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Abr 20 2015

Israel Mediterráneo: Tel Aviv, Jaffa, Cesarea, y Acre.

Con la visita de Jerusalén, había concluido la primera fase de nuestro viaje por Tierra Santa. La siguiente consistiría en alquilar un coche para recorrer el resto del país, empezando por su costa Mediterránea (la del norte), visitando la capital, Tel Aviv, así cómo la antigua ciudad portuaria de Acre y las ruinas romanas de Cesarea.

Para ello y como he dicho anteriormente, alquilamos un coche en la misma Jerusalén para – en aproximadamente una hora – plantarnos en la capital de Israel, Tel Aviv, también apodada “La Burbuja” por el estado de normalidad que se puede apreciar en sus calles cuando el conflicto israelí-palestino sigue latente.

Rumbo a Tel Aviv

 

TEL AVIV

Tel Aviv es una ciudad moderna, con altos rascacielos, playas donde tostarse al Sol, locales de moda, los mejores restaurantes… En ella se nota un ambiente distendido, abierto, incluso bastante liberal, todo lo contrario de lo que habíamos visto en la antigua y conservadora Jerusalén.

Estuvimos paseando por el mercado de Carmel, un bullicioso recorrido callejero con paradas en las que se vende todo tipo de cosas: Especies, comida, ropa, aparatos electrónicos… Por él deambulamos entre los apasionados gritos de los vendedores hasta que al fin, en parte aliviados (hacía un calor sofocante y había mucha gente), salimos a una tranquila calle para seguir caminando en dirección al azul de Mediterráneo.

Mercado de Carmel

 

Parada del Mercado de Carmel

Dimos con un paseo marítimo parecido a cualquiera que pudiéramos encontrar en la costa española y desde el cual se podía apreciar en el horizonte la silueta de la antigua Jaffa, la que iba a ser nuestra siguiente visita del día.

Paseo Marítimo de Tel Aviv

 

Jaffa, en el horizonte

 

Antes de ello, dimos otro rodeo por Allenby Street, uno de las arterias principales de la capital.

Mezquita en Tel Aviv

 

Alrededores de Allenby St

 

Cartel de Allenby St

 

El trayecto hasta Jaffa (Yafo), fue corto, de unos diez minutos, pues se encuentra anexa a la misma Tel Aviv.

JAFFA (JAFFO)

De la antigua Jaffa lo que visitamos fue su remodelado casco antiguo, un conjunto de callejuelas de piedra monocolor, perfectamente decoradas con coloridas flores en los balcones y entradas de las casas, y con coquetas galerías de arte en cada esquina. Un lugar realmente bonito pero, la verdad, algo artificial y que se nota bastante preparado para los turistas. La verdadera Jaffa se extiende en los alrededores de dicho casco antiguo, y se trata de una población con bastante mezcla de judíos y musulmanes, algo desaliñada sobretodo comparándola con la vecina Tel Aviv.

En Jaffa

 

Jaffa

 

Rincones de Jaffa

 

El remodelado casco antiguo de Jaffa

 

Galerías de arte

 

Más rincones de Jaffa

Con un calor sofocante del que intentábamos resguardarnos en la sombra que nos proporcionaban las callejuelas y murallas de la antigua ciudad, descendimos a la zona del puerto, uno de los más antiguos de la Historia, pero nada destacable a nuestro parecer más allá de cuatro barcas amarradas y un complejo de restaurantes en el que, la verdad, comimos bastante bien.

Zona del puerto de Jaffa

 

En Jaffa

Dimos por concluída nuestra visita a la capital y sus alrededores y pusimos rumbo a Cesarea, unos cuarenta minutos más al norte siguiendo la línea de la costa.

CESAREA

Elegimos un mal horario para visitar este yacimiento arqueológico. Eran las cuatro de la tarde y el Sol caía sobre nuestras cabezas literalmente a plomo. Aún y así, pagamos la entrada y nos adentramos a descubrirla.

Cesarea

 

Cesarea

 

Cesarea fue un antiguo puerto a la altura de otros de más renombre como el de Alejandría, de la misma época. En ella se pueden visitar actualmente vestigios como el anfiteatro romano, las termas, o una calle bizantina. También el puerto, aunque este está remodelado y en él se ha instalado una zona comercial con cafeterías y restaurantes para poder tomar algo con vistas al mar.

Cesarea

 

Cesarea

 

Más allá que los restos arqueológicos en sí, que los hay mejores y mejor conservados, el punto fuerte de Cesarea es su ubicación junto al Mar, su encuadre, lo que le da a la visita un toque mucho más especial, sobretodo si uno se espera a contemplar el atardecer entre ruinas de hace centenares de años.

Antiguo puerto de Cesarea

 

Cesarea

 

Ruinas de Cesarea

 

Cesarea

Debido al calor, hicimos la visita bastante rápido, sin detenernos demasiado en cada vestigio que nos íbamos encontrando por el camino pues no teníamos lugar dónde resguardarnos a la sombra.

Pusimos rumbo entonces a la que iba a ser nuestra última visita del día, la última en las costas del Mediterráneo: la antigua ciudad de Acre.

ACRE (AKKO)

En aproximadamente una hora llegamos al casco antiguo de Acre, de mayoría musulmana, y que estaba en plenas celebraciones del Ramadán, con las calles engalanadas para ello y música en cada rincón.

Las calles decoradas de Acre

 

En Acre

Acre es una muy antigua ciudad portuaria, por la que al pasear uno puede sentirse en cualquier población musulmana de oriente medio. Aquí no faltan las llamadas a oración desde las mezquitas ni la explosión de olores que provoca el mercado en sus estrechas callejuelas.

Puerto de Acre

 

Entrada a la mezquita de Acre

 

Mezquita de Al-Jazzar

Acre, su casco antiguo, es relativamente pequeño y se puede recorrer con facilidad en una mañana visitando los puntos de interés más destacados como son su zona portuaria, la mezquita de Al-Jazzar, su mercado, el pequeño Bazar Turco dónde poder comprar todo tipo de souvenirs, o las murallas del casco antiguo.

 

TIPS:

  • Nuestro hotel en Acre, dentro del casco antiguo, fue el Akko Gate Hostel, un hotel muy sencillo pero perfectamente ubicado para visitar la ciudad.
  • La carreteras de Israel son muy buenas, aunque los conductores algo impacientes.
  • Aparcar en Tel Aviv no resultó nada fácil. Tuvimos que dejar el coche en aparcamiento de pago el tiempo que estuvimos allí.
  • Entrada al yacimiento arqueológico de Cesarea: 40 ILS
  • Dormir en Israel no es nada económico. De las peores relaciones calidad-precio que he visto en alojamiento.

 

RUTA / UBICACIÓN:

 

INDICE ISRAEL:

 

 

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Sep 16 2014

Jerusalén Oeste: Yad Vashem, Mehane Yehuda, y Mea Shearim

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Tras desayunarnos unos croissants en una panadería cercana a nuestro hotel, cogimos el tranvía (6,20 ILS) con la intención de descender en la última parada, “Mount Hertzl”, para visitar el impresionante museo sobre el holocausto Yad Vashem.

Tranvía de Jerusalén

Queda un poco apartado del centro de Jerusalén, así que una vez se baja en la última parada del tranvía, aún hay que caminar unos diez minutos hasta el museo. Con seguir a los turistas bastará para con encontrar el camino, sinó, siempre se puede preguntar.

Llegando al museo

La entrada al Museo, que a la vez hace de monumento conmemorativo, es totalmente gratuïta, así que solo hay que superar los habituales controles de seguridad para acceder a él.

Una vez dentro, el museo relata cronológicamente y con pelos y señales, el terror que supuso el Holocausto nazi para los judíos. Me pareció absolutamente sobrecogedor, desgarrador en algunas partes, como el Memorial a los niños o la Cúpula de los Nombres.

Interior del Yad Vashem

Cúpula de los nombres

Memorial a los niños

Secciones como la reconstrucción del guetto de Varsovia, o las que muestran los enseres personales de los reclusos  de los campos de concentración ponían también la piel de gallina. Desde mi punto de vista, Yad Vashem es una visita imprescindible, primero por su grandeza cómo museo, y segundo para acabar de entender al pueblo judío y esa herida  de la Historia que, por momentos, aún parece seguir abierta.

Exteriores del Yad Vashem

Monumento conmemorativo

Con el corazón en un puño salimos de las modernas y sobrias instalaciones del museo para coger de nuevo el tranvía y descender en un lugar mucho más alegre y colorista: El Mercado de Mehane Yehuda.

Mehane Yehuda

Natalia en una parada de Mehane Yehuda

Recorrimos las paradas del pintoresco mercado mientras a la vez “fichábamos” los locales que había para comer en su interior, pues se nos echaba encima la hora de llevarnos algo al estómago. Finalmente comimos en un pequeño local donde probamos los “mezze” , y disfrutamos del trasiego y el vociferio que como en ningún otro lado se conjugan en un mercado.

Mercado Mehane Yehuda

Productos del mercado

Mehane Yehuda

Mezze

Cuando salimos de la sombra de los toldos de las paradas, nos dimos cuenta de que el Sol estaba cayendo a plomo en Jerusalén, así que decidimos hacer un break y descansar un poco en el hotel, que teníamos justo al lado. O  llámalo siesta, es igual.

Alrededores de nuestro hotel

Nuestro Hotel, Abraham Hostels

El caso es que a las cinco de la tarde y frescos como rosas, pusimos rumbo caminando a una de los lugares que más respeto nos causaban de Jerusalén, la visita al barrio ultra-ortodoxo de Mea Shearim.

Habíamos oído hablar de las estrictas normas que rigen el barrio, sobretodo para mujeres turistas, así que Natalia se vistió “para la ocasión” y nos fuimos para allí.

“Penetrando” en Mea Shearim

Accedimos al barrio por Ethiopia St, y un cartel amenazador en plena calle ya nos advirtió de todo lo que ya sabíamos. Teníamos la sensación de que íbamos a entrar en zona de guerra o que nos iban a recibir con piedras, pero nada por el estilo. Supongo que en parte, porque supimos respetar sus normas.

Carteles de advertencia

Es cierto que da la sensación de haber entrado en la máquina del tiempo y haber retrocedido un siglo mientras se camina por las desvencijadas y poco cuidadas calles, más que nada por la clásica vestimenta de las mujeres y la característica de los hombres, todos de barba larga, sombrero, y un negro absoluto.

Mea Shearim

Mea Shearim

Tras deambular un rato por Mea Shearim, pusimo rumbo a la Ciudad Vieja, donde acabaríamos de pasar la tarde.

Paseamos por las tranquilas calles del barrio judío hasta que, en Habad St., nos topamos con unas escaleras que subían a una especie de azotea.

Barrio Judío, Ciudad Vieja

Ciudad Vieja

Al subir por ella, accedimos a los tejados de parte de la Ciudad Vieja, y caminamos por encima del bullicio que transcurría por debajo. Algunos lugareños utilizan estas azoteas como atajo par evitar las riadas de turistas. Nosotros lo utilizamos como perfecto lugar para disfrutar de un precioso atardecer sobre la ciudad y, más en concreto, sobre su afamada Cúpula de la Roca.

Azoteas de la Jerusalén vieja

Atardecer sobre la Cúpula de la Roca

La Ciudad Vieja de Jerusalén no paraba de ofrecernos rincones y momentos especiales, pero comenzaba a anochecer, así que pusimos rumbo hacia fuera de las murallas.

Ciudad Vieja de Jerusalén

Ciudad Vieja de Jerusalén

Souvenirs judíos

Tras una siempre agradable cena en los alrededores de la – siempre concurrida – Jaffa Road, dimos por concluída una jornada en la que habíamos descubierto la cara probablemente menos conocida de Jerusalén, su vertiente occidental, pero no por ello menos atractiva.

 

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Feb 26 2014

Monte de los Olivos y Monte Sion

Sábado 05/08/2013

Tras un primer día explorando gran parte de lo que tenía por ofrecernos la Jerusalén intramuros, decidimos comenzar nuestro segundo día por los alrededores de la Jerusalén amurallada, más en concreto por el bíblico Monte de los Olivos.

Para acceder a él, caminamos hasta la Puerta de Damasco en la zona musulmana de la ciudad, mucho más caótica y sucia. El plan era el de coger un bus local, el 75, para que nos dejara  en lo alto de la colina y así solo tener que descenderla a pie.

Pese a que el bus nos dejó en la calle principal del Monte de los Olivos, deambulamos un rato sin rumbo, algo desorientados, hasta que comenzamos a encontrar algún que otro cartel indicativo.

El Sol caía a plomo a esa hora de la mañana y la verdad es que el habernos ahorrado la subida a pie fue todo un acierto.

Tras pasar por delante de la Capilla Rusa de la Ascensión, llegamos hasta las Tumbas de los Profetas. Entramos a curiosear, pero al parecer estaban cerradas pues no había nadie allí para atender a los 4 gatos que nos habíamos juntado.

Uno de los puntos fuertes del Monte de los Olivos es sin duda la genial vista que ofrece de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Allí estuvimos un rato haciendo algunas fotos entre otros turistas, grupos de alumnos, y algún que otro camello.

Bajo nosotros, el enorme cementerio judío que se extiende por la ladera de la colina. Tan sólo unos pocos judíos ortodoxos lo visitaban, caminando entre las sobrias tumbas con las características piedras encima, cual flores en un cementerio cristiano. Dice el libro de Zacarías, que todos los judíos enterrados en el Monte de los Olivos serán redimidos por Dios el día de la llegada del nuevo Mesías. Se entiende entonces el tamaño del cementerio, pues todo el mundo quiere descansar eternamente allí. Hasta el momento, 150.000 judíos lo hacen convirtiéndolo en el cementerio en uso más antiguo del mundo.

La entrada al cementerio está restringida a la religión judía, así que comenzamos nuestro descenso de la colina. Pasamos por delante de la Iglesia de Mª Magdalena que a esas horas, las 12 del mediodía, ya se encontraba cerrada. Los Jardines de Getsemaní y la Tumba de la Virgen María, las que iban a ser nuestras siguientes visitas, también se encontraban cerradas. Afortunadamente, estos dos últimos lugares abrían de nuevo por la tarde, así que tendríamos que volver.

Accedimos a la Ciudad Vieja por la Lion’s Gate y caminamos hasta el barrio cristiano para comernos unos carísimos shawarma en unos de sus restaurantes. En este punto, aprovecho para incidir en que Israel no es para nada un país barato como por error se puede pensar de antemano. Los precios están perfectamente equiparables a cualquier país de Europa occidental, sobretodo en las zonas no musulmanas.

Tras hacer algunas compras en el zoco, regresamos al Monte de los Olivos atravesando la Via Dolorosa para visitar los dos lugares que nos habíamos dejado en el tintero. Comenzamos por la Tumba de la Virgen María, lugar donde se cree fue enterrada allá por el s. I. El lugar, uno de los más sagrados del cristianismo, es oscuro y de ambiente lúgrube, lo cual no impide que rezume sacralidad por los cuatro costados nada más descender las solemnes escaleras que le dan acceso.

Tras su visita, no tuvimos que desplazarnos mucho para adentrarnos en otro lugar bíblico, esta vez mucho más luminoso y abierto: Los Jardines de Getsemaní. Para quién no crea o no quiera creer, tan sólo se encontrará con un pequeño jardín plantado de olivos. Para los más creyentes, es el lugar donde se cree Jesús fue arrestado por los romanos. La moderna iglesia que se encuentra adyacente, completa la visita.

Cogimos un taxi (50 ILS) hasta la Puerta de Sion, en la que se puede apreciar las marcas de balazos que quedaron grabados en sus muros tras la Guerra de la Independencia de Israel. El motivo de habernos dirigido hasta aquella puerta era la cercanía de la Tumba del Rey David, en las proximidades, uno de los lugares más sagrados de la religión judía y donde se cree fue enterrado. Casualidades de la vida, o no tanto, a muy pocos metros de la tumba, se haya otro de los lugares sagrados del cristianismo, el Cenáculo, o sala donde se cree tuvo lugar la Última Cena, ahora una sala vacía que deja bastante frío. Jerusalén tiene estas cosas, lugares sagrados de distintas religiones que casi se comen el terreno unos a otros, cuando no lo hacen.

Muy cerca de donde nos encontrábamos, también en el Monte Sión, se encuentra el cementerio cristiano donde fue enterrado Oskar Schindler, famoso nazi que salvo la vida de más de mil judíos tras ponerlos a trabajar en su fábrica durante el Holocausto, historia perfectamente plasmada en la oscarizada película de Steven Spielberg “La lista de Schindler”. Su tumba es perfectamente reconocible pues es la única que tiene piedras encima, como muestra clara del agradecimiento judío. Pudimos ver la tumba de milagro, pues tuvimos que convencer al conserje para que nos abriera el cementerio a nosotros solos, pues en aquel momento estaba cerrado.

Posteriormente, accedimos a la Ciudad Vieja por la Puerta de Sion, y callejeamos por el cuidado y reformado barrio judío. Tomamos algo en una de las agradables terrazas de la Plaza Hurva, mientras observábamos el ir y venir de la gente, en su mayoría judíos ortodoxos con su característico atuendo.

Ya por la noche, salimos a cenar por los alrededores de Jaffa Road que, como el día anterior, tenían un genial ambiente. Músicos callejeros, familias paseando con sus hijos, terrazas repletas, ambiente distendido… Lo que veíamos desde nuestra mesa devorando un poco de comida tailandesa era lo que podía ser el ambiente nocturno de cualquier ciudad una noche de verano, todo muy alejado de la imagen tensa y áspera que teníamos del país antes de visitarlo…

Y eso fue todo lo que dio de sí nuestro segundo día, el penúltimo visitando Jerusalén. Para nuestro último día teníamos pensado descubrir la Jerusalén Occidental, con sus museos, mercados, y barrios ultra-conservadores…

 

 

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Ene 17 2014

La Ciudad Vieja de Jerusalén.

Sábado 3/8/2013

Casi era medianoche cuando aterrizamos en el aeropuerto Ben Guiron de Tel Aviv. Íbamos un poco con la incertidumbre de saber si nos iba a tocar ser los sospechosos de turno en el control de pasaportes, pues sabíamos perfectamente de los férreos controles de seguridad israelíes. Efectivamente, fuimos apartados de la muchedumbre y preguntados: ¿Tienen previsto entrar en Palestina? ¿Conocen a algún amigo en Palestina?. Iba en serio. Tras responder negativamente a ambas preguntas, nos dejaron marchar como si tal cosa.

Cambiamos nuestros Euros en efectivo a ILS ( 1 Euro = 4,60 Shéquels en aquel momento) y tomamos un sherut a Jerusalén. Éste nos costó 68 ILS por persona y nos dejó en la la ciudad santa en 40 minutos. Estas furgonetas compartidas son probablemente la mejor manera de desplazarse del aeropuerto a Jerusalén. Además, te dejan en la puerta del hotel.

Entrando a la ciudad con nuestro sherut, empezamos a ver a través de la ventanilla a los primeros judíos ortodoxos, con su traje negro y sombrero, imagen que definitivamente nos hizo decirnos el uno al otro… ¡Esto comienza!

Hicimos el check in casi a las 2 de la mañana en el Abraham Hostel, alojamiento que nos acogería en los días que íbamos a estar en la ciudad, y nos fuimos a dormir. Era tarde, y había tanto que hacer al día siguiente….

Domingo 4/8/2013

Despertamos a las 9 de la mañana con las pilas bien cargadas. Había ganas de comerse la ciudad.

Desayunamos lo justo en el Abraham y caminamos 15 minutos por Jaffa Road, la arteria principal de la Jerusalén Occidental, en dirección a la Ciudad Vieja.

La Ciudad Vieja, la Jerusalén histórica, engloba entre sus muros la mayor parte de atractivos de la ciudad, así que nos adentramos en ella por la Puerta de Ja–´ffa.

Lo primero con lo que nos topamos fue la Ciudadela y la Torre de David (70 ILS con la “Noche Espectacular” incluída), visible desde varios puntos de la ciudad. Paseamos por entre las ruinas de lo que un día fue el Palacio de Herodes, para a continuación visitar el Museo de la Torre de David, donde se explica, paso a paso, la historia de la ciudad. Tras ello subimos a lo alto de la Torre de Herodes, en el mismo recinto, para fascinarnos con las vistas de la ciudad. Allá, no tan lejos, podía vislumbrarse el brillo dorado de la Cúpula de la Roca, aquella imagen que tantas veces había visto de la ciudad.

Proseguimos nuestro camino por David Street, dentro del barrio judío, una calle llena de paraditas, souvenirs, y… turistas. La Jerusalén vieja se divide en cuatro barrios, el judío, el cristiano, el armenio, y el musulmán, según la procedencia o credo de los que históricamente los han habitado.

Caminando caminando, llegamos hasta lo que iba a ser nuestro primer gran atractivo del viaje, y uno de los lugares que más nos han impactado de todos los que hemos visitado: El Muro de las Lamentaciones. Pasamos los controles de seguridad, y accedimos ala plaza donde se encuentra yo por mi parte, y Natalia por la suya, la de las mujeres. Increíble fue presenciar la devoción que los judíos sienten por este muro de 2.000 años de antigüedad, que fue lo poco que quedó tras la destrucción del Segundo Templo judío y, de ahí, su sacralidad.

Al ser Ramadán, el acceso a la Explanada de las Mezquitas estaba cerrado, así que tuvimos que cambiar de planes y seguir nuestro camino por la Ciudad Vieja.

Tras superar algún que otro control militar por las callejuelas, nos adentramos en el Barrio Musulmán, mucho más bullicioso y caótico. Paseamos por la calle Al Wad y nos adentramos en el Zoco de Al Qattanin.

Muy cerca de allí comimos pizza armenia y probamos el típico falafel en uno  de los restaurantes de la Via Dolorosa.

Ya por la tarde, recorrimos las 14 estaciones de la Via Dolorosa que nos separaban del Santo Sepulcro, catorce rincones de la ciudad marcados con números romanos por los que se dice pasó Jesús durante su penitencia.

A mitad del Via Crucis, subimos a la terraza del Hospicio Austriaco para, de nuevo, deleitarnos con las vistas de los tejados de Jerusalén.

Finalmente llegamos a la meta, la Iglesia del Santo Sepulcro, o el lugar donde los cristianos suponen que murio Jesús clavado en la cruz. La verdad es que el lugar impresiona. Y no por su belleza, pues se trata de una iglesia oscura y sin grandes alardes arquitectónicos, pero sí que te impacta por el misticismo que transmite. Religiosidad y fé en estado puro es el que se puede adivinar en las caras de los fieles y peregrinos que lo visitan. Fieles y peregrinos que no dudan en restregar sus pertenencias por la Piedra de la Unción, donde se dice yació el cuerpo inerte del profeta. Asistimos a una ceremonia griega ortodoxa donde se supone que está la piedra donde se clavó la cruz en el bíblico Monte Calvario y, finalmente, tras hacer cola, alcanzamos la 14ª estación, el Santo Sepulcro, la tumba de Jesús.

Tras la experiencia religiosa, y ya cayendo la noche, nos dirigimos de nuevo a la Ciudadela, para ver proyectada en sus muros la Historia de Jerusalén gracias a “La Noche Espectacular” un espectáculo de luces y sonido.

Subimos de nuevo por Jaffa Road, con gran ambiente nocturno en sus alrededores, hasta alcanzar nuestro hotel, del que disfrutamos su espectacular terraza mientras repasábamos lo que había dado de sí nuestro primer día en Tierra Santa. No nos podíamos quejar.

 

 

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Sep 12 2013

ISRAEL, TERRITORIOS PALESTINOS, Y JORDANIA 2013: Introducción y ficha del viaje.

Cuando uno se plantea la posibilidad de viajar a Tierra Santa, es decir, a lo que actualmente se conoce como Israel y los Territorios Palestinos, la primera duda y pregunta es clara: ¿Es seguro viajar a esa zona del mundo continuamente azotada por los conflictos… y por libre? La duda se responde con otra pregunta: ¿Y cuando va a ser completamente seguro viajar a esa zona? A lo mejor no lo ven mis ojos.

Teníamos claro que Israel y Palestina eran unos destinos que queríamos visitar y vivir, así que… ¿Porqué no ahora?

La vecina Jordania, una especie de oasis de paz en medio de tantos países en conflicto, iba a suponer una extensión del viaje y una guinda perfecta a éste, con su maravillosa Petra como punto álgido del recorrido por sus tierras.

Hablando de Israel y Palestina, la verdad es que la sensación de seguridad durante todo el viaje fue bastante grande. Parece que la población se ha acostumbrado a vivir de esta manera (continuas guerras e intifadas) y allí la vida transcurre como podría hacerlo en cualquier otro lugar del mundo. Otra cosa es que los rastros del conflicto están a la vista del viajero:  El muro de separación con Cisjordania, la gran presencia militar en las calles, los contínuos checkpoints, los detectores de metal en museos y centro comerciales, la militarización de las fronteras…

Seguridad y conflictos al margen, Israel, Territorios Palestinos, y Jordania tienen mucho que ofrecer. Parece mentira que en un territorio tan relativamente pequeño puedan acumularse tanta Historia y atractivos para el viajero.

Empezamos nuestro recorrido por Jerusalén, una ciudad tres veces santa (para judíos, musulmanes, y cristianos) que sin duda es de las que más he aprendido y de las que más interesantes me han resultado de todas las visitadas. Su inigualable historia y la mezcla de credos y religiones en su casco antiguo, la hacen única.

Tras Jerusalén, nos hicimos con un coche de alquiler para hacer un recorrido por el norte de Israel (Tel Aviv, Acre, Nazaret, Mar de Galilea…) para posteriormente  volver a descender y visitar el fascinante Mar Muerto y las interesantísimas ruinas de Masada.

La siguiente etapa consistió en pasar un par de días en los Territorios Palestinos, en los que visitamos la ciudad santa de Belén y la legendaria Jericó.

Por último, cruzamos a Jordania. Allí uno se olvida un poco de la paranoia del conflicto y la seguridad para continuar disfrutando de los numerosos encantos que el reino hachemita esconde. Y de su gente, un pueblo (sobretodo el beduíno) con el que tuvimos bastante contacto y que nos dejó encantados. Ya finalizando el viaje y como guinda final, pese a que aún teníamos que visitar Wadi Rum, llegó Petra. Y eso fueron palabras mayores. Pocos sitios he visitado con unas expectativas muy altas, y han estado a la altura. Petra fue más allá, y no sólo cumplió con lo que esperaba de ella, sinó que lo superó con creces…

Y me dejo muchas cosas en el tintero de esta breve introducción: El paisaje marciano de Wadi Rum, los fondos del Mar Rojo, la multitud de lugares bíblicos, el cañón de Wadi Mujib, la mística Safed, las ruinas de Jerash, el sobrecogedor Yad Vashem

No os perdáis los relatos, pues estos destinos vienen cargados de lugares únicos.

 

FICHA DEL VIAJE

 

DESTINO: Israel, Territorios Palestinos, y Jordania.

DURACIÓN Y FECHAS: 16 días de viaje, del 03/08/2013 al 18/08/2013.

VIAJEROS: Natalia y Toni.

ITINERARIO / RUTA:

  • DÍA 1: Llegada a Tel Aviv y traslado a Jerusalén.
  • DÍA 2: Jerusalén: Ciudad Vieja.
  • Día 3: Jerusalén: Monte de los Olivos, Monte Sión, y Ciudad Vieja.
  • DÍA 4: Jerusalén: Yad Vashem, mercado Mehane Yehuda, Mea Shearim.
  • DÍA 5: Tel Aviv, Jaffa, y Cesarea.
  • DÍA 6: Acre, Safed, y Mar de Galilea.
  • DÍA 7: Nazareth, Ein Guedi, y Mar Muerto.
  • DÍA 8: Masada y vuelta a Jerusalén.
  • DÍA 9: Explanada de las mezquitas y Belén.
  • DÍA 10: Monasterio San Jorge, Jericó, Río Jordán. Cruzamos a Jordania y llegada a Ammán.
  • DÍA 11: Jerash y Wadi Mujib.
  • DÍA 12: Madaba, Mt Nebo, y Karak.
  • DÍA 13: Petra
  • DÍA 14: Wadi Rum
  • DÍA 15: Cruzamos a Israel. Eilat.
  • DÍA 16: Mar Rojo y retorno a Tel Aviv para vuelo de regreso.

TRANSPORTES:

  • Avión: Utilizamos la compañía Pegasus, una especie de low cost turca que sin embargo fue puntual en todos los trayectos y no nos dio ningún tipo de problema. Volamos a Tel Aviv con escala en Estambul en ambos trayectos.
  • Coche de alquiler: Lo utilizamos para desplazarnos por el norte de Israel y la zona del Mar Muerto. Alquilamos con Budget, y la verdad es que fue un gran acierto debido a la libertad de movimientos que nos ofreció el coche. Un Mazda 3 fue el encargado de desplazarnos por el país. El importe del alquiler por 4 días fue de 145 Euros, ya con GPS incluído. La gasolina en Israel no es barata, aunque por otra parte las carreteras son buenas. Las pólizas de seguro de la mayoría de compañías no cubre cualquier percance con el coche en Territorio Palestino.

  • Coche con conductor: En Jordania no estábamos seguros de alquilar un coche así que optamos por la opción de pagar a un conductor para que nos llevara a los lugares que necesitábamos. Lo contratamos por dos días a razón de 75 JOD por día. El recorrido fue: Ammán, Jerash, Wadi Mujib, Madaba, Monte Nebo, Karak, y Petra.

  • Tranvía: En Jerusalén, cogimos este medio de transporte para llegar hasta el museo de Yad Vashem, un poco alejado del centro. Moderno y económico (6,20 ILS el billete sencillo).
  • Autocar: Los utilizamos para trayectos medios (Petra – Wadi Rum, 2 h) y trayectos más largos (Eilat – Tel Aviv, 5:30 h). Para estos últimos, en Israel opera la compañía Egged que cubre la mayoría de destinos del país.
  • Autobús urbano: Para ir de Jerusalén a Belén utilizamos el nº 21, que sale desde Jerusalén Este frente a la Puerta de Damasco y que nos llevó directamente a la población de la Natividad por 7 ILS. Cogimos también el número 75  frente a la Puerta de Damasco para subir al Monte de los Olivos y ahorrarnos la caminata (5,20 ILS).
  • Sherut: Son taxis-furgoneta compartidos que no salen hasta no estar llenos. Nosotros utilizamos sus servicios para ir del aeropuerto de Tel Aviv a Jerusalén (68 ILS). Si no se tiene mucha urgencia, es más económico que un taxi y te deja en la misma puerta del hotel.

  • Taxi: Por lo general en Israel se usa el taxímetro, pero el precio de los taxis es caro. En Palestina y Jordania es un medio de transporte más económico si se negocia bien el precio del trayecto antes de partir. En Belén pactamos con un taxista para que nos hiciera el recorrido Monasterio San Jorge – Jericó – Río Jordán – Paso fronterizo Puente Allenby (Rey Husseiín). Nos pidió 300 ILS, lo que es bastante, pero sabíamos de lo conflictivo de los taxistas palestinos (te suelen pedir más de lo pactado en un principio) y no quisimos tener problemas, así que aceptamos. Otro taxi que requerimos en el viaje fue para cubrir el trayecto Wadi Rum – Aqaba (20 JOD), taxi que compartimos con dos chicas holandesas que habíamos conocido en el desierto. Para desplazarse de la entrada de Petra a nuestro hotel también necesitamos del uso del taxi (2-3 JOD por trayecto). También utilizamos taxi para ir desde la frontera del Rey Husseín hasta Ammán (25 JOD) y desde la frontera Isaac Rabin a Eilat (40 ILS).

  • Teleférico: Tan sólo lo utilizamos para subir al Monte de las Tentaciones, en Jericó (55 ILS) ya que a Masada subimos a pie por el Snake Path.

  • Jeep: Imprescindible para moverse por el desierto de Wadi Rum contratando un conductor, si no se quiere atravesarlo y recorrerlo al ritmo cansino de un gruñón camello.

 

ALOJAMIENTO:

  • Abraham Hostels (Jerusalén): Fue nuestra base en Jerusalén. Un albergue con habitaciones compartidas y privadas, con mucho ambiente viajero y que ofrece un sinfín de actividades y excursiones. Nuestra habitación era sencilla pero correcta. Esta ubicado en la zona nueva de Jerusalén Oeste, junto a Jaffa Road y a 15 minutos caminando de la ciudad vieja. Desayuno incluído aunque algo escaso. Personal atento  y siempre dispuesto a ayudar. Dispone de una genial terracita para tomar algo por la noche. WIFI gratis. Precio 74 Euros / Noche. Recomendable.

  • Jerusalem Panorama Hotel (Jerusalén)Hotel situado en el Monte de los Olivos, con lo que queda un tanto alejado de la ciudad vieja y de la mayoría de puntos de interés. Eso sí, ofrece unas muy buenas vistas de la Jerusalén antigua. El hotel necesita un lavado de cara, pues las instalaciones quedaron un poco desfasadas, dándole un aire un tanto rancio. Habitaciones espaciosas, aunque algo anticuadas. Personal muy atento. Desayuno buffet incluido. WIFI gratis. Precio: 56 Euros / Noche. No lo recomendaría pues la ubicación me parece un tanto incómoda y solo se ve compensada por las buenas vistas.

  • Akkogate Hostel (Acre):Hotel muy sencillo ubicado en pleno casco antiguo de la población de Acre, con todos sus atractivos muy cerca. Habitación sencilla, pero limpia y espaciosa. Para presupuestos ajustados, tiene su encanto. WIFI gratis. Precio 63 Euros / Noche. Recomendable para presupuestos ajustados.
  • Abu Saeed Hostel (Nazareth): Albergue situado en el casco viejo de Nazareth, a 5 minutos de la Basílica de la Anunciación. Se trata de una casa familiar que regenta Ramzi, una persona ya entrada en edad que os brindará toda su hospitalidad. La habitación era con baño compartido. Tienen té, café, y agua fresca a disposición de los huéspedes. Dos simpáticas tortugas corretean por la casa. Muy familiar. WIFI gratis. Precio 50 Euros / Noche. Recomendable.
  • Massada Guest House (Mar Muerto – Masada): Es el único alojamiento por la zona si se quiere ascender por el Snake Path y ver amanecer desde Masada, así que no tuvimos que pensarlo mucho. Situado a los pies de la montaña donde se alzan las ruinas. Es un hotel de cierto nivel, con habitaciones muy correctas y amplias. La nuestra tenía vistas al Mar Muerto. Genial piscina para darse un bañito refrescante y huir del intenso calor. Desayuno buffet bastante completo. WIFI gratis. Precio: 79 Euros / Noche. Recomendable.
  • House of Peace (Belén): Se trata de una casa de una familia cristiana de Belén que acoge a huéspedes. Situada a escasos 10 minutos a pie de la Iglesia de la Natividad y de la plaza principal de Belén. La familia se mostró agradable con nosotros, pero tuvo un detalle negativo: Les dejamos el desayuno pagado para el día siguiente y, ya por la mañana, nadie se despertó para prepararlo hasta que tuvimos el taxi esperando en la puerta (y ya eran las 9). Total, que nos fuimos sin desayunar porque ya no daba tiempo, y sin que nos devolvieran (ni se ofrecieran a hacerlo) el importe pagado por nuestro desayuno. Habitación sencilla con baño compartido. Precio: 30 Euros / Noche. No lo recomendaría.

  • The Boutique Hotel (Ammán): Situado en pleno casco antiguo de Ammán, este pequeño hotel está regentado por su amabilísimo dueño, Hani. Él nos recomendó (con gran acierto) sitios dónde comer y sitios para visitar en Ammán, además de concertar por nosotros un coche con conductor para los días siguientes. Habitación más que correcta con baño compartido. Pese a que no teníamos el desayuno incluído, nos lo ofreció gratis a la mañana siguiente. WIFI gratis. Precio: 30 JOD / Noche. Recomendable.

  • Mosaic City Hotel (Madaba): Un muy buen hotel situado a poca distancia del centro de la pequeña población de Madaba. La mejor habitación de todo el viaje, del nivel de un 4 estrellas. Desayuno buffet bastante completo. WIFI gratis. Precio: 45 JOD / Noche. Recomendable.

  • Seven Wonders Hotel (Petra): Pese a que se trata de un Hotel de cierto nivel y nos salió a un precio casi irrisorio, su ubicación – bastante alejado de la entrada de Petra (lo que nos obligaba a coger taxi para desplazarnos) – y el hecho de que te cobraran 3 JOD / Hora por el WIFI, me invitan a no recomendarlo. Pese a ello, dispone de una genial terracita con piscina y unas preciosas vistas del macizo montañoso donde se esconde Petra. Desayuno buffet previo pago de 7 JOD por cabeza. Precio: 20 JOD / Noche.
  • Meditation Camp (Wadi Rum): Llegamos a Wadi Rum sin tener ni idea sobre el campamento en que alojarnos. Viendo que todos los viajeros que venían con nosotros en el bus se alojaban en Meditation Camp, optamos por escogerlo a ciegas. La excursión por el desierto estuvo bastante bien, pero el campamento es quizá demasiado grande (nos juntamos 60 personas) como para no perder el encanto de pasar una noche en el desierto. La cena, eso sí, estaba riquísima y cocinada de forma tradicional durante dos horas bajo tierra. Se dormía en una especie de jaimas, pero de estructura sólida, algo así como bungalows en el desierto con aspecto de tienda. Nos tocó compartir tienda con dos chicas holandesas. Obviamente, no disponía de WIFI… 😉 Precio: 35 JOD / persona, con excursión en Jeep de 5 horas, desayuno, y cena incluídos. No lo recomendería si se busca una experiencia muy auténtica, aunque está muy bien de precio.
  • Arava Hostel (Eilat): Fue el último alojamiento del viaje y el único junto al campamento en el desierto que no llevábamos reservado. Lo escogimos por recomendación de la Lonely Planet, aunque cuando llegamos nos tocó la última habitación que quedaba, probablemente la peor, pues no disponía de luz natural. Ubicado a unos 15 minutos a pie de North Beach y el Paseo Marítimo de Eilat. Dispone de todos los servicios que pueda necesitar un viajero, y de un agradable jardín. El trato fue cordial. Baño compartido. WIFI gratis en sitios comunes. Precio: 60 Euros / Noche. Recomendable.

 

VISADO / DOCUMENTACIÓN: Para la entrada a Israel (así como a los Territorios Palestinos), no se requiere visado para los ciudadanos de la U.E.. Simplemente se llega al aeropuerto, se es sometido a un estricto control de seguridad y a unas cuantas preguntas incómodas, y para adentro.

En cuanto a Jordania, es necesario un visado que obtuvimos previamente en el Consulado Jordano de Barcelona . Vale 37 Euros y te lo hacen al momento, en unos 10 minutos. También se puede obtener “on arrival” en el aeropuerto de Ammán y algunas fronteras terrestres,  pero como nosotros teníamos previsto cruzar por el Puente del Rey Hussein, que no emite visados, tuvimos que hacerlo previamente.

IDIOMA: Hebreo y Árabe son los idiomas oficiales de Israel ( aunque se hablan muchísimos más ), mientras que en Jordania el idioma oficial es también el árabe. 

El uso del inglés está bastante extendido en las zonas turísticas de ambos países así que no tiene que haber problemas de comunicación. Incluso el español es un idioma muy escuchado por las calles de Jerusalén.

COMIDA: El plato estrella de Israel y los Territorios Palestinos es sin duda el Hummus, una especie de pure de garbanzos con ajo y aceite que se suele  comer acompañado de pan árabe. También el Falafel – bolas fritas de pasta de garbanzo – son un tentempié que sirven en cualquier garito o restaurante del país. La influencia árabe hace que el shawarma sea siempre un buen recurso para los más carnívoros. Las olivas también son muy apreciadas, para quién les guste.

En cuanto a Jordania, los platos más diferenciales puede que sean los de tradición beduína como el Mensaf, un guiso de cordero y arroz que se cocina en un horno bajo tierra y que pudimos probar en el desierto de Wadi Rum.

MONEDA: En Israel y los Territorios Palestinos la moneda es el Nuevo Shequel (ILS) que en el momento de nuestro viaje tenía el siguiente cambio: 1 Euro = 4,90 ILS. Nosotros no conseguimos que nos los vendieran a más de 4,70 ILS. 

En Jordania la moneda es el Dinar Jordano (JOD) que estaba casi a la par con el Euro: 1 Euro = 0,95 JOD.

SEGURIDAD:No hay que engañarse, Oriente Medio es una zona históricamente conflictiva.

Israel lleva desde su nacimiento como estado enfrascado en guerras e intifadas, anhelando una paz que no acaba de llegar. Rodeado de países que le tienen animadversión, no parece a priori un destino comparable a un oasis de paz. A pesar de ello, debo decir que no tuvimos ninguna sensación de inseguridad en todo el viaje. Más bien tienes la sensación de estar paranoicamente protegido y controlado. Si no se va a zonas realmente peligrosas, como la Franja de Gaza, no se debe tener ningún problema, a no ser que el inicio de una enésima guerra te pille justo cuando estés allí. Los turistas son bienvenidos y mimados, y se intenta dar un aire de normalidad para que las personas de paso noten lo menos posible el conflicto abierto entre Israelíes y Palestinos.

De Israel & Jordania 2013

Jordania es totalmente tranquila, pese a que se encuentra en el ojo del huracán, rodeada de países en guerra, con problemas de terrorismo, o con revoluciones sociales en marcha.

PRESUPUESTO:

Israel es un país con un nivel de precios parecido al que podamos tener aquí, no es barato en absoluto. Nosotros solíamos comer por unos 100 ILS /persona y nos fue difícil encontrar alojamiento por debajo de los 300 ILS.

Los Territorios Palestinos ya son otra cosa, así como Jordania, económicamente más accesibles. Pero ojo con Jordania, que si bien es cierto que es barata para dormir y comer, no lo es tanto en cuanto a los precios de las visitas turísticas como Petra (50 JOD), Petra by night (12 JOD), Ruta Siq de Wadi Mujib (15,50 JOD), o Jerash (8 JOD).

 

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May 01 2013

PRÓXIMA PARADA: Israel, Territorios Palestinos, y Jordania en Agosto

IMG_0002Últimamente para estas fechas, despidiendo el mes de Abril y dándole la bienvenida a Mayo, es el momento de empezar a decidir cual va a ser el Gran Viaje del año, el de verano y por motivos laborales, en pleno mes de Agosto.

Pues bien, pese a que la idea inicial para este año era visitar Argentina, la tierra de mi pareja Natalia, un vistazo a los billetes de avión para esas fechas nos tiró para atrás en un momento. Y es que pagar casi 1.200 Euros sólo de billete de avión por cabeza, es algo ahora mismo inabarcable para nuestros bolsillos. Si además le sumas que el viaje transcurriría en invierno austral, con lo que se disfruta menos, ya tienes la decisión tomada. Argentina llegará, no será por ganas, pero en mejores condiciones para poder disfrutarla a tope.

Tocaba pues buscar un plan alternativo que reuniese los siguientes requisitos:

  • Un destino abarcable en las dos semanas que disponemos para el viaje.
  • Unos billetes que no salgan por un ojo de la cara.
  • Un viaje que reúna algo de exotismo y lugares maravillosos que visitar.

Juntamos los ingredientes en la coctelera, meneamos, y nos sale…: ¡Israel, Territorios Palestinos, y Jordania!

Jerusalén - Imagen extraída de www.latinocalifornia.com

En un mano a mano final con Senegal en la elección, finalmente nos decantamos por viajar a Tierra Santa y Jordania gracias al precio razonable de los vuelos que pudimos encontrar para llegar hasta allí.

Compramos los billetes por 380 Euros por cabeza, con la compañía turca Pegasus, en un vuelo a Tel Aviv con escala en Estambul.

De esta manera ya hemos dado el paso más difícil y ahora sólo queda preparar el viaje, rezar por que el pasaporte nuevo de Natalia llegue a tiempo desde Argentina, y esperar que la calma tensa que hay ahora mismo en la zona, no se vea afectada por ningún incidente que nos impida emprender con toda tranquilidad un viaje que nos hace verdadera ilusión.

Ya se va forjando en mi cabeza un posible itinerario y empiezan a resonar en mi mente nombres como Jerusalén, Belén, Mar Muerto, Petra, Wadi Rum… Creo que estos tres meses se me van a hacer eternos.

Petra - Imagen extraída de www.hastalosjuegos.es

A medida que se vaya definiendo el viaje os iré actualizando sobre lo que van a ser nuestros pasos por Tierra Santa y Jordania este verano.

¡Estad atentos!

 

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