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abr 11 2013

BUDAPEST 2012 – DÍA 1: Recorrido por Pest

Sábado 07/04/2012

El día despertó soleado y sin una nube en el cielo, perfecto para pasar una jornada descubriendo Pest, la zona llana y con más vida de la capital húngara.

Aprovechando el tiempo primaveral, desayunamos en una terracita a orillas del Danubio antes de comenzar la marcha, que tendría como primera parada el Monumento de los zapatos, en la otra orilla del río y ya en la zona de Pest.

Para llegar allí cruzamos el precioso Puente de las Cadenas, uno de los varios que cruzan el Danubio a su paso por la ciudad.

El Monumento de los zapatos es una obra artística en honor a los judíos del gueto de Budapest fusilados por los Nazis y arrojados al Danubio en ese mismo punto del río. Se trata de zapatos en hierro dispuestos en la orilla como olvidados por sus dueños. Tal y como podéis ver en la foto.

Muy cerca del Monumento de los zapatos hayamos uno de los iconos más reconocibles de la ciudad: El Parlamento. De entrada gratuïta para los ciudadanos de países miembros de la U.E., conviene hacer reserva anticipada por Internet ya que se forman largas colas para visitarlo. Nosotros tuvimos que conformarnos con su preciosa fachada, pues no estábamos dispuestos a perder toda una mañana haciendo cola para ver su interior, pese a que parece ser bastante recomendable.

Nuestro siguiente objetivo, también cercano, fue la Basílica de San Esteban. No es que sea nada del otro mundo, pero las vistas desde su campanario bien la hacen merecer una visita. Uno de los mejores puntos para divisar la capital húngara a vista de pájaro y en 360º.

Seguimos caminando y callejeando por Pest, topándonos de vez en cuando con alguna reminiscencia soviética como es el caso de este “simpático” coche antiguo.

Se acercaba la hora de comer y teníamos pensado de antemano hacerlo en uno de los puestos del bullicioso Mercado Central de Budapest, situado casi junto al puente de Isabel, al lado del río. Primero paseamos un poco por el mercado cubierto, entre paradas de todo tipo y olor a “paprika”. En uno de los lados del piso de arriba se acumulan algunos puestos donde comer algo típico, pero el problema es que estaban abarrotados y tuvimos que buscar otra opción.

La opción no estaba muy lejos del mercado y fue un pequeño restaurante en el que comimos de nuevo “goulash” y una especie de estofado a la “paprika”(que no falte).

La tarde se presentaba lluviosa (maldita primavera) así que decidimos acercarnos al Museo Nacional Húngaro, que nos pillaba muy a mano. En él pudimos ver una exposición permanente sobre la historia de Hungría, desde su fundación como estado hasta la época actual. Aunque, para ser sinceros, lo más interesante del museo fue una exposición de fotografía que visitamos después.

Salimos del museo y la lluvia nos dio tregua, así que pusimos rumbo hacia la mayor arteria comercial de la ciudad, la calle Vaci Utca. Por ella, y las calles colindantes, paseamos hasta que nos topamos con una de las cosas más sorprendentes de la escapada: una guerra de almohadas a gran escala y en pleno centro de Budapest. Original manera de pasar la tarde. Allí nos quedamos un buen rato divertidos por los almohadazos que se llevaban algunos bajo un ambiente totalmente cubierto de plumas.

Retomamos Vaci Utca hasta llegar a la animada plaza Vorosmarty Ter, que como el día anterior estaba repleta de paradas de comida típica húngara.

La lluvia comenzó a arreciar de nuevo y, como ya era casi hora de cenar, buscamos un restaurante por Buda, cerquita del hotel. Pero antes, otra elegante vista nocturna del bonito Parlamento.

Nuestro día descubriendo Pest había tocado a su fin, pero al día siguiente tocaba la otra mitad de la capital húngara: la tranquila Buda.

 

 

 

 

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sep 18 2012

¡Hola Budapest!

Viernes, 06/04/2012

Un vuelo de unas tres horas de duración nos dejó sobre las 17h de la tarde en el aeropuerto Ferihegy de Budapest. Habíamos volado con  Ryanair, compañía que tras el cierre de la húngara Malev, aprovechó el hueco libre en el aeropuerto de la capital húngara. Y a nosotros estupendo que nos vino.

Al no facturar maleta, superamos el trámite aeroportuario de manera rápida, así que 10 minutos después de aterrizar ya estábamos esperando el autobús público que debía acercarnos hasta la estación de metro para llegar a Budapest. Esta es la manera más económica de llegar al corazón de Hungría, aunque luego hay otras opciones más cómodas como el taxi o las minivans, que por unos 11 Euros por cabeza te dejan en la puerta del hotel.

Nosotros, para no tener que rascarnos mucho el bolsillo, optamos por la opción larga. Tomamos el autobús 200E a la salida misma de la terminal (tras adquirir el billete por 320 HUF en un quiosco ya que las máquinas expendedoras son indescifrables), que en unos 25 minutos nos dejó en la estación de metro de Kobanya – Kipest tras recorrer las grises afueras de la ciudad. Ésta es la primera parada de una línea azul de metro que cruza la ciudad de norte a sur. La verdad es que da un poco de “miedo” en un primer momento por su aspecto más que decadente, pero adquiere encanto cuando ves venir al destartalado metro que te va a llevar al centro. Una red de metro histórica, la de Budapest. De nuevo tuvimos que hacernos con un billete (320 HUF) y tras pasar el control de los revisores de estación que miran cada uno de los billetes, nos montamos en el metro.

Descendimos en pleno centro de la ciudad, en la parada Deak Ferenc Ter, tras una media hora de trayecto. Budapest nos dio la bienvenida casi anocheciendo y con una fina llovizna que nos hizo apresurarnos para llegar a nuestro hotel. El Art’otel Budapest se encuentra en la zona de Buda, a orillas del Danubio, así que tuvimos nuestra primera toma de contacto con la plaza Vorosmarty ter y el Puente de las Cadenas de camino a éste. El Parlamento, ya casi totalmente iluminado, nos saludaba desde el hall del hotel, al otro lado del río.

Hicimos el check in y dejamos nuestras cosas para salir a descubrir una ciudad sobre la que ya había caído la noche. Aquí es donde nos empezamos a dar cuenta de que Budapest, de noche, ofrece su mejor cara. Tanto el Parlamento como el Puente de las Cadenas estaban perfecta y ténuemente iluminados, ofreciéndonos un paseo por la orilla del Danubio tan elegante como romántico.

No pretendíamos más que una primera toma de contacto con la capital húngara en lo que quedaba de noche, así que nos encaminamos hacia Vorosmarty ter, dónde habíamos visto multitud de paradas de comida típica, para cenar algo tranquilamente. El clima continental de Budapest se hizo notar de noche, con un frío en pleno mes de abril que no sería normal en estas latitudes. Para cenar tomamos sopa de Goulash servida en un cuenco elaborado con pan rústico. Y que decir de nuestro primer sabor húngaro… simplemente delicioso. El Goulash es el plato típico húngaro, y se trata de una especie de estofado de ternera con patatas condimentado con especias varias.

Tras la cena, paseamos un poco por la elegante Vaci Utca, plagada de tiendas de souvenirs y boutiques de primeras marcas mundiales. Se trata de una de las arterias de la ciudad, siendo probablemente la avenida más comercial de ésta. Multitud de turistas paseaban por ella, entre ellos muchos españoles. Aprovechamos el paseo para cambiar nuestros Euros, pues el tipo de cambio en el aeropuerto no era muy favorable ( 1 Euro – 255 HUF) y cambiamos lo justo para poder transportarnos al centro. Encontramos una casa de cambio que nos ofreció un buen trato (1 Euro – 290 Florines), y aprovechamos.

Tras entrar en calor en una cafetería (Coffeeheaven) en la que repetiríamos en días posteriores, pusimos rumbo de vuelta al hotel. Repetimos el placer de cruzar el Puente de las Cadenas en plena noche para llegar a nuestro hotel rendidos después de un día que había sido muy largo.

Budapest nos había enseñado tan sólo unas pinceladas de todo lo que tenía por ofrecernos, pero nos bastaron unas pocas horas para captar toda la belleza y elegancia que atesora la ciudad. No nos habíamos metido aún en la cama, y ya teníamos ganas de que saliera de nuevo el Sol para seguir descubriendo, ahora con luz, la capital de Hungría.

 

 

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