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Sep 17 2015

Chefchaouen, dónde la belleza es azul.

Cuando llegamos a la Plaza Uta el Hammam, tras dejar nuestro equipaje en el bonito hotel en el que íbamos a pasar la noche, nos dimos de bruces con una celebración de aún no sabemos qué. La plaza estaba engalanada y había música al aire libre y gente bailando, charlando, o simplemente observando… todo ello en la calle, ocupando hasta el último espacio. Porque en Marruecos la vida se hace en la calle.

Celebraciones en la plaza Uta el Hammam

 

Locales de Chaouen

 

Tienda de artesanías

 

Esa plaza con tanta algaravía iba a ser nuestro punto de referencia en la ciudad azul, con su árbol característico plantado justo en el centro, y la imponente kasbah vigilando el lugar.

Notamos de primera mano que Chefchaouen es un pueblo de montaña, pues tuvimos que tirar de algo de abrigo para poder cenar en una terraza de las muchas que rodean la abarrotada plaza. Cenamos un buen tajine de cordero y tras algo de charla tiramos para el hotel, pues andábamos algo cansados tras un día de mucho trajín, el que nos sirvió para llegar de Barcelona a Chefchaouen, vía Tanger.

Atardecer desde la terraza de Dar Mounir

En la terraza del hotel

Comenzamos nuestra primera mañana en la ciudad con un buen desayuno en uno de los restaurantes de la plaza. Desde aquella terraza, pudimos observar la niebla que envolvía la plaza y las verdes montañas que rodean la ciudad.

Plaza Uta el Hammam

 

Nuestra primera visita fue la Kasbah de Chefchaouen, que se encuentra en la misma plaza, junto a la Gran Mezquita. Las Kasbahs son fortalezas normalmente construidas con adobe. La de Chefchouen data del s XVII y cuenta con varias torres y un bonito jardín central. A una de las torres se puede acceder para, de esta manera, poder disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad y sus montañas. Tamibén cuenta con un pequeño museo sobre la misma, que también visitamos brevemente.

Kasbah de Chaouen

 

Visitando la Kasbah

 

Guardián de la kasbah

 

Vistas de Chaouen desde una de las torres

 

Tras la obligada visita a la fortaleza, comenzamos con lo que es la principal atracción de cualquier visita a Chefchaouen: Perderse por su medina y sus laberínticas callejuelas, pintadas en multitud de tonos de azul. Pocos lugares debe haber tan fotogénicos y agradecidos a la cámara como la bonita medina azul de Chaouen. No se ve el momento de guardar la cámara. Las estrechas calles ofrecían rincones de un intenso azul, mientras los habitantes de la medina seguían con su rutina diaria, ya acostumbrados a lo bello y pintoresco del lugar. Atravesamos alguna que otra plazoleta, con su fuente central característica, y algún que otro colorido zoco callejero, antes de desembocar, ya en uno de los extremos de la medina, en los lavaderos públicos.

Callejeando por la medina

 

Vendedora de hortalizas

 

Con Natalia en una de las azules calles

 

Detalle de la medina

 

Medina de Chaouen

 

Recorriendo la medina de Chaouen

 

Chefchaouen

 

Cal de colores con la que tiñen las calles

 

Aquí aún se lava la ropa como antaño, fregando fuerte en la pila y aprovechando el agua del río, que cae en cascada a su paso por el pueblo. Un buen lugar para disfrutar de los lugareños, siempre charlatanes y muchos en un prefecto español, que se reúnen al sol para charlar de la vida. Nosotros aprovechamos una terracita con una pinta estupenda para tomar otro té a la menta mientras disfrutábamos del espectáculo de la cotidianedad del pueblo más bonito de Marruecos.

Vendedora de souvenirs con sombrero típico de la zona

 

Lavaderos públicos

 

El río, a su paso por Chaouen

 

Lugareño de Chaouen

 

Tras comer un delicioso “tajine kefta” en uno de los restaurantes de las calles aledañas a Uta el Hamman, nos dirgimos hasta la estación de autobuses, en busca de unos billetes a Moulay Idriss que finalmente no pudimos conseguir. Pasajes completos. En Marruecos siempre hay una solución para todo, sobreotodo si hay Dirhams de por medio, así que negociamos con un taxista para que fuese él el que nos llevase a la ciudad santa, parando antes por Akchour para hacer la excursón del Puente de Dios.

Detalle de la medina

 

Zoco callejero

 

Con el transporte solucionado para el día siguiente, cogimos un taxi que por 20 Dirhams nos dejó en los alrededores de los lavaderos. Desde hay ascendimos a pie la colina hasta alcanzar la Mezquita Española, bonito recinto de oración de minarete blanco, que cuenta con unas vistas privilegiadas de la población de Chaouen. Allí vimos caer la tarde sobre un mar de casas blancas y azules que ocupaban la ladera de la montaña. Teníamos delante Chefchauen, probablemente, el pueblo más bonito de todo Marruecos.

Fértiles colinas de Chefchaouen

 

Disfrutando de las vistas

 

Chaouen de fondo

 

Al día siguiente pondríamos rumbo a la ciudad santa de Moulay Idriss, importante lugar de peregrinaje de la religión musulmana en el que hasta hace poco los turistas no podían pernoctar. Pero eso ya es otra historia, y os la contaré más adelante. Antes de irnos a dormir aquel intenso día, disfrutamos de un último atardecer en la ciudad azul…

Atardece sobre Chefchaouen

 

 TIPS

 

  • Nuestro alojamiento en Chaouen fue el Dar Munir, un bonito hotel muy cerca de la plaza Uta el Hammam, en plena medina.
  • Para llegar a Chaouen desde Tánger, negociamos un taxi que nos llevó por 500 MAD. El trayecto fue de dos horas.
  • Para las fechas en las que fuimos nosotros, Semana Santa, hay que tener en cuenta llevar algo de ropa de abrigo, pues se trata de un pueblo de montaña y por la noche refresca bastante.
  • Si sois de los que el idioma os supone un impedimento para viajar, en Chefchaouen encontraréis mucha gente que habla español.
  • Para llegar a la Mezquita Española, debéis ascender la colina que se encuentra en los alrededores de los lavaderos. Se sigue el camino y no tiene perdida. Se recomienda ir al atardecer.
  • Hay que hacer caso omiso a los vendedores de “kif” (costo) que seguro (y más si sois jóvenes) os ofrecerán de forma insistente por la zona. Si se les da un “no” rotundo de inicio, os dejarán en paz.

 

UBICACIÓN

Para más información sobre otros lugares de Marruecos podéis visitar los siguientes enlaces:

NORTE DE MARRUECOS 2014

SUR DE MARRUECOS ’09

 

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Abr 26 2015

Tánger, de un vistazo

Dicho sea de antemano que no pasamos en Tánger más de 3 o 4 horas antes de negociar con un taxista para que nos acercara a la encantadora Chefchaouen, el atractivo principal de lo que iba a ser nuestra pequeña ruta por el norte de Marruecos.

De hecho, habíamos pasado por allí porque era dónde aterrizaba nuestro vuelo y también dónde habíamos quedado para encontrarnos con nuestro amigo Jose, para seguir camino más allá de la cordillera del Rif.

Y es que Tánger no es una ciudad acompañada de muy buena fama en la actualidad, pese a que sí tuvo su época esplendorosa en un pasado no muy lejano. Fue cuando, tras la 2ª Guerra Mundial, se convirtió en Zona Internacional, llenándose de personajes de todo tipo venidos de hasta el último rincón del mundo. Actualmente, pese a seguir siendo la clara puerta de entrada a África, toda esa fama se ha venido claramente a menos, quedando la ciudad con una cierta sensación de abandono.

Medina de Tánger

 

Pese a todo, su blanca medina sigue estando allí, para recorrerla y tomarse un agradable té a la menta en el Zoco Chico, una pequeña y agradable placita en medio de la medina. Allí mismo nos comimos unas típicas brochetas de cordero mientras charlábamos de lo que nuestra nueva aventura marroquí podría depararnos.

Zoco Chico

 

Tomando té a la menta

 

Típicas brochetas marroquís

 

En un principio esperábamos encontrarnos una medina más descuidada, caótica, o sucia, pero la verdad es que sus blancos edificios estaban bastante cuidados y con alguna mano de pintura reciente.

El azul del Mediterráneo se puede divisar desde uno de los miradores que hay junto a la Gran Mezquita, lugar que elegimos para encontrarnos con nuestro amigo. Allí, esperándolo, pudimos volver a revivir esa sensación de hospitalidad que los marroquís saben como nadie hacerte sentir. Todo el mundo quería ayudarnos, u ofrecerse para indicarnos el camino o encontrar a nuestro amigo (algunos más desinteresadamente que otros).

Mirador cerca de la Gran Mezquita

 

Entretanto, mientras esperábamos, nos dimos cuenta de la mezcla de culturas que se da en esta ciudad, con muchos subsaharianos a la cabeza, quizá esperando el momento para cruzar ese trocito de mar que se veía a lo lejos y de esa manera llegar a la Europa anhelada.

Antes de despedirnos de Tánger, tras nuestro fugaz paso por la ciudad portuaria, pasamos por el Zoco Grande, justo a la salida de la medina. Se trata de una amplia plaza rodeada por palmeras, con una fuente en medio, y la Mezquita de Sidi Bu Abid. Fue también el lugar dónde encontramos nuestro taxi, que en dos horas de trayecto y tras una dura negociación,  iba a dejarnos en nuestro siguiente destino atravesando las verdes colinas de la cordillera del Rif.

Zoco Grande

 

 

TIPS:

 

  • Un Grand Taxi del aeropuerto a la medina nos costó 150 Dirhams. El precio está preestablecido, así que servirá de poco intentar regatear.

 

UBICACIÓN:

 

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Abr 03 2014

¡NOS VAMOS A MARRUECOS EN SEMANA SANTA!

Ya queda menos de un mes para que llegue Semana Santa, lo cual en los últimos tiempos ha sido sinónimo de hacer la mochila o la trolley para hacer alguna escapada por el viejo continente.

Este año va a ser diferente. Diferente porque vamos a estirar los festivos de este Abril hasta los 6 días, tiempo que nos permitirá hacer una pequeña ruta por el Norte de Marruecos. Teníamos ganas este año de “algo” de aventura para Semana Santa, queríamos huir del confort europeo para tener que regatear taxis y alojamientos, para “echarnos unas risas” en el siempre divertido país vecino, para disfrutar de algo auténtico lo más cerca posible de casa… La elección estaba clara.

No es mi primera vez en Marruecos. En septiembre de 2009 llevamos a cabo una ruta que partió desde Marrakech y que nos llevó a descubrir parte del Sur del país, hasta el desierto del Sáhara en las dunas de Ergg Chebbi, la encantadora ciudad costera de Essaouira o las imperiales Meknés y Fez.  Lo recuerdo como un viaje muy especial y divertido, sobretodo divertido. Fue mi primera aventura en un país no occidental y desde entonces guardo un muy grato recuerdo de Marruecos.

Esta vez, junto con Natalia  y nuestro amigo Jose – quién ya recorrió el país conmigo en 2009 – nos centraremos en el Norte, partiendo de Tanger y llegando a Fez, pasando indiscutiblemente por la encantadora ciudad azul de Chefchaouen y quien sabe si por el místico pueblo de Mulay Idriss, junto a las ruinas romanas de Volubilis. Natalia y yo tenemos vuelo de entrada por Tanger y de salida por Fez, mientras que Jose entrará por Marrakech unos días antes para unirnos en Tanger y acabar la aventura juntos.

La ruta aún está por concretar, pero tenemos claro que los 6 días que estemos en Marruecos serán, de todo, menos aburridos.

DSC01302

Marruecos, nuestro exótico país vecino, nos espera. Y yo ya cuento los días para volver a perderme por sus medinas, para volver a sentirme uno más charlando con algún lugareño disfrutando a la vez de un rico té a la menta…

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