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Sep 08 2014

P.N. Bromo Tengger Semeru: Un paisaje de otro planeta.

Nuestro paso por el Parque Nacional del Monte Bromo fue el claro ejemplo de que cuando algo merece realmente la pena, cuesta conseguirlo. A nosotros nos costó un trayecto de más de 12 horas metidos en una miniván con 6 turistas más, todo un día atravesando la isla de Java que, eso sí, nos dejó bonitos y verdes paisajes de recuerdo durante el camino. También nos costó un madrugón considerable y el dormir muy pocas horas aquella misma noche.

Una calle de la pequeña población de Cemoro Lawang

La recompensa, uno de los paisajes más sobrecogedores que he podido presenciar. Situado en el oeste de la isla de Java, junto al pueblo de Cemoro Lawang, este parque nacional está formado por diversos volcanes como el Monte Bromo, el Semeru, y el Batok, que desde uno de los miradores del mismo parque se descubren como un paisaje de otro planeta, con las fumarolas saliendo de algunos de los cráteres y el lunar Mar de Arena de Tengger envolviéndolos.

Vista típica de los volcanes mientras amanece

La visita – guiada – se suele comenzar muy temprano para ver amanecer desde el mirador. Unos jeeps se encargan de llevarte allí, tras recogerte a las 4 de la madrugada por el hotel. Si se consigue una buena posición, pues el lugar siempre está atestado de turistas, se podrá disfrutar de un amanecer difícilmente superable, por encima de las nubes, presenciando un paisaje más propio de otro planeta a medida que la niebla matutina se va desvaneciendo.

Por encima de las nubes

Los jeeps que se utilizan para las excursiones

El siguiente paso es descender, también con los jeep, al Mar de Arena de Tengger. Tras atravesarlo en lo que se convierte en una especie de rallie con todos los jeep y alcanzar la falda del Monte Bromo, se asciende dicho volcán hasta poder asomarse a su impresionante cráter, y presenciar las aguas sulfurosas de su interior invadidos por el intenso olor a azufre.

En las faldas de el Bromo

Asomados al crater

Los caballos ayudan a algunos turistas en el ascenso

Tras presenciar dicho espectáculo natural, lo mejor para seguir el día es un buen desayuno de regreso en el hotel mientras digerimos, además del café, uno de los paisajes naturales más increíbles que nuestro planeta tiene por ofrecernos.

Natalia compartiendo asiento con unos lugareños antes de seguir con nuestra ruta por Java

 

TIPS

 

  1. Las excursiones al P.N. Bromo Tengger Semeru se suelen llevar a cabo desde Yogyakarta o desde Bali. Nosotros lo hicimos desde Yogya, y todo nos costó –  2 noches de alojamiento, Excursión al Kawah Ijen, y traslado al ferry hacia Bali inc.  – 670.000 IDR. También se puede hacer por libre, pero resulta bastante más complicado.
  2. Hay que llevarse ropa de abrigo para subir al mirador de madrugada, hace bastante frío.
  3. La entrada al parque son 25 IDR
  4. Nosotros dormimos en el Hotel Budy Homestay de Cemoro Lawang, el más económico, pero daba un poco de miedo.
  5. Se pueden alquilar caballos para ascender al volcán, aunque la subida caminando, si bien algo pesada por la arena, tampoco es muy exigente.

 

LOCALIZACIÓN

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Mar 20 2014

SINGAPUR & INDONESIA 2012 – DÍA 8: Borobudur y Prambanan

Lunes 13/08/2012

Hay veces en las que levantarse a las 04:30 de la madrugada no es tanto sacrificio. No lo es, cuando tienes por delante un día cargado de lugares apasionantes por descubrir. No lo es nada, cuando te estás lebvantando de la cama en plena madrugada para poder ver amanecer desde lo alto de uno de los lugares más bellos y místicos del planeta: El templo de Borobudur.

Esperábamos impacientes la furgoneta que debía llevarnos al templo. Pasaban los minutos, y no aparecía. ¿Nos habíamos despertado tan pronto para que nos dejaran tirados en la cuneta? Finalmente a las 5:15, una solitaria furgoneta se paró ante nuestro hotel. Subimos a ella y pusimos rumbo a Borodubur, a 40 km, no había tiempo que perder pues los primeros rayos de Sol comenzaban a hacerse notar en el horizonte.

A las 6 en punto de la mañana llegamos al templo. Pagamos la entrada de estudiantes – 93.000 IDR -, que es justo la mitad de lo que cuesta la entrada normal.

Tras pasar los controles de seguridad, comenzamos a aproximarnos a la gran mole de piedra, por cuyas escaleras ascendimos hasta lo más alto. Desde allí el espectáculo era maravilloso. Entre estupas con figuras de Buda, disfrutamos, rodeados de selva, de uno de los más bellos amaneceres que uno puede contemplar. Una pequeña penumbra matutina le daba al lugar un aire más místico que el que ya de por sí tiene.

Cuando hablamos de Borobudur, hablamos del templo budista más grande del mundo. Una gigantesca estupa que se levanta en medio de una llanura rodeada de selva, que fue construída entre los siglos VIII y VIV, y que alberga la friolera de hasta 504 figuras de buda, algunas al descubierto, otras cubiertas por su correspondiente estupa en forma de campana.

Pasamos un buen rato paseando por la plataforma superior – consta de 6 plataformas cuadradas y tres circulares, con un total de 42 metros de altura -, caminando entre estupas y figuras de buda que parecían vigilar nuestros movimientos a cada paso. Y es que en Borobudur se respira budismo, por mucho turista que haya alrededor, uno siempre podra buscar su rincón, sentarse, y disfrutar simplemente de la paz que transmite uno de los lugares más fascinantes del mundo. Tras casi dos horas en el templo, emprendimos el camino de regreso.

Buscamos  nuestro transporte, que ya estaba listo para devolvernos a Yogyakarta, no sin antes hacer una parada en Candi Mendut, otro templo budista que nos pillaba de camino.

Una vez en Malioboro Street, nos dirigimos a una de sus muchas agencias turísticas para reservar transporte para visitar los templos de Prambanan aquella misma tarde. Por 60.000 IDR, conseguimos plaza en un minibus que nos acercaría a los templos hinduístas y nos traería de regreso.

El autobús salía a las 14 horas, así que tuvimos el tiempo justo para comer algo en un restaurante  cercano. En esta ocasión degustamos el Nasi Goreng, un delicioso arrocito salteado con verduras.

El minibús nos recogió puntualmente y no tardamos ni media hora en alcanzar Prambanan.

Abonamos la entrada de estudiantes  – 68.000 IDR – y nos adentramos en el enorme recinto que alberga los templos, tras adecuar nuestra vestimenta poniéndonos un sarong.

Si Borobudur es espectacular, Prambanan no se le queda corto. Se trata de un conjunto de 240 templos hinduistas, dedicados a la triada de Dioses principales del hinduísmo: Brahma, Visnu, y Shiva. Pasear entre estas preciosas construcciones pétreas con miles de grabados en referencia a los mencionados dioses se convirtió en una delicia, pues su estado de conservación para ser del s. IX, es excelente.

Hay que desplazarse un poco caminando desde el conjunto de Prambanan para poder visitar Candi Sewu, otro precioso conjunto hinduísta, esta vez mucho más solitario para sentirse entre sus piedras como un verdadero Indiana Jones.

El Sol comenzaba a caer por el horizonte, asi que regresamos hacia el aparcamiento de los templos, no sin antes disfrutar de un precioso atardecer sobre las preciosas construcciones hinduístas. La verdad es que bien vale la pena combinarse los horarios para disfrutar de amaneceres y atardeceres en ambos templos. Sin duda son lugares especiales que si son visitados en esos momentos del día, pueden convertirse en recuerdos maravillosos.

Regresamos a Yogyakarta y cogimos un ciclorickshaw (20.000 IDR) para que nos llevara a un restaurante en la ciudad que nos habían recomendado, el ViaVia. La verdad es que fue todo un acierto, pues fue sin duda el mejor restaurante de todo el viaje. Es turístico, sí, pero la comida (tanto autóctona como occidental) estaba absolutamente deliciosa.

Tras la mejor cena de todo el viaje, regresamos felices en taxi (30.000 IDR) a nuestro hotel. La exquisita cena había puesto la guinda a, probablemente, el día más espectacular de todo el viaje hasta ese momento. Y es que no todos los días se visitan dos templos como Borobudur y Prambanan y se remata la noche con una cena de cinco estrellas…

 

 

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Ene 29 2014

SINGAPUR & INDONESIA 2012 – DÍA 7: Yogyakarta, parada obligada en la Isla de Java.

Habíamos sufrido lo nuestro para estar en el lugar en el que estábamos en aquel preciso momento. Apenas eran las 7 am y acabábamos de aterrizar en el pequeño aeropuerto de Yogyakarta despues de dos vuelos con Air Asia desde Singapur y Yakarta, respectivamente. ¡Por fin estábamos en tierra Indonesia!

Tras desayunar algo en el mismo aeropuerto y cambiar nuestro efectivo a Rupias (IDR), negociamos un taxi para que nos acercara a nuestro hotel, en la misma ciudad de Yogyakarta. El precio convenido fue de 60.000 IDR.

La verdad es que nuestro hotel, el Cakra Kusuma, pese a estar algo alejado del centro estaba genial. Nos acomodamos en nuestra espaciosa habitación y nos pusimos a preparar el día y a contar los millones de Rupias que nos habían cambiado. Y lo de millones es literal pues el cambio a nuestra llegada era de 1 Euro – 11.450 IDR.

Para solventar el tema de estar algo alejados del centro, nada mejor que un taxi, que en Indonesia son bastante accesibles. Por 20.000 IDR, un flamante taxi rosa nos dejó en plena Malioboro St., avenida principal de Yogyakarta.

“Yogya”, como se conoce a la ciudad en jerga viajera, es una ciudad famosa por tener en sus alrededores dos grandes templos, uno budista y otro hinduísta: Borobudur y Prambanan. De hecho, me atrevería a decir que la gran mayoría de turistas que visitan la ciudad lo hacen para visitar dichos templos.

Nosotros teníamos pensado pasar dos días enteros en Yogya, así que decidimos dedicar el primero de ellos a descubrir relajadamente la ciudad.

Malioboro St. estaba atestada de motos y ciclorickshaws, y por ella pusimos rumbo a nuestra primera parada en la ciudad, el Kraton.

El Kraton (entrada 20.000 IDR) es el Palacio del Sultán, y la verdad es que, además de aprenderse la historia de toda la dinastía, no tiene mucho por ver. Es más si uno no contrata a alguno de los muchos falsos guías que aguardan en la entrada, probablemente no se enterará de nada, si es que hay algo interesante de lo que enterarse además del dato de las tropecientas mujeres a las que el sultán tiene como esposa.

Huímos del Kraton para retomar Malioboro Street y disfrutar de su ambientazo. Empezamos a darnos cuenta de que los indonesios eran encantadores, siempre con una sonrisa en el rostro y dispuestos a ayudar. Recorrimos todas las paraditas de souvenirs, ropa, y demás productos falsificados durante un buen rato hasta que nos metimos en un centro comercial a comer algo.

En nuestras primeras horas en la ciudad, Yogya nos había dado una extraña sensación de mezcla entre tranquilidad y caos, Por una parte, se nota que es una ciudad pequeña, algo rural en algunos aspectos, pero por otro lado, tiene ese perfecto caos ordenado que toda ciudad asiática posee.

Por la tarde teníamos pensado acercarnos a Taman Sari, o el Castillo de Agua, Palacio de recreo del Sultán.

Para llegar a él, tomamos un  ciclorickshaw que por 20.000 IDR nos dejó en la puerta en poco m ás de 10 minutos.

A la entrada un falso guía se enganchó a nuestra sombra y no nos dejó hasta abandonar el recinto, explicándonos edificio por edificio, la historia del recinto. La verdad es que Taman Sari, vale más la pena que el Kraton, su pabellón central con piscinas es precioso. También lo es la mezquita de adobe que hay en los alrededores. No hay mucho turista por “Yogya” así que realizamos nuestra visita casi en solitario.

La anécdota de la visita fue que al darle la “propina” al falso guía que nos había estado exlicando, me confundí con el lioso cambio Euro – IDR y le acabé pagando la friolera de 0,50 Euros cuando creía haberle dado 10 veces más. De ahí la cara que puso al fotografiarnos con él. 🙂

Retornamos a Malioboro antes del anochecer para dejar atada la excursión a Borobudur del día siguiente. Queríamos ver amanecer desde el templo budista, así que lo dejamos todo atado auqella misma tarde. La excursión en una  miniván nos costó 60.000 IDR por persona, y quedamos en que nos pasarían a buscar a las 5:15 am por la puerta del hotel.

Ya que estábamos liados, reservamos también la excursión que en un par de días, debía llevarnos a visitar el Parque Nacional del Monto Bromo y el Volcán Ijen, con parada final en la isla de Bali. Tras duras negociaciones, conseguimos que nos lo dejaran todo por 620.000 IDR, alojamientos de dos noches y todo el transporte incluído.

Con la sensación del deber cumplido regresamos al hotel para pegarnos un bañito nocturno en su agradable piscina. Tras ello, salimos a cenar a un restaurante local de los alrededores.

Recuerdo aquella noche, nuestra primera en Indonesia, como muy especial. Estábamos ilusionadísimos por haber alcanzado tras sufrimiento un destino soñado. Un destino que tenía lo mejor de sí mismo aún por descubrir. Yogyakarta había sido tan solo un delicioso aperitivo, pero lo mejor estaba aún por llegar. Esa magia que se respira en algunos viajes, la de hacerte pensar que estas en el mejor lugar en el que podías estar y hacerte sentir inmensamente feliz, recuerdo que la sentí aquella noche. Y no en vano, Indonesia acabó por convertirse en uno de los viajes más especiales y bonitos que he realizado. Pero eso ya os lo iré contando poco a poco…

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Nov 18 2013

Kawah Ijen. Un maravilloso infierno de azufre.

Sin duda tiene algo de infernal. Sobretodo para los mineros de azufre que tienen que extraer dicho material de las entrañas del cráter, a 2.148 metros de altura y con los medios más prehistóricos, para posteriormente descender la falda del volcán con más de 70 kilos de peso a sus espaldas.

Pero para los ojos del viajero, Kawah Ijen es un lugar maravilloso. Uno de esos que se graban en la memoria a fuego. Cuando se llega a su cima, uno se pone frente al cráter humeante y casi se refleja en las aguas azul turquesa del lago que rellenan la boca del volcán. Una vez allí arriba, ante tal estampa, todo ha valido la pena.

Han valido la pena  las 6 horas en la miniván que nos trajo desde el Parque Nacional Bromo Tengger Semeru. También las 12 horas del día anterior, cubriendo el trayecto desde Yogyakarta a dicho parque. Y el levantarse a las 3:30 de la mañana. Y, porque no, el ascender durante una hora y cuarto por la falda del volcán casi sin desayunar… Allí arriba todo ha valido la pena. Allí sentados, por encima de las nubes, viendo humear las puertas del infierno. Un infierno que a nosotros nos pareció maravilloso.

Uno de los momentos clave de la excursión a Kawah Ijen, sucede cuando te topas con los trabajadores de la mina. Yo ya había visto algún documental al respecto, pues hablamos de uno de los trabajos más duros del planeta. Las deformidades en los hombros de los trabajadores por portear el azufre, o su corta esperanza de vida lo demuestran. Nosotros paramos a charlar con ellos en una especie de cabaña que tienen para descansar y a, porque no, comprarles alguna artesanía en azufre que les ayuda a subsistir. La verdad es que fueron de un trato más que agradable, y hasta nos dejaron probar las alforjas cargadas con unos 70 kilos de peso que llevan a sus espaldas… Os puedo asegurar que son tipos muy duros.

Durante el ascenso al cráter, uno se va encontrando con monos que se descuelgan de rama en rama y algún que otro portador haciendo ruta de descenso. Una vez arriba, la fumarola y el intenso olor a azufre nos avisa de que hemos llegado, y nos advierte de que el volcán está activo.

Ya en el cráter, por el que se puede descender para ver de cerca la mina de azufre (para los más valientes), ya sólo nos quedaba disfrutar del paisaje y del precioso lago que corona el volcán. Pero ante tanta belleza natural, uno no puede evitar darle vueltas a la paradoja de como un infierno para algunos puede llegar a ser algo muy cercano al paraíso para otros.

 

DATOS PRÁCTICOS

 

  • El alojamiento para visitar Kawah Ijen es muy limitado, y siempre dentro de la reserva natural que envuelve al volcán, plagada de campos de café. Nosotros pernoctamos en el Arábika Hostel, muy sencillo pero con lo imprescindible.
  • La manera que utilizamos para llegar a Kawah Ijen fue contratando la excursión desde Yogyakarta (670.000 IDR / persona), haciendo parada previa en el Parque Nacional Bromo. También se pueden contratar excursiones desde Bali.
  • En las faldas del volcán, dónde se inicia el ascenso, hay una casa de té en la que uno puede comprar bebidas o algo de comer.
  • Para los que hacen ruta en dirección Bali, Ketapang, la población desde donde se coge el ferry a la isla bonita, está a unas dos horas en coche del volcán.
  • Conviene hacer la excursión bien temprano. Pese a que no es un destino masificado, llegar al cráter casi en solitario no tiene precio.

 

UBICACIÓN:


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Jun 13 2012

Y en Agosto nos vamos a… ¡Singapur e Indonesia!

Ha sido una larga espera hasta que le concedieron las vacaciones a mi pareja, momento en el que sabíamos perfectamente qué días exactos podríamos perdernos por cualquier rincón del planeta este verano.

Hace una semana llegó la confirmación como agua de mayo y, una semana después, ya tenemos destino.

Desde un primer momento quería repetir con Asia pues mis últimas experiencias en  China y Tailandia fueron más que enriquecedoras. Así que estaba claro el lado del globo, pero no tanto el destino concreto. Eso ya dependería del importe de los billetes de avión que, en pleno agosto, me daban bastante miedo.

Finalmente, conseguimos un buen precio con Lufthansa, que nos llevaría el 7 de Agosto hasta Singapur con escala en Frankfurt. El importe del billete no llegó a 700 Euros por cabeza así que, para ser Agosto, podemos considerarnos afortunados.

Singapur es una ciudad-estado enclavada en un lugar estratégico del sudeste asiático y, como se ve en 2-3 días como mucho, la idea era enlazar con otro país del sudeste asiático que sería nuestro destino final. Finalmente, y tras descartar lugares maravillosos como Laos, Myanmar, Camboya, Viertnam o Malasia, nos decantamos por Indonesia. Un vuelo Singapur – Yakarta con Airasia por 50 Euros, nos ayudó a ello.

De esta manera, tras algún que otro trámite (mi pareja tuvo que pedir el pasaporte argentino de emergencia para cuadrar con la validez de 6 meses hasta la caducidad que te exigen ambos países) y una agoniosa espera, podemos gritar a los 4 vientos que… ¡Este verano nos vamos a Singapur e Indonesia!

Las posibles rutas ya han comenzado a gestarse en nuestra cabeza, y empezamos a tener claro que no vamos a pretender abarcar grandes recorridos en las 3 semanas que estaremos. De esta manera, tras un par de días visitando Singapur, volaremos a Yakarta para descubrir la isla de Java. En ella probablemente visitaremos Yogyakarta, Prambanan, Borobudur y Bromo, haciendo ruta de oeste a este. Una vez en el extremo oriental de la isla, está claro que cruzaremos a Bali. Dependiendo de lo mucho que tenga por ofrecernos la isla, ya miraremos otras opciones como visitar Lombok y las Gili, o quizá volar a Sumatra para ver orangutanes. Indonesia es inabarcable, y las opciones son casi infinitas.

Tic tac tic tac… No quedan ni dos meses para que emprendamos una aventura que promete, y mucho. Un tiempo que utilizaremos para culminar preparativos y empezar a hacernos la boca agua con todo lo que se nos presenta por delante hasta que, el día 28 de Agosto, debamos regresar.

Un saludo!

 

 

 

 

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