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Feb 26 2016

Templos de Ranakpur, parada obligada camino a Udaipur

El siguiente paso de nuestro periplo por la India era Udaipur. Pero alcanzar esta población del sur del estado del Rajastán desde Jaisalmer – dónde nos encontrábamos en aquel momento – no es tarea fácil. No existe la posibilidad de llegar a Udaipur en tren desde Jaisalmer o Jodhpur, así que las opciones pasaban por ir en coche o hacer un trayecto en coche hasta Jodhpur y enlazar con un vuelo interno a Udaipur. Esta segunda opción era la más cómoda, pero también la más cara y la que no iba a permitirnos disfrutar de una de las joyas que hay en el camino entre Jodhpur y Udaipur: Los Templos de Ranakpur.

De esta manera, optamos por hacer el interminable camino íntegramente por carretera con todo lo que eso conlleva en cuestión de horas y riesgo, pues circular por las carreteras indias es lo más peligroso que se puede hacer en el subcontinente.

Nuestro conductor a Jodhpur

 

Tras despertamos a las 7 am en la desértica Jaisalmer, nuestro conductor ya estaba esperándonos en la puerta del hotel. A media mañana, tras más de cuatro horas de carretera, ya estábamos en los alrededores de la caótica Jodhpur.

Tocaba buscar otro transporte de inmediato para alcanzar ese mismo día Udaipur parando en Ranakpur, y a poder ser antes de las cuatro de la tarde, pues el complejo de templos cierra a las cinco. Es importante tener este dato en cuenta si se quiere visitar Ranakpur.

No tardamos mucho en conseguirlo, y a un precio bastante más ajustado que en Jaisalmer, así que nos pusimos en marcha sin perder más tiempo.

Aldeas indias por el camino

 

Niño indio en bicicleta

 

Medios de transporte indios

 

El trayecto entre Jodhpur y Ranakpur fue entre infernal y una delicia. Infernal porque el estado de la carretera era penoso, los atascos muy frecuentes (estaban construyendo una autopista), y el peligro circulatorio rondaba constantemente, sobretodo por los omnipresentes camiones indios, que no tienen muchos miramientos. Tocaba cerrar los ojos y cruzar los dedos para que no hubiera ningún percance, pero haciendo eso nos íbamos a perder la parte deliciosa del trayecto, la de los tramos que cruzaban pequeñas poblaciones del Rajastán en los que, desde la ventanilla del coche y cámara en mano, pudimos disfrutar de escenas de la vida rural de aquella parte de India, con sus coloridos atuendos y curiosas costumbres.

Imagen de una población cualquiera del Rajastán

 

Pastor con su escuálida vaca

 

Puesto de venta ambulante de fruta

 

Imagen cotidiana a pie de carretera

 

Tras algo más de tres horas de camino, por fin alcanzamos Ranakpur poco antes de las cuatro de la tarde, con el tiempo justo para hacer la visita antes de que cerraran.

Tras abonar la entrada, accedimos al templo principal tras seguir meticulosamente los requerimientos de acceso: Descalzarse, vestir pantalón largo, y acceder sin ningún tipo de comida, bebida, o tabaco.

En el templo principal de Ranakpur

 

Entrada a Ranakpur

 

El templo, desde un lateral

 

Ranakpur es un complejo de templos de la religión Jainista, a la que ya os introducí en el anterior post dedicado a Jaisalmer. Se trata del más bello templo dedicado a esta religión en toda India, pues está construido en mármol y los detalles y relieves de su interior son impresionantes. Nos pusieron el típico punto en la frente para le meditación (om) y comenzamos a recorrer los preciosos interiores del templo principal, acabado de construir en el s. XV y dedicado a Rishabha. La entrada vale 200 Rp, 100 más si se quiere entrar cámara, e incluye una audioguía que te va explicando las particularidades del templo durante el recorrido.

Interior de Ranakpur

 

Natalia en Ranakpur

 

Con mi punto en la frente

 

Ranakpur

 

Detalle de los techos

 

En Ranakpur

 

Una vez acabado el recorrido del templo principal, nos acercamos a otro de los rincones del complejo, un templo solar dedicado al dios Suria custodiado por unos monos bastante dispuestos a interactuar con los turistas, como pudimos comprobar al acceder al mismo y posteriormente en el parking a la hora de recoger nuestro vehículo.

Templo solar

 

Ranakpur

 

En otra zona ya fuera del templo principal

 

Mucha vegetación alrededor de los templos

 

Monos de Ranakpur

 

Sobre las cinco de la tarde, cuando Ranakpur ya estaba echando el cierre, proseguimos nuestro trayecto hacia Udaipur. El paisaje se tornó a un color más verde, con más vegetación que los bajos matorrales de las estepas del norte del Rajastán. En las dos horas de camino que duró el trayecto final a Udaipur, hicimos una parada intermedia que nos recomendó nuestro chófer para observar unos murciélagos enormes que cuelgan de un árbol del camino.

Paisaje camino de Udaipur

 

Enormes murciélagos

 

Finalmente, antes de que anocheciera llegamos a nuestro destino, tras un periplo que nos había llevado a pasar casi todo el día metidos en un coche y circulando por carreteras indias. Llegamos muy cansados, pero había valido la pena y ahora disponíamos de tres días para descansar y disfrutar de una de las ciudades más tranquilas, limpias, y bellas que nos encontramos en India: la encantadora Udaipur.

 

TIPS

 

  • Viajar en coche por India no es muy recomendable por temas de seguridad en la carretera, pero en ocasiones el riesgo vale la pena para presenciar la vida rural al pie de las carreteras.

  • Los precios de nuestro coches con conductor fueron los siguientes: Jaisalmer – Jodhpur: 3.300 Rupias. Jodhpur – Ranakpur – Udaipur: 2.800 Rupias.

  • Entrada a Ranakpur: 200 Rupias + cámara (100 Rupias).

  • El trayecto de Jaisalmer a Jodhpur dura algo más de 4 horas. De Jodhpur a Ranakpur, algo más de 3 horas. De Ranakpur a Udaipur, 2 horas.

  • Ranakpur cierra a las 17h, con lo que hay que salir con tiempo suficiente para visitarlo.

 

UBICACIÓN

 

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May 24 2015

Jaisalmer, la ciudad del desierto del Thar.

 

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Dicen muchos viajeros que lo más arriesgado de viajar por la India es, sin duda, circular por sus carreteras. Pude dar fe de ello tras nuestro primer trayecto largo en coche entre las ciudades de Jodhpur y Jaisalmer. Fueron 4 horas en las que valía más dormirse para, de esa manera, ahorrarse uno la constante carrera de obstáculos que supone circular por las carreteras Indias. Todo un peligro.

Afortunadamente, llegamos sanos y salvos a la ciudad de Jaisalmer, en el extremo noroccidental de la India, muy cerquita de la frontera con Pakistán, y a las puertas del desierto del Thar. La ciudad dorada del Rajastán indio la llaman, por el tono de color que adquiere la ciudadela cada atardecer, uno de sus mayores encantos.

Exterior del fuerte de Jaisalmer

 

Rincón dedicado al Dios Shiva

 

Un punto magnífico desde el que poder admirar la ciudadela y ese tono de color dorado son los cenotafios de Bada Bagh o “Sunset Point” (como le llaman allí para los turistas), una colina a las afueras de la ciudad dónde se aglutinan los turistas para ver caer el Sol cada tarde sobre una ciudad rodeada de desierto, que se alza imponente en medio de la más absoluta nada.

Jaisalmer desde Bada Bagh

 

Cenotafios de Bada Bagh

 

Bada Bagh

 

El color dorado de Bada Bagh

 

Jaisalmer es una población que se despliega alrededor de su magnífica ciudadela. Las calles aledañas, como muchas veces pasa en la India, son un verdadero festival de suciedad, animales por todas partes, y olores más que indeseables.

Jaisalmer

 

Pero basta con adentrarse a través de las murallas del fuerte para darse cuenta de que haber llegado a un lugar tan en el culo de India y del mundo, al final vale la pena. Un paseo por las callejuelas de la ciudadela de Jaisalmer es toda una experiencia. Más limpias que las del exterior del fuerte, esta serie de calles escoltadas por perezosas vacas y místicos saddhus  pueden llevar a toparnos con maravillas como los Templos Jainíes de la ciudad o alguna que otra Haveli, casa típica de las altas castas indias.

Vacas en el interior del fuerte de Jaisalmer

 

Saddhu de Jaisalmer

 

Alrededores de los Templos Jainíes

 

Ciudadela de Jaisalmer

 

 

Lugareños leyendo el periódico

 

Los Templos Jainíes fueron de lo que más nos gustó de Jaisalmer. Se pueden encontrar hasta siete en la ciudadela, y sus detalles y ornamentación, con columnas perfectamente talladas, son preciosos. El Jainismo es una religión fundada en la India, minoritaria, y que no se centra en el culto a ningún Dios. Tiene características muy curiosas como el total respeto a cualquier ser vivo, hasta el punto de que sus practicantes más devotos se tapan la boca para no tragar ningún tipo de insecto minúsculo, o barren el lugar donde se aposentan para no matar accidentalmente a alguna pequeña forma de vida despistada.

Interior de los Templos Jainies

 

Templos Jainies de Jaisalmer

 

Templos Jainies

 

Detalle de los Templos Jainíes

 

Paseando por Jaisalmer me tope con un hombre que se empeñó en enseñarme su casa típica, o Haveli, como os he mencionado antes. Es otro de los atractivos de la ciudad, pese a que el hombre en cuestión tenía como objetivo final venderme alguna figura de Ganesh, omnipresente en las calles de la ciudad. Su Haveli estaba algo desordenada y parecía más una exposición de antigüedades y artesanías, pero aún y así me dio para hacerme una idea de como podía vivir la alta sociedad india en la época de los marajás.

Interior de una Haveli

 

Haveli de Jaisalmer

 

Otra de las actividades que todo el mundo lleva a cabo en Jaisalmer aprovechando su cercanía, son las excursiones en camello por el desierto del Thar. Desafortunadamente, Natalia estaba mal del estómago en esa fase del viaje (el “Delhi Belly” nunca falla), y tuvimos que descartar la opción.

Jaisalmer supuso nuestra segunda etapa en el Rajastán y, pese a que no lo pudimos disfrutar como nos hubiera gustado por problemas estomacales, nos dejó un buen regusto final de boca. Su color dorado, su ciudadela, y su ubicación en medio del desierto la hacen especial. La ciudad del desierto de la India, pese a que pilla bastante a desmano de todo, bien merece una visita.

En Jaisalmer

 

 

TIPS

  • Jaisalmer se puede alcanzar en tren desde Jodhpur, o en coche con conductor desde la misma población, pues no dispone de aeropuerto. Nosotros optamos por la segunda opción y nos costó 2.600 Rp.
  • Para llegar a los cenotafios de Bada Bagh, basta con que alquiléis un rickshaw  y preguntar por el “Sunset Point”. Deberá esperaros para traeros de regreso, pues no hay otro medio de transporte para la vuelta. A nosotros nos costó 250 Rp.
  • Nuestro alojamiento en la ciudad fue el Rana Villa Hotel. Situado en las afueras de la ciudadela, entre calles algo malolientes, es de reciente construcción y tiene piscina, aunque con el agua algo caliente. Las habitaciones son bastantes modernas y limpias, aunque la higiene de algunos empleados y del resto de instalaciones no era la mejor (pese a que aceptables para los estándares indios). El precio estaba bastante bien para el conjunto de instalaciones. En general recomendable.
  • Si visitáis la ciudad en Agosto como nosotros, prepararos para un intenso calor.
  • La entrada a los templos jaíníes vale 200 Rp pero, OJO, porque sólo abren por las mañanas hasta las 13h.
  • Uno de los mejores restaurantes de la ciudad es el Saffron, con una agradable terraza, comida típica y música tradicional en vivo.

 

UBICACIÓN

Para más información sobre India, podéis acceder al índice de los relatos sobre el país en India ’14.

Recordaros que también podéis seguir nuestros viajes en nuestras cuentas de Facebook, Twitter, e Instagram.

 

 

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Mar 23 2015

Jodhpur. La ciudad azul de la India.

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Todo hay que decirlo. Pese a que acabábamos de aterrizar en la India, entre el choque cultural y los dos días que estuvimos conviviendo con el bullicio y caos de Delhi, teníamos ya ganas de coger el avión que en poco más de una hora iba a dejarnos en Jodhpur, una ciudad que pensábamos iba a aportarnos algo más de paz y sosiego que la gran capital.

Casco Antiguo de Jodhpur

 

Jodhpur es una ciudad pequeña para los estándares indios, pese a que cuenta con más de un millón de habitantes. Pese a ello, la tranquilidad puede hayarse en lo que sería su casco antiguo, un conjunto de callejuelas y pequeñas casas pintadas en su mayoría de color azul, color que servía antiguamente para identificar que el dueño de la casa era un Brahmán, casta sacerdotal india. Actualmente muchas de las casas están pintadas de azul pese a que el propietario no pertenezca a esa casta en particular.

Vistas de Jodhpur

 

Sobre el entramado de casas y callejones, se alza Mehrangarh, una imponente fortaleza del s. XVII que supone el mayor atractivo de la ciudad. Situada sobre un peñón rocoso que se impone sobre el casco antiguo de Jodhpur, su visita resulta interesante tanto por las vistas que ofrece de la ciudad como por poder percatarse durante la visita de como era la vida de los marajás de la época.

Fuerte de Mehrangarh

 

El Fuerte de noche

 

Músico dentro del Fuerte

 

Vendedores de marionetas

 

Muy cerca del fuerte, a apenas 5 minutos an autorickshaw, se encuentra Jaswant Thada, un monumento de mármol que se construyó para conmemorar a un marajá. Tiene unos bonitos jardines por los que pasear y unas fabulosas vistas del conjunto de la ciudad y el fuerte.

Jaswant Thada

 

Vistas desde Jaswant Thada

 

“Foto de familia”

 

En Jodhpur uno realmente se da cuenta de que ha entrado en el Rajastán indio. Los turbantes de los hombres se ven en cada cabeza y los colores de los saris de las mujeres no los vimos por Delhi. Jodhpur nos aportó colorido, ese color que andábamos buscando en la India. Y también una mezcla de caos, bullicio (nunca falta en la India), pero también algo de paz y tranquilidad, sobretodo al caer la noche.

Colorido en Jodhpur

 

Mujeres de Jodhpur

 

Músico de Jodhpur

 

Un buen lugar en Jodhpur para tomarle el pulso a la ciudad y disfrutar de su colorido, es la plaza donde se encuentra la Torre del Reloj.Se trata de un lugar de encuentro y mercadeo en el que uno puede pasar las horas muertas, embobado, simplemente viendo la vida fluir como tan sólo fluye en la India. La vida en la calle con ese trajín característico, bullicio que solo se relaja con la caída del Sol.

Torre del reloj

 

Comprando artesanías

 

Jodhpur de noche

 

Y en medio de todo este mejunge de desorden, trajín, y color, las vacas. Ellas son las reinas del cotarro, y así como en Delhi no pudimos percibir su sacralidad, en Jodhpur se dejan ver por calles, plazas, y mercados. Y ojo con el que ose toserlas, como mucho apartarlas con una ramita o una escoba.

La gente en Jodhpur es amable. Ellas tímidas, y ellos siempre queriendo entablar una conversación muchas veces basada en su curiosidad hacia tí y tu estilo de vida. Vaya, como en la mayoría de lugares que visitamos del país. A veces se dan situaciones algo incómodas, en las que un grupo de jóvenes pueden llegar a  rodearte como si fueran a darte poco menos que una paliza, cuando ellos tan sólo tienen la simple intención de compartir contigo un momento de su día y preguntarte curiosamente hasta lo que no está escrito de tu vida.

Aguadora de Jodhpur

 

Natalia con dos mujeres en el Fuerte

 

Niños de Jodhpur

 

La verdad es que Jodhpur nos gustó en los días que estuvimos allí, siempre lo recordaremos como el lugar en el que empezamos a disfrutar verdaderamente de la India y, por consiguiente, del viaje. Nos aportó la dosis de tranquilidad que necesitábamos tras Delhi y también mucho contacto con la gente del lugar. También nos trajo algún que otro problema intestinal, pero eso queda en el olvido cuando recordamos con una sonrisa en la boca aquella maraña de callejuelas azules que nos descubrió por fin la India que andábamos buscando.

Nuestro conductor de rickshaw

 

 

TIPS:

 

  • Durante nuestra estancia en Jodhpur nos alojamos en el King’s Retreat Hotel, un sencillo aunque encantador alojamiento en lo que fue un antiguo palacio de Marajá.
  • Rickshaw del aeropuerto al casco antiguo: 300 INR
  • Un buen sitio para comer: Jankhar Choti Haveli. Dispone de una terraza superior con vistas al fuerte.
  • Entrada al Fuerte de Mehrangar (Agosto 2014): 400 INR con audioguía.
  • El encanto de Jodhpur reside en su casco antiguo, la plaza de la Torre del Reloj, y el Fuerte. Si se sale de eso os encontraréis una ciudad muy sucia y caótica.
  • La estación de trenes de Jodhpur (desde donde salen los trenes regulares a Jaisalmer), es un hervidero de gente. Si vais por la noche, como nosotros, os costará no pisar a los locales que duerme en el suelo por todas partes. Y más os costará evitar las miradas incesantes y curiosas de todo hombre que se cruce con vosotros.

 

UBICACIÓN: 

 

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