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Abr 17 2015

Eslovenia ’15: Guía práctica

1200px-Flag_of_SloveniaEslovenia es un país alejado de los focos del turismo. Sin grandes monumentos, ciudades cosmopolitas, o espectaculares maravillas naturales (si excluimos, injustamente, sus cuevas kársticas de Skocjan y Postonja). Tampoco tiene preciosas playas donde tostarse al Sol, ni sus ciudades una oferta de ocio y cultura desbordante. Su gastronomía, muy influenciada por la vecina Italia y la cocina centro-europea… Y entonces, y después de todo esto os preguntaréis…¿Porqué visitar Eslovenia?

Pues porque es la puerta de entrada a los Balcanes, un pequeño país que acaricia el Mediterráneo con la punta de los dedos, y se extiende al norte para tocar los Alpes. Del azul del mar al verde de las praderas alpinas. Porque tiene una capital, Ljubljana, que se recorre en una mañana, pero es preciosa. Porque ahí está el famoso lago Bled, un paisaje natural de postal donde bien se podría quedar uno semanas de relax y en contacto con la naturaleza. Y no solo Bled, también el aún más virgen lago Bohinj, desde el que se puede contemplar el pico nevado del punto más alto del país, el Monte Triglav. Y si uno no se cansa de Naturaleza, en menos de dos horas en coche se puede dejar caer por unas cuevas que realmente quitan el hipo, las de Skocjan, con estalactitas y estalagmitas de múltiples tamaños y formas, y un río surcando un cañón por el interior de la cueva en el cual bien podría caber una catedral. O porque…¿A quién no le apetece tomarse una cerveza eslovena en la plaza de un tranquilo pueblo marinero al más puro estilo veneciano? Eso es Piran, la joya de la Península de Istria. También cuenta con pequeños pueblos con encanto, como Skofja Loka. Y por no hablaros del Castillo de Predjama, empotrado en una cueva convirtiéndose en una fortaleza del todo inexpugnable.

¿Aún os preguntáis porqué visitar Eslovenia? Ya estáis perdiendo el tiempo…

Piran

 

Castillo de Predjama

 

Lago Bled

 

Ljubljana

 

 

DESTINO: 

Eslovenia

Eslovenia en el mapa

Eslovenia en el mapa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DURACIÓN DEL VIAJE / FECHAS:

6 días de viaje, de 03/04/2015 al 08/04/2015

VIAJEROS:

Jose, Natalia, y Toni.

ITINERARIO / RUTA:

  • DÍA 1: Traslado Venecia – Piran. Visitamos Piran.
  • DÍA 2: Cuevas de Skocjan, Castillo de Predjama, Skofja Loka. Llegamos a Bled.
  • DÍA 3: Lago Bled y alrededores.
  • DÍA 4: Garganta de Vintgar, Lago Bohinj, y trayecto hacia Ljubljana.
  • DÍA 5: Ljubljana.
  • DÍA 6: Desplazamiento al aeropuerto de Venecia.

 

 

TRANSPORTE:

    • Avión: Volamos desde Barcelona con Vueling hasta el aeropuerto Marco Polo de Venecia, muy cerca de la frontera con Eslovenia.
    • Coche de alquiler: En el mismo aeropuerto de Venecia alquilamos un coche (Volkswagen Polo) con el que nos desplazamos hasta Eslovenia y por todo el país. Recordaros que Eslovenia, como muchos países centroeuropeos, obliga a adquirir la “vignette” para poder circular por sus autopistas, una pegatina que va en el parabrisas. Nosotros compramos la de una semana y nos costó 15 Euros.
    • Autobús: El único transporte públco que utilizamos fue el autobús, que nos llevó del aparcamiento en las afueras de Piran hasta el centro de la población. Es gratuito, sale cada media hora, y es la mejor manera de llegar, puesto que el acceso en coche está restringido.

Horario autobús al centro de Piran

 

 

ALOJAMIENTO:

 

    • Hotel Bor (Ankaran): Es el hotel que utilizamos el día que estuvimos en Piran. La oferta en la población es limitada y la imposibilidad de entrar en coche nos hizo decidirnos por alojarnos en esta población de los alrededores. Se trata de un hotel sencillo y alejado de poblaciones, ideal para relajarse. Cuenta con piscina y restaurante. Nos costó 60 euros la habitación triple con desayuno incluído. Parking y Wifi gratuitos.
    • Penzion Bledec (Bled): Nuestro alojamiento en el lago Bled fue el que más nos gustó del viaje. A los pies del castillo de Bled, se trata de un Youth Hostel que está bastante bien. Nos tocó una habitación triple abhuardillada con geniales vistas de las montañas. Situado a 200 metros del lago Bled y con desayuno incluido. Parking y Wifi gratuitos. Precio: 67 Euros/Noche la habitación triple.

Nuestro hotel en el lago Bled

 

  • Penzion Pod Lipo (Ljubljana): Lo mejor, su ubicación, a menos de 10 minutos caminando del centro. Se trata de una pensión económica pero que para lo que necesitábamos, cumplió. Nos costó 54 Euros/Noche la habitación triple. El desayuno no estaba incluido. Tuvimos que esperar 10 minutos a que llegara el recepcionista el día que hicimos el check in. Wifi gratuito en las habitaciones. Parking gratuito disponible si se reserva con antelación.

 

GASTRONOMÍA:

La verdad es que no nos podemos quejar de como comimos en Eslovenia. Todo tipo de pastas, gnocchi, goulash, y algún que otro guiso típico de la regíón como sopas y estofados. Mucha influencia italiana y centroeuropea en la cocina eslovena. Dos restaurantes os recomiendo:

Julija (Ljubljana): En una de las calles del casco antiguo se encuentra este restaurante con un precio bastante razonable, una carta variada, y una comida realmente deliciosa.

Pizzeria Rustica (Bled): Para los que os guste la pizza y las hamburguesas. Muy bien de precio y tamaño XL, sobretodo las hamburguesas. 😉

 

CLIMA:

De una temperatura realmente agradable en Piran, pasamos a tener una frío considerable cuando nos acercamos a los Alpes Julianos. En abril aún hay que ir con un buen abrigo por esas tierras. De los seis días, tan sólo nos llovió uno.

MONEDA / PRECIOS:

En Eslovenia se usa el Euro.

Por lo general, es un país ligeramente más asequible económicamente que España, al menos que Barcelona, dónde yo vivo. Comimos bien todos los días en restaurantes por una media de 12 Euros por cabeza. Pero vamos, que no es ninguna ganga.

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Mar 14 2015

Praga. ¿La ciudad más bella de Europa?

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Siempre que se pregunta a alguien sobre Praga, la respuesta es esperada: Bella, bonita, preciosa… la que más del continente europeo. Si bien es cierto que realmente nos pareció una ciudad especialmente bonita, el título entre interrogantes no hace más que expresar mis dudas acerca del título de ser o no la más bella entre las bellas de la vieja Europa. Porque competencia tiene a raudales.

Alrededores de Plaza de Wenceslao

Esa sobrevaloración – o no – en cuanto a la belleza tapa otros aspectos que si me entusiasmaron de Praga, como esa sensación tenebrosa y siniestra, que te da al pasear por sus brumosas calles y puentes una noche cualquiera de invierno. Cruzar el Puente Carlos una madrugada de diciembre, a solas, y con todas esas estatuas mirándote, tiene que ser algo realmente escalofriante.

Reloj Astronómico e Iglesia de Nuestra Señora de Tyn

Ese halo de misterio que tiene la ciudad de noche, desaparece algo con el nuevo día, pese a que la bruma mañanera se empeñe en conservar la sensación de andar por una ciudad que podría ser perfecto escenario para alguna película de terror.

Un primer día en la ciudad se puede aprovechar para cruzar el río Moldava, que atraviesa la ciudad, y subir a la colina donde se encuentra el recinto del Castillo de Praga, con la majestuosa Catedral de San Vito en su interior. Aunque nosotros recordamos más esta zona del castillo por los dos “atracos” que nos perpetraron: un café por 7 euros, y una comisión de cambio de moneda por 25. Ale, por no preguntar. Igualmente, merece la pena ascender a la colina, aunque tan sólo sea para admirar Praga desde un poco de altura.

Vistas de Praga desde la colina del castillo

Catedral de San Vito

Loreto

Sin movernos de esa misma orilla del río, a los pies del castillo, se extiende el barrio de Mala Strana, con sus calles empinadas y sus casa pintadas en colores pastel,  por el que vale la pena darse un paseíto,  visitar sus cafés, o echarle un vistazo al colorido Muro de John Lennon, antes de cruzar de nuevo el Puente de Carlos para volver a la otra orilla del Moldava, por donde transitan tranquilamente elegantes grupos de cisnes.

Mala Strana

Muro de John Lennon

Orilla del Moldava

El Puente de Carlos es sin duda la atracción estrella de la capital checa. Y, pese a que nosotros no lo pudimos disfrutar por la aglomeración de gente que lo cruzaba, hay que decir que es un lugar especial, con las dos torres custodiándolo a cada extremo, y los más de 30 santos de piedra clavando su mirada en tí a cada paso. Del s. XIV y construido en piedra, fue encargado por el emperador Carlos IV, que le da nombre.

Puente Carlos

Ya en la orilla oeste, en la Ciudad Vieja (Staré Mesto), una visita al barrio judío se hace imprescindible. Por 300 CZK tendremos acceso a varias visitas, como la preciosa sinagoga española o el cementerio judío, con sus desordenadas lápidas de piedra sobre el verde césped. También se puede acceder a un museo y a otras sinagogas, pero nosotros íbamos justos de tiempo y tuvimos que recortar.

Cementerio Judío

Sinagoga Española

Muy cerca de la sinagoga española, se encuentra el centro neurálgico de Praga, o la Plaza de la Ciudad Vieja, donde se haya el famoso reloj astronómico, así como la Torre del Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn. Todo ello forma un conjunto que provoca que esta plaza sea sin lugar a dudas una de las más bellas de Europa, si no del mundo. Si añadimos que en nuestra visita nos topamos con el mercado navideño y un gran árbol de Navidad, el lugar no podía tener más encanto.

Plaza de la Ciudad Vieja

Plaza de la Ciudad Vieja

Si tras lo descrito aún os sobra tiempo en la ciudad, podéis acercaros a la histórica plaza de Wenceslao, una de las más concurridas de la ciudad y lugar clave en la Revolución del Terciopelo, para comer algo tremendamente calórico en cualquiera de sus puestos callejeros, donde nosotros cenamos una de las noches. Todo regado obviamente con cerveza, que por estos lares sabe de maravilla.

Plaza de Wenceslao

Comiendo algo en la Plaza de Wenceslao

Para los amantes de la arquitectura, o de los edificios extraños, Praga también tiene su plato fuerte con la Casa Danzante, un curioso y famoso edificio que evocaba a uno de sus creadores, Frank Gehry, una danza entre los famosos bailarines Fred Astaire y Ginger Rogers. Es una visita corta, puesto que tan sólo nos dará para sacarnos un par de fotografías frente a este curioso edificio junto al Moldava.

Casa Danzante

Y seguro que Praga esconde muchas más cosas, pero dos días son pocos para poder profundizar en la que dicen es la ciudad más bella de Europa. ¿O no?

TIPS:

 

  • Llegamos Praga a través del aeropuerto de Bratislava, después de casi 3 horas en coche. Lo hicimos para ahorrarnos el precio de los carísimos vuelos a la capital checa desde Barcelona. Recordaros que hay que comprar una “Vignette” para poder circular por las autopistas checas.
  • Durante nuestra estancia en la ciudad nos alojamos en el Hotel Pension Jana, un alojamiento austero pero con buen precio situado en el barrio de Vinohrady.
  • El precio de un billete sencillo de metro (Diciembre 2014) es de 24 CZK, un bono para todo el día cuesta 112 CZK. Por cierto cuando utilicéis el metro os parecerá estar descendiendo a las entrañas de la tierra, pues está construído a gran profundidad.
  • Hay que ir con cuidado en las zonas más turísticas con los precios abusivos.
  • El Puente de Carlos es bonito de todas las maneras, pero puestos a elegir, prefiero cruzarlo de noche.
  • Tenéis que probar el Trdelnik, dulce típico de la zona, una especie de rollo con sabor a canela que venden en multitud de puestos callejeros.
  • Si uno se aleja de las zonas turísticas, se puede comer a muy buen precio en la capital checa.
  • En el barrio de Mala Strana se encuentra la que dicen es la calle más estrecha del mundo, que cuenta incluso con un semáforo para regular el paso de la gente de uno en uno en ambas direcciones.
  • La parada de Metro para ver la Casa Danzante es la de Karlovo Namesti, de la línea B.

 

UBICACIÓN:

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