Pura Kehen, se encuentra este típico pueblo balinés, muy acostumbrado a recibir turistas y preparado para ello. Nos dimos cuenta cuando con sólo asomar la cabeza por allí, se nos adosó una lugareña que con mucha amabilidad y algo de interés se ofreció a enseñarnos su casa tradicional, así como a prepararnos un poco de café y pan de arroz. Luego, como contraprestación, nos vimos obligados a comprarle algo de artesanía. La visita está bien para hacerse una idea de como se vive en las aldeas de la isla, y más si se complementa con el bonito bosque de bambú que se encuentra a la salida de la población.

Caminando por Penglipuran

 

Cocina típica de la Bali rural

 

Lugareña sirviéndonos café en Penglipuran

 

Bosque de bambú

 

Niño balinés

 

TIPS

  • Alquilar una moto en Bali cuesta unas 50.000 IDR por día.
  • Alquilar un coche con conductor es algo más caro, pese a que el importe dependerá del trayecto. Nosotros alquilamos uno para visitar los templos de Ulun Danu y Tanah Lot (bastante alejados entre sí) en el mismo día, y nos salió por 400.000 IDR.
  • Moverse por la isla en moto es fácil. Con un mapa bastará para orientarse y si no, siempre se puede preguntar a los lugareños.
  • La entrada a los templos suelen costar unas 15.000 IDR, pese a que hay algunos más caros como Tanah Lot, que cuesta 30.000 IDR.
  • Acordaros de llevar un sarong  -o algo que haga las veces de pareo – para poder acceder a los templos.

UBICACIÓN

Podéis encontrar más info de Indonesia en el índice de relatos de Singapur e Indonesia ’12.

También podéis viajar con nosotros en nuestra cuentas de Facebook, Twitter, e Instagram.

 

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Sep 08 2014

P.N. Bromo Tengger Semeru: Un paisaje de otro planeta.

Nuestro paso por el Parque Nacional del Monte Bromo fue el claro ejemplo de que cuando algo merece realmente la pena, cuesta conseguirlo. A nosotros nos costó un trayecto de más de 12 horas metidos en una miniván con 6 turistas más, todo un día atravesando la isla de Java que, eso sí, nos dejó bonitos y verdes paisajes de recuerdo durante el camino. También nos costó un madrugón considerable y el dormir muy pocas horas aquella misma noche.

Una calle de la pequeña población de Cemoro Lawang

La recompensa, uno de los paisajes más sobrecogedores que he podido presenciar. Situado en el oeste de la isla de Java, junto al pueblo de Cemoro Lawang, este parque nacional está formado por diversos volcanes como el Monte Bromo, el Semeru, y el Batok, que desde uno de los miradores del mismo parque se descubren como un paisaje de otro planeta, con las fumarolas saliendo de algunos de los cráteres y el lunar Mar de Arena de Tengger envolviéndolos.

Vista típica de los volcanes mientras amanece

La visita – guiada – se suele comenzar muy temprano para ver amanecer desde el mirador. Unos jeeps se encargan de llevarte allí, tras recogerte a las 4 de la madrugada por el hotel. Si se consigue una buena posición, pues el lugar siempre está atestado de turistas, se podrá disfrutar de un amanecer difícilmente superable, por encima de las nubes, presenciando un paisaje más propio de otro planeta a medida que la niebla matutina se va desvaneciendo.

Por encima de las nubes

Los jeeps que se utilizan para las excursiones

El siguiente paso es descender, también con los jeep, al Mar de Arena de Tengger. Tras atravesarlo en lo que se convierte en una especie de rallie con todos los jeep y alcanzar la falda del Monte Bromo, se asciende dicho volcán hasta poder asomarse a su impresionante cráter, y presenciar las aguas sulfurosas de su interior invadidos por el intenso olor a azufre.

En las faldas de el Bromo

Asomados al crater

Los caballos ayudan a algunos turistas en el ascenso

Tras presenciar dicho espectáculo natural, lo mejor para seguir el día es un buen desayuno de regreso en el hotel mientras digerimos, además del café, uno de los paisajes naturales más increíbles que nuestro planeta tiene por ofrecernos.

Natalia compartiendo asiento con unos lugareños antes de seguir con nuestra ruta por Java

 

TIPS

 

  1. Las excursiones al P.N. Bromo Tengger Semeru se suelen llevar a cabo desde Yogyakarta o desde Bali. Nosotros lo hicimos desde Yogya, y todo nos costó –  2 noches de alojamiento, Excursión al Kawah Ijen, y traslado al ferry hacia Bali inc.  – 670.000 IDR. También se puede hacer por libre, pero resulta bastante más complicado.
  2. Hay que llevarse ropa de abrigo para subir al mirador de madrugada, hace bastante frío.
  3. La entrada al parque son 25 IDR
  4. Nosotros dormimos en el Hotel Budy Homestay de Cemoro Lawang, el más económico, pero daba un poco de miedo.
  5. Se pueden alquilar caballos para ascender al volcán, aunque la subida caminando, si bien algo pesada por la arena, tampoco es muy exigente.

 

LOCALIZACIÓN

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Mar 20 2014

SINGAPUR & INDONESIA 2012 – DÍA 8: Borobudur y Prambanan

Lunes 13/08/2012

Hay veces en las que levantarse a las 04:30 de la madrugada no es tanto sacrificio. No lo es, cuando tienes por delante un día cargado de lugares apasionantes por descubrir. No lo es nada, cuando te estás lebvantando de la cama en plena madrugada para poder ver amanecer desde lo alto de uno de los lugares más bellos y místicos del planeta: El templo de Borobudur.

Esperábamos impacientes la furgoneta que debía llevarnos al templo. Pasaban los minutos, y no aparecía. ¿Nos habíamos despertado tan pronto para que nos dejaran tirados en la cuneta? Finalmente a las 5:15, una solitaria furgoneta se paró ante nuestro hotel. Subimos a ella y pusimos rumbo a Borodubur, a 40 km, no había tiempo que perder pues los primeros rayos de Sol comenzaban a hacerse notar en el horizonte.

A las 6 en punto de la mañana llegamos al templo. Pagamos la entrada de estudiantes – 93.000 IDR -, que es justo la mitad de lo que cuesta la entrada normal.

Tras pasar los controles de seguridad, comenzamos a aproximarnos a la gran mole de piedra, por cuyas escaleras ascendimos hasta lo más alto. Desde allí el espectáculo era maravilloso. Entre estupas con figuras de Buda, disfrutamos, rodeados de selva, de uno de los más bellos amaneceres que uno puede contemplar. Una pequeña penumbra matutina le daba al lugar un aire más místico que el que ya de por sí tiene.

Cuando hablamos de Borobudur, hablamos del templo budista más grande del mundo. Una gigantesca estupa que se levanta en medio de una llanura rodeada de selva, que fue construída entre los siglos VIII y VIV, y que alberga la friolera de hasta 504 figuras de buda, algunas al descubierto, otras cubiertas por su correspondiente estupa en forma de campana.

Pasamos un buen rato paseando por la plataforma superior – consta de 6 plataformas cuadradas y tres circulares, con un total de 42 metros de altura -, caminando entre estupas y figuras de buda que parecían vigilar nuestros movimientos a cada paso. Y es que en Borobudur se respira budismo, por mucho turista que haya alrededor, uno siempre podra buscar su rincón, sentarse, y disfrutar simplemente de la paz que transmite uno de los lugares más fascinantes del mundo. Tras casi dos horas en el templo, emprendimos el camino de regreso.

Buscamos  nuestro transporte, que ya estaba listo para devolvernos a Yogyakarta, no sin antes hacer una parada en Candi Mendut, otro templo budista que nos pillaba de camino.

Una vez en Malioboro Street, nos dirigimos a una de sus muchas agencias turísticas para reservar transporte para visitar los templos de Prambanan aquella misma tarde. Por 60.000 IDR, conseguimos plaza en un minibus que nos acercaría a los templos hinduístas y nos traería de regreso.

El autobús salía a las 14 horas, así que tuvimos el tiempo justo para comer algo en un restaurante  cercano. En esta ocasión degustamos el Nasi Goreng, un delicioso arrocito salteado con verduras.

El minibús nos recogió puntualmente y no tardamos ni media hora en alcanzar Prambanan.

Abonamos la entrada de estudiantes  – 68.000 IDR – y nos adentramos en el enorme recinto que alberga los templos, tras adecuar nuestra vestimenta poniéndonos un sarong.

Si Borobudur es espectacular, Prambanan no se le queda corto. Se trata de un conjunto de 240 templos hinduistas, dedicados a la triada de Dioses principales del hinduísmo: Brahma, Visnu, y Shiva. Pasear entre estas preciosas construcciones pétreas con miles de grabados en referencia a los mencionados dioses se convirtió en una delicia, pues su estado de conservación para ser del s. IX, es excelente.

Hay que desplazarse un poco caminando desde el conjunto de Prambanan para poder visitar Candi Sewu, otro precioso conjunto hinduísta, esta vez mucho más solitario para sentirse entre sus piedras como un verdadero Indiana Jones.

El Sol comenzaba a caer por el horizonte, asi que regresamos hacia el aparcamiento de los templos, no sin antes disfrutar de un precioso atardecer sobre las preciosas construcciones hinduístas. La verdad es que bien vale la pena combinarse los horarios para disfrutar de amaneceres y atardeceres en ambos templos. Sin duda son lugares especiales que si son visitados en esos momentos del día, pueden convertirse en recuerdos maravillosos.

Regresamos a Yogyakarta y cogimos un ciclorickshaw (20.000 IDR) para que nos llevara a un restaurante en la ciudad que nos habían recomendado, el ViaVia. La verdad es que fue todo un acierto, pues fue sin duda el mejor restaurante de todo el viaje. Es turístico, sí, pero la comida (tanto autóctona como occidental) estaba absolutamente deliciosa.

Tras la mejor cena de todo el viaje, regresamos felices en taxi (30.000 IDR) a nuestro hotel. La exquisita cena había puesto la guinda a, probablemente, el día más espectacular de todo el viaje hasta ese momento. Y es que no todos los días se visitan dos templos como Borobudur y Prambanan y se remata la noche con una cena de cinco estrellas…

 

 

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Ene 29 2014

SINGAPUR & INDONESIA 2012 – DÍA 7: Yogyakarta, parada obligada en la Isla de Java.

Habíamos sufrido lo nuestro para estar en el lugar en el que estábamos en aquel preciso momento. Apenas eran las 7 am y acabábamos de aterrizar en el pequeño aeropuerto de Yogyakarta despues de dos vuelos con Air Asia desde Singapur y Yakarta, respectivamente. ¡Por fin estábamos en tierra Indonesia!

Tras desayunar algo en el mismo aeropuerto y cambiar nuestro efectivo a Rupias (IDR), negociamos un taxi para que nos acercara a nuestro hotel, en la misma ciudad de Yogyakarta. El precio convenido fue de 60.000 IDR.

La verdad es que nuestro hotel, el Cakra Kusuma, pese a estar algo alejado del centro estaba genial. Nos acomodamos en nuestra espaciosa habitación y nos pusimos a preparar el día y a contar los millones de Rupias que nos habían cambiado. Y lo de millones es literal pues el cambio a nuestra llegada era de 1 Euro – 11.450 IDR.

Para solventar el tema de estar algo alejados del centro, nada mejor que un taxi, que en Indonesia son bastante accesibles. Por 20.000 IDR, un flamante taxi rosa nos dejó en plena Malioboro St., avenida principal de Yogyakarta.

“Yogya”, como se conoce a la ciudad en jerga viajera, es una ciudad famosa por tener en sus alrededores dos grandes templos, uno budista y otro hinduísta: Borobudur y Prambanan. De hecho, me atrevería a decir que la gran mayoría de turistas que visitan la ciudad lo hacen para visitar dichos templos.

Nosotros teníamos pensado pasar dos días enteros en Yogya, así que decidimos dedicar el primero de ellos a descubrir relajadamente la ciudad.

Malioboro St. estaba atestada de motos y ciclorickshaws, y por ella pusimos rumbo a nuestra primera parada en la ciudad, el Kraton.

El Kraton (entrada 20.000 IDR) es el Palacio del Sultán, y la verdad es que, además de aprenderse la historia de toda la dinastía, no tiene mucho por ver. Es más si uno no contrata a alguno de los muchos falsos guías que aguardan en la entrada, probablemente no se enterará de nada, si es que hay algo interesante de lo que enterarse además del dato de las tropecientas mujeres a las que el sultán tiene como esposa.

Huímos del Kraton para retomar Malioboro Street y disfrutar de su ambientazo. Empezamos a darnos cuenta de que los indonesios eran encantadores, siempre con una sonrisa en el rostro y dispuestos a ayudar. Recorrimos todas las paraditas de souvenirs, ropa, y demás productos falsificados durante un buen rato hasta que nos metimos en un centro comercial a comer algo.

En nuestras primeras horas en la ciudad, Yogya nos había dado una extraña sensación de mezcla entre tranquilidad y caos, Por una parte, se nota que es una ciudad pequeña, algo rural en algunos aspectos, pero por otro lado, tiene ese perfecto caos ordenado que toda ciudad asiática posee.

Por la tarde teníamos pensado acercarnos a Taman Sari, o el Castillo de Agua, Palacio de recreo del Sultán.

Para llegar a él, tomamos un  ciclorickshaw que por 20.000 IDR nos dejó en la puerta en poco m ás de 10 minutos.

A la entrada un falso guía se enganchó a nuestra sombra y no nos dejó hasta abandonar el recinto, explicándonos edificio por edificio, la historia del recinto. La verdad es que Taman Sari, vale más la pena que el Kraton, su pabellón central con piscinas es precioso. También lo es la mezquita de adobe que hay en los alrededores. No hay mucho turista por “Yogya” así que realizamos nuestra visita casi en solitario.

La anécdota de la visita fue que al darle la “propina” al falso guía que nos había estado exlicando, me confundí con el lioso cambio Euro – IDR y le acabé pagando la friolera de 0,50 Euros cuando creía haberle dado 10 veces más. De ahí la cara que puso al fotografiarnos con él. 🙂

Retornamos a Malioboro antes del anochecer para dejar atada la excursión a Borobudur del día siguiente. Queríamos ver amanecer desde el templo budista, así que lo dejamos todo atado auqella misma tarde. La excursión en una  miniván nos costó 60.000 IDR por persona, y quedamos en que nos pasarían a buscar a las 5:15 am por la puerta del hotel.

Ya que estábamos liados, reservamos también la excursión que en un par de días, debía llevarnos a visitar el Parque Nacional del Monto Bromo y el Volcán Ijen, con parada final en la isla de Bali. Tras duras negociaciones, conseguimos que nos lo dejaran todo por 620.000 IDR, alojamientos de dos noches y todo el transporte incluído.

Con la sensación del deber cumplido regresamos al hotel para pegarnos un bañito nocturno en su agradable piscina. Tras ello, salimos a cenar a un restaurante local de los alrededores.

Recuerdo aquella noche, nuestra primera en Indonesia, como muy especial. Estábamos ilusionadísimos por haber alcanzado tras sufrimiento un destino soñado. Un destino que tenía lo mejor de sí mismo aún por descubrir. Yogyakarta había sido tan solo un delicioso aperitivo, pero lo mejor estaba aún por llegar. Esa magia que se respira en algunos viajes, la de hacerte pensar que estas en el mejor lugar en el que podías estar y hacerte sentir inmensamente feliz, recuerdo que la sentí aquella noche. Y no en vano, Indonesia acabó por convertirse en uno de los viajes más especiales y bonitos que he realizado. Pero eso ya os lo iré contando poco a poco…

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Ene 01 2014

Gili Trawangan: Paraíso playero muy cerca de Bali

Mucha gente tiene a Bali como un destino de playas paradisíacas, de agua cristalina y arena blanca, como las que podríamos encontrar en el Caribe o el Mar de Andamán Tailandés. Nada más lejos de la realidad, a no ser que se sea un apasionado del surf, pues las playas balinesas son de lo más normalitas, al menos las que vimos nosotros. La belleza real de Bali, reside en el interior de la isla, en sus templos y espiritualidad, en sus ritos y tradiciones.

Para encontrar las playas que andamos buscando, las de postal, deberemos desplazarnos a las vecinas Islas Gili.  Como tres pequeñas motas de polvo en medio del mar de Bali, casi tocando a la isla de Lombok, encontramos estos tres pedazos de paraíso, cuyas playas ya nos recuerdan más a las que andamos buscando: arena blanca, agua cristalina, e increíble snórkel.

El conjunto de las Gili la forman tres pequeñas islas, Gili Air, Gili Meno, y Gili Trawangan. Nosotros escogimos esta última por ser la que más ambiente prometía en cuanto a restaurantes, hoteles, y marcha nocturna. Las otras dos deben ser un oasis de paz en el que perderse unos días y desconectar de todo.

Para llegar a ellas bastó con un Fastboat desde Padangbai, en Bali, que nos dejó sobre la fina arena de Trawangan. Una isla, como las tres, cuyo medio de transporte es el caballo para tirar de unas calesas que llevan arriba y abajo a los turistas. No hay vehículos a motor en el paraíso.

Ya en la isla las opciones son claras: Playa, y más playa. Eso sí, además de bañarse o tostarse al Sol, en Gili Trawangan se puede disfrutar de un maravilloso snorkel. Sin necesidad de alejarse mucho de la playa, y con unas simples gafas y tubo para bucear, fuimos capaces de disfrutar de un decorado submarino plagado de peces de colores, e incluso tuve la suerte de poder avistar una enorme tortuga marina, la “pieza” más buscada para todos los que se sumergen en las cristalinas aguas de las islas.

Al atardecer, la isla nos regalaba cada tarde una puesta de Sol bellísima desde uno de sus extremos, el que da a Lombok, con el perfil de sus perfectos volcanes dibujándose en el horizonte.

Las noches, las dedicábamos a escoger uno de los muchos restaurantes para cenar de la manera más romántica casi en la arena de la playa, con la única interferencia del rumor del ir y venir de las calmadas olas, y bajo un cielo que pocas veces más había visto con tal afluencia de estrellas.

 

DATOS PRÁCTICOS

  • Los fastboat a las Islas Gili se pueden reservar en cualquiera de las muchas agencias de viajes de Bali. Nosotros lo hicimos en Ubud con la compañía Marina Srikandi, y nos salió por 600.000 IDR por persona, i/v, incluyendo el transporte hasta Padangbai, en la costa balinesa, y en el regreso el traslado Padangbai – Kuta. El trayecto dura en torno a 1 hora. También se puede llegar en ferry (más económico) a través de Lombok, pero el periplo puede llevarnos casi un día entero.
  • Los “island taxi” son calesas tiradas por caballos que por 30 – 50.000 IDR podrán llevaros con las mochilas a vuestro hotel. En la isla no hay vehículos a motor.
  • Las playas son coralinas, con lo que recomendamos llevar calzado acuático para no dañarse los pies.
  • El ambiente en la isla es bastante rastafari, la prisa mata, y hay que disfrutar siempre del momento. Los autóctonos de la isla os lo dejarán claro en todo momento… 😉
  • Los equipos de snorkel son alquilables por unos 35.000 IDR el día.
  • No os perdáis el imponente atardecer que se produce en uno de los extremos de la isla, con los volcanes de Lombok de fondo, realmente espectacular.
  • Existen barcos diarios para desplazarse entre las tres Islas Gili. Pese a que se pueden divisar las demás islas desde la que uno se encuentra, no se recomienda para nada intentar alcanzarlas a nado.

 

UBICACIÓN:


Mostra Islas Gili en un mapa més gran

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